“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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miércoles, 8 de enero de 2014

La Nación S.A. y la descarada manipulación electoral: Crucitas

Tras las vacaciones de fin de año, ida y vuelta al sur, retomo el blog, esperando además, que este año pueda escribir de forma más regular a pesar de que he iniciado estudios de maestría, y que eso claramente me tendrá muy ocupado. Hoy en medio del estudio de un artículo tremendamente aburrido, hago una pausa.

Hoy vi en La Nación S.A. un artículo que sin duda se inserta en la campaña abierta que tiene ese grupo de poder contra el Frente Amplio. Contra todas las normas éticas del periodismo se atreven a publicar un artículo que básicamente culpa a Edgardo Araya y a los compañeros ecologistas, por el desastre económico que vive la zona norte. Amparados en un retorcido "ejercicio de libertad de expresión" el diario, con"pluma" de Alberto Barrantes C. y Carlos Hernández, manipula de forma perversa la información. Típico de ese diario es el disfrazar el ataque como un artículo periodístico, pero lo que normalmente han hecho es editorializarlo con la complicidad de los periodistas. Es práctica común intentar establecer como verdad afirmaciones que se vierten sin casi contrapeso y la más vulgar ligereza periodística. Lo hicieron durante la tregua electoral, acostumbrados a que el TSE siempre mira para cualquier parte, basta recordar el referendo de 2007. Pero es que además juegan con "su poder" y su "peso en la opinión pública", si el TSE se atreviera a hacer su trabajo, harían todo un escándalo por la "violación" de su (torcida) "libertad de expresión", el Colegio de Periodistas debería al menos hacer una llamado al equilibrio informativo, pero tampoco. Dirán algunos que no es competencia de esa entidad, pero si no ¿de quién?

El caso es que el artículo en cuestión es tan malintencionado que busca culpar a los ecologistas por la miseria y el abandono que desde hace décadas afecta a esa zona. Dice el artículo: "En noviembre de 2010, el Tribunal Contencioso-Administrativo anuló la concesión otorgada a la empresa Industrias Infinito (en el 2008) para explotar una mina de oro. Desde entonces, los vecinos no ven rastros de progreso". Dice los periodistas "Desde entonces", como si la pobreza y el abandono tuvieran que ver con el fallo del Tribunal Contencioso Administrativo (TCA), cuando en realidad se trata de un abandono histórico, es decir, es un proceso sostenido de abandono que claramente buscaba generar condiciones en la zona para el proyecto. Los gobiernos de turno durante décadas han hecho todo tipo de promesas de desarrollo, todas incumplidas, así que no es cierto que desde 2010 no se ve el "progreso", el problema es el abandono de los gobiernos neoliberales.

Por otro lado, en sintonía con el pésimo Ministro de Planificación, el Alcalde, Alfredo Córdoba culpa a Edgardo Araya y a los ecologistas: “Edgardo Araya y otros ambientalistas se trajeron abajo el proyecto de minería y prometieron alternativas como el turismo ecológico, pero ya abandonaron al pueblo. Todo se quedó en falsas promesas”. Y puede preguntarse, ¿qué hace el alcalde? ¿no es él acaso el responsable desde el gobierno local para generar oportunidades productivas en la zona? ¿será que el alcalde no sabe que tiene la potestad desde el gobierno local que dirige de tener iniciativa para sacar adelante a la zona? El alcalde, que es del partido de gobierno, pareciera que no se siente responsable de lo que pasa en el territorio que le corresponde gobernar, maravilloso ejemplar de un tipo que calienta la silla. El periodista pareciera que ni siquiera se le ocurrió preguntarle qué ha hecho.

