“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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viernes, 1 de noviembre de 2019

10 años de trabajo en la U

A mí me gustan las fechas, me gusta conmemorar eventos, porque creo que las fechas permiten hablar de cosas significativas, ligadas a sentimientos y recuerdos. Básicamente lo que digo es que la fecha es un pretexto para ver procesos de vida, o procesos institucionales. El asunto es que este 2 de noviembre cumplo 10 años de trabajar en la Universidad de Costa Rica y es una fecha importante para mí.

Ver hacia atrás es muy interesante por todo lo que ha pasado, por cómo entré y cómo estoy ahora (por ejemplo, sin pelo). Malos chistes aparte, puedo decir que afortunadamente me encuentro en una mejor y más interesante posición, aunque sí he decir que muy lejos de los salarios millonarios que La Nación, y mucha gente, cree que ganamos en la U. Luego de diez años sigo interino, aunque ya no en la Vicerrectoría de Acción Social (donde estuve poco más de nueve años), ahora estoy en el Instituto de Investigación en Educación y la Escuela de Psicología; esto me hace feliz y me ha dado tranquilidad después de los últimos tres dolorosos años. Pero en realidad no quiero hablar de mí en este apunte, lo anterior simplemente me sirve de pretexto para decir otra cosa.

Con la crisis que ha generado en la Universidad el anuncio del desvío de 70 mil millones de colones del presupuesto universitario de una partida a otra, y que nos dejaría en jaque, un grupo de docentes que tenemos a cargo la coordinación de TCU nos hemos reunido para reivindicar y evidenciar la importancia de lo que hace la U a través de los más de 170 proyectos de Trabajo Comunal bajo la pregunta ¿Qué pasaría si no existiera el TCU? Pero me he puesto a pensar que esta debería ser una tarea liderada por la Vicerrectoría de Acción Social (VAS), y con esto no digo que no deberíamos hacerlo nosotros, solo que hay una entidad que tiene toda la información y se supone los recursos para hacerlo.

Aunque la VAS no es la Acción Social, sí ejerce un rol importante en tanto es el ente rector de este pilar fundamental de la Universidad. Y sólo viendo hacia atrás es posible encontrar una respuesta a la pasividad de la Vicerrectoría en esta coyuntura, y el porqué nos hemos tenido que organizar entre nosotros.

"No voy a reducir la Acción Social" aseveró Henning Jensen en marzo de 2012 al Semanario Universidad cuando era candidato a Rector. Sin embargo, una vez ganada la elección su entorno se refería a la VAS como la "Vicerrectoría rebelde", y muchas veces llamaron a "poner orden" e incluso a "domesticar" a la VAS. Ese mismo entorno hablaba de desorden financiero, de corrupción y de caos. Para acabar “con todo lo desastroso que había hecho María Pérez” (quien no es santa de mi devoción), lo primero fue nombrar como Vicerrector a alguien que en su vida ejecutó un proyecto de Acción Social, que se perdió en su academicismo, un digno representante de la "Acción Ciudadana" sin ciudadanía, un repetidor de Boaventura de Souza Santos, alguien que nunca logró comprender realmente al sociólogo portugués. Lo segundo, fue nombrar un jefe administrativo "que pusiera orden" ("Míster No" le habían apodado en la Vicerrectoría de Vida Estudiantil), una ficha de OAF, y esa persona nunca comprendió qué es lo que se hacía en la VAS, nunca preguntó, tampoco parecía importarle mucho porque su misión era poner orden. Tercero, un director de cultura que en realidad era un productor de eventos privados, una persona con criterios elitistas de cultura, anti-izquierdista resentido y acomplejado, un tipo sediento de poder y enemigo de uno de los programas más exitosos de la VAS: Danza Universitaria, que aprovechó su posición para su vendeta personal con Danza U. Luego, el vicerrector se rodeó de aduladores que nunca comprendieron la dinámica de una Vicerrectoría que había crecido mucho y que tuvo sus muchos aciertos, y claro desaciertos. Intentaron borrarlo todo.

Para reducir la Acción Social no fue necesario reducir los presupuestos, la redujeron burocratizándola, encorsetándola en la rigidez del sistema de administración financiera, introduciendo algunos criterios economicistas, aplastando a los trabajadores, con discursos vacíos y contradictorios. La primera parte de la administración Jensen acabó con una guerra de alta intensidad y una ruptura abierta entre trabajadores y el vicerrector, sus directores (excepto la dirección de TCU) y su comparsa de aduladores. Tan es así que la salida de Salom fue celebrada a lo interno, pero también a lo externo, mucha gente pidió su cabeza, y el Rector la ofreció sin siquiera darle la cara a su fiel vicerrector (lo mismo hizo con la Vicerrectora de Investigación). Ya a esas alturas era evidente el desastre que estaba resultando Jensen al frente de la U. Si se reeligió fue porque la oposición no logró articularse y el candidato que tenía al frente era muy flojo y cometió todos los errores que no debía cometer en campaña, aún así logró sacar una buena cantidad de votos, porcentualmente hablando porque ya sabemos que una minoría es la que elige Rector.

