“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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domingo, 19 de noviembre de 2023

Costa Rica - Panamá, despropósitos organizativos de un partido

 Este apunte es una mala idea, pero bueno, vamos pa'lante, así me caigan los fanáticos. 

Hay algunas personas sorprendidas, y hasta decepcionadas, tras la goleada que nos propinó Panamá el pasado jueves. Honestamente no sé qué esperaban, no sé en qué mundo viven, a veces hasta creo que no saben nada de fútbol. Recuerdo que alguien (uno de esos saprisistas fanáticos) dijo que le podíamos ganar a España en el pasado Mundial, y bueno nos clavaron siete. Los miércoles suelo jugar fútbol con un grupos de amigos, a algunos de ellos los noté optimistas, esperanzados, pensaban que se podía sacar un buen resultado. Yo para mis adentros pensaba que eso no se ajustaba a ninguna realidad, y que visto lo visto, no había posibilidades de ganar la serie contra Panamá. Otro amigo, incluso hasta vaticinó que perderíamos tres a cero, otros le dijeron que no, que ganaríamos con cierto tono de regaño por antipatriótico. Posiblemente ese optimismo sea proporcional a la sensación de desengaño, desilusión, o vaya a saber qué. 

Conforme fue avanzando el partido los otrora optimistas empezaron a manifestar su decepción, su enojo, su vaya a saber qué. Se fueron sucediendo los insultos contra algunos jugadores, particularmente contra Campbell, que "ya no está para este nivel", que "está bien para nuestro futbolito" (esos mismos  luego cuando gana Saprissa, son los que restriegan en la cara el triunfo, equipo del siglo y no sé qué), pero el clímaz fue llegar a "por dicha no contratamos a eso"... aclaro que no se trataba de un asunto racial. Me parecía aquello era algo excesivo e ingrato con un jugador como Campbell, que ha dado a la selección nacional grandes momentos, que en muchos momentos nos sacó las castañas del fuego. Pero no dije nada. Pensaba para mis adentros que Campbell no se merecía esos insultos. Y seguía pensando muchas cosas, cuando escuché los gritos de "fuera Campbell" y la constante silbatina de un sector de la afición cada vez que Campbell tocaba el balón así fuera para hacer un saque de banda, pensé que no era para tanto. Me preguntaba qué estaba pasando, porque podemos coincidir en que Campbell no estuviera jugando un buen partido, pero tampoco la selección en su conjunto. Pero cuando de repente escuché el cántico "aquí estoy morado soy", me pareció entonces, que las cosas cobraban sentido. Recordé entonces que el clásico pasado ya había insultos a Campbell (los saprisistas no le perdonan jugar con la Liga, y ahora por lo visto se comportan como Shakira versus Piqué: despecho absoluto), pero además recordé a aquel imbécil con carné de periodista (ese mismo que piensa que el naciolsocialismo fue bueno para Alemania y que Hittler escribió el Manifiesto Comunista) que desde sus redes llamó a insultar a Campbell. Y todo me pareció un despropósito. 

Y claro, es que el despropósito inicial fue haber elegido el Saprissa para jugar ese partido y dejarle a "Cultura Morada" la organización. De acuerdo a las justificaciones que se dieron en la previa del partido, la decisión se toma porque se quería un "estadio lleno". Se apeló además al mito del Estadio Saprissa "da miedo". Mito, porque la evidencia empírica demuestra lo contrario, a Panamá o al Real Estelí cero miedo. Canal 7, el sapricanal, se montó también en la comparsa. Toda la operación mediática fue construida para intentar ganar un partido que se sabía no se iba a ganar. Y no se podía ganar porque Costa Rica desde hace casi ocho años no juega a nada, y Panamá desde hace tiempo sí sabe a qué juega, pero además hacen las cosas seriamente. 

Un despropósito cómo se hizo todo, porque intentaron hacerlo todo como si aquello fuera un partido del Saprissa. Y claro, la Selección no es Saprissa. Esto debería ser obvio, pero alguien no pensó en eso. Es por algo que la Constitución Política prohíbe que un partido político use los signos patrios como propaganda electoral, precisamente para ningún partido político "se apropie" de "La Patria". Bueno, lo mismo debería aplicar para la Selección. La Federación de Fútbol desesperada, recurrió al saprisismo para levantar a la Selección. Y como es evidente les salió mal, a ese muerto no lo levanta nada ni nadie de milagro, a punta de emotividad, hace falta mucho trabajo. Además, la cueva no asusta, nos golearon, silbaron a los jugadores e insultaron a Campbell, aquello terminó con el ole, con las gradas medio vacías a medio partido, y los saprisistas proclamando el amor a su equipo por encima de la Selección. 

 Quienes pensaban que Costa Rica podría ganar, de verdad que no sé qué esperaban tras ocho años perdidos, con entrenadores mediocres, con una federación de fútbol en la que las decisiones comerciales pesan más que las deportivas (como el jueves). No se puede arreglar el desastre a punta de echarle ganas, a punta de tener el mosaico en las gradas "más grande de latinoamérica" (sí, hasta eso se dijo), a este equipo le falta tiempo de trabajo. Es evidente que lo más probable es que no pasemos la serie contra Panamá, que nos faltan muchas horas de trabajo, de ordenar el fútbol nacional, de poner lo deportivo por encima de lo económico. Y sobretodo hay que darle espacio al nuevo entrenador para que pueda hacer su trabajo, hay que tener paciencia. 

De la prensa mejor ni hablemos, cada vez caen más bajo.  

miércoles, 21 de abril de 2021

Sobre la fallida SuperLiga

Hace casi siete años me llamaron de Canal 15 de la UCR para hablar del Mundial de 2014 (no sé porqué a mí, pero fui). En el programa Materia Gris dije varias cosas, una de ellas relacionada con la inflación de los traspasos de los jugadores de fútbol. Critiqué que un jugador de fútbol ganara decenas de millones de euros, me parecía obsceno (ahora más), sobre todo porque se trata de un oficio que, si vemos con cuidado, es relativamente inútil, es entretenimiento. 

Sostuve que había otros trabajos, otras labores, que eran socialmente útiles y mal pagadas, puse como ejemplo los trabajadores recolectores de basura, sin ninguna duda un trabajo socialmente útil. La diferencia salarial entre ambos oficios es abismal. Se dirá que los jugadores de fútbol son profesionales, que son los mejores, ¿Y? Qué más da, se trata de un juego, y cierto que es un trabajo para el futbolista, y debería ser bien remunerado, que deberían poder vivir bien lo que dura su corta carrera deportiva, y luego como cualquier mortal en plenitud de condiciones trabajar en algo que les permita vivir decentemente. Pero no se justifica que alguien que juega al fútbol, como mucho 15 años, luego viva de sus rentas como un rey. Este comentario valió para que la Extra me dedicara un par de párrafos diciendo que yo proponía que los jugadores de fútbol debían ganar como recolectores de basura, yo no dije eso, pero no sería una mala idea. 

En ese mismo programa puse un ejemplo concreto, el de Cristiano Ronaldo que fue fichado por el Real Madrid en 2009, en plena crisis económica. España empezaba a vivir los estragos de una profunda crisis que llegó a tener al 25% de la población económicamente activa en el paro (casi 5 millones de personas, digamos que casi la totalidad de la población costarricense para que nos hagamos una idea), el 50% de los jóvenes llegó a estar desempleado. Y fue justo en ese contexto cuando se anunciaron los fichajes de Kaká y Cristiano Ronaldo por 65 y 94 millones de euros, respectivamente. ¿Quiénes financiaron? Pues dos bancos Caja Madrid y el Banco Santander. Más de 150 millones de euros en plena crisis. A Florentino Pérez le pareció una buena idea, porque el negocio iba pujante, mientras había millones de desempleados y se recortaba lo público. Cristiano pasaría a ganar más dinero del que yo podría imaginar, no cabe tantos ceros en mi calculadora. Más modestamente Keylor Navas también se hizo millonario en 2014 con su traspaso al Real Madrid, pero claro, Keylor lo hizo gracias al señor. Total, ya fuera uno u otro, ganaban más al año que lo que significa el presupuesto de una Municipalidad como la de Curridabat. Creo que eso nos da una idea de la disparidad salarial entre un trabajador del deporte/entretenimiento de élite, y un trabajador público con una labor esencial para la sociedad. 

Traigo a memoria esto porque me he indignado con el anuncio de la SuperLiga, impulsada por Florentino Pérez y otros once presidentes o dueños de clubes millonarios de Europa, digamos la oligarquía del fútbol. Vi parte de las explicaciones de Pérez en un programa español de chismes y falsos debates sobre fútbol. Yo pensaba que ya a estas alturas y tras ver lo que hemos visto con las crisis económicas y con la crisis sanitaria ya no se diría más, pero Pérez lo dijo. Apeló a la teoría del derrame, hasta la gesticuló. No se sonrojó mientras nos insultaba a todos, mientras nos pegaba una bofetada. La salida de la crisis se saldó con recortes brutales a lo público, con carga fiscal a los trabajadores y los evasores intactos, los ricos se han hecho más ricos, son los ganadores de la crisis. Los bancos, por cierto, fueron rescatados. Y Florentino lo que nos dice es que los ricos deben hacerse más ricos para que el resto nos beneficiemos con sus migajas. Esa teoría del derrame, es tan sólo una justificación absurda, pero lamentablemente alguna gente se la cree a pesar de ser una farsa. Así que uno de los principales argumentos de Pérez para justificar el separatismo elitista de unos clubes es una ficción capitalista para justificar la desigualdad. 