Cierto que el fallo del TCA fue inesperado e histórico, pero era una posibilidad que se trajera abajo el proyecto, como también es cierto que el gobierno hizo todo de presiones para que el fallo fuera positivo para la empresa. Pero cabe preguntarse ¿cómo es posible que la Municipalidad y el Alcalde no tuvieran "plan B"? ¿Y el Plan de Desarrollo Cantonal, que según el Código Municipal es de elaboración obligatoria? ¿Será que lo hizo Infinito Gold? ¿O será que ese Plan de Desarrollo tiene exactamente la misma función que el papel higiénico? Y la principal pregunta: ¿Es la minería a cielo abierto la única posibilidad de desarrollo en esa zona? Obvio que no. Pero el alcalde y el gobierno, hacen como si esa fuera la única posibilidad.

Por otro lado, si los periodistas se informara bien, o al menos hubiesen hecho el intento, se habría enterado que desde hace tres años la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica tiene un proyecto de Trabajo Comunal Universitario que dirige la colega Flor Artiaga, y que desde ese proyecto se han trabajo proyectos de organización comunitaria, apoyando además procesos educativos, de infraestructura, etc. Pero como la intención es hacer campaña contra el Frente Amplio, y de paso contra los ecologistas, los periodistas ni siquiera investigaron. Lo que demuestra la pobreza periodística de los profesionales y del medio.

Pero la cosa no queda ahí. Los periodistas no entrevistan a ninguno de los dirigentes locales en contra del proyecto minero. ¿Será que los periodistas desconocen la existencia de estos líderes? Difícilmente. Pero lo cierto es que olímpicamente optaron por hacer que no existen, de pronto pareciera que todos los pobladores de la zona estaban a favor del proyecto, lo que a todas no es cierto. Obvian de forma descarada la enorme oposición popular al proyecto y los múltiples sectores sociales y políticos opuestos al proyecto.

Dice el artículo: "Los caminos en mal estado, llenos de lodo y rodeados de casas desocupadas, en Crucitas de Cutris, retratan el olvido de un pueblo al que le prometieron oro, pero terminó estancado en el olvido y la desolación". Subrayo acá: "... un pueblo al que le prometieron oro...". Los periodistas ni siquiera tienen la honestidad de decir quiénes ofrecieron el oro: el gobierno (recordemos el famoso decreto de "interés público" de Óscar Arias y Roberto Dobles) y la empresa transnacional Infinito Gold. Tampoco menciona que el fallo del TCA fue contundente en cuanto a los gravísimos vicios de legalidad que exhibía el proyecto. Tampoco menciona que el Decreto de Interés Público de Óscar Arias estaba lleno de ilegalidad y se pidió una investigación de esos y otros funcionarios públicos. Grosera omisión.

Y lo que resulta aún más hipócrita. Mientras el mismo medio ha señalado en varias ocasiones la "deuda ecológica" que ya como país tenemos tenemos, el diario de Tibás sigue defendiendo un proyecto que a todas luces ayudaría considerablemente a que esa huella y deuda ecológicas aumenten, es decir, mientras por un lado se lamentan y van de correctos, en la práctica defienden la destrucción y contaminación irreparables de un considerable territorio, además de defender los intereses privados de una empresa transnacional y los intereses particulares de un grupo de políticos-oligarcas.

Cierto que es necesario ofrecer oportunidades de desarrollo a la zona, que por supuesto sean más amplias que la acción de un TCU de la Universidad, pero eso es responsabilidad del Estado, y se debe ejecutar en coordinación de las Municipalidad y el Gobierno Central. Echarle la culpa a los ecologistas no sólo es una muestra de cinismo, sino que además denota el desinterés y la incapacidad del partido Liberación Nacional por el desarrollo de la zona norte. No valen los pretextos, son décadas de abandono, el gobierno no ha hecho nada, así de sencillo. No puede ser que culpe a los "duendecitos" (como ha hecho hoy la presidenta) para justificar tan estrepitosa incapacidad para gobernar.

