La semana anterior discutía con una colega y un abogado sobre el tema de los bloqueos. Nuevamente salía a colación aquello de que "está bien que protesten pero que no afecten mi libertad de tránsito", claramente se referían al caos generado por taxistas y piratas, dos días consecutivos.
Más allá de compartir o no los motivos de ambas protestas, creo que el malestar de ambos sectores es legítimo, fundamentalmente por una razón: ningún gobierno ha resuelto el problema, sólo han tirado la bola para adelante dejando la brasa al próximo gobierno. Y esto sencillamente ocurre por cálculo electoral, por incapacidad política y por hipocresía.
Y el tema con las protestas, como ya he comentado en algún otro apunte, es que cuando un gobierno es incapaz o no le importa resolver los problemas de la gente, se vuelven legítimas, porque si las instituciones no resuelven, cuando los que toman decisiones no escuchan, ¿qué le queda a la gente? La legitimidad entonces viene dada, no porque el gobierno lo diga o no, no porque los medios de comunicación intenten invalidarla (que siempre lo harán), si no por las razones de la protesta y por la inacción del gobierno.
Tratar entonces de establecer horarios y permisos para la protesta es sencillamante ridículo, eso sugería el abogado y también el diario La República. Se imaginan ustedes pidiendo permiso para una protesta en una oficina de gobierno: "Disculpe señor es que queremos protestar", "sí, por favor llene la fórmula P-14-2-C, y hágame la filita, allá detrás de aquella señora". Y luego de una fila de dos horas, uno llega a la ventanilla, y la persona que atiende: "ay no, fíjese que para ese día ya tenemos una manifestación en defensa de los perros, pero tenemos espacio para dentro de tres meses, ¿no importa?", "disculpe, es que se trata de algo urgente fíjese que no están cerrando los EBAIS...", "no, es que no tengo espacio...". Me imagino además las condiciones, permiso para marchar el día tal de 11 a.m. a 2 p.m., POR LA ACERA, nada de bloquear.
Bueno así de ridículo sería. Pero pongamos un ejemplo de mucha actualidad para que quede más claro.
Yo creo que a nadie le queda ninguna duda que la "concesión" de la carretera a San Ramón es un chorizo monumental, de esos de la magnitud de la construcción del ferrocarril al Atlántico. Por cierto que es mera casualidad que la empresa se llame OAS (como Óscar Arias Sánchez, esas ironías de la vida).
Háganse de cuentas que le hacemos caso al abogado y a La República. Pidamos permiso para protestar contra la concesión, porque claro, es legítimo protestar, pero en orden. Tal y como han ido las cosas, "a la institucionalidad" de este país le ha importado un soberano pepino las evidentes irregularidades en el contrato. La Contralora ni siquiera leyó el documento, el ministro trabajó para la empresa concesionaria pero dice que eso no influye en el contrato, la empresa hará lo que le dé la gana menos ampliar la carretera. Es decir, tendríamos que pedirle permiso a todo ese aparataje que falló, que tranzó, para que este monumental chorizo se hiciera realidad. ¿No les parece ridículo? A mí sí.
La protesta se ejerce sin permiso de nadie, la protesta es un derecho, y ese derecho se ejerce porque uno está cabreado, inconforme con lo que está pasando y porque todos los canales de negociación están cerrados, como es el caso. Así que no queda otra cosa que la calle, porque este mal gobierno es incapaz de comprender por las buenas. Y no entiende sencillamente porque tiene la mirada puesta en los buenos negocios, en los chorizos, le importa un cacahuate la gente.
Este gobierno tan malo por algo tiene el récord de protestas, porque es pésimo, porque la presidenta es simplemente incapaz, y es corrupta, igual que su equipo de gobierno, Laura Chinchilla es una farsa, un mal chiste de presidente (con minúscula y en masculino se comporta como macho). Así de sencillo.
Pero se metieron con quienes no debían porque Moncho, y el Occidente en general, no se deja, y además ya estamos cabreados de tanto chorizo. No queda ya de otra, que esa institucionalidad que dicen defender está corrompida, está podrida. Y sin pedirle permiso a nadie, habrá que hacer por la fuerza de la protesta lo que las instituciones debieron hacer y no hicieron: parar este chorizo. Y habrá cerrar la calle, para que la calle no se privatice, que la calle sí es pública.
