Muchas reacciones generó el apunte anterior, eso me gusta, porque propongo un debate, que a mi juicio es pertinente, y muy interesante. Y claramente el debate que se ha generado trasciende estos apuntes, tampoco soy tan egocéntrico. Pero tal y como anuncié hay un sector que se niega a argumentar y por el contrario han hecho gala de insultos. Eso era previsible. Lo que no me parecía previsible es que no lean bien.
Hago un resumen de lo que dije, para que quedemos en claro.
La violencia como instrumento de lucha no la condeno per se, y tampoco me refiero a ella con el cliché de patología social, o el signo de la decadencia, o cosas por el estilo. Si se lee con atención, de alguna forma reivindico la violencia como método legítimo de lucha. Lo que cuestiono es si era estratégica y tácticamente pertinente para la marcha del martes. Los hechos parecen darme la razón. En el apunte trato de argumentarlo, apelando a varios elementos: la opinión pública, el uso que los medios de comunicación le dan al asunto, y que una amplia mayoría de quienes marcharon no estaba de acuerdo con el método violento, porque sencillamente no se planteó como opción, quienes finalmente ejecutaron la acción no fueron nunca a las reuniones de coordinación. Además, es necesario agregar, que nunca dije que con la marcha se lograba el resello, sino más bien músculo social, que es necesario para la lucha política, dentro y fuera del Congreso, dentro y fuera de la institucionalidad. O sea, que no restrinjo la lucha política a lo institucional, y por eso es tan importante ganar simpatía en la calle. Vuelvo a decir, el martes no logramos ninguna de estas cosas. Por otro lado, dije también un "grupo de anarquistas", no dije LOS anarquistas, porque entiendo que hay distintas posiciones, y no es justo generalizar, porque efectivamente se planteó en medio de ese caos una tercera vía, tal y como lo han hecho ver algunos colegas. Pero en medio de ese desastre ya no había forma de ponerse de acuerdo, y privó el sectarismo de algunos y de otros.
Agrego además que no he dicho ni he hablado de madurez o de inmadurez política. Sino de responsabilidad con los otros, con nosotros mismos. Ya desarrollaré este punto.
Ahora, sigo sostengo que este tipo de acciones deben ser pensadas en términos de ganar simpatía entre la población. Eso claramente no se logró. Se consiguió todo lo contrario. ¿Porqué? Muy simple, fue una acción descoordinada, impuesta, y sin un objetivo claro. De hecho pareciera que la policía la esperaba. Sólo basta leer las declaraciones de la policía, ver la actuación de los cuerpos policiales me resulta tremendamente sospechosa, el repliegue de los policías (que claramente no eran antimotines) debería darnos un indicio de ello, proque es mentira que el objetivo era retomar la puerta, no. El objetivo era que fueran carne de cañon, para que la prensa hiciera de las suyas. Con esta acción, más bien se puso en riesgo a mucha gente, si los antimotines hubiesen salido con todo nos barren, y no habían medidas de seguridad para la gente que sólo fue a marchar, que sólo quería marchar, lo cual nos guste o no es legítimo también, es otra expresión de la lucha, más, o menos efectiva, eso depende. Pero no es menos efectiva per se. Un principio básico de una acción violenta es que no haya bajas de nuestro lado, no poner en riesgo a los nuestros, eso es una ética, si no desde mi punto de vista eso no nos diferencia de la derecha.
Ahora, si a mí me preguntan que si creo que con marchas se acabaremos con el capitalismo, yo diría que no, pero tampoco creo que sea con este tipo de acciones violentas descoordinadas, porque es más complejo que esto. Cuando hay condiciones, esas que suelen llamar objetivas y subjetivas, y claridad en la lucha para aprovecharlas, se puede tumbar revolucionariamente a un gobierno. Claramente estamos lejos de eso. Pero a lo que voy es que se puede tumbar a un mal gobierno pero eso no significa que se cambien las reglas en el modo de producción, porque es necesario modificar reglas económicas, pero también es necesario un profundo cambio cultural, y eso no ocurre de la noche a la mañana. Yo lo que creo es que el mismo sistema genera lentamente las condiciones, pero que además es necesario acelerarlas y preparar ese cambio cultural en el día a día, con acciones que de repente no tienen la espectacularidad de la toma de un edificio, sino que se prepara con el tiempo, para que cuando se produzca un evento de estos dar un golpe. Dicho de otra forma, los zapatistas no se tiraron a la primera, prepararon sus fuerzas, trabajaron desde la cultura indígena durante años, y luego escogieron un día simbólico para irrumpir en el mapa político mexicano armas en mano, pero lo prepararon. ¿Se comprende ahora el fondo de mi crítica en el apunte anterior?