Lo de La Nación S.A., y esa camarilla oligárquica que se esconde tras ese pasquín, es sencillamente el ejemplo de cómo se utiliza un medio de comunicación para hacer campaña sucia contra un partido y defender intereses particulares. En eso han estado y en eso seguirán. Espero que muy pronto esas estrategias simplemente sean los aleteos de una oligarquía que se pudre y se ahoga en su propio odio y mezquindad. Vendrán mejores días en que este país tenga medios realmente independientes, o al menos con la suficiente decencia como para hacer transparentes sus posiciones e intereses.

martes, 15 de noviembre de 2011

La verdad a cielo abierto

Cuando colaboraba, junto a otros compañeros, para el programa TLC en Español de Radio U, dije que Arias había logrado que la separación de poderes fuera un asunto para los libros de Educación Cívica. Los Arias lograron que casi todos los poderes del Estado respondieran a sus intereses, desde el TSE hasta la Sala IV, el proceso del referéndum del año 2007 lo dejó en evidencia, y el caso Crucitas lo confirmó, aunque también dejó claro que el poder no es total y que en el Poder Judicial hay gente decente.

El Caso Crucitas es particularmente ilustrativo, solo recordemos la declaratoria de "interés nacional" a la actividad minera en Crucitas vía decreto de Óscar Arias y el titular del MINAET; agreguemos las más que dudosas actuaciones dudosas de la SETENA, el famoso fallo de la Sala IV...y cómo olvidar cuando la Magistrada Ana Virginia Calzada defendió el fallo utilizando los mismos argumentos de la empresa en una entrevista en Canal 7.

¿Y cómo no recordar a Juan Carlos Obando, Gerente de Relaciones Corportativa de Infinito Gold en Costa Rica? Sí, el mismo que pertenecía al Movimiento Libertario, el que era gerente de la empresa EBI (que gestiona el basurero en La Carpio), el mismo que fue condenado por "corruptor" junto al corrupto alcade de Aserrí. Ese mero.

¿Cómo podríamos olvidar que fue la misma Procuraduría General de la República apeló, en conjunto con Infinito Gold, el fallo del Tribunal Contencioso Administrativo? Realmente algo insólito, el "abogado del Estado" defendiendo a la empresa, ese acto de tan descarado apoyo a la empresa, nos pudo costar algunos millones de dólares.



Menciono esto simplemente para ejemplificar un largo proceso en el que ha sido más que evidente la enorme presión ejercida por la empresa a entidades estatales, todo esto en total concubinato con los Arias y el grupo político-económico que ellos representan. Porque existe por todo lado un tufo a corrupción, el asunto está rodeado de gente sin escrúpulos que se mueve por amor al dinero sin importarle, ni el interés público, ni el medio ambiente.

Los tentáculos de este grupo llegan muy largo y tienen sus testaferros en todos lados. El más recientemente descubierto, el señor Moisés Faschler, hasta hoy en la mañana Magistrado Suplente en la Sala I. El señor Faschler es ficha liberacionista, fue nada más y nada menos que secretario de finanzas del partido en el año 97, sólo vean el video colgado por La Voz liberacionista cuando se eligió a este abogado como magistrado suplente:


"Gracias infinitas a Dios", "soy un gran respetuoso de la ley", y florituras de este tipo, ¿cinismo? No lo sabemos, lo que sí parece evidente es que este liberacionista era ficha de los Arias y por ende de la empresa. ¿A quién extraña que los Arias e Infinito Gold tengan su magistrado en la Sala I? Creo que estas alturas ya a nadie, es el juego sucio. Por algo el abogado tan respetuoso de la ley se dio por "aludido".

Tras la renuncia del testaferro de la empresa lo que debería seguir es una exhaustiva investigación y las sanciones disciplinarias, civiles y hasta penales que correspondan, se trata de algo muy grave como para simplemente dejarlo en una "investigación simbólica", todos nos preguntamos si habrá recibido dinero de parte de la empresa (cuánto no importa, lo grave es que se hubiese vendido) o simplemente se trata de sumisión arista.