“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
Ignacio Martín-Baró
Mostrando las entradas con la etiqueta absurdo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta absurdo. Mostrar todas las entradas
lunes, 8 de abril de 2013
A cerrar la calle para que siga siendo pública
Etiquetas:
absurdo,
Chorizo,
Concesiones,
Corrupción,
Crimen Organizado,
Derecho a la protesta,
gobierno de Costa Rica,
Hipocresía,
Laura Chinchilla,
Libertad de Tránsito,
MOPT,
Protesta
lunes, 18 de marzo de 2013
Por el derecho a... ¿parquear?
Ya había visto en las redes sociales que había molestia por el sistema de asignación del marchamo estudiantil. Por la mañana mi papá me llamó para preguntarme qué estaba pasando en la U, porque no podía ingresar al campus con unas sillas y comida para un evento en la Facultad de Ingeniería. Que me llamara podría significar dos cosas, la primera que se le haya ocurrido a mi papá que yo tenía algo que ver con la protesta (cosa que seguramente a él le parece lógico, y bueno a mí también me parece sensato que lo haya pensado); y la segunda, es que si no suponía mi participación en la protesta, que al menos yo sabría de qué se trataba la cosa por trabajar en la U. Supuse que se trata de algo relacionado con el marchamo y eso le respondí, acerté.
Normalmente apoyo las protestas, pero esta, sencillamente me parece que no tiene ningún sentido, aún cuando la molestia por un sistema de asignación de tarjetas de ingreso tan descabellado, pueda ser lógica. Pero no se trata sólamente del sistema de asignación de tarjetas de ingreso, sino más bien propiamente del INGRESO a la Universidad.
Me explico, estos estudiantes que hoy bloquearon el ingreso a la U, no son estudiantes becados, de hechos podría apostar que la mayoría se queja de los bloqueos en defensa de la seguridad social, por alguna cuestión comunitaria, puedo apostar lo que sea, a ninguno de estos los he visto en defensa de las becas, ni en ninguna causa colectiva, salen hoy, se muestran hoy, por un interés individual. Hipócritas, porque se quejan cuando salimos a protestar en defensa de los derechos colectivos, se rasgan las vestiduras contra los bloqueos. Estudiantes, los de hoy en la mañana, egoístas, individualistas, "pipis" (ellos mismos en derecho se autocalificaron de esa forma, o sea se trataba de pi-piquete), es muestra de esa clase de estudiantes que cada día se hacen más en la Universidad aunque aún no llegan a ser la mayoría, pero, que efectivamente manifiesta una tendencia de ingreso a la U, y del rampante individualismo neoliberal. Se reabre de esta forma el debate sobre el ingreso a la U, no para parquear por supuesto, sino de quiénes son y de dónde vienen los que ingresan a la U. Si bien es cierto la protesta no fue masiva, uno se puede preguntar qué es lo que pasa que ahora las protestas en la U son por parqueo y no por esas cosas realmente importantes, y de hecho eso fue lo que muchísimas personas pensamos hoy.
Las protestas, había escrito en otro apunte, tienen un carácter político, más allá de su legalidad, y la legitimidad de la protesta esta fundamentada no sólo en la capacidad de incidencia en la política o decisiones políticas de la autoridad, si no también en lo justo de la demanda. Por eso cabe preguntarse por la legitimidad del pi-piquete, y la respuesta es todas luces que se trata de un berrinche, de un capricho de "niñato de papá" (o de mamá, ¿porque no?), porque así eran quienes hoy en nombre de una "libertad" individual cerraron el ingreso a la U. Y ojo que estos niñatos van lentamente cerrando el ingreso a la Universidad Pública a los sectores populares. Claro, no solamente ellos, sino toda una política desde la misma Universidad y desde el Gobierno. Pero a estos que protestaron hoy ni se les ocurre, y de todas formas no les importa, total lo que quieren es un parqueo.