Ahora, uno se podría preguntar ¿Porqué no una acción de este tipo, contra Wallmart, o INTEL, o la Coca-Cola? Una marcha o una acción donde quienes sí están de acuerdo con las acciones violentas actúen en consecuencia, ¿Porqué no directamente contra agentes económicos? ¿Porqué no contra el Club Unión, por ejemplo? ¿Porqué aprovechar una manifestación cuyo carácter y acuerdo era el marchar? Así fue planificada y anunciada, la gente iba a eso, y se violentó esa decisión. Insisto que no se lograría el resello, pero esto daba pie a que se tomaran otras medidas de presión más efectivas. Eso ahora está complicado.
Las acciones aisladas (individuales) no podemos esperar que las comprenda todo el mundo, menos la derecha, tampoco la clase media, y ¿deben comprenderlas los obreros y las clases desposeídas? A doscientos metros del Congreso había gente que sabía que había una manifestación pero no tenía idea de porqué. Ahí fallamos. La gente en San José debía saberlo, por ejemplo hubiese sido más útil marchar sobre San José, generar un caos vial, pero sobre todo explicarle a la gente porqué marchamos, qué estamos peleando, y fundamental, cómo lo que peleamos le afecta directamente.
Ahora, insisto en que no sólo no se logró el resello, sino que además, nos dividimos a lo interno, y por no planear bien las cosas, hay gente que está siendo acusada penalmente. El haberse aventado con esta acción al margen de lo que pensara la mayoría, ha generado fisuras de todo tipo. Hay una sector estudiantil que pide la represión, incluso dentro de la Universidad, el grupo de la Derecha JUNTOS así lo ha manifestado por las clases. Esto sencillamente es abominable, y me parece una barbaridad que los mismos estudiantes lo pidan, me parecería nefasto que las autoridades universitarias se monten en el vagón de la represión. ¿Pero le podemos pedir algo distinto a la derecha?
¿Las denuncias penales que quiere imponer el ministerio público y apoyadas por la presidencia del Congreso, acaso extrañan a alguien? ¿Si este es un Estado represivo como acertadamente señalan los anarquistas, porqué les iban a tratar diferente? Pensar que para la Autoridad esa toma simbólica no representa un delito, es sencillamente una contradicción conceptual, una ingenuidad. ¿Quiere decir que estoy de acuerdo con esto? ¡Obviamente NO!. Sólo digo que es la consecuencia desde la lógica del Estado. Y además ahora están utilizando todo esto como pretexto para todo tipo de abusos e intimidaciones que no se pueden permitir. No se puede permitir que el apoyo a uno de los arrestados sea utilizado para fichar a la gente, eso es sencillamente inadmisible. Es decir, que más allá en que esté o no esté de acuerdo con lo del martes, no podré estar de acuerdo con la represión, ni la justifico, hay que combatirla y denunciarla.
Pero insisto, no podemos pedirle a mucha gente que lo vea así. Porque hay mucha gente que sencillamente se sintió violentada, esta acción nunca fue consultada, fue una imposición de una minoría. Da igual que luego la indignación frente a la policía hiciera que el grupo de multiplicara por cien. Esto es una reacción muy interesante de analizar, porque tiene implicaciones importantes, que no necesariamente son negativas. Desde mi punto de vista (esto no lo abordé en el apunte anterior) esta podría se la parte positiva, la gente no se echó ṕara atrás, respondió a la policía. Y la policía tomará nota. Espero que las organizaciones también, y se organicen. Porque también hay que considerar que el Estado, como aparato represivo que es, tiene la fuerza en el uso de la violencia, frente a ese poder, no se puede responder tampoco de forma aislada, ni desorganizada. Entonces pues, hay que pensar bien lo que se haga, y tener claro cuándo se legitima socialmente el método.
En resumen, y para no extenderme más. Sigo pensando que el uso de la violencia es un recurso legítimo si hay condiciones para ello y suma, y que la acción del martes fue una torpeza, porque no sumó nada, y más bien trajo consigo una división total dentro de los estudiantes, un descalabro ante la opinión pública, y consecuencias penales, así como una ola represiva que se ha legitimado institucionalmente. Todo esto me parece lamentable, y creo que debemos ser más inteligentes, ojo que no hablo de madurez, sino de inteligencia política, porque tal y como están las cosas, estamos en el juego del poder.