Para el Diputado Villalta, aquí lo que ha ocurrido es un intento de traerse abajo la sentencia que ratificaría el fallo del Tribunal Contencioso Administrativo. Según el diputado: "Con la filtración del borrador los "gatos caseros" a lo interno de la Corte buscan poner en entredicho la transparencia de la Sala Primera y entorpecer el dictado de una sentencia definitiva. Ante la más mínima posibilidad del que la resolución final no sea favorable a la trasnacional minera, buscan impedir a como dé lugar que esta resolución se concrete".

El diputado fue más allá, y agregó que la maniobra buscaba recusar a los magistrados para que resolvieran los suplentes y con ello variar la correlación de fuerzas a lo interno, o a lo sumo retrasar el voto definitivo. Para Villata "no cabe la menor de duda de que la filtración del borrador de la sentencia, la conveniente recusación de los magistrados y la presentación de una acción ante la Sala IV contra la jurisprudencia que usaría la Sala Primera para sustentar su resolución, son hechos concatenados que van claramente dirigidos a favorecer a la trasnacional minera e impedir que los tribunales de justicia resuelvan el caso Crucitas con imparcialidad e independencia".

Coincido con el diputado Villalta al señalar que hay una serie de hechos concatenados para traerse abajo la sentencia, esta serie de hechos concatenados tienen como principal autor al dedicado especialísimo del partido de hoy ante España (no me refiero a Nery Brenes). La "verdad a cielo abierto" parece ser que esta empresa y sus testaferros locales están dispuestos a todo con tal de sacar oro de la zona norte de nuestro país.

Pd. Pregunta inocente: ¿A don William Méndez (ex-vocero de Infinito Gold) le entró un ataque de conciencia a éstas alturas del partido?

miércoles, 15 de junio de 2011

El oro de los tontos, de Pablo Ortega

Ayer martes 14 de junio se presentó el más reciente documental de Pablo Ortega titulado "El oro de los tontos" que hace un relato muy concreto de la maraña de intereses en torno a la cuestión minera en Crucitas (Zona norte de Costa Rica).

No voy a decir más en torno al video porque creo que efectivamente éste sintetiza el conflicto y cauce político que ha llevado la cosa. Sólo quiero agregar que este fin de semana (11 y 12 de junio) estuve de gira en la zona norte. Estuvimos en la entrada de la finca de la compañía minera, y resulta increíble la gran riqueza natural de la zona, como tampoco resulta impresionante cómo después de 18 años de estar en la zona la empresa no ha hecho nada por el "desarrollo" de estos lugares. Ni siquiera entendiendo desarrollo en el sentido capitalista de crecimiento económico. Todo lo contrario, la zona está totalmente deprimida económicamente, y ahora fracturada socialmente por el proyecto minero. La presencia del Estado es nula, y cuando no, es para apadrinar a una compañia transnacional con una de las actividades más destructivas del ambiente.

Ya ampliaré el comentario y agregaré algunas fotos, Crucitas, el pueblo que tiene como vecino a esta empresa minera es casi un pueblo fantasma.

Les dejo el video, espero comentarios.

El "valor" del dinero ... y la explotación minera en Crucitas (I)


¿Cuánto cuesta un colón*? La respuesta siempre refiere al dólar. Y cuando uno se pregunta cuánto cuesta un dólar... pues... ya no puede responder con toda propiedad que cierta cantidad de oro... como se solía hacer. Desde hace muchos años el "valor" del dinero se separó del patrón-oro, lo que ha dejado más en evidencia (no para todos he de decir) lo arbitrario del "valor" de la moneda.
Porque resulta que el dinero no tiene ningún valor en sí mismo, como tampoco lo tiene ninguna otra mercancía. El dinero sirve para hacer de equivalente entre dos objetos que en sí mismos no tienen tienen ningún "valor". 
Pero empecemos por señalar que en la relación de cambio la mercancía juega un papel activo, y es el dinero el que sirve para “medir” el valor de la mercancía, el conocimiento de la economía proviene de la relación de cambio, y Marx ve en la mercancía que se vende, el objeto como tal. El dinero, ya lo veremos, es una mercancía peculiar que hace de equivalente entre todas las mercancías.