Ahora, lo que sucede en la Universidad es preocupante, porque aunque no depende exclusivamente de la UCR, el transporte debería ser abordado con mayor seriedad. Por ejemplo la UCR tanto que promueve las energías renovables y el discurso ambiental, no tiene lugares seguros para dejar la bicicleta, el campus no cuenta con un solo parqueadero de bicicletas. Por ejemplo, sería bueno revisar las concesiones de los autobuses, pero no para pasearse en ellas, si no para que se mejoren las unidades y los horarios. La universidad podría incidir en una política de transporte público decente, o por lo menos plantearla para el debate, hay muchos intereses económicos, pero como mínimo platear la discusión. Pero no.
En vez de eso tenemos unas desafortunadas declaraciones del Jefe de Seguridad y Tránsito de la Universidad, que dice que se reducen los cupos de parqueo para estudiantes porque los administrativos amparados en la Convención Colectiva no quieren ceder privilegios, ¿la estupidez es propia o institucional? ¿opina por sí mismo o porque esa es la respuesta de la Institución? ¿Esta respuesta es parte del ataque individual, o del institucional a la Convenció Colectiva? Sería bueno saberlo, a ver si es necesario, ahora sí, una protesta por un derecho de verdad, apuesto que estos niñatos estarán del otro lado, porque como dije, así sonde hipócritas.
La lucha de clases a lo interno de la U existe, y eso no lo digo yo, la realidad misma se empeña en demostrarlo, quien no lo vea seguramente es porque anda buscando parqueo.
Normalmente apoyo las protestas, pero esta, sencillamente me parece que no tiene ningún sentido, aún cuando la molestia por un sistema de asignación de tarjetas de ingreso tan descabellado, pueda ser lógica. Pero no se trata sólamente del sistema de asignación de tarjetas de ingreso, sino más bien propiamente del INGRESO a la Universidad.
Me explico, estos estudiantes que hoy bloquearon el ingreso a la U, no son estudiantes becados, de hechos podría apostar que la mayoría se queja de los bloqueos en defensa de la seguridad social, por alguna cuestión comunitaria, puedo apostar lo que sea, a ninguno de estos los he visto en defensa de las becas, ni en ninguna causa colectiva, salen hoy, se muestran hoy, por un interés individual. Hipócritas, porque se quejan cuando salimos a protestar en defensa de los derechos colectivos, se rasgan las vestiduras contra los bloqueos. Estudiantes, los de hoy en la mañana, egoístas, individualistas, "pipis" (ellos mismos en derecho se autocalificaron de esa forma, o sea se trataba de pi-piquete), es muestra de esa clase de estudiantes que cada día se hacen más en la Universidad aunque aún no llegan a ser la mayoría, pero, que efectivamente manifiesta una tendencia de ingreso a la U, y del rampante individualismo neoliberal. Se reabre de esta forma el debate sobre el ingreso a la U, no para parquear por supuesto, sino de quiénes son y de dónde vienen los que ingresan a la U. Si bien es cierto la protesta no fue masiva, uno se puede preguntar qué es lo que pasa que ahora las protestas en la U son por parqueo y no por esas cosas realmente importantes, y de hecho eso fue lo que muchísimas personas pensamos hoy.
Las protestas, había escrito en otro apunte, tienen un carácter político, más allá de su legalidad, y la legitimidad de la protesta esta fundamentada no sólo en la capacidad de incidencia en la política o decisiones políticas de la autoridad, si no también en lo justo de la demanda. Por eso cabe preguntarse por la legitimidad del pi-piquete, y la respuesta es todas luces que se trata de un berrinche, de un capricho de "niñato de papá" (o de mamá, ¿porque no?), porque así eran quienes hoy en nombre de una "libertad" individual cerraron el ingreso a la U. Y ojo que estos niñatos van lentamente cerrando el ingreso a la Universidad Pública a los sectores populares. Claro, no solamente ellos, sino toda una política desde la misma Universidad y desde el Gobierno. Pero a estos que protestaron hoy ni se les ocurre, y de todas formas no les importa, total lo que quieren es un parqueo.