Entonces, lo que requerimos es de una adecuada lectura de los hechos políticos, no digo que yo la tenga, o que haya alguien, posiblemente sean muchas lecturas que yuxtapuestas nos den una clave para la acción política. En este sentido tiene razón Zizek cuando apunta que Lenin se atrevió a leer su tiempo, y arriesgó, a pesar de que las condiciones objetivas no eran las mejores. Lenin se atrevió, y Zizek lo reivindica y nos invita a asumir el riesgo y REPETIRLO. Pero esta repetición de la que habla es particular, dicho en palabras del propio Zizek: " REPETIR Lenin NO significa una VUELTA a Lenin - repetir consiste en aceptar que "Lenin ha muerto", que su solución particular fracasó, cabe decir incluso monstruosamente, pero que en ella hay un destello utópico que vale la pena rescatar", que hay un mundo de posibilidades entre lo que Lenin hizo y el campo de posibilidades que inauguró. Yo concuerdo plenamente, hay que arriesgar. Esto es un claro llamado a la subversión. Pero también hay que meterle cabeza, de lo contrario las consecuencias son nefastas, y nos pueden hacer retroceder mucho tiempo. Por eso vuelvo a la pregunta que me parece es la fundamental, ¿Luego de la acción del martes, ganamos algo? ¿Era táctica y estratégicamente pertinente? Desde mi punto de vista y tal como se dieron - y se dan - los hechos, no. Y para mí ese es el fondo del asunto.
“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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sábado, 13 de octubre de 2012
Pertinencia o no de la violencia como método, el fondo de la cuestión
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viernes, 3 de agosto de 2012
¿Solidaridad selectiva?
Continuando con el intenso debate (al menos en al red) que ha generado "Todas somos Karina" y el fondo del despido de la funcionaria, les dejo la respuesta la de Adriana Rodríguez a la ola de comentarios suscitados por su primer artículo. Como les dije ya daré mi opinión, cuando recupere el ánimo... por el momento les transcribo la opinión de Adriana.
Les envío mi respuesta a partir de los diversos comentarios generados durante el día de hoy en la red:
¿Solidaridad selectiva? Retomo la pregunta de una mujer que como yo, que en el pleno ejercicio de su autonomía, ha manifestado abiertamente su diferencia de opinión con respecto a algunas de las reacciones generadas a partir de la situación de Karina Bolaños. A partir del primer comentario que escribí he leído un mar de respuestas, responsable de mi palabra y totalmente abierta a la crítica, sigo clara en mi posición. En ese sentido, no quisiera dejar de plantear algunos puntos que retoman los aportes realizados por algunas compañeras, que creo enriquecen esta discusión tan necesaria dentro del feminismo(s), y a veces tan evitada.
En primer lugar mi posición en toda esta discusión no es ambigua, considero que está situada políticamente, transversada por una conciencia de clase y con independencia de criterio. La expreso por mí y en nombre de las muchas mujeres que me han enseñado acerca de la praxis del feminismo, más allá de las teorías pre-establecidas, de los debates en auditorios académicos y de los tecnicismos de-formadores. Las ya nombradas en mi comentario anterior como mujeres de lo cotidiano, protagonistas de las vivencias que encarnan la más profunda discriminación de nuestro género. Es desde allí que reitero una vez más mi posición: a pesar de ser mujer y también conocer de cerca la opresión: no todas somos como Karina, no hemos ocupado un nombre y lugar dentro de una élite política, ni el lugar de una viceministra amiga complaciente de los Arias. Vale aclarar nuevamente que con esto no niego el prejuicio, la misoginia y el desprecio a la libertad sexual feminina. Tampoco niego que todas las mujeres, desde nuestras muchas diversidades, seamos las sujetas políticas del feminismo, ni niego nuestro derecho a una sexualidad transgresora de la norma hegemónica patriarcal. Qué más quisiéramos que todas, en sentido estricto, seamos verdaderas sujetas de este derecho. Pero este planteamiento no implica que me posicione ni me identifique con una mujer que ha sido o fue parte del núcleo central del PLN, simplemente por el hecho de que sea mujer. De ahí que abiertamente critique esa histórica y liberal tendencia universalista del feminismo que plantea que “todas somos iguales” “todas vivimos lo mismo” “todas estamos en la misma condición”, precisamente porque la condición de cada una está atravesada, ineludiblemente, por nuestras condiciones históricas y materiales de existencia. Mismas condiciones que también definen cuotas y relaciones de poder inevitables entre nosotras.
¿Qué con esto suene poco solidaria, sectaria o excluyente? Pues en principio cada quien tiene derecho a pensar como quiera; por mi parte simplemente apelo a un feminismo más politizado. Como ya lo han señalado algunas reacciones, en lo personal sigo sin lograr separar a Karina de las políticas neoliberales de los gobiernos de Arias y Chinchilla solo por el hecho de ser mujer, aunque después haya sido víctima del mismo poder al que sirvió, y que sin el menor reparo la desechó. Es más, como algunas compañeras lo han polemizado, yo no defendería a Laura Chinchilla porque ella también sea mujer, en tanto su posición ideológica y política encarne otras estructuras de dominación (patriarcal-capitalista) que sistemáticamente subyugan a muchas de las mujeres que son la causa de la lucha feminista que muchas defendemos: las “otras”, las “nadies”, a veces olvidadas en nuestros debates académicos. Claro que también han sido discriminadas como Karina, pero claro está, son y serán muy lejanas a su realidad y contexto.