Tras la reelección Jensen decidió poner al frente de la VAS a Marjorie Jiménez, su trayectoria al frente de la Sede del Pacífico nos hizo pensar que podría haber un cambio positivo. Pero aquello fue espejismo, y la crisis interna de la VAS fue peor. Aunque la vicerrectora tuvo el acierto de promover el nuevo Reglamento de TCU (que el anterior vicerrector "engavetó" dos años) pronto perdió el rumbo y no tuvo capacidad de dialogar con todos los sectores de la VAS, escuchó "a su gente" y la dinámica pronto se tornó tóxica a niveles intolerables, incluso para la misma vicerrectora. La crisis tuvo uno de sus climax cuando  los tres directores renunciaron en bloque (hecho grave que no fue contado por nadie, el Semanario miraba para cualquier porque seguramente Ernesto Rivera no quería meterse en problemas). Varios salimos de la VAS, y me atrevo a afirmar que son pocas las personas que se quieren quedar.

Durante el VII Congreso Universitario un grupo de trabajadores de la VAS propuso una reestructuración. La ponencia fue aprobada de forma unánime en el Congreso, pero Salom dijo "no es el momento" y nuevamente abrió la gaveta. La vicerrectora Jiménez retomó la propuesta, pero lejos de ponerla a discutir a lo interno para generar un consenso lo que hizo fue discutirla en su grupo de confianza, tampoco abrió un proceso a la Comunidad Universitaria, aunque le mostramos cómo fue que hicimos el Reglamento de TCU y le propusimos una metodología. Poco a poco la propuesta original se fue desdibujando, y se fue sustituyendo por chismes de un nuevo orden, por cambios que no tenían ningún sustento y no estaban escritos en ningún lado, en algunas ocasiones se implementaba un cambio y de un momento a otro se reculaba, lo que claramente generaba una sensación de estar gobernados a punta de ocurrencias. Esto lo discutimos abiertamente con ella en la Sección de TCU y su respuesta fue siempre descalificarnos.


Pero quizá el más grave de los "errores" (para utilizar un eufemismo) en este proceso (también usando un eufemismo) fue el suprimir la Sección de TCU. Mencioné que TCU realizó una propuesta de reglamento. Esa propuesta se construyó a través de un largo proceso de consultas y discusiones con estudiantes y docentes. Esto permitió que la Sección de TCU tuviera una claridad sobre lo que debía ser el Trabajo Comunal Universitario, en ese momento era la Sección de la VAS con mayor claridad política y académica, teníamos muy claro lo que debíamos ser, éramos “la vanguardia” de esa Vicerrectoría. Eso fue posible porque había un personal altamente capacitado y comprometido, porque había una discusión permanente y una dinámica de funcionamiento en la que las decisiones estratégicas se tomaban en conjunto. Eso ya no existe. La ocurrencia más dañina de la Administración fue que todos los asesores tuvieran proyectos de todo tipo, es decir, los que antes estaban encargados de darle seguimiento exclusivamente a proyectos de Trabajo Comunal, de pensar la política, de mirar estratégicamente, de articular esfuerzos desde el TCU, ahora debían dar seguimiento a proyectos de Extensión Docente, vínculo remunerado y otros tantos, llenando a esos asesores de burocracia y papeleo innecesario, convirtieron a los asesores en “todólogos”, donde es imposible darle seguimiento cabal a esa cantidad de proyectos tan disímiles. Si TCU logró tener un reglamento nuevo, si TCU estaba logrando reivindicar el papel académico de su quehacer, si se estaba logrando realizar articulaciones con otros proyectos, si se estaba logrando que todos los docentes tuvieran carga académica, si se estaba logrando articular con los Seminarios de Realidad Nacional, era porque había gente especializada en TCU, y todo eso se cayó. Se cayó por la implementación de una ocurrencia. Cierto que en TCU sigue funcionando la parte administrativa, se han mejorado procesos de matrícula (por cierto una promesa pospuesta desde hace años: un sistema de matrícula justo), se han reducido trámites absurdos. Pero políticamente TCU no tiene dirección estratégica, está diluido en la maraña burocrática de la VAS, y ahora sin capacidad de articularse como uno de los programas más importantes y exitosos de la Universidad, y único en Latinoamérica. En la VAS desde hace años hay una "guerra civil", desgraciadamente fomentada desde la Administración, que le ha hecho mucho daño a trabajadores y trabajadoras, pero sobretodo a quienes ejecutan los proyectos de Acción Social.

No faltará quien me diga que uno de los puntos altos fue el Foro de Acción Social, y bueno ¿qué salió de ahí? Una declaración. El trabajo de mucha gente lamentablemente ha servido para que las autoridades pongan su buena cara, mientras hablaban de diálogo de saberes y de participación, a lo interno los trabajadores y trabajadoras de la VAS tuvieron que hacer un paro de labores que dejó en evidencia la ineptitud y poca voluntad para resolver los problemas. Pero sobre todo dejó en evidencia el doble discurso de esta Administración: linda cara hacia afuera, discursos bonitos, persecución a lo interno, y solo por poner un ejemplo: la jefa administrativa y una directora de sección, durante la huelga contra el plan fiscal, intentaron levantar listas negras de trabajadores que nos fuimos a huelga.