Ahora, lo que sucede en la Universidad es preocupante, porque aunque no depende exclusivamente de la UCR, el transporte debería ser abordado con mayor seriedad. Por ejemplo la UCR tanto que promueve las energías renovables y el discurso ambiental, no tiene lugares seguros para dejar la bicicleta, el campus no cuenta con un solo parqueadero de bicicletas. Por ejemplo, sería bueno revisar las concesiones de los autobuses, pero no para pasearse en ellas, si no para que se mejoren las unidades y los horarios. La universidad podría incidir en una política de transporte público decente, o por lo menos plantearla para el debate, hay muchos intereses económicos, pero como mínimo platear la discusión. Pero no.
En vez de eso tenemos unas desafortunadas declaraciones del Jefe de Seguridad y Tránsito de la Universidad, que dice que se reducen los cupos de parqueo para estudiantes porque los administrativos amparados en la Convención Colectiva no quieren ceder privilegios, ¿la estupidez es propia o institucional? ¿opina por sí mismo o porque esa es la respuesta de la Institución? ¿Esta respuesta es parte del ataque individual, o del institucional a la Convenció Colectiva? Sería bueno saberlo, a ver si es necesario, ahora sí, una protesta por un derecho de verdad, apuesto que estos niñatos estarán del otro lado, porque como dije, así sonde hipócritas.
La lucha de clases a lo interno de la U existe, y eso no lo digo yo, la realidad misma se empeña en demostrarlo, quien no lo vea seguramente es porque anda buscando parqueo.
lunes, 21 de enero de 2013
Jack y los hornos especiales...
Mi papá, desde que me acuerdo, se dedicó a fabricar muebles de mimbre. Él era el dueño del "taller" que en realidad era una pequeña fábrica, era un microempresario, hoy dirían que era un "emprendedor". Durante algún tiempo le fue muy bien, luego por circunstancias que no vienen al caso en este apunte, el negocio se vino abajo. Mi tío Héctor, que hacía unos años antes se había montado su propio "taller", digamos que se hizo cargo de los clientes de mi papá y continuó con el negocio.
Harán unos 20 años, cuando adolescente, que yo solía trabajar en las vacaciones en el "taller" de mi tío. Recuerdo que se iba todo el día y me dejaba a mí a cargo. La mayoría de los trabajadores eran nicaragüenses, y muy choteadores, rápidamente me pusieron el "patroncito", el apodo se lo atribuyeron a "El Brujo", un nica tremendamente divertido, bien chispa, pero alcohólico, y después supe que depresivo. Lo supe cuando se tiró del puente y se mató.
El asunto es que mi tío solía ausentarse largas horas, sobre todo en aquellos momentos cercanos a que llegara el contenedor que se iría directo a Puerto Rico cargado de muebles de mimbre. Esos días la jornada era sencillamente eterna. Durante su ausencia, yo quedaba a cargo con la única autoridad de ser sobrino del patrón, que obviamente no era poca cosa. A pesar de eso El Brujo solía basurearme hasta el cansancio, y claro, yo me divertía mucho. Lo de "patroncito" no me salía muy bien que digamos, porque solía ponerme del lado de los trabajadores, me parecía horrible tener que trabajar tanto, y cuando mi tío me llevaba comida por la noche me daba mucha pena ver a los pobres trabajadores muertos de hambre y aún con mucho trabajo por delante, así que compartía a escondidas parte de mi comida.