Pero si eso no fuera poco, Pérez tira un poco más: "estamos arruinados", dice que fue la pandemia, no los salarios obscenos, no la voracidad empresarial y comercial. Como si ese nivel de gastos se pudiera sostener de manera infinita, como si las ganancias fueran siempre infinitas. Como si el planeta fuera infinito, perdón, ya me puse a hablar de capitalismo, volvamos al fútbol. Pérez nos dice que debemos creer que la salida no es revisar los costos desmedidos de planillas, no, para salir de la "ruina" la lógica es "privatizar", hacer aún más espectáculo el fútbol, comercializarlo hasta el infinito. La lógica del capital totalmente desnuda. Son la oligarquía del fútbol que cree que pueden hacer lo que les da la gana, ya hasta ahora han podido, por que la UEFA ahora va de adalid de la solidaridad, pero han hecho que todos estos clubes oligarcas sean lo que son ahora, son cómplices, porque son también una mafia, igual que la FIFA. Son unos cínicos al apelar a la solidaridad. 




Yo me quedo con lo que ha dicho Bielsa sobre laya fallida SuperLiga: "El problema fundamental es que los ricos siempre aspiran a ser más poderosos sin considerar las consecuencias que eso produce sobre el resto, luego, cuando aumentan el poderío, van reclamando privilegios proporcionales a la debilidad de los que quedan por debajo y a la fortaleza de los que se vuelven más ricos, más poderosos. Pero, yo creo que esto no debería sorprender, porque esto no sucede de un día para el otro, sino que hay un montón de estructuras que le ponen límites a la desigualdad, se han ido flexibilizando y concediendo, y llega un momento en que sucede lo que es inevitable". 





domingo, 27 de agosto de 2017

Apunte Futbolero: El Pato

Como hoy se jugaba el clásico me quedé en casa. La salida de Floro era la única forma de salir, aunque fuera de momento, de la profunda crisis en la Liga. Es posible que pudiera ser la única opción razonable, el mercenario que preside la institución, se decantó por la llegada del Pato López, y convirtió esa decisión en una medida de tinte populista. Lo que claramente le dio un empujón anímico a los jugadores y principalmente a la afición, que desde que el Macho destruyó al equipo no levanta cabeza. Luego el empujón fue del árbitro. Y a pesar de eso, la Liga ganó bien, como también pudo ganarlo el Saprissa, que no estará en crisis gracias al árbitro precisamente, no deberían ser malagradecidos.

Después del partido, el Pato ha caído en cuenta de lo que se le viene encima si la Liga no empieza a carburar, por eso en la conferencia de prensa dijo que ahora sí estaba nervioso. Nada representa mejor el liguismo que Wílmer López. Habrá que ver si esta apuesta por el heroísmo, por el liguismo, puro da para tanto, pero lo cierto es que al Pato todo el mundo lo quiere porque es liguista. Y lo que necesita el equipo para ganar por fin la 30, es recuperar la identidad del equipo, esa que el resultadismo destruyó. Pero habrá que ver si da.

Mientras no nos olvidemos que la apuesta del presidente de la Liga, inicialmente fue ver para afuera, y sí, un español además, que no se nos olvide que Ocampo es un merdader.

Mientras, el Pato en ese eterno amor por el club, hoy le dio un gran triunfo a la afición, un golpe anímico valiosísimo. Da igual lo del árbitro. Da igual que no debió anular ese gol a los 16 segundos, para efectos de la Liga, para efectos de la afición da igual. El problema se resuelve con algo de memoria. Así es el juego, la polémica inherente al juego, y aún con la tecnología no se resolverá, si no el fútbol sería muy aburrido, tal y como se lo imaginan los que nunca han pateado un balón y lamentablemente dirigen nuestro deporte.

lunes, 13 de julio de 2015

Villoro sabe de fútbol...

Se acabó este semestre, al fin. En determinado momento, casi hacia el final, una de las profesoras de la maestría preguntó cómo nos iba con el semestre. Yo le contesté que me sentía como uno de esos jugadores de fútbol ya veteranos, en un partido que va por el minuto 70 y ya no quedan cambios, el partido es un intenso ida y vuelta, y miro a la banca únicamente para corroborar la angustia que también se vive desde ahí, pero con la diferencia que ellos saben que no pueden hacer más que alentar, o putear, a mí no me da, eso es lo más angustiante. Esa era la descripción más gráfica que podía hacer, así me sentía yo entrando al tercer tercio de mayo, como ese jugador veterano que sabía que no le quedaban muchos arrestos. Pues bien, aguanté todo el partido, pero a un costo altísimo. No viene al caso hacer el recuento ahora... ya habrá tiempo, de eso (del tiempo) ya escribiré.

Pero el tiempo también viene a cuenta. Hoy domingo, que de repente me encuentro con "mucho tiempo"... enviadas las notas de mi primer grupo, de mi primera vez como docente, terminados desde el viernes a las 11:50 p.m. todos los informes para mis cursos de maestría... estoy de repente con tiempo, solo, y sin saber qué hacer con mi tiempo y mi soledad.

Como la televisión está terriblemente aburrida, prendo humo blanco y me digo que la mejor forma de disfrutar de este tiempo, sin tareas y en solitario, es con un libro. Pedro Aznar y Jorge Drexler ponen el fondo musical. Ahora la cosa es cuál libro, y afortunadamente hay muchas opciones (perdón por rajar, pero sí hay muchas opciones).

Me encuentro dos sobre Benedetti que compré en Uruguay. Los pongo aparte, y de repente me sale uno de Juan Villoro y Martín Caparros: Ida y vuelta. Una
correspondencia sobre fútbol. Debo haberlo comprado en Buenos Aires, pero no recuerdo el momento, y es curioso recuerdo el momento y lugar en que he
comprado mis libros. Lo tomo y me dejo llevar por estos dos grandes. Un placer realmente. Ya había leído algún artículo de Villoro sobre fútbol, genial. Leí la columna diaria que Caparrós tuvo durante el pasado mundial en el País, luego decidieron cancelar su columna, y los putié todos los días como un mes .

El texto es una correspondencia que sostuvieron Villoro y Caparrós durante el Mundial del 2010. Empieza Juan Villoro, le contesta Martín Caparrós. Reflexiones agudas sobre el fútbol, la cultura. Le dice Caparrós, "el fútbol es uno de los temas menos prestigiosos de este mundo y, al mismo tiempo, hay pocas lenguas tan habladas como el fútbol...". Y Villoro luego le responderá "La vida es lo que sucede mientras hacemos otras cosas, ya lo sabemos. La discusión de goles y partidos fue el pretexto y el disfraz para aludir a lo que en verdad importa: la amistad, el viaje, el regreso a casa, el dolor, la pérdida. la identidad, las cosas que queremos y no sabemos decir".

Caparrós le tira un pelotazo a Villoro haciendo una brillante reflexión de porqué el fútbol es tan nuestro, está tan profundamente arraigado, entre otras muchas cosas porque cualquiera podría ser una de esos que está en el terreno de juego: "En el fútbol, además, cualquier chico puede ser un grande: Maradona, el mejor, era un gordito que la mayoría de los deportes habrían descartado antes de que se cambiara. Pero en el fútbol pueden jugar todos...", cualquiera podría ser, no todos.

Villoro, hace un pase a Caparrós. Y habla de la camiseta negra de México, y dice que esa camiseta negra tiene la misión oculta de emular al árbitro "... el máximo aficionado del fútbol. El hincha desorbitado...". Y comparto lo que señala, si el árbitro no se equivocara sería un juego muy aburrido, y todo depende de él: "un hombre que suda a diez metros del balón y tiene un segundo para decidir si lo que no alcanzó a ver bien fue un penalti o una caída teatral de escuela (...) los futbolistas juegan a ser dioses y el árbitro a ser hombre".

Villoro le dice a Caparrós que: "La administración del error humano ha sido un oficio bien llevado en nuestras canchas. Cuando el árbitro se equivoca en favor de México, una fanaticada que entiende de ilegalidades exclama: ¡Árbitro Justo!".

No sería mala idea que algún día alguien gritara en un estadio nacional algo similar. Cuando el árbitro se jale una cagada (que en nuestro futbolito es frecuente) le espete: ¡Árbitro Justo!... algún extranjero que presencie semejante acto, no comprenderá qué tanto sentido puede tener eso acá, porque cuando alguien grita así, en realidad está diciéndo desde lo más profundo de su ser: ¡Árbitro hijueputa!

jueves, 14 de mayo de 2015

El juego mediocre del Macho

Son pocas las veces en que dos de los equipos que más odio quedan eliminados el mismo día. Sí, aunque en dimensiones futbolísticas años luz una de otra, hoy quedaron al lado del camino el Real Madrid y el Deportivo Saprissa. Que pierdan estos dos equipos para mí, es y será siempre, motivo de alegría, motivo de celebración.