Estoy de acuerdo con que un acto de violencia no se niega, se denuncia. Pero mi intención es plantear y aportar otros elementos de discusión a la lectura feminista. Respetando las diversas posiciones, y a la luz de las últimos cuestionamientos publicados en los medios, sigo preguntándome la acción de marchar a favor de una mujer que en el ejercicio de sus siete años en la función pública, ha gastado 23,855,830 millones de colones del presupuesto estatal por el uso de su teléfono celular, y que en uno de sus 48 viajes al exterior se le pidió regresar los viáticos por tratarse de un viaje personal, entre otras cosas que ya ustedes juzgarán por su propia opinión. Si bien su rol como viceministra no puede opacar la injusticia de la cual fue objeto, a mí sí me interesa su ejercicio y ética política y no puedo desvincularlo de mi reflexión.
Defender la solidaridad y sororidad hacia las otras no significa despojarnos de la reflexión crítica. Esto no significa que no nos movamos ante la injusticia, sino que nos detengamos a pensar otras dimensiones del asunto. Como bien apuntó la compañera Flor Artiaga: “No creo que sea gratuito que este escándalo salga en este momento, el mismo día de la marcha de campesinos y productores y el ICE y la Caja. Claro! Un buen circo para desviar la atención. ¿Será apropiado dejar la discusión en la sexualidad femenina? Con esto no quiero restarle importancia, pero me parece que ambas situaciones tienen un mismo origen y ese ahí hacia donde debemos dirigirnos, al origen, la desigualdad de clase y género, no quedarnos en lo fenoménico, pero diferenciar y nombrar sus diferentes manifestaciones”
Preguntarnos desde dónde expresamos nuestra solidaridad feminista creo que es un tema fundamental. Tenemos en común la oposición contra el patriarcado y los fundamentalismos religiosos que mutilan nuestra existencia como mujeres, pero no podemos obviar que nos afectan de forma diferenciada. Defiendo abiertamente que nuestras movilizaciones, esfuerzos y energías deberían priorizar los intereses y derechos violentados de las más desprotegidas y con menos posibilidades o mecanismos para defenderse. Reitero. Ojalá acciones como “todas somos Karina”, sin caer en lo panfletario, movilizaran igual o mayor apoyo a las causas de otras mujeres más excluidas, generaran acciones politizadas que sin ser un fin en sí mismas, sean un medio para denunciar y transformar las estructuras sociales, políticas y económicas que sistemáticamente nos dominan a las mujeres. Ojalá mantengamos el debate constante sobre nuestro pensar y quehacer feminista.
Comparto las palabras de Chandra Mohanty, feminista de la India:
“Para pasar de la crítica a la “reconstrucción” el feminismo occidental debe poder identificar los problemas acuciantes de las mujeres más marginadas en el contexto neoliberal. Propone adoptar como metodología la noción de privilegio epistémico, por medio de la cual se asume un punto de vista de abajo hacia arriba, que empieza en las comunidades más pobres y marginales del mundo de forma de poder acceder y hacer visibles los mecanismos de poder en la escala ascendente del privilegio (…) Existe en el contexto actual la necesidad y la posibilidad de una comunidad feminista transfronteriza, anticapitalista y descolonizada sostenida en la idea de “diferencias comunes” que atienda a una lucha contra los efectos nefastos de la globalización, y entable un horizonte de justicia y solidaridad universal”
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Les envío mi respuesta a partir de los diversos comentarios generados durante el día de hoy en la red:
¿Solidaridad selectiva? Retomo la pregunta de una mujer que como yo, que en el pleno ejercicio de su autonomía, ha manifestado abiertamente su diferencia de opinión con respecto a algunas de las reacciones generadas a partir de la situación de Karina Bolaños. A partir del primer comentario que escribí he leído un mar de respuestas, responsable de mi palabra y totalmente abierta a la crítica, sigo clara en mi posición. En ese sentido, no quisiera dejar de plantear algunos puntos que retoman los aportes realizados por algunas compañeras, que creo enriquecen esta discusión tan necesaria dentro del feminismo(s), y a veces tan evitada.