Bueno, y para llegar al punto (podría contar muchas anécdotas de esos días, pero me desviaría más aún de lo que quiero contar), un día de esos en los que yo estaba de "patroncito" llegó una señora al "taller", muy bien vestida y en un carrazo. La señora traía unos muebles que le había comprado a mi papá hacía unos años, y quería que los limpiáramos. Le digo a la señora que con gusto, y le ayudamos a bajar los muebles. Acto seguido la señora me pregunta dónde tenemos los hornos especiales. Me quedé atónito, no supe qué decir. El Brujo la agarró en el aire, y le dijo que estaban en Tibás, que por la tarde serían transportados hacia allá y que en tres días estarían listos. Mi espíritu nunca ha sido un espíritu mercantil, los negocios simplemente no son lo mío. La señora creía que limpiar unos muebles requería de hornos y quien sabe qué cosas más. El Brujo por pura diversión simplemente le siguió el juego y cuando la señora se fue, estalló en una sonora carcajada, contó a los demás lo que pasó, y obviamente se burló de mí, y justo en ese momento me cayó el cuatro. Ya por la tarde me apresté al proceso especial de lavado de los muebles: una cubeta de agua y jabón en polvo, un cepillo de raíz y una manguera, el secado era al sol. Evidentemente mi tío le cobró a la señora, el lavado y secado en los hornos especiales de Tibás. Hay gente que le gusta que la estafen, y cree que las cosas más simples requieren de procesos complejos y llenos de tecnología, cuando en realidad requieren más bien de sentido común.
Todo esto lo cuento por algo que me pasó hoy. Desde hace varios días mi Ipod no funcionaba bien, para ser más exacto, la espiga de los audífonos no entraba en el "headset jack" (o sea el conector de los audífonos, hoy me di cuenta que se llamaba "jack"). Con la sensación de que sería estafado fue al centro de servicio Icon, iba como vaca al matadero, sabiendo que sería simplemente destuzado, estaba pues, preparado para lo peor.
Entré y un tipo muy educado (como debe ser en una tienda de Apple) me indica que el problema es el "jack" pero que lo pueden cambiar, yo le pregunto si no es muy caro, y me responde que no. Ese cabrón debía ser el gerente, se fue al segundo piso, antes me indicó dónde me harían la recepción del Ipod. Una vez en el mostrador, le expliqué a la muchacha que el Ipod tenía un problema en el "jack", ellá tomó el Ipod, lo vio, y me dijo: "muchacho esto no se puede remplazar", hice cara de espanto, ella se echó un risilla y acto seguido... sacó un clip... un clip!!!!!!... Y lo metió en el "jack"... atónito por lo que estaba viendo solté la carcajada. El problema era simplemente que el "jack" estaba asqueroso y se había formado una costra que no permitía que la espiga entrara. La muchacha, como si nada, me explicaba el origen del problema y me lo demostraba con las costras que caían sobre su blusa y el escritorio. Estuve a punto de besarla de la felicidad, aunque supuse que la muchacha también se hubiera desecho de mi impertinencia con la misma facilidad con la que solucionó el "problema" de mi Ipod, así que sólo lo pensé.
Me fui con una sensación de alegría por el "gran ahorro", pensaba que me cobrarían unos cien dólares o que tendría que comprar un nuevo Ipod (por cierto que este tiene una historia particular, no fue precisamente que lo compré, pero ese es un enano de otro cuento). Todo el mundo sabe que lo relacionado con Apple es algo así como un abuso monetario, la marca vale lo que la corporación se le ocurra cobrar y lo que la gente esté dispuesta a pagar, bueno eso todo el mundo lo sabe excepto los amantes de Steve Jobs, que no son pocos, aunque creo que en realidad lo niegan.
Luego, cuando me acordé de la señora de los "hornos especiales" ya no me sentí tan alegre, me sentí como un idiota. Las cosas se solucionan a veces de la forma más sencilla, pero nos acostumbran a pagar por todo, y lo asumimos sin siquiera pensarlo, y por supuesto que uno no puede pretender que un servicio sea gratis, pero podría aspirar a la honestidad de la gente, como la de esa muchacha que simplemente sacó un clip y ya. Pero supongo que así es como funcionan las cosas, está validado socialmente que a uno le cobren por una ficción que uno mismo se cree: "hornos especiales", el cambio de un "jack", los ejemplos son miles. Todo es negocio, hasta nuestra ingenuidad, nuestra ignorancia. De hecho pensándolo bien ése es el negocio, y no otro.
Harán unos 20 años, cuando adolescente, que yo solía trabajar en las vacaciones en el "taller" de mi tío. Recuerdo que se iba todo el día y me dejaba a mí a cargo. La mayoría de los trabajadores eran nicaragüenses, y muy choteadores, rápidamente me pusieron el "patroncito", el apodo se lo atribuyeron a "El Brujo", un nica tremendamente divertido, bien chispa, pero alcohólico, y después supe que depresivo. Lo supe cuando se tiró del puente y se mató.