Pero no comentaré lo del Madrid, no hoy. Lo que quiero comentar es fútbol de de esta dimensión del subsuelo futbolero, o sea las semifinales del campeonato local.

Puro romanticismo, lo reconozco. Me gusta el fútbol bonito, y punto. No admito que un equipo que tiene los recursos para hacerlo, o al menos intentarlo, no lo haga. Por eso me resulta insoportable el estilo de Mourinho con todos los equipos que dirige (para poner un ejemplo de la otra dimensión futbolera). Es cuestión de gustos. Pero para mí no está por encima el resultado. No me gustan los técnicos resultadistas. Insisto, puro romanticismo.

Esta noche, como tantas otras, el Macho Ramírez jugó a no perder, hoy le salió, los dos campeonatos anteriores no y le regaló el título a un equipo saprisista inferior, pero con actitud ganadora, con más ganas de ganar. Así tal cual.

El domingo la Liga debió golear, dos a cero fue un resultado cortísimo. Baratísimo le salió a un equipo saprisista que quedó al desnudo, un equipo que juega mal, que no tiene equilibrio. Pero la Liga no goleó y el Macho ha decidido una vez aplicar la "táctica Tuasa". El Macho decidió que es necesario sufrir para pasar. El Macho decidió que la táctica que le llevó al fracaso frente al mismo rival dos campeonatos seguidos era la adecuada. Hoy le salió. Pero la Liga no perdió simplemente porque el rival que tenía en frente no es mejor. Y bueno la Liga está en la final, ¿pero porqué hay que jugar así? ¿porqué no jugar con todo como el domingo? El Macho otra vez renunció al ataque, renunció a jugar. Y a mí me resulta imperdonable, porque el domingo quedó claro que hay equipo para hacerlo mejor. Claro que el equipo contrario hace lo suyo también, pero eso no es pretexto.

Que un equipo con los recursos para jugar bien y ofensivo juegue con el bus atrás es una falta de respeto a sí mismo, al público y al rival. Mírese como se mire es una ofensa.

Me alegra que la Liga pueda ser campeón. Me alegra que Saprissa quede fuera. Pero no puedo celebrar la mediocridad de este tipo. Un juego indecoroso con un resultado ajustado. Un estilo feo, muy feo. Un sufrimiento innecesario. Habrá quien celebre. Habrá quien crea que no importa jugar feo si se pasa a la final o se gana un campeonato, total al final lo que cuenta son los números, que eso es lo que queda registrado. Que esto es el fútbol moderno. Puede ser.

Pero yo prefiero perder jugando bonito que ganar de esta forma. Y esto no quiere decir que me guste perder. Cuando jugaba fútbol siempre jugué a ganar, me gustaba competir, nunca compartí el estilo defensivo de los entrenadores que me dirigieron. Toda la vida he admirado a los jugadores virtuosos, a los defensores que salen jugando. Me gustan esos equipos de época que ganan jugando bonito, y pierden jugando bonito, fieles a su estilo.

Este equipo de la Liga es posible que salga campeón (no subestimo al equipo Herediano, pero tampoco es un derroche de fútbol), pero no será un equipo de época. No se recordará al Macho por su buen juego, será una estadística. Y terminar siendo una estadística me parece patético.

domingo, 5 de abril de 2015

Galagarza

Este fin de semana que pasé a Puntarenas y visité a mi abuela recordé un par de cosas. Es lo que sucede cuando la abuela empieza a contar, con nostalgia, aquellos viejos tiempos.

No sé porqué me acordé que solamente he escuchado a mi papá madrear a alguien dos veces en toda mi vida. La primera vez fue en 1989, si no recuerdo mal. Fuimos al estadio en la van roja - éramos tantos que solo en una de esas cabíamos todos-. Jugaba la Liga contra el Olimpia de Honduras. Al llegar, parqueamos a un par de cuadras de la Catedral del Fútbol Costarricense, y un chavalo se acercó y le dijo a mi papá que le cuidaba el carro por mil colones -en aquel momento era un montón de plata-. Muy renuente, mi papá le dijo que le pagaba al final, y le preguntó varias veces si de verdad lo cuidaría; el chico respondió que sí, que no se preocupara. Desconfiado, mi papá accedió, y nos encaminamos al estadio. Iban mis dos hermanos, creo que mi primo y Erick, uno de los maes del barrio.

Fue uno de esos partidos típicos de dominio infructuoso, muchos centros al área controlados muy fácilmente por la defensa férrea de los hondureños. Mi papá se exasperaba conforme avanzaban los minutos; yo también. No se veía por dónde la Liga pudiera meter un gol, los avances de los hondureños eran pocos, pero peligrosos. Aún así, pensábamos que era cuestión de tiempo para que la Liga metiera el gol y nos hiciera avanzar en el torneo de la CONCACAF, aún estaba fresco el campeonato del 1986. Pero ocurrió que en el minuto 80 un tiro de esquina en apariencia inofensivo se clavó en el marco de Desiderio Calvo: Gol Olímpico. Estábamos justo detrás de ese marco, el norte. La molestia contra el equipo fue total, madrazos desde lo alto de la gradería de sol contra Calvo. La Liga perdió esa tarde uno a cero. Cabreo total, una Liga incapaz de meter una, inoperante el juego ofensivo.

Pero el madrazo no fue contra Desiderio Calvo. Resulta que el chaval que le juró a mi papá que iba cuidar la van roja durante el partido, estaba vendiendo gelatinas, papas, plátanos, y no sé qué otras cosas justo en la gradería norte del Morera Soto. Mi papá lo enjachó, y el maecillo le dijo que afuera estaba el tío. Lo peor fue que al terminar el partido, con la calentura de una derrota que no debió ser, el chaval estaba esperando al lado de la van roja para cobrar los mil colones. Fue entonces cuando mi papá profirió el madrazo, yo me hice pequeño pero compartía el sentimiento. Mi papá arrancó y no le dio ni medio cinco al chaval.

Ya antes había escuchado putear a mi papá. Fue en el campeonato de 1986 -aunque la final se jugó 17 y 20 de mayo de 1987-. El partido de ida había quedado dos a uno a favor del Municipal Puntarenas en la olla mágica un caluroso domingo por la mañana. Todos suponíamos que la vuelta en el Morera iba a ser una fiesta rojo y negra. Fue aquel año que Leoni Flores fue campeón goleador con 18 goles. Igual Puntarenas, con un equipazo había ganado la fase regular con 47 puntos, dos por encima de la Liga, Saprissa se clasificó quinto con más goles a favor que el Herediano. La pentagonal la ganó la Liga, el Puerto se mantuvo segundo.

Ese equipo estaba compuesto por Carlos (el Tiburón) Duarte, Jorge Arturo Hidalgo y ya asomaba Hermidio Barrantes. Esos eran los porteros. Además estaban Juan Carlos Aguirre, Alfredo (el Diablo) Contreras, Carlos Toppings, Ricardo García, Sergio Angulo, Rónald Agüero, Francisco Arias, Carlos (el Pistón) Velásquez, Rodolfo Ramírez, Juan C. Díaz, Roberto Stevanovich, Leonidas Flores, Gilberto Rhoden, Kleber Ponce, Jorge Badilla, Marvin Huertas, Carlos Morales, Luis E. Galagarza, Didier Morales, Marvin Bustos. Un equipazo.


La vuelta en el Morera no fue la fiesta que se esperaba y el tenso partido finalizó  uno a uno, toda una hazaña. Una jugada fue reclamada como penal, y el árbitro no la pitó. El estadio hizo un enorme coro madreando al árbitro, en el que mi papá participó. No nos quiso llevar esa noche al estadio -cosa que a pesar de la derrota aún no le perdono-. A la vuelta, lo recuerdo medio cabreado, pero con su excusa de siempre: "yo no soy fanático". Le pregunté por el penal y me dijo que había madreado al árbitro, lo dijo con naturalidad y con una calma que contrastaba con el cabreo, que era visible.



De ese equipo del 86 resaltaba, entre otros, Luis Enrique Galagarza, un rudo jugador que metía el pie como esos jugadores de contención de los ochenta. Galagarza, cuyo primer apellido era Víquez, jugó en las Olimpiadas del 84 con el equipo que le ganó a Italia. Recuerdo el gol de Enrique Rivers. Curiosamente Galagarza fue goleador de la selección juvenil en el 82. Debutó en primera división en diciembre de 1981 en un partido que el puerto perdió contra Limón, y se retiró en 1997.