En primer lugar mi posición en toda esta discusión no es ambigua, considero que está situada políticamente, transversada por una conciencia de clase y con independencia de criterio. La expreso por mí y en nombre de las muchas mujeres que me han enseñado acerca de la praxis del feminismo, más allá de las teorías pre-establecidas, de los debates en auditorios académicos y de los tecnicismos de-formadores. Las ya nombradas en mi comentario anterior como mujeres de lo cotidiano, protagonistas de las vivencias que encarnan la más profunda discriminación de nuestro género. Es desde allí que reitero una vez más mi posición: a pesar de ser mujer y también conocer de cerca la opresión: no todas somos como Karina, no hemos ocupado un nombre y lugar dentro de una élite política, ni el lugar de una viceministra amiga complaciente de los Arias. Vale aclarar nuevamente que con esto no niego el prejuicio, la misoginia y el desprecio a la libertad sexual feminina. Tampoco niego que todas las mujeres, desde nuestras muchas diversidades, seamos las sujetas políticas del feminismo, ni niego nuestro derecho a una sexualidad transgresora de la norma hegemónica patriarcal. Qué más quisiéramos que todas, en sentido estricto, seamos verdaderas sujetas de este derecho. Pero este planteamiento no implica que me posicione ni me identifique con una mujer que ha sido o fue parte del núcleo central del PLN, simplemente por el hecho de que sea mujer. De ahí que abiertamente critique esa histórica y liberal tendencia universalista del feminismo que plantea que “todas somos iguales” “todas vivimos lo mismo” “todas estamos en la misma condición”, precisamente porque la condición de cada una está atravesada, ineludiblemente, por nuestras condiciones históricas y materiales de existencia. Mismas condiciones que también definen cuotas y relaciones de poder inevitables entre nosotras.
¿Qué con esto suene poco solidaria, sectaria o excluyente? Pues en principio cada quien tiene derecho a pensar como quiera; por mi parte simplemente apelo a un feminismo más politizado. Como ya lo han señalado algunas reacciones, en lo personal sigo sin lograr separar a Karina de las políticas neoliberales de los gobiernos de Arias y Chinchilla solo por el hecho de ser mujer, aunque después haya sido víctima del mismo poder al que sirvió, y que sin el menor reparo la desechó. Es más, como algunas compañeras lo han polemizado, yo no defendería a Laura Chinchilla porque ella también sea mujer, en tanto su posición ideológica y política encarne otras estructuras de dominación (patriarcal-capitalista) que sistemáticamente subyugan a muchas de las mujeres que son la causa de la lucha feminista que muchas defendemos: las “otras”, las “nadies”, a veces olvidadas en nuestros debates académicos. Claro que también han sido discriminadas como Karina, pero claro está, son y serán muy lejanas a su realidad y contexto.
Estoy de acuerdo con que un acto de violencia no se niega, se denuncia. Pero mi intención es plantear y aportar otros elementos de discusión a la lectura feminista. Respetando las diversas posiciones, y a la luz de las últimos cuestionamientos publicados en los medios, sigo preguntándome la acción de marchar a favor de una mujer que en el ejercicio de sus siete años en la función pública, ha gastado 23,855,830 millones de colones del presupuesto estatal por el uso de su teléfono celular, y que en uno de sus 48 viajes al exterior se le pidió regresar los viáticos por tratarse de un viaje personal, entre otras cosas que ya ustedes juzgarán por su propia opinión. Si bien su rol como viceministra no puede opacar la injusticia de la cual fue objeto, a mí sí me interesa su ejercicio y ética política y no puedo desvincularlo de mi reflexión.
Defender la solidaridad y sororidad hacia las otras no significa despojarnos de la reflexión crítica. Esto no significa que no nos movamos ante la injusticia, sino que nos detengamos a pensar otras dimensiones del asunto. Como bien apuntó la compañera Flor Artiaga: “No creo que sea gratuito que este escándalo salga en este momento, el mismo día de la marcha de campesinos y productores y el ICE y la Caja. Claro! Un buen circo para desviar la atención. ¿Será apropiado dejar la discusión en la sexualidad femenina? Con esto no quiero restarle importancia, pero me parece que ambas situaciones tienen un mismo origen y ese ahí hacia donde debemos dirigirnos, al origen, la desigualdad de clase y género, no quedarnos en lo fenoménico, pero diferenciar y nombrar sus diferentes manifestaciones”
Preguntarnos desde dónde expresamos nuestra solidaridad feminista creo que es un tema fundamental. Tenemos en común la oposición contra el patriarcado y los fundamentalismos religiosos que mutilan nuestra existencia como mujeres, pero no podemos obviar que nos afectan de forma diferenciada. Defiendo abiertamente que nuestras movilizaciones, esfuerzos y energías deberían priorizar los intereses y derechos violentados de las más desprotegidas y con menos posibilidades o mecanismos para defenderse. Reitero. Ojalá acciones como “todas somos Karina”, sin caer en lo panfletario, movilizaran igual o mayor apoyo a las causas de otras mujeres más excluidas, generaran acciones politizadas que sin ser un fin en sí mismas, sean un medio para denunciar y transformar las estructuras sociales, políticas y económicas que sistemáticamente nos dominan a las mujeres. Ojalá mantengamos el debate constante sobre nuestro pensar y quehacer feminista.