Ahora bien, ese objeto que se ha denominado mercancía, se trata de un objeto exterior, modificado en su forma original (es decir se trata de un hecho histórico en tanto modificado por la mano – trabajo – humana, es decir, es un objeto de la cultura), que satisface necesidades humanas, deseadas o necesitadas, no importa, lo que importa es propiamente que satisfaga una necesidad. Ese objeto se compone de dos factores que determinan su existencia: el valor de uso y el valor de cambio.

El valor de uso se refiere al cuerpo propiamente del objeto, el objeto como cosa útil, producto del trabajo humano, y que no está determinado por la cantidad de trabajo que contiene, no se refiere a una determinación de tipo cuantitativa, sino más bien cualitativa. Ahora bien, con sólo el valor de uso los objetos no se convierten en mercancía, sino que además los objetos en tanto útiles contienen un otro valor, que se denomina valor de cambio.

Pero a diferencia del valor de uso de los objetos, este valor de cambio no es natural de los objetos, no remite a la forma, se trata más bien de una convención social, una propiedad socialmente determinada, y esa determinación es cuantitativa. El valor de una mercancía sólo se puede expresar a través de otra mercancía, un objeto “a” se expresa en una cantidad determinada de un objeto “b”, se trata de una relación cuantitativa, porque en principio los objetos, aunque útiles, no son comparables. Se deduce con facilidad que una condición necesaria para el intercambio es que los objetos sean diferentes. Cuando una persona se hace la pregunta por el valor de una mercancía “a” la respuesta se basa en el valor de “b”, y cuando se pregunta por el valor de “b” se tendrá que hacer referencia a la mercancía “a”. Y esto ocurre porque hay una suposición de que el objeto tiene un valor. Pero ese valor se expresa en el valor de uso de otra mercancía, el valor se hace visible a través de otra mercancía, por sí mismo el valor es invisible. No hay mercancía posible sin relación con otras mercancías, es ahí dónde se manifiesta el valor de cambio, una mercancía aislada es una ficción metodológica. Por tanto, no se trata de una propiedad natural inherente al objeto. En la relación de cambio da igual que su naturaleza sea distinta, son intercambiables siempre que tengan la misma proporción de valor. Y aunque, cuando en lo cotidiano, se hace abstracción del valor de uso y nos remitimos al valor de cambio (de forma irreflexiva, por puro uso común) el valor de uso sigue siendo condición necesaria para la posibilidad de cuantificación del valor.

Sin embargo, sí hay algo que es igual en estas mercancías, y es eso que llamamos valor: la magnitud del valor. No se igualan los valores de uso, pero, como se mencionó, un objeto como cosa, es útil en tanto ha sido modificado de su estado natural (transformación de la naturaleza) por el trabajo humano, y que es lo que constituye la base para poder pensar el valor: la cantidad de trabajo. Es, teniendo en cuenta el trabajo humano contenido en este objeto útil, que se pueden igualar los objetos. Por tanto, la sustancia del objeto es el trabajo, mientras la magnitud del mismo es la cantidad de trabajo socialmente necesario que contiene, como unidad de medida. Es justamente (o más bien injustamente) el trabajo lo que no se ve en la mercancía, pero precisamente el trabajo humano es lo que hace que la mercancía pueda ser comparable con otra mercancía.