Galagarza viene a cuento porque, además de ser uno de los grandes jugadores de la historia del Municipal Puntarenas, una vez mi abuela me llevó al estadio Lito Pérez a ver un partido entre el equipo local y el Saprissa. Podría ser el año 1983 ó 1984, no recuerdo bien. Tampoco recuerdo cómo quedó el partido. Sé que estaba mi hermano mayor y  mi primo y estábamos en la gradería de sol oeste. El caso es que uno de esos morados insoportables no dejaba de insultar a un joven Galagarza. Mi abuela, ya harta, como al vigésimo madrazo, se cuadró frente al individuo y de un derechazo lo acostó. La afición porteña alrededor aplaudió el acto de defensa del ídolo local y cuando el tipo intentó levantarse fue sacado entre abucheos y madrazos del estadio. Mi abuela dice que no se acuerda, pero es mentira, sí se acuerda, y yo me acuerdo.

Todo esto para contar que muchos años después, haciendo campaña contra el TLC, fuimos con la Casadora del Frente Cultura a Paquera. En ese viaje pasaron cosas muy divertidas que no vienen al caso ahora. La cuestión es que luego de hacer el trabajo informativo pasamos a Playa Órgano a meternos al mar. Habían unos tipos muy alegres que tenían una fogata, cantaban y bailaban, una fiesta. Y ahí estaba Galagarza echándose las birras (dicen que era bueno para el tapis). Parece que en esa expedición anti TLC yo era el más viejo, porque lo reconocí de inmediato. Le saludé y le conté que una vez mi abuela le había pegado un gancho derecho al mentón de un saprisista que lo insultaba. Se cagó de risa. Me invitó a una birra.

lunes, 30 de junio de 2014

Apunte Mundialista. A Cuartos de Final...

La última vez que vi un partido mundialista de la Selección en casa de mis papás, con toda mi familia, fue hace exactamente 24 años, en aquel famoso partido en el que los checoslovacos nos clavaron cuatro. Me resistía a verlo en familia, por aquello de las cábalas; pero al final pudo más el cumpleaños de dos de mis hermanas.

Partido trabado, trabadísimo, el más flojo de la Sele en el mundial. Los griegos lo trabaron, no dejaban jugar, ese es su estilo. Lo dije en el apunte anterior, que sería un partido duro, y así fue.

El gol de Ruiz nos hizo brincar del sillón. Mi papá se había ido a su cuarto en el medio tiempo y ahí se había quedado, presa de los nervios. Pero cuando la comadreja metió el gol no lo gritó. En el tele de su cuarto la señal tenía 30 segundos adelante, ¡qué detalle! Los bebés lloraron, no de la alegría, sino del susto de escuchar los gritos de la celebración, la expresión de Zazil (mi sobrina) era de susto total; no entendía los gritos... Pero luego sí entendió la alegría de la celebración después del partido.

El arbitraje de este partido, todos lo vimos, fue totalmente parcializado. Y aunque siempre puede ser peor, ya sería el cinismo absoluto de un ente que tiene unos spots muy lindos contra el amaño de partidos. El australiano expulsó a Duarte, que curiosamente había sido considerado el mejor de Costa Rica en los partidos que había jugado la Sele, y antes no había pitado una mano enorme, que sólo el australiano no vio. Ya jugando con 10, el equipo tuvo que echarse atrás. Cincuenta y cinco minutos aguantando la presión griega.

Por eso la explosión de alegría tuvo esas magnitudes. No porque celebráramos "como si hubiéramos ganado el Mundial", como escribió Nefer Muñoz para la BBC. Seguramente por escribir para la BBC es que escribió viendo "objetivamente" lo que ocurría, pero sin comprenderlo. Seguramente es que identificado con el vendedor de lotería que cita fue que todo le pareció exagerado. Muñoz cree que celebramos como si hubiéramos ganado el Mundial porque no entendió que en realidad celebramos como si hubiéramos pasado a cuartos, que fue lo que hicimos. Si ganáramos el Mundial celebraríamos con la magnitud que implica tal cosa. 

Lo que Muñoz no entiende es que el equipo resistió heroicamente jugando con 10, contra el árbitro, contra la historia misma, contra nosotros mismos y nuestra mentalidad "chiquitica". No entendió que nuestra bronca con la FIFA viene desde antes de quedar en el "grupo de la muerte", antes de los 7 jugadores meando en un tarrito, antes del pésimo arbitraje del australiano, antes de la hostilidad griega, antes del entrenador expulsado que no salía del campo, antes de que Umaña fuera a tirar el quinto penal y no hubiera una bola. La bronca empezó con lo de Colorado, con aquel infame partido bajo la tormenta de nieve. El Fairplay la FIFA se lo pasó por el ojete. La celebración apoteósica del domingo tenía todo eso de fondo. Nadie en Costa Rica defiende a la corrupta FIFA.

El partido de octavos contra Grecia es el partido más sufrido de la historia del fútbol de Costa Rica, por las circunstancias. Nunca antes había sufrido de esta forma un partido de fútbol. Nunca antes lo grité tanto. La alegría de la gente saliendo a las calles en todo el país es proporcional al sufrimiento experimentado por los noventa minutos, los treinta de tiempo extra (casi una hora jugando con 10) y los penales. ¿Cómo no celebrar de esta forma? Por eso el titular de la BBC no es exacto; es el más claro ejemplo de una cierta "objetividad" del periodismo -seguro eso enseñan en las escuelas de periodismo-. Pero el problema no es de escritura ni de estructura, sino de incomprensión. Grave para un tico que haya escrito con pluma inglesa. 

En todo caso y más allá de las miradas "objetivas", lo de ayer fue histórico. No hay comparación posible. Hasta los más escépticos intelectuales se han montado en la trepidante emoción de un Mundial que nos mantiene soñando, que saca lo mejor de nosotros... y lamentablemente lo peor -ya hablaremos de eso-. Por el momento quiero quedarme con esta emoción, con esta alegría, con nuestra Selección (con mayúscula) en cuartos de final contra Holanda. Será un partido más duro aún, pero ojo, que nos viene bien el papel de la víctima. Este equipo se crece, como si mimetizara, y en esa medida creciera su potencial futbolístico. Ya veremos si celebramos un pase a las semifinales. Permitámonos soñar y si perdemos, ya habremos hecho historia. Deberíamos jugar con la soltura del que no tiene nada que perder, y nosotros, trabajadores. deberíamos pensar en eso, que no tenemos tampoco nada que perder.

sábado, 28 de junio de 2014

Apunte Mundialista. Gran Mundial

Hoy cumple años mi hermana, la número 5 del clan, así que bajé a comprarle algo (ya ella sabe qué, lo que no sabe es cuál...; esa es la sorpresa). El caso es que cuando iba en el bus empecé a escuchar pitazos. Al principio pensé que la gente andaba muy contenta y llena de optimismo por el partido de mañana. Y cuando pasé por la Fuente Tsaitami (ése es el verdadero nombre de lo que llamamos la Fuente de la Hispanidad, según lo que comentó mi querida amiga Amanda Alfaro en el feisbuc, y lo que significa es TODAS LAS AGUAS, en bribri), había decenas de colombianos celebrando el pase de Colombia a los Cuartos de Final en el Mundial.

Tras superar amplia y brillantemente a un muy mermado Uruguay, se medirán contra Brasil en Cuartos. Supongo que los brasileños deben estar felices por no jugar contra Uruguay, pero deberían estar mucho más preocupados por el gran juego de los colombianos. Y como escribió también en feisbuc otro muy querido amigo mío, Manuel Morales: "El 'jogo bonito' de Brasil se acabó en el '86, con aquel equipo maravilloso de Telé Santana, Zico, Sócrates, Junior, Falcao y Careca. Llegó como favorito a las copas del '82 y el '86 y se fue de las dos temprano, eliminado primero por Paolo Rossi y después por Francia, en parte gracias a una floja defensa y a un pésimo portero. Fue un campeón sin corona, que jugó el mejor fútbol de Brasil en toda su historia (mejor aún que en el '70)".

Ese equipo de Brasil sí que era un equipazo. Esos once que hoy juegan, excepto Neymar, no le llegan a los tobillos a ese gran equipo que tuve la oportunidad de ver en mi infancia. Pareciera que el triunfo del capitalismo a los inicios de los noventa también marcó la época de comercialización total del fútbol, o al menos profundizó ese proceso que ya el corrupto de Havelange había iniciado con reinado supremo. La comercialización extrema del fútbol ha ido influyendo demasiado en el juego, y ahora se juega a no perder. Claro, hay millones de dólares en juego. La FIFA toma las decisiones pensando más en el negocio que en el juego mismo. Recordemos a Maradona ya desde los ochenta denunciando todas estas situaciones. Lo de ahora es simplemente obsceno. 