Comparto las palabras de Chandra Mohanty, feminista de la India:
“Para pasar de la crítica a la “reconstrucción” el feminismo occidental debe poder identificar los problemas acuciantes de las mujeres más marginadas en el contexto neoliberal. Propone adoptar como metodología la noción de privilegio epistémico, por medio de la cual se asume un punto de vista de abajo hacia arriba, que empieza en las comunidades más pobres y marginales del mundo de forma de poder acceder y hacer visibles los mecanismos de poder en la escala ascendente del privilegio (…) Existe en el contexto actual la necesidad y la posibilidad de una comunidad feminista transfronteriza, anticapitalista y descolonizada sostenida en la idea de “diferencias comunes” que atienda a una lucha contra los efectos nefastos de la globalización, y entable un horizonte de justicia y solidaridad universal”
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miércoles, 21 de marzo de 2012
Una breve valoración del debate organizado por el SINDEU
Una breve valoración del debate de hoy organizado por el SINDEU. Antes una aclaración importante. O más bien, varias.
La primera que es muy importante: yo no voto. Soy interino, al igual que aproximadamente el 66% de los profesores, o los que estamos nombrados como docentes en la UCR, eso lo que quiere decir es que apenas una tercera parte del profesorado tiene derecho a votar. Esto desde luego, no es democrático. Y aunque en comparación con Latinoamérica lo sea, no me consuela, nada. Menciono esto simplemente para decir que como no tengo derecho a votar no apoyo a ningún candidato, porque tampoco ninguno se ha pronunciado por el derecho que deberíamos tener los interinos a votar. Los interinos también construimos Universidad todos los días con nuestro trabajo. Luego podría discutir sobre el tema de interinazgo en la UCR, de algunas de sus implicaciones, pero esto no es el tema. Sólo quería dejar clara mi posición con respecto a los candidatos.
La segunda cosa importante, es que el debate lo organizó el SINDEU, y aquí el contexto cuenta. Vale decir que la Rectora (con razón o sin ellas) rompió relaciones con el SINDEU (y con la FEUCR) en agosto de 2010 tras las protestas por el resultado de las negociaciones del FEES. Las relaciones entre la Adminsitración y el Sindicato son tensas desde entonces, en parte echa más leña a la hoguera el "factor David Morera", más allá de que efectivamente tenga peso o no en la vida institucional, Morera agrega una tensión a esta relación, y esto es innegable, no es una valoración personal. Hay otros factores, como la personalidad de la Rectora. Cosa que tampoco se analizará acá, simplemente es el contexto. Así que digamos que cualquiera que fuese el candidato del "oficialismo" iba a encontrar un ambiente algo hostil.
Hecha la introducción, mis impresiones, bastante generales serán eso, impresiones, que es posible otros asistentes no compartan.
Me parece que el SINDEU organizó un buen debate, con preguntas que en ningún otro debate se harán, porque los intereses de los que votan son otras, el sector administrativo, estudiantes y profesores interinos tienen otros intereses, y las preocupaciones son muy distintas. La dinámica fue interesante. Sin embargo, hay que decir que mucho tiempo que pudo dedicarse a debatir se fue en discursos, primero la CGT, luego SINTRAJAP, la FEUCR (este discurso de Yuri Alfaro muy vehemente, muy bueno) y finalmente la Secretaria General de SINDEU. Considero que los primeros dos estuvieron de más, como también lo estuvo utilizar de tribuna el auditorio para denunciar la supuesta persecución en contra de Morera. Es posible que así sea, pero hay también otros casos similares y hasta más graves que deberían también ser denunciados, creo que no se debería utilizar de tribuna personal una actividad así, sobre todo si el "perseguido" esta en la mesa principal y ocupa un cargo de poder en la Junta Directiva del SINDEU (claro está, que esta opinión generará una respuesta vehemente, pero es una opinión). Dirán que era necesario, eso es cuestionable. Pero considero que hubiese sido mejor utilizar más tiempo para discutir los 20 puntos planteados por el SINDEU.