El asunto es que mi tío solía ausentarse largas horas, sobre todo en aquellos momentos cercanos a que llegara el contenedor que se iría directo a Puerto Rico cargado de muebles de mimbre. Esos días la jornada era sencillamente eterna. Durante su ausencia, yo quedaba a cargo con la única autoridad de ser sobrino del patrón, que obviamente no era poca cosa. A pesar de eso El Brujo solía basurearme hasta el cansancio, y claro, yo me divertía mucho. Lo de "patroncito" no me salía muy bien que digamos, porque solía ponerme del lado de los trabajadores, me parecía horrible tener que trabajar tanto, y cuando mi tío me llevaba comida por la noche me daba mucha pena ver a los pobres trabajadores muertos de hambre y aún con mucho trabajo por delante, así que compartía a escondidas parte de mi comida.
Bueno, y para llegar al punto (podría contar muchas anécdotas de esos días, pero me desviaría más aún de lo que quiero contar), un día de esos en los que yo estaba de "patroncito" llegó una señora al "taller", muy bien vestida y en un carrazo. La señora traía unos muebles que le había comprado a mi papá hacía unos años, y quería que los limpiáramos. Le digo a la señora que con gusto, y le ayudamos a bajar los muebles. Acto seguido la señora me pregunta dónde tenemos los hornos especiales. Me quedé atónito, no supe qué decir. El Brujo la agarró en el aire, y le dijo que estaban en Tibás, que por la tarde serían transportados hacia allá y que en tres días estarían listos. Mi espíritu nunca ha sido un espíritu mercantil, los negocios simplemente no son lo mío. La señora creía que limpiar unos muebles requería de hornos y quien sabe qué cosas más. El Brujo por pura diversión simplemente le siguió el juego y cuando la señora se fue, estalló en una sonora carcajada, contó a los demás lo que pasó, y obviamente se burló de mí, y justo en ese momento me cayó el cuatro. Ya por la tarde me apresté al proceso especial de lavado de los muebles: una cubeta de agua y jabón en polvo, un cepillo de raíz y una manguera, el secado era al sol. Evidentemente mi tío le cobró a la señora, el lavado y secado en los hornos especiales de Tibás. Hay gente que le gusta que la estafen, y cree que las cosas más simples requieren de procesos complejos y llenos de tecnología, cuando en realidad requieren más bien de sentido común.
Todo esto lo cuento por algo que me pasó hoy. Desde hace varios días mi Ipod no funcionaba bien, para ser más exacto, la espiga de los audífonos no entraba en el "headset jack" (o sea el conector de los audífonos, hoy me di cuenta que se llamaba "jack"). Con la sensación de que sería estafado fue al centro de servicio Icon, iba como vaca al matadero, sabiendo que sería simplemente destuzado, estaba pues, preparado para lo peor.
Entré y un tipo muy educado (como debe ser en una tienda de Apple) me indica que el problema es el "jack" pero que lo pueden cambiar, yo le pregunto si no es muy caro, y me responde que no. Ese cabrón debía ser el gerente, se fue al segundo piso, antes me indicó dónde me harían la recepción del Ipod. Una vez en el mostrador, le expliqué a la muchacha que el Ipod tenía un problema en el "jack", ellá tomó el Ipod, lo vio, y me dijo: "muchacho esto no se puede remplazar", hice cara de espanto, ella se echó un risilla y acto seguido... sacó un clip... un clip!!!!!!... Y lo metió en el "jack"... atónito por lo que estaba viendo solté la carcajada. El problema era simplemente que el "jack" estaba asqueroso y se había formado una costra que no permitía que la espiga entrara. La muchacha, como si nada, me explicaba el origen del problema y me lo demostraba con las costras que caían sobre su blusa y el escritorio. Estuve a punto de besarla de la felicidad, aunque supuse que la muchacha también se hubiera desecho de mi impertinencia con la misma facilidad con la que solucionó el "problema" de mi Ipod, así que sólo lo pensé.