Pero volviendo a los colombianos. Me pareció lindísimo que los colombianos se encontraran en la Fuente, que se la tomaran, que se la apropiaran, que hicieran suyo ese espacio público. El pase a cuartos es similar a lo que podría hacer nuestra selección mañana. Colombia, a pesar de ser un equipo con un gran fútbol, y de haber tenido grandes equipos, grandes jugadores, grandes entrenadores, no había pasado de los octavos, igual que nosotros en Italia 90. Ese equipo del noventa era un cuadrazo, grandes figuras que para el siguiente mundial hicieron unas eliminatorias de ensueño y luego se fueron en la primera ronda, y siempre habrá que recordar a Escobar. Pero desde ese equipo del noventa Colombia no había superado la fase de grupos, y de qué forma lo han hecho: cuatro triunfos al hilo, y un equipo que se muestra como candidato a ganar. El técnico, uno enorme: Pekerman. Recuerdo que estaba en Medellín cuando escuché la noticia de su nombramiento, un tremendo acierto de la Federación, opinión que no compartían algunos periodistas y opinadores de los medios comerciales. Hoy, igual que Pinto en nuestro país, les cierra la boca. Es posible que muchos de los que hablaron pestes contra Pinto en Colombia también lo hacían con Pekerman. Es posible que, en cierta medida, eso le alegre a Pinto. No sé; a mí sí. Los nuestros son nefastos, y lo peor de todo es que son unos payasos, unos figurones, ignorantes y bien vagos, no se informan bien. 

Que los colombianos celebraran la victoria de su Selección en un lugar público en el que nosotros celebramos habla del nivel de integración que la comunidad colombiana tiene en nuestro país, o al menos eso interpreto yo. Puede ser que me equivoque. El caso es que esa apropiación de espacios públicos, desde mi punto de vista, colabora a naturalizar la presencia de gente que nacieron en otros lados y que por muchas razones están en nuestro país. Ayuda a que asumamos que esto es natural y que en eso consiste la convivencia social, porque además no escuché comentarios reprochando que se tomaran la fuente; por el contrario, la gente que iba en carro y a pie sonreía. Me gustó eso.

Este ha sido un gran mundial, el mejor Mundial que he visto. Muchos goles, equipos que juegan a ganar, que le ponen ganitas. Los grandes equipos europeos, los tres de las ligas más potentes económicamente, se fueron con la cabeza gacha, humillados, y endosándole pérdidas millonarias al ente corrupto que dirige el fútbol mundial. No les sienta bien jugar en el Trópico, mucho calor dicen, mucha humedad se quejan, prefieren jugar cómodos, no saben lo que es jugar con las duras condiciones que tenemos en estos sures. Reventados por el calendario que les exige jugar para alimentar los bolsillos de los mercaderes y que el negocio circule como la redonda bola, los grandes equipos europeos (excepto Alemania y Francia) se fueron por la puerta de atrás con más pena que gloria. En tanto, a excepción de Ecuador y Honduras, los equipos latinomericanos pasaron mostrando que están en distintos niveles, pero en todo caso cerrando una primera fase para ser recordada.

¿Será porque el Mundial se juega en Brasil que éste es tan bueno? La verdad no sé si eso influye. Podrían ser muchas cosas, ya habrá tiempo para pensar en eso. Podría ser que ocurriera que los jugadores han visto las protestas en el Brasil y pensaron que la gente tenía razón, y que entonces deberían jugar al fútbol como se debe, porque es lo mínimo que un jugador de fútbol debería hacer. Pero pensar eso es realismo mágico, lamentablemente.

La gente tiene razón en quejarse contra esa institución corrupta que es la FIFA y exigir a los gobiernos mayor inversión pública en cosas muy importantes y básicas como la educación, la salud, el empleo; o sea que gobiernen democráticamente y democratizando. Este Mundial ha terminado por dejar desnuda a la corrupta FIFA. Este Mundial ha reivindicado el fútbol a pesar de la FIFA. La gente en Brasil ha hecho lo que debía: mostrarle al mundo la obscenidad del negocio alrededor del fútbol. Lo ha retratado de forma incontestable; creo que sólo en Brasil podía ocurrir semejante cosa y eso es posible únicamente porque hay una ciudadanía activa, organizada, y porque hay un proceso político intenso, porque los gobiernos progresistas han avanzado, empujados por la gente, hacia que sea posible exigir más. El gobierno de Brasil está muy amarrado por las élites político-empresariales que frenan las reformas y por eso es fundamental que la gente empuje y se organice; eso es lo que han hecho aprovechando la vitrina que el mundial les da. Eso puso en el tapete la discusión en torno a la desigualdad, en torno a lo obsceno del negocio. Deja tocada a la FIFA, nunca como ahora tan desacreditada. Nadie en su sano juicio hoy se atreve a justificar a semejante corruptela.

Indigna por eso el castigo "ejemplar" a Suárez. Porque, aunque hay consenso en que Suarez debía ser sancionado, es desmedido, es hipócrita, moralista. La FIFA no tiene ninguna moral para hacer lo que hizo, pero tiene el poder. Ya es hora de sacar a estos corruptos de la dirección del fútbol mundial. No debería ser Suárez el que sea expulsado del fútbol, sino Blatter, y para siempre. Las protestas en Brasil exigieron democratizar el gasto y la toma de decisiones, exigieron otra racionalidad en la economía, y denunciaron e hicieron evidente la corruptela de esa mafia que es la FIFA. Pero ¿cómo sacarlos para siempre del fútbol? Esa es la cuestión, y por eso es que es nefasto que los equipos tengan dueños. Los dueños no se eligen y toman decisiones porque lo que ven es plata. ¿No es el fútbol una metáfora de cómo funcionan las cosas en el mundo de verdad?

Hasta ahí lo dejo. Esperemos poder celebrar mañana un pase a cuartos de final, las posibilidades son amplias, como nunca antes. Pero, ojo, el equipo griego es un equipo duro y ultradefensivo que sabe cuándo matar, por algo están ahí, por algo también fueron campeones de Europa, jugando horrible, pero al fin de cuentas campeones.


Pd. Lamentable que Chile haya quedado eliminado, gran equipo.

jueves, 12 de junio de 2014

Apunte Mundialista. Fútbol a pesar de la FIFA

Empezó el mundial, y con él muchas otras cosas. Creo que este es el primer mundial de la historia que se inicia en medio de tanta polémica, envuelto en tantas protestas. Podría pensarse que es irónico que ocurra así en un país que se supone es absolutamente futbolero. Y lo que ocurre es que ha quedado en evidencia el despilfarro que ha significado la organización del mundial, como también se hizo evidente  que existe todo un entramado de corrupción. Hoy para todo el mundo es claro que la FIFA es una institución corrupta, manejada por una bola de mercaderes a los que poco les importa el fútbol y están preocupados por hacer grandes negocios. Solo eso les importa. Joseph Blatter en su vida ha tocado una pelota de fútbol, es posible que no entienda de fútbol, es un tecnócrata corrupto. Y es una lástima que un deporte como el fútbol se convierta, se reduzca, a ese vulgar negocio que encabeza la multinacional más corrupta del planeta, y eso es mucho decir, porque la competencia es dura.

Es lamentable que, por poner sólo un ejemplo, se haya visto ese patético espectáculo con "pitbull" y "JLO", ¿es que acaso en el Brasil no hay cientos de miles de artistas que podrían representar de verdad esa riqueza cultural? Es una vergüenza que ese "artista" se haya presentado, para disimular tuvieron que ponerle una camiseta amarilla, que dijera Brasil, como "para que nadie lo notara". No es chovinismo, es que simplemente es una expresión patética de globalización mercantil. Es realmente molesto que se haya puesto en escena la "bandera de la felicidad" de coca-cola, una multinacional que ordenó matar sindicalistas en Colombia entre otras bellezas; esa es su "felicidad". Es indignante que ese sincretismo entre marca y fútbol sea promovido de esa forma, porque es muy perverso. Porque además no es cierto que sin los patrocinadores el fútbol no es posible; no es cierto. El fútbol se juega, el fútbol emociona, apasiona, a pesar de los patrocinadores, a pesar de la FIFA, a pesar de los oportunistas de saco y corbata, a pesar de los tecnócratas que lo único que ven en una bola es un negocio redondo. Que se joda la FIFA. Por eso tienen razón quienes se manifiestas en las calles de Brasil, exigiendo más inversión pública, más educación, más salud, porque es posible, hay dinero. Es obsceno que se gaste tanto dinero construyendo estadios innecesarios mientras hay hambre y pobreza. Es obscena la política de desplazamiento territorial y urbana para construir los estadios, es obscena la brutal "limpieza" urbana que han hecho. Y lo más obsceno de la inauguración, por cínico, fueron las tres palomas por la paz en el mundo, eso fue casi una provocación.

Y a pesar de todo esto me gusta el fútbol, me emociona el juego. Crecí jugando fútbol. E insisto que muchos intelectuales crean simplemente que esto es 22 carajos corriendo detrás de una bola, es un simplismo, por decir lo menos, pero denota que nunca jugaron, por eso se les hace incomprensible. Pero da igual. Como dije, me gusta el fútbol a pesar de la FIFA y su corruptela, y debería decir además, me gusta el fútbol a pesar de los intelectuales.

El primer partido quedará para la historia, con un Brasil sin gracia, insípido. No es un asunto de presión, Brasil siempre ha jugado con presión. Es un asunto de mercado. El Jogo Bonito es eso, nada más, no es garantía de títulos, y eso en estos días es lo que se requiere, ganar como sea. Y hoy Brasil ganó con la ayuda del árbitro japonés. El titular de El País de España es exacto: "Neymar remata la faena del árbitro". Brasil podía haber ganado su partido sin la ayuda tan descarada del árbitro, pero no se veía cómo. Y es que Brasil no puede quedarse fuera en la primera ronda, ni en la segunda. Imagino que ahí sí estallaría todo. Además el ente corrupto necesita a Brasil en la final. Lamentable. Muy bien la selección de Croacia, me gustó.