Sobre la participación de Héctor Gonzalez, debo decir que aún frente a un auditorio hostil esperaba que "sacara la casta" y defendiera con vehemencia sus posiciones. Sin embargo se le notó inseguro, apelando a su trayectoria y muy apegado a la administración, y claro, es el candidato del "oficialismo". Más allá de que esta haya sido una buena o mala administración, si se es el candidato oficialista hay dos opciones frente a un debate de este tipo, desmarcarse de la administración, cosa improbable y hasta suicida; o defender críticamente y con vehemencia los logros de la administración. Gonzalez, luego del video inicial (realizado por Pablo Ortega que criticaba con mucha ironía la negociación del FEES) pareció abochornado, creo que esto le afectó porque de entrada le marcó la cancha y jugó a la defensiva. El debate estaba planteado de esa forma, era de esperar y debió prepararse para eso, pero parece que no lo estuvo, o simplemente no pudo con ello.
Henning Jensen por su parte se vio más aplomado, posiblemente porque sabía que no sería el blanco de las críticas del SINDEU. Incluso las preguntas individuales tendieron a favorecerlo, y aún así Jensen no le sacó todo el jugó a las preguntas en las que debió lucirse. Jensen estuvo más claro con respecto a los principios rectores de la Universidad y los defendió con vehemencia, aunque debo decir que lo noté algo academicista en sus planteamientos, aún cuando defendió la libertad como uno de los principios fundamentales de la Universidad. En todo caso se le vio mejor, aunque sin convencer del todo. Jensen jugó la carta a desmarcarse de la administración, y no lo hizo de forma traicionera, sino que asumió su parte de responsabilidad en la conducción de la Universidad (cómo no, si fue Vicerrector), pero se mostró crítico con la labor de la Rectora, sobre todo con el FEES.
Finalmente, Oldemar Rodríguez pareciera fue el que mejor capitalizó el debate. Logró distanciarse de los otros dos candidatos y se planteó como alternativa, si bien es cierto Rodríguez no ocupó puesto de poder en la administración, sí ocupó un alto cargo en el Concejo Universitario, en un duro momento además, pero sí logró tomar distancia con respecto "a los de siempre", como les llamo él. Sus planteamientos fueron más concretos, y se notó un buen manejo de algunos temas, sobre todo un amplio conocimiento del convenio FEES. Me parece que Rodríguez fue el claro ganador de este debate. Lamentablemente para él, el 90% de los presentes no tiene voto.
Pretendí ser breve, como casi siempre, no lo logré. Quedan muchos tópicos por analizar. Pero diré, para cerrar este apunte, que hubo varios temas que no se tocaron y eran fundamentales: FUNDEVI y el interinazgo (sólo Rodríguez hizo un planteamiento concreto, lo otro fueron declaraciones de intenciones).
Ninguno se comprometió con democratizar realmente a la Universidad, ninguno considera importante que los interinos también podamos decidir (Rodríguez mencionó una propuesta para darle representación al sector administrativo, pero nada más), pero en realidad ninguno muestra un compromiso en esta línea, y eso es precisamente por lo que no apoyo a ninguno. No se han comprometido, ni lo harán, para que el 66% del profesorado tengamos voto, muy lamentable para una institución como la UCR, que debería ser modelo.
La primera que es muy importante: yo no voto. Soy interino, al igual que aproximadamente el 66% de los profesores, o los que estamos nombrados como docentes en la UCR, eso lo que quiere decir es que apenas una tercera parte del profesorado tiene derecho a votar. Esto desde luego, no es democrático. Y aunque en comparación con Latinoamérica lo sea, no me consuela, nada. Menciono esto simplemente para decir que como no tengo derecho a votar no apoyo a ningún candidato, porque tampoco ninguno se ha pronunciado por el derecho que deberíamos tener los interinos a votar. Los interinos también construimos Universidad todos los días con nuestro trabajo. Luego podría discutir sobre el tema de interinazgo en la UCR, de algunas de sus implicaciones, pero esto no es el tema. Sólo quería dejar clara mi posición con respecto a los candidatos.
La segunda cosa importante, es que el debate lo organizó el SINDEU, y aquí el contexto cuenta. Vale decir que la Rectora (con razón o sin ellas) rompió relaciones con el SINDEU (y con la FEUCR) en agosto de 2010 tras las protestas por el resultado de las negociaciones del FEES. Las relaciones entre la Adminsitración y el Sindicato son tensas desde entonces, en parte echa más leña a la hoguera el "factor David Morera", más allá de que efectivamente tenga peso o no en la vida institucional, Morera agrega una tensión a esta relación, y esto es innegable, no es una valoración personal. Hay otros factores, como la personalidad de la Rectora. Cosa que tampoco se analizará acá, simplemente es el contexto. Así que digamos que cualquiera que fuese el candidato del "oficialismo" iba a encontrar un ambiente algo hostil.