La mercancía, por tanto, es un producto del trabajo humano útil, concreto. Y este cúmulo de mercancías que componen la riqueza en el modo de producción capitalista es producto del trabajo social disponible, que se expresa como trabajo concreto (que produce objetos de forma particular) a través de la división social del trabajo – que se nos presenta como una red de productores privados autónomos e independientes –, pero que es lo que está de fondo en este cúmulo de mercancías. Los productores privados se presentan al mercado a cambiar sus valores de uso (para otros, para el propietario se trata de un “no valor de uso”) en tanto son poseedores (dueños) de objetos, es en ese momento en que el valor de uso se transmuta en valor de cambio y “se igualan” los objetos, en tanto contienen la misma magnitud de valor, es decir, en tanto la sustancia misma del valor (el trabajo humano). El tiempo medio para producir un objeto es una imposición social. Y este trabajo medio es lo que se denomina trabajo abstracto.

Para el economista Hernán Alvarado “Es la mediación de un trabajo concreto lo que le imprime a la cosa una supranaturalidad, lo que la convierte en objeto, en una materialidad social, en un valor de uso; de la misma manera que es la medida de un “trabajo abstracto” lo que le imprime al objeto una supersociabilidad: un valor de cambio que lo convierte en mercancía”

Entonces, el valor es una relación social que busca el reconocimiento de la fracción del trabajo social, esto se establece a través de una relación con otra mercancía. Para ello es necesario una forma de equivalencia. En la forma equivalente el cuerpo de la mercancía “b” aparece como “alma” de la mercancía “a”, por tanto el valor se puede expresar a través de otros objetos que “prestan” su cuerpo. Y el trabajo concreto de “b” se expresa como trabajo abstracto en la mercancía “a”. Este trabajo concreto contenido en la mercancía “a”representa un trabajo privado que al enfrentarse a la mercancía “b” se presenta como trabajo social. Como explica Marx en El Capital: “El cuerpo que presta servicios de equivalente, cuenta siempre como encarnación de trabajo abstractamente humano y en todos los casos es el producto de un trabajo útil, concreto. Esta trabajo concreto, pues, se convierte en expresión de trabajo abstractamente humano.”

Esto es lo que Marx denomina la Forma simple del valor: “La antítesis interna entre valor de uso y valor, oculta en la mercancía, se manifiesta pues a través de una antítesis externa, es decir a través de la relación entre dos mercancías, en la cual una de éstas, aquella cuyo valor se ha expresado, cuenta única y directamente como valor de uso, mientras que la otra mercancía, aquella en que se expresa valor, cuenta única y directamente como valor de cambio. La forma simple de valor de una mercancía es, pues, la forma simple en que se manifiesta la antítesis, contenida en ella, entre el valor de uso y el valor”. Otra forma de valor es la Forma desplegada o total del valor, en la que se puede establecer una relación con todos los objetos a través de una mercancía, es justo ahí cuando el valor muestra su naturaleza social.

En la Forma general del valor, los objetos establecen una relación con una mercancía que hará las de equivalente general:

“Una mercancía sólo alcanza la expresión general de valor porque, simultáneamente, todas las demás mercancías expresan su valor en el mismo equivalente, y cada nueva clase de mercancías que aparece en escena debe hacer otro tanto. Se vuelve así visible que la objetividad del valor de las mercancías por ser la mera “existencia social” de tales cosas, únicamente puede quedar expresada por la relación social omnilateral entre las mismas; la forma de valor de las mercancías, por consiguiente, tiene que se una forma socialmente vigente”

Todas las mercancías son comparables a través de una sola, el valor social está expresado a través de esta “tercera mercancía” para lograr calcular las magnitudes del valor de las mercancías. Esta “tercera mercancía” en su función de equivalente general, juega un papal exclusivo y excluyente para medir el valor de todas las demás mercancías, es un objeto simple, pero es un objeto común que las compara a todas y posibilita el intercambio, como medida de valor. En tanto es medio de intercambio permanece “invisible” nadie pregunta por su valor, porque supone el valor de las otras mercancías, es un supuesto absoluto que no se expresa.