El fútbol es polémica, es inherente a la naturaleza del fútbol. Por eso en parte es que apasiona, porque está lleno de situaciones. Lo del japonés puede ser un error, puede que no. Eso dará de qué hablar por largo tiempo y será parte de las mil historias en los mundiales.

Ya veremos si mañana logro, aunque sea de reojo, enterarme de los partidos de la jornada dos. Por el momento ya acerté el primer resultado de la quiniela, como la mayoría. Mis pronósticos, triunfos de Camerún, Chile y Holanda. Este no será el mundial de España.

sábado, 7 de junio de 2014

Italia 90

Con este apunte me pongo en modo futbolero (como muchos otros). Aunque este año debo reconocer que el mundial no me entusiasma tanto como otras veces, ni siquiera porque la "sele" logró clasificarse. La principal razón es el despilfarro de recursos del gobierno brasileño (tiendo a ponerme del lado de la gente que protesta) y la infinita corrupción de la FIFA, que sólo debe estar un peldaño más abajo que la Iglesia Católica. Hay otro motivo, y es que además los horarios de los partidos serán en horas laborales, y claramente no los podré ver. Pero además está la maestría y el fin de semestre (semestre que ha sido violento). Pero en fin, entre obligaciones laborales y académicas intentaré comentar algo del mundial.

Pues bien, ayer fuimos a ver Italia 90 de Miguel Gomez, me encontré con mi querida amiga Marcia, que preguntó si semejante suceso (la película) ameritaría un apunte, le respondí que sí, y aquí está.

Lo primero que debo decir es que me gusta mucho el fútbol, bien jugado es una interesante mezcla de táctica, estrategia, esfuerzo físico, habilidad y creatividad, entre muchas otras cosas. Me gustan los planteamientos técnicos, me gusta cuando los entrenadores se vuelven estrategas y llevan el juego al nivel de la inteligencia. Me gusta que se juega con la cabeza. Me gusta el fútbol ofensivo, me gustan los equipos que quieren ganar. Me gustan esas historias heroicas de equipos pequeños que contra todos los pronósticos logran ganarle a un equipo poderoso, o cuando una derrota se convierte en una muestra gigante de dignidad. Me gusta que el fútbol a veces se torna impredecible.

Me gusta el fútbol porque desde pequeño me emocioné metiendo un gol, o botando uno muerto, porque muchas veces evité goles cantados, otras tantas por mi culpa perdimos un partido. Me gusta el fútbol porque cualquiera puede ser ese jugador imprescindible en un equipo, y ojo que digo cualquiera, pero no todos. Pero ese cualquiera siempre está en cualquier calle (o estaba ya no se juega en la calle), en cualquier potrero, cancha abierta, etc. He sentido esa emoción desde que me acuerdo, siempre quise ganar aún cuando no se podía, aún cuando el rival nos metía cinco y nos pasaba la bola por todo lado. Esos intelectuales que tanto odian el fútbol, en muchos casos nunca patearon una bola, nunca sintieron la adrenalina del partido, nunca sintieron los nervios de una final, nunca sintieron la responsabilidad del penal decisivo. Peor para ellos.

Odio a la FIFA, odio a los comerciantes del fútbol (que son muchos lamentablemente), odio a los dirigentes, odio a Cristiano Ronaldo que aunque es un jugador extraordinario a veces parece que la cabeza la tiene más en una pasarela que en la cancha, odio a los fanáticos que creen que la vida es el fútbol, odio a los entrenadores que les importa más no perder que ganar  y que hacen que el juego sea un aburrido cálculo, odio, en fin, que el fútbol sea un negocio y que eso mate lo más hermoso del este deporte que es el jugar para ganar, para dar espectáculo, para emocionar. Porque el fútbol para mí es eso, emoción.

Y esas emociones se vuelven recuerdos, significados ligados a nuestras vidas,es lo que lo hace memorable. Esos partidos épicos, emocionantes, son memoria colectiva, los compartimos, incluso se transmiten de generación en generación. Y es muy interesante que esa memoria colectiva tiene su particularidad, su individualidad.

Recuerdo ese famoso partido que Costa Rica en su debut mundialista jugó contra Escocia, tenía apenas 12 años, faltaban dos meses para que llegara a los 13. Pensábamos en mi casa que nos meterían al menos 3 goles. Creíamos que con que Costa Rica no jugara con los once en el área y diera un partido digno, estaría bien. Puedo recordar perfectamente la sensación de nerviosismo cuando inició el partido, cuando Costa Rica defendía bien y además atacaba, Gabelo de pronto parecía un porterazo con esos varios tapadones a quemarropa. Cuando Juan Cayasso metió el gol, en mi casa hubo silencio, mi papá preguntó incrédulo si había sido gol, mi hermano respondió que lo habían anulado. Cuando Cayasso se volvió a abrazar a sus compañeros, y sólo en ese momento, pudimos gritar el gol, cuando al fin pudimos dar crédito a lo que estábamos viendo. Lo demás fueron nervios. Y una alegría inesperada. La fiesta fue luego en las calles.

Contra Brasil la cosa fue mucho más comedida, y no hubo siquiera un tiro a marco de los nuestros. El consuelo fue no haber salido goleados. Para el último partido de la primera ronda contra Suecia, en mi casa ya no solo estábamos nosotros, mi papá invitó a unos amigos a almorzar y ver el partido, el optimismo nos inundaba, ocupábamos sólo un empate y los pronósticos de goleada en contra ya nadie se atrevía a enunciarlos. El resultado es conocido. Mi papá grabó en VHS el partido, ¡era un acontecimiento aquello! Vimos por mucho tiempo ese partido, y en cada gol de Costa Rica se pierde la imagen, celebramos cada gol a más no poder, tantos brincos que seguro el cable de la antena se zafaba. Lo de Checoslovaquia fue ya una ilusión.

Italia 90, fue un pésimo mundial, la participación de Costa Rica es lo que lo hace memorable para nosotros.

Viendo desde la butaca de un Cine Magaly vacío, recordé todas aquellas sensaciones, aquella alegría de mi entrada a la adolescencia, recordé la mezquindad de nuestros dirigentes, recordé la estupidez de los periodistas deportivos. Recordé además el inicio de una época tormentosa en mi familia, que se extendió por varios años. Volví a sentir muchas de esas cosas que se guardan en la piel, salieron a flote los miedos de la época y los vi pequeños, casi risibles. Me acordé que en aquella época me proyectaba muy distinto a lo soy ahora a los casi 37. Pensé luego, cómo pasa el tiempo, y luego... lo volví a pensar. Me reí. Disfruté mis recuerdos y mis sensaciones, disfruté la compañía, y hasta me sentí feliz compartiendo sensaciones, muy distintas, pero compartidas por ese fenómeno que fue la primera selección mundialista de Costa Rica.

De la película la verdad no tengo mucho que decir, salvo que está conectada a la emoción, y en eso es muy efectiva.

Lo último que tengo que decir es que lamento que esos carajillos que me dicen roco y algunas veces se burlan de mi edad, al verla no podrán sentir ese montón de cosas que evoca en nuestra generación, ¡salados! Así es la vida.

lunes, 25 de marzo de 2013

Apunte Futbolero

No suelo escribir sobre fútbol, y bueno, el apunte no va precisamente de fútbol. Pero dadas las circunstancias, amerita hacer un pequeño apunte de la mejenga del viernes en tierras (nevadas) gringas. Mucho se ha dicho de esto, muchos memes, miles de chistes. Además está claro que el partido debió suspenderse, así no podía jugarse. Los gringos aprovecharon una única opción, un rebote, eso les valió, luego el antifútbol total. No se podía jugar, de hecho los gringos no tuvieron opciones de gol.



Por primera vez en mucho tiempo la Selección de Costa Rica (el orgullo patrio como le gusta decir a los medios chovinistas de este país) no es criticada por su mal juego, hay una excusa real, la nieve no permitiría jugar ni al Barça. Es unánime alabar la actitud de "los muchachos" por el "enorme esfuerzo hecho". Ojalá así fuera siempre.

También es unánime la condena a los federativos, por su pasividad. ¿Qué hicieron para detener el partido? Eduardo Li dice que mucho, pero claramente no lo suficiente. Costa Rica debió amenazar con no salir al terreno de juego, retrasar la salida al segunto tiempo (y ojo que me parece que también al inicio). Pero no. Apelamos a la honestidad de la FIFA, uno de los órganos más corruptos del mundo, y que de paso tiene al país más poderoso de mundo como "acusado". Si la FIFA no repitió el partido entre Italia e Irlanda tras la evidente y escandalosa mano de Henry en el partido de repechaje, menos lo hará ahora. Me sorprendería que lo hiciera, no lo harán.