Me fui con una sensación de alegría por el "gran ahorro", pensaba que me cobrarían unos cien dólares o que tendría que comprar un nuevo Ipod (por cierto que este tiene una historia particular, no fue precisamente que lo compré, pero ese es un enano de otro cuento). Todo el mundo sabe que lo relacionado con Apple es algo así como un abuso monetario, la marca vale lo que la corporación se le ocurra cobrar y lo que la gente esté dispuesta a pagar, bueno eso todo el mundo lo sabe excepto los amantes de Steve Jobs, que no son pocos, aunque creo que en realidad lo niegan.
Luego, cuando me acordé de la señora de los "hornos especiales" ya no me sentí tan alegre, me sentí como un idiota. Las cosas se solucionan a veces de la forma más sencilla, pero nos acostumbran a pagar por todo, y lo asumimos sin siquiera pensarlo, y por supuesto que uno no puede pretender que un servicio sea gratis, pero podría aspirar a la honestidad de la gente, como la de esa muchacha que simplemente sacó un clip y ya. Pero supongo que así es como funcionan las cosas, está validado socialmente que a uno le cobren por una ficción que uno mismo se cree: "hornos especiales", el cambio de un "jack", los ejemplos son miles. Todo es negocio, hasta nuestra ingenuidad, nuestra ignorancia. De hecho pensándolo bien ése es el negocio, y no otro.
martes, 13 de noviembre de 2012
Cuando lo ridículo deviene autoritario
"Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima.
Porque como los fantasmas,
sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas
la sábana."
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima.
Porque como los fantasmas,
sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas
la sábana."
Joan Manuel Serrat
Veo las noticias y la verdad me cuesta creer que el gobierno haga una propuesta tan ridícula como esa de tener horarios para protestar. Pero si se analiza con más detenimiento, lo ridículo deviene autoritario. Pongámoslo en perspectiva. ¿Ustedes se imaginan esto de los horarios en otros países?
Pongamos como ejemplo a Egipto, y cualquiera podría objetar diciendo que ahí había dictadura, pero ¿cómo es que empiezan las dictaduras sino proscribiendo el derecho de reunión y manifestación? Veamos.
¿Se imaginan la multitud en la plaza Tahir protestando contra el tirano? La manifestación en lo mejor cuando suena la sirena que indica que se acabó la protesta. La gente diría: "bueno compadre, hasta mañana, no cayó el tirano hoy, tal vez mañana... nos vemos a las 9 de la mañana, no se le olvide marcar la tarjeta que certifica que se retiró a la hora indicada". ¿Ridículo verdad?.
Imaginemos ahora, una situación como la del jueves anterior.
Gente de varias comunidades, vienen desde lejos. La manifestación debe empezar a las nueve en punto porque a esa hora empieza a correr el reloj. Si en "lagartopistas del sol" hubo un derrumbe, pues se jodieron, o si no se cayó otro puente en la General Cañas. ¡Salados diría el gobierno! Total no es culpa del gobierno, aquí la culpa nunca es de nadie. Pero supongamos que todo funciona bien (esto es falaz si todo funcionara bien, no habría protesta) y la gente llegó a las 8:30 a.m., ya prestos para la marcha de las nueve. La gente marcha alegremente hasta el sitio acordado para el final, digamos la CCSS. Pero resulta que la jerarca encargada (más bien designada a dedo por el gobierno) a esa hora se fue a otro lado, tenía una reunión importante digamos, no se crea que no quiere atender a los insignes y respetuosos manifestantes, y entonces, los que vinieron de largo tuvieron que irse sin poder conversar con la jerarca (designada a dedo) para que se resolviera el asunto en cuestión.
El grupo de manifestantes entonces, frustrados dirían: "¡que madre! no pudimos ser recibidos por el presidente ejecutivo", otro le respondería: "sí, es que es una mujer muy ocupada", el primero diría: "pues nada, hagamos una nueva solicitud de marcha". Y todos los manifestantes se ponen de acuerdo, eso sí rápido, que el tiempo de manifestación se acaba.