Hecha la introducción, mis impresiones, bastante generales serán eso, impresiones, que es posible otros asistentes no compartan.
Me parece que el SINDEU organizó un buen debate, con preguntas que en ningún otro debate se harán, porque los intereses de los que votan son otras, el sector administrativo, estudiantes y profesores interinos tienen otros intereses, y las preocupaciones son muy distintas. La dinámica fue interesante. Sin embargo, hay que decir que mucho tiempo que pudo dedicarse a debatir se fue en discursos, primero la CGT, luego SINTRAJAP, la FEUCR (este discurso de Yuri Alfaro muy vehemente, muy bueno) y finalmente la Secretaria General de SINDEU. Considero que los primeros dos estuvieron de más, como también lo estuvo utilizar de tribuna el auditorio para denunciar la supuesta persecución en contra de Morera. Es posible que así sea, pero hay también otros casos similares y hasta más graves que deberían también ser denunciados, creo que no se debería utilizar de tribuna personal una actividad así, sobre todo si el "perseguido" esta en la mesa principal y ocupa un cargo de poder en la Junta Directiva del SINDEU (claro está, que esta opinión generará una respuesta vehemente, pero es una opinión). Dirán que era necesario, eso es cuestionable. Pero considero que hubiese sido mejor utilizar más tiempo para discutir los 20 puntos planteados por el SINDEU.
Sobre la participación de Héctor Gonzalez, debo decir que aún frente a un auditorio hostil esperaba que "sacara la casta" y defendiera con vehemencia sus posiciones. Sin embargo se le notó inseguro, apelando a su trayectoria y muy apegado a la administración, y claro, es el candidato del "oficialismo". Más allá de que esta haya sido una buena o mala administración, si se es el candidato oficialista hay dos opciones frente a un debate de este tipo, desmarcarse de la administración, cosa improbable y hasta suicida; o defender críticamente y con vehemencia los logros de la administración. Gonzalez, luego del video inicial (realizado por Pablo Ortega que criticaba con mucha ironía la negociación del FEES) pareció abochornado, creo que esto le afectó porque de entrada le marcó la cancha y jugó a la defensiva. El debate estaba planteado de esa forma, era de esperar y debió prepararse para eso, pero parece que no lo estuvo, o simplemente no pudo con ello.
Henning Jensen por su parte se vio más aplomado, posiblemente porque sabía que no sería el blanco de las críticas del SINDEU. Incluso las preguntas individuales tendieron a favorecerlo, y aún así Jensen no le sacó todo el jugó a las preguntas en las que debió lucirse. Jensen estuvo más claro con respecto a los principios rectores de la Universidad y los defendió con vehemencia, aunque debo decir que lo noté algo academicista en sus planteamientos, aún cuando defendió la libertad como uno de los principios fundamentales de la Universidad. En todo caso se le vio mejor, aunque sin convencer del todo. Jensen jugó la carta a desmarcarse de la administración, y no lo hizo de forma traicionera, sino que asumió su parte de responsabilidad en la conducción de la Universidad (cómo no, si fue Vicerrector), pero se mostró crítico con la labor de la Rectora, sobre todo con el FEES.
Finalmente, Oldemar Rodríguez pareciera fue el que mejor capitalizó el debate. Logró distanciarse de los otros dos candidatos y se planteó como alternativa, si bien es cierto Rodríguez no ocupó puesto de poder en la administración, sí ocupó un alto cargo en el Concejo Universitario, en un duro momento además, pero sí logró tomar distancia con respecto "a los de siempre", como les llamo él. Sus planteamientos fueron más concretos, y se notó un buen manejo de algunos temas, sobre todo un amplio conocimiento del convenio FEES. Me parece que Rodríguez fue el claro ganador de este debate. Lamentablemente para él, el 90% de los presentes no tiene voto.
Pretendí ser breve, como casi siempre, no lo logré. Quedan muchos tópicos por analizar. Pero diré, para cerrar este apunte, que hubo varios temas que no se tocaron y eran fundamentales: FUNDEVI y el interinazgo (sólo Rodríguez hizo un planteamiento concreto, lo otro fueron declaraciones de intenciones).
Ninguno se comprometió con democratizar realmente a la Universidad, ninguno considera importante que los interinos también podamos decidir (Rodríguez mencionó una propuesta para darle representación al sector administrativo, pero nada más), pero en realidad ninguno muestra un compromiso en esta línea, y eso es precisamente por lo que no apoyo a ninguno. No se han comprometido, ni lo harán, para que el 66% del profesorado tengamos voto, muy lamentable para una institución como la UCR, que debería ser modelo.
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