La Forma dinero deriva de esta Forma general del valor, Hernán Alvarado lo explica de la siguiente manera:
“En cuanto valores los objetos se transforman en mercancías (...) se toman en cuenta dos características de esta forma del objeto: la primera, que en la relación mercantil los valores de uso equiparan sus magnitudes de valor, de esa equivalencia depende su vigencia histórica. Los objetos mercantiles se sujetan a la ley social con el rigor con que sus materiales se sujetan a la ley de la gravedad. La segunda, que el valor de cambio comporta, en la práctica, una realidad simbólica: su precio, o representación del valor en términos dinerarios. Sólo que aquí lo simbólico esta supeditado a la materialidad de equivalente: el precio se refiere al valor de la materialidad del oro, al dinero.” (Alvarado, 1997, p. 46).

Según el mismo Alvarado, lo simbólico queda supeditado a la materialidad del dinero, y que es precisamente esa supeditación lo que permite que considerar al dinero mercancía, puesto que hay un valor de uso que deviene en valor de cambio, y el objeto se manifiesta “sólo como una cantidad equivalente de otros valores de uso”, y agrega: “La equivalencia es un caso de ambivalencia; dos magnitudes se sopesan y se equiparan, así se propicia el vínculo mercantil. La equivalencia es la ambivalencia en su punto de equilibrio, pues el valor de cambio supone la doble valencia de la mercancía y del dinero”. Es la forma de dinero “... la que vela de hecho, en vez de revelar, el carácter social de los trabajos privados, y por tanto las relaciones sociales entre los trabajadores individuales”, Marx insiste en que se trata de un modo de pensar válido “... para las relaciones de producción que caracterizan ese modo de producción social históricamente determinado: la producción de mercancías”.

Es precisamente aquí cuando se produce un fenómeno con enormes consecuencias para el modo de producción capitalista, y que a mi juicio también tiene serias consecuencias en la subjetividad, y que de alguna forma viene a determinar la forma en que nos relacionamos, y determina en alguna medida el porqué hacemos lo que hacemos, lo que Marx denominó el Fetichismo de la mercancía.

En palabras de Marx:

“La primera peculiaridad que salta a la vista cuando se analiza la forma de equivalente es que el valor de uso se convierte en la forma en que se manifiesta su contrario, el valor.
La forma natural de la mercancía se convierte en forma de valor. Pero obsérvese que ese quid pro quo [tomar una cosa por otra] sólo ocurre, con respecto a una mercancía B (chaqueta o trigo o hierro, etc.) en el marco de la relación de valor que enfrenta con otra mercancía A cualquiera (lienzo, etc.); únicamente dentro de los límites de esa relación. Como ninguna mercancía puede referirse a sí misma como equivalente, y por tanto tampoco puede convertir a su propia corteza natural en expresión de su propio valor, tiene que referirse a otra mercancía como equivalente, o sea, hacer de la corteza natural de otra mercancía su propia forma de valor.”
En este párrafo Marx nos advierte la inversión que se opera en la mercancía equivalente, cuando el valor de uso se transforma en valor, que es su contrario. Hay una transmutación de una forma natural a otra forma opuesta, y eso sólo es posible en la relación entre mercancías, una mercancía por sí misma no puede efectuar esta operación de inversión, se trata pues de una relación social entre las cosas, un tomar una cosa por otra en la relación de los objetos. Dice Marx que las mercancías “... no bien entra entra en escena como mercancía, se transmuta en cosa sensorialmente suprasensible”. Pareciera entonces que en su forma de equivalente general, las mercancías tuvieran un carácter místico. Y este carácter místico de la mercancía no deriva, por tanto, de su valor de uso. Para Marx:

“Lo misterioso de la forma mercantil consiste sencillamente, pues, en que la misma refleja ante los hombres el carácter social de su propio trabajo como caracteres objetivos inherentes a los productos del trabajo, como propiedades sociales naturales de dichas cosas, y, por ende, en que también refleja la relación social que media entre los productores y el trabajo global, como una relación social entre los objetos, existente al margen de los productores. Es por medio de este quid pro quo [tomar una cosa por otra] como los productos del trabajo se convierten en mercancías, en cosas sensorialmente suprasensibles o sociales.”