Está bien que un país saque ventajas de su localía, Bolivia juega en la altura de la Paz, ahí Argentina se llevó 6 goles; Colombia lo hace en el infierno de Barranquilla; Honduras en otro infierno San Pedro Sula; México en el Azteca con la altura y la contaminación y jugar ahí es bien complicado. Ejemplos sobran. Pero una cosa es jugar con lo que se tiene a favor y otra lo que hicieron los gringos el viernes, fue evidente la presión para meter en ese congelador a Costa Rica. La falta de argumentos futbolísticos la compensan con la nieve.

¿Porqué nos hacen esto? Y justo a esto es lo que quería llegar. 

Nos hacen esto porque somos un país servil, porque nuestros dirigentes son unos payasos, corruptos y plateros, pero sobre todo unos chupamedias. Eduardo Li ha demostrado a través de su gestión una incapacidad alucinante.

Francisco Chacón, Ministro de Propaganda del mal gobierno de la Chinchilla, "tuitió2 quejándose de los malos representantes que tenemos... "orejón le dijo el conejo al burro", se llama esa figura. Su esposa fue quien se encargó de "negociar" el TLC con los gringos, los resultados de la tal "negociación" ya los conocemos, pero seguro Chacón cree que su esposa hace un gran papel, vendiendo a nuestros agricultores en al OMC, muy orgulloso debe estar el marido. Ese partido de fútbol es una "bella metáfora" del proceso de "negociación" y aprobación del TLC, porque así fue.

El sábado, una conocida, absolutamente indignada se preguntaba "¿porqué le tenemos tanto miedo a los gringos? Ese partido tenía que suspenderse". Mi respuesta fue: "Eso mismo me preguntaba yo en octubre de 2007".

Aunque debo reconocer que el viernes estaba indignado por la condiciones en que se jugó el partido, yo hace mucho tiempo no me pongo nacionalista con la "Sele" (y casi que con nada) primero porque no me gusta como juegan, segundo, porque se trata de un juego, y no vale la pena morirse por un juego, y tercero, porque la gente se pone como estúpida, eso me molesta. Ahora circulan todo tipo de propuestas como darle la espalda mañana al himno del "fair play", como llevar a los gringos a Lito Pérez, y otras tantas cosas. Tanto que se indignan por este partido de fútbol que no debió jugarse, y no logran ver lo metafórico con respecto a la geopolítica, no comprendo la verdad (mentira, sí lo comprendo, pero es una expresión) porque no pueden hacer la relación, es demasiado evidente, los gringos siempre hacen trampa, en el fútbol y en la política.

Por eso es que resulta alucinante la hipócrita queja de Francisco Chacón por la dirigencia futbolera (se comprende por lo del mundial juvenil femenino y lo mal que quedaron tanto el mal gobierno como la Fedefútbol), pero se queja como si ellos fueran mejores, como si no vendieran al país, como si no se doblegaran ante el gobierno estadounidense con sólo que los gringos vuelvan a ver, un estornudo y van de serviles llevando no una servilleta, la fábrica entera.

Indignado estoy por el partido, pero más me indigna que en este país no podamos ver el fondo, y nos indignemos más por la mala gestión de Edudaro Li, y que no podamos ver que lo que de la Chinchilla es peor aún, porque están destruyendo el país, lo están entregando. A ver si algún día sucede y nos indignamos por lo realmente importante.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Un indio macho*

El pasado 11 de mayo el diario Al Día publicó una pequeña entrevista al exjugador del Saprissa, Benjamín “El indio” Mayorga. Según él, los jugadores de hoy no muestran muestra “la virilidad de antaño”, es decir, ya no son tan machos, tan rudos (¿y limeros?) como los de antes. Para el Indio, en el Saprissa no están exentos (¿es que siempre fueron un equipo de machos, no precisamente rubios?), y que eso explicaría la escasez de títulos de los morados.

Según Mayorga: “El fútbol de Costa Rica se ha afeminado de una manera tan increíble... los jugadores puro plastigel, cremita, peinaditos; si usted tiene el pelo largo, amárreselo con una cola, entre a la cancha y meta pata (…) Al jugador hay que aterrizarlo, decirle que no es una estrella, que va a un partido de fútbol, no a una pasarela de modelaje. Es algo muy serio”, el problema lo solucionaría, según él, con un reglamento mientras los jugadores jueguen.

Tiene razón Mayorga cuando dice que los jugadores van a un partido de fútbol y no a una pasarela, ¿pero que un jugador use gel y se peine, es afeminado? No. Puede ser ridículo, puede ser innecesario, puede que el peinado sea espantoso, pero no es afeminado. Si a Mayorga no le gusta el uso del gel y los peinados qué pena, pero no asunto suyo.

Ahora, si lo que Mayorga quiso decir es que los jugadores de hoy no meten la pata tan duro como antes, que no se entregan por la camiseta, que están más preocupados por verse bien que por jugar bien, que les importa más ser estrellas que jugadores... pues lo único que tenía que hacer es decirlo así, porque es absolutamente innecesario recurrir a la homofobia, para decir que él sí es muy hombre porque volaba muchas patadas y, como dicen los entendidos en la materia futbolera, "tenía mucho pundonor". El comentario del Indio sencillamente está complemente fuera de lugar, es machista y homofóbico. No se es más hombre por meter más duro el pie, como tampoco se es menos hombre por peinarse y usar gel.

En el fútbol de hoy, ciertamente los jugadores han sido elevados a estrellas y personajes públicos, cuando en realidad son tan sólo jugadores de fútbol, la mayoría sin mucho qué decir por cierto. Pero la pregunta realmente importante y que deberíamos hacernos es ¿cómo es que fue posible que a los jugadores de fútbol les importara más su apariencia que su rendimiento futbolístico?

Mayorga ni siquiera se lo pregunta, y eso es porque no le da para más, ese es uno de los problemas del machismo y la homofobia, no dejan ver el problema de fondo, porque los prejuicios le tapan la visión. Y si a eso le sumamos que los jugadores de fútbol, al menos en este país, no suelen figurar por su despliegue intelectual, pues tenemos el cuadro completo: prejuicios y estupidez.






*Macho en Costa Rica también se usa para denominar a un rubio.

miércoles, 29 de febrero de 2012

El pachuco Alarcón

Como hoy es 29 de febrero, día que cada 4 años ocurre, el apunte de hoy será medio futbolero. Pero solo medio.

El "glorioso Team Florense", presidido por un empresario que de fútbol sabe lo mismo que yo sé de física cuántica, o tal vez menos, anunció con bombos y platillos la contratación del pachuco de Jorge Alarcón.

No es de extrañar que este tipo, que es sencillamente un impertinente, malcriado e irrespetuoso y lo que lo hace más detestable, tiempos atrás perrito faldero del capitalista Vergara (ex-dueño del Saprissa), y ahora capataz del ignorante de Sotela, salga con estupideces que denotan su derechosa ideología y todos sus prejuicios.

Hace exactamente 6 años, cuando en el Saprissa todo se ya se había convertido en mercancía, y todo se hacía (y hace) en clave empresarial, escribí:

"...desgraciadamente lo deportivo ha quedado tutelado por lo económico, porque lo importante para Vergara son los beneficios económicos que de la práctica deportiva se deriven, por eso es que hoy vemos “sapro-ataúdes”, “sapri-tangas”, “sapri-cola”, y cuanta cochinada se pueda consumir con el nombre del Saprissa (desgraciadamente esto se inserta en la tendencia mundial de comercialización extrema del deporte, cosa que dicho sea de paso trata de imitar absurdamente los otros equipos de nuestro fútbol, incluida por supuesto la Liga). Bajo esta lógica es que Alarcón hace todas sus intervenciones públicas (que no son pocas gracias al “sapri-canal”). La última fue hoy, respondiendo a la CCSS que está cobrando a los clubes de primera y segunda división las cuotas obrero-patronales que le deben a la institución (deuda histórica, que por supuesto debe pagarse), como debería hacerlo a todo patrón que no cumple. De acuerdo a la CCSS el “Sapri” les debe un millón ochocientos mil, según Alarcón ya pagaron.
Hasta ahí, digamos que la cosa no presenta problemas, es un estira y encoge de quien debe y quien cobra. El problema es cuando Alarcón responde muy molesto preguntando qué le ha dado la CCSS al Saprissa. Primero, me importa un carajo lo que la CCSS le haya dado al Saprissa , o a cualquier otro club de fútbol, el asunto es lo que la CCSS le da al país, en su conjunto, lo que podría darle si sacamos a los políticos y a los corruptos de la institución, lo importante es lo que nos ha costado la CCSS a todos, lo que se luchó para crearla, a pesar de los patronos, empresarios y gente como Alarcón.
También cuestiona a la CCSS por las pensiones de los jugadores del Saprissa, quiere saber cuántos de esos jugadores tienen pensión. No sé si Alarcón piensa que los jugadores se pensionan cuando terminan su “ciclo productivo” dentro del fútbol, en otras palabras no sé si este señor pensará que, por ejemplo, Centeno cuando se retire dentro de un par de años, ya empezará a gozar de su pensión, y no como cualquier mortal de este país (que no diputados y demás especímenes políticos). Pensión que de acuerdo al salario percibido por este jugador será mejor que la del presidente. ¿pensará en eso Alarcón? No se le habrá ocurrido que cuando un jugador se retira pasa a trabajar en otra cosa, algunos se hacen empresarios, otros consiguen un trabajo como asalariado de acuerdo a lo que hayan estudiado o no. Para ponerlo en términos concretos, ¿de qué diablos se queja Alarcón? ¿de que les cobren lo deben pagar, y que todos, o casi todos, pagamos? Si no quieren tener deudas, pues que paguen y punto, ¿que no quieren pagar tanto? Pues no inflen los salarios de los jugadores, y se acabó el problema. Pero lo que no es correcto es poner en juego la lógica del mercantilización – que le sirve al Saprissa (quiero decir a Vergara) – dentro de una institución que funciona (o debería funcionar) bajo otra lógica, la de la solidaridad.
Esto vino a mi memoria cuando hace un rato vi la noticia, en la que este pachuco aseguró que a Costa Rica le regalaron un "Estadio Comunista". Y agrega: "Desafortunadamente ese es un estadio comunista, que no estuvo previsto para que entrara gente pagando, un estadio chino de los que se entra sin pagar y no hay controles… se tiene que poner todas las guías para que entre la gente. Prácticamente hay que transformar el estadio para operarlo en cada partido".