Redactan la carta de solicitud de protesta que diría más o menos algo como así:
"Estimado señor Ministro de Seguridad:
Muy respetuosamente nos dirigimos a usted, porque con motivo de que el día 8 de noviembre no logramos que la señora presidenta ejecutiva de la CCSS nos nos atendió, le solicitamos muy respetuosamente sírvase extendernos un nuevo permiso para manifestarnos el día 15 de noviembre en los horarios por ustedes definidos como legales. No omitimos manifestarle la urgencia de nuestra protesta, en razón de que no tenemos especialidades médicas y alguien se nos puede morir.
Sin más por el momento, agradeciendo su estimable ayuda, se despiden, de usted.
Pd. Señor Ministro es posible que en la próxima marcha pidamos su cabeza. Nada personal"
Cuando la carta llega al ministerio, empezaría la burocracia, para ver a quién se la pasan. ¿con cuánto tiempo habría que hacer la solicitud de protesta? Seguro que dependería de la urgencia, y la urgencia la definiría el gobierno de acuerdo a la siguiente tabla:
1. Iglesia Católica.
2. Cena de gala de la presidenta en algún lado
3. Inauguración de un Mall
4. Festival de la Luz
5. El tope.
6. Romería (aunque está de número uno no importa, la iglesia tiene el doble de derecho)
7. Plaza pública del PLN
8. Celebraciones por la sele
9. Otras de interés del gobierno
10. Manifestaciones exigiendo derechos. Si no hay otras actividades (¡ah que pena! sí hay).
El ministro diría, "ay qué pena, pero fíjese que ese día ya tenemos una protesta, y no pueden chocar dos", y claro resulta que el Ministro utilizaría el mismo sistema de citas de la CCSS, (que es de pura casualidad uno de los motivos de la protesta). Pues ni modo, a prepararse para la marcha del 29 de febrero de 2016. Lo bueno es que habrá bastante tiempo para la convocatoria.
Pero ya en serio. Esta propuesta a todas luces ridícula, lo que encierra es el autoritarismo del mal gobierno de Chinchilla. Porque en realidad lo que se busca es limitar el derecho de manifestación, porque luego lo que sigue es aprobar cuáles manifestaciones se hacen y cuáles no. Imaginemos: "Señora presidenta voy a a hacer una manifestación para pedir su renuncia ¿me da permiso?".
Y claro, el mal gobierno nos promete que garantizará el derecho a la protesta, pero también prometió ser firme y honesta, ¡y nada!, ni lo uno ni lo otro. Habla el gobierno de garantizar el derecho a la protesta pero vetó la ley que que ampliaba y garantizaba el derecho a la huelga. Sólo recuérdese que prometió no publicar la "Ley mordaza", y ya vimos.
Lo que se pretende es institucionalizar al movimiento social, meter la protesta en la lógica de la burocracia del mal gobierno. Y esto claramente busca criminalizar la protesta. Ese es el objetivo. Los dirigentes, sindicales, comunales, estudiantiles, y la población en general, deberían rechazar tajantemente esta propuesta autoritaria del mal gobierno de Chinchilla.
Esta absurda propuesta es un eslabón más de esta escala autoritaria, justo en este contexto es cuando lo ridículo deviene autoritario. Precisamente porque en lugar de estar ideando estos absurdos, el mal gobierno lo que debería estar haciendo es reducir las protestas, pero no a punta de palo, sino con políticas y acciones que devuelvan sus derechos a la ciudadanía, con acciones que saquen a ese millón ciento cuarenta mil de la pobreza; entre otras muchas cosas. Ese es precisamente el tufo autoritario: la respuesta violenta, el garrote frente al reclamo legítimo de derechos.
Lo peor es que hay un montón de abogadillos y fachitos que les parece genial la idea, y aplauden como focas, porque les cuesta mucho pensar al margen de la torcida legalidad de este Estado neoliberal. A esas focas dedicaré el próximo apunte.
Etiquetas:
absurdo,
autoritarismo,
Derecho a la protesta,
Laura Chinchilla,
legalidad,
manifestaciones,
Protesta,
Represión policial,
ridículo,
violencia
Suscribirse a:
Entradas (Atom)