La forma de mercancía y el valor no tienen nada que ver con la naturaleza física “... ni con las relaciones, propias de cosas, que se derivan de tal naturaleza. Lo que aquí adopta, para los hombres, la forma fantasmagórica de un elación entre cosas, es sólo la relación social determinada existente entre aquellos” (op. Cit.; p. 89). Este fetichismo, pues es inherente al modo de producción capitalista. Para Paul-Laurent Assoun “La fetichización se advierte por ese pasaje de las “relaciones humanas” a las “relaciones de las cosas entre sí” – “reificación” que justifica la analogía del mundo económico con “la región nebulosa del mundo religioso” –.”

En Palabras de Marx esa analogía con la religión, donde:

“... los productos de la mente humana parecen figuras autónomas, dotadas de vida propia, en relación unas con otras y con los hombres. Otro tanto ocurre en el mundo de las mercancías con los productos de la mano humana. A esto llamo el fetichismo que se adhiere a los productos del trabajo no bien se los produce como mercancías, y que es inseparable de la producción mercantil.
Ese carácter fetichista del mundo de las mercancías se origina, como el análisis precedente lo ha demostrado, en la peculiar índole social del trabajo que produce mercancías.
Si lo objetos para el uso se convierten en mercancías, ello se debe únicamente a que son productos de trabajos privados ejercidos independientemente los unos de los otros. (...) Como los productores no entran en contacto social hasta que intercambian los productos de su trabajo, los atributos específicamente sociales de esos trabajos privados no se manifiestan sino en el marco de dicho intercambio (...) por ende, las relaciones sociales entre sus trabajos privados se les ponen de manifiesto como lo que son, vale decir, no como relaciones directamente sociales trabadas entre las personas mismas, en sus trabajos, sino por el contrario como relaciones propias de cosas entre las personas y relaciones sociales entre las cosas”.

Luego de esta reflexión teórica (más extensa de lo que quisiera), vuelvo sobre la pregunta inicial, sobre el valor de la moneda. Y ya hemos visto que en sí mismo el dinero no tiene ningún valor, como tampoco lo tiene el oro, que durante muchos años ocupó el lugar de equivalente, y durante otros tantos, el de respaldo del dinero.

Esta reflexión puede parecer absolutamente ociosa, sino fuera porque en Costa Rica la compañía transnacional minera Infinito Gold y el Estado costarricense pretenden hacer un enorme hueco en la zona norte del país para extraer oro. Las ilegalidades en que ha incurrido la empresa, y el mismo gobierno, son muchas, tantas que el Tribunal Contencioso Administrativo se trajo abajo el contrato con esta empresa canadiense. Y lo que se puede apreciar a la luz de la reflexión sobre el valor de las mercancías, en especial de la mercancía dinero, es que el gobierno costarricense está encandilado con el brillo del oro.

Y en este sentido, la pregunta que cabe no es por el valor del dinero (que insisto no vale nada en sí mismo), sino la pregunta correcta es ¿qué vale más el oro o los ecosistemas del bosque primario de Crucitas? ¿vale más el oro que la vida de cientos de especies animales (algunas de ellas en peligro de extinción) y vegetales (algunas de ellas en peligro de extinción)? Para el gobierno antiecológico de Costa Rica la respuesta es clara: el oro que se llevará la empresa canadiense.

Volveré en un par de días sobre el tema de Crucitas y la explotación minera en Costa Rica, ya me extendí demasiado.


* Moneda de curso legal en Costa Rica

Textos citados en este apunte:
Alvarado, Hernán; Para descifrar el símbolo monetario y el fin del capital. Editorial Fundación UNA, Heredia, Costa Rica, 1997.

Assoun, Paul-Laurent; El fetichismo. Editorial Nueva Visión. Buenos Aires, 1997.

Marx, Karl; El Capital. Crítica de la economía política. Siglo XXI Editores, Argentina, 2006.