Que el estadio lo hayan regalado los chinos y lo que eso implica creo que se ha discutido ampliamente en el país, y desde mi punto de vista no se trata de ningún "regalo", y menos aún comunista. Lo que ocurre es que el estadio fue construido sin considerar la organización costarricense, con criterios, sí chinos, que poco tienen que ver con nosotros. Y lo que ocurre es que este señor, como siempre, y como buen capataz lo que más le interesa es la plata. Si el señor Alarcón tiene problemas con el estadio, se le sugiere que juegue el partido en el Rosabal Cordero, donde suponemos están las mejores condiciones para lo intereses económicos heredianos. Pero como ven aquí se piensa más en lo económico que en lo deportivo.

Sotela, que en realidad es un hombre de negocios y no sabe de fútbol, no aprende, y continúa degradando a la institución florense, no le bastó con verle la cara de imbéciles vendiéndoles las camisas de campeón sin haber jugado la final y luego salir a relucir sus ganancias mientras lo heredianos lloraban una nueva derrota que alarga la sequía de 18 años sin títulos.

Es precisamente por este tipo de dirigentes y personajes, tan ignorantes, tan prejuiciosos, con su visión puesta en el dinero, que el deporte de este país es tan mediocre. 












martes, 5 de octubre de 2010

Tonteras mañaneras...

¡Lo que uno escucha en la mañana! Cuando uno va en bus para el trabajo en la mañana, a veces tiene que aguantarse lo que el chofer va oyendo en la radio, si uno topa con suerte le toca oír Súper Radio... pero si no, se jodió: el "manicomio de la risa", que me parece una total sandez. Tremendamente homofóbicos, absolutamente machistas, completamente tontos, totalmente derechosos y la verdad muy ignorantes, ah, ¡y nada graciosos!


Pero además de ese programucho, también existen otras desgracias mañaneras. Por ejemplo, los programas deportivos de las mañanas, y claro, no pueden faltar los resúmenes de noticias de las televisoras. Yo creo que en el top ten de la estupidez periodística, deben haber al menos, así tirando por lo bajo, unos ocho de estos personajillos. 


Hoy por la mañana, cuando me levanté puse Canal 7 para ver las noticias (que son una repetición de las noticias de la noche, que a su vez son repetición de la edición de las 7 pm, y que a su vez son las del mediodía), por desgracia justo empezaban los deportes (o sea el fútbol). 


Una vez que terminadas las saprinoticias y la triste posición de Roy Meyers, el "periodista" (Gustavo algo, no me acuerdo por dicha) pasó a la noticia de la "barbaridad" cometida por "nada más y nada menos el presidente de Bolivia". Resulta ser que se jugó una mejenga entre el gabinete de Evo Morales y la oposición de la Alcaldía de La Paz, luego de varios minutos de juego, uno de los opositores de un "planchazo" en la espinilla ("concretamente en "la cara interna de la pierna derecha", según informan medios bolivianos") lesionó al Presidente, éste, molesto, le propinó un rodillazo "en la entrepierna, hundiéndole en el suelo" (según informan los medios y pudo verse claramente en la imagen en televisión). Por supuesto, el acto de desquite no corresponde con los principios del "Fairplay" impuestos por la FIFA, pero en una mejenga, y cualquiera que haya "jugado bola" sabe que la FIFA no existe o importa muy poco cuando uno se calienta, y pasan este tipo de cosas. Para decirlo de otra forma, todos los que alguna vez hayamos pateado una bola, le hemos propinado un rodillazo, un codazo, o un puñetazo a uno de nuestros rivales, o sea, sin afán de justificar, eso es normal en el juego, no es lo deseable obviamente, no es ese el sentido del juego, pero pasa. Así que lo que hizo el Presidente Morales no es nada diferente a lo que cualquier mortal haya hecho, así que dejémonos de moralismos baratos y de hipocresía, claro no me extrañaría que el susodicho "periodista" jamás haya pateado una bola, por supuesto, para ser periodista no hace falta haber jugado. El Caso es que, por ser el Presidente de la República se esperaría que mantuviera la ecuanimidad ante semejante planchazo que lo jodió, pero ante semejante planchazo cuesta un poco mantener la clama, y sobre todo si se trata de un opositor que ha conspirado en algún momento para dar u golpe de estado o desestabilizar el país. 



Pero volviendo al punto de los brillantes comentarios de los periodistas deportivos, el susodicho (Gustavo algo, no me acuerdo por dicha), casi que obvió el pequeño detalle del planchazo al Presidente, y pasó a condenar enérgicamente el rodillazo (insisto, no lo justifico, pero uno caliente y luego de semejante planchazo, cuesta mantenerse en sus cinco), pero lo más sorprendente de todo es que dijo que la reacción de Morales "...seguro es por las malas compañías...", lo dijo 7 veces (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!!!!!). No lo dijo, pero claramente se refería a Hugo Chaves, quien de seguro es la encarnación del mal, culpable más o menos de todo lo malo que pase en el planeta, desde el entrenamiento de etarras (curioso en España dicen que a ETA no hay que creerle nada, solo cuando dicen que Hugo Chaves los entrena), hasta el rodillazo de Evo Morales a un opositor. Y la pregunta del millón (no de pesos sino de dólares) es: ¿Qué carajos tiene que ver Hugo Chaves con un rodillazo en medio de una mejenga? ¿Será que este idiota de verdad cree que Chaves es el culpable? Pareciera que sí, puesto que lo dijo 7 veces, tratando de que el resto de los periodista le dieran bola. Posiblemente también el planchazo al pecho en plena final que le propinó De Jong a Xavi Alonso, y la quebradura que le propinó el mismo jugador a un inglés este fin de semana, deben ser por las malas compañías, total que más da, no importa que una cosa no tenga que ver con la otra, si se trata de echarle la culpa a Chaves (más o menos la encarnación del mal), todo es posible es la lógica simple de un idiota.


Y para colmo, cuando me subo al bus pongo la radio, y de pelotudo me quedo escuchando a Amelia Rueda, llena de prejuicios y pareciera que sin entender nada... pero ya ese es un enano de otro cuento.


¡Las cosas que uno escucha en la mañana!




¿Epílogo?


Requisitos para ser periodista deportivo:


  • Sólo saber de fútbol
  • NO entender cómo se juega el fútbol, ni siquiera saber que un esquema de juego.
  • Cuando se comenta un partido decir exactamente lo mismo que ya de por sí uno ve en las imágenes
  • No estudiar nada referente al fútbol, ni saber en cuáles equipos juegan los jugadores.
  • No comprender la cultura e idiosincracia de cada uno de los países, ni siquiera intentar comprender.
  • No saber nada de historia.
  • Pésimas técnicas de investigación (requisito indispensable no saber quienes son las personalidades políticas, culturales que enfocan en los partidos, sólo si se trata de alguien de la "farándula")
  • Creerse muy guapo e inteligente, y claro una celebridad.
  • Si la sele gana un partido, creer que clasificaremos al mundial, si perdemos somos los peores del planeta
  • Aprenderse de memoria la siguiente frase para cada vez que nos eliminan del mundial, osea cada cuatro años: "Es necesario hacer una revisión a profundidad de la estructura de nuestro campeonato, hay que tener un proceso, tenemos un campeonato mediocre, los dirigentes son los culpables". 
  • Creer firmemente que la prensa NUNCA tiene la responsabilidad de nada, ni del fanatismo ni de que los jugadores sean un montón de agrandados.
  • Negar rotundamente que se hace un negocio con el fútbol.
  • Ser saprisista o liguista
  • Un CI como de 60
  • Ser bien machista y homofóbico hasta más no poder
  • No entender nada de política, pero opinar como si se supiera
  • Preferiblemente graduado de un garage