Cumplo diez años de trabajar en la U en uno de los momentos más críticos de la historia de la Universidad. Y ahora que ya no estoy en la VAS y dirijo un proyecto de TCU (estoy "al otro lado") no dejo de pensar en lo que se hubiera podido hacer en este momento crítico si tuviéramos una Sección de TCU fuerte y no una gran "Unidad" de Proyectos en Comunidad abstracta e inoperante. Lo jodido de este momento, es que perdimos. El Rector que dijo no iba a reducir la Acción Social, terminó aplastándonos, y que, tal como decía su entorno, efectivamente logró “domesticar” a la “Vicerrectoría rebelde”, ese entre otros muchos despropósitos será su nefasto legado. De mi parte, he de reconocer que fracasamos en nuestro intento de transformar esa estructura vertical y burocrática, nos pasaron por encima. Ahora lo que toca es reivindicar la Acción Social como un espacio de construcción de conocimiento y de transformación, esta vez desde la acción, y a pesar de los Jensen, de los Salom, y de la casta universitaria. Nuestro trabajo es demostrar que la Universidad no es esa torre de marfil y que nuestro trabajo tiene sentido formando profesionales integrales, pero también generando cambios en todas esas comunidades que han sido excluidas.





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jueves, 11 de febrero de 2016

El TEU, el Semanario y las formas

Y vamos de vuelta con las elecciones universitarias. Hoy inició el periodo de inscripción de candidatos a Rector de nuestra Universidad. 

El Semanario Universidad - venido a menos desde hace ya unos años -  publica una entrevista a Carmen Cubero, Presidenta del Tribunal Electoral Universitario (TEU). La entrevista no da para mucho, fundamentalmente por dos razones: las preguntas de la periodista (Monserrat Cordero Parra); y las respuestas de Cubero. 

Si el objetivo era solamente comunicar las formalidades de la elección bastaba con ver un comunicado del TEU o revisar su página web, y hacer un pequeño artículo informativo, simple. Desde mi punto de vista, ésta es una entrevista perdida, las preguntas debieron ser otras. Ahora, es posible también que la entrevistada no diera para mucho, pero eso no lo sabemos por el tipo de preguntas que le hicieron.

De lo poco que se puede comentar de esta entrevista (digamos una página perdida en esta edición del Semanario), sobresale la pregunta con que se abre la entrevista de marras. Y es que, es de resaltar la pobre visión que tiene la Presidenta del TEU en torno a la elección del Rector. Cuando la periodista le pregunta cuál es la importancia de esta elección, Cubero contesta con una simpleza que me asombra: "El rector es el funcionario de más alta jerarquía ejecutiva y forma parte del Consejo Universitario. Es importante porque en estas elecciones se elige al representante legal de la Universidad."

Para Cubero la importancia de la elección radica en lo formal, no en lo político. Se elige un representante legal, no una autoridad, que le da su impronta a la Institución. Su respuesta omite olímpicamente que se trata de la conducción de la principal Casa de Enseñanza Superior del país, y posiblemente de Centroamérica, se trata de la dirección de los recursos a unos y otros proyectos e inciativas de la Universidad. Se trata de si llevar a la Universidad hacia un rumbo tecnocrático o dirigirlo a las necesidades del país, de si nos conectamos con la sociedad o seguimos ciegamente el dictado de los mercados, de si las tendencias de mercado terminarán de imponerse; de si desconoce o no a los trabajadores como interlocutores, o se sigue negando la negociación como vía de resolución de conflictos; se trata de si, por fin, los interinos tendremos algún tipo de solución. Y tantos otros temas.

Dirán algunos académicos (sobre los propietarios, o sea los que votan) que exagero, pero no. Estamos hablando de que quien gobierna, controla el presupuesto, o al menos tiene la iniciativa presupuestaria, y eso no es poca cosa, porque la dirección de los recursos marca una visión de Universidad, o sea, que en la administración pública las intenciones, por más buenas que sean, si no se traducen presupuestariamente, son meras declaraciones de principios que sirven de poco. Y esto no es un reduccionismo, sin cacao no hay chocolate, y quienes trabajamos en Acción Social lo sabemos de sobra, si no hay plata no hay proyecto que resista. 

Como todas las preguntas de esta entrevista están centradas en lo formal, Cubero se queda en su zona de confort, ni hay ni una pregunta que pueda incomodar a la Presidenta del TEU. Por ejemplo se le pudo preguntar si estaba de acuerdo con el mecanismo de elección, o cuál era su opinión que un grupo tan reducido de personas fueran las que eligen al Rector. Esas preguntas hubiesen sido dignas de un verdadero periodismo, pero ya sabemos que el Semanario ahora no es "militante" y se dedica al "periodismo objetivo". Lástima, cada vez más Nación.

Hace un año hice un apunte sobre el TEU y su 40 aniversario, en él comentaba que durante el VII Congreso Universitario el TEU presentó una ponencia que fue repudiada y votada ampliamente en contra (una paliza digamos, con regañada incluida por parte de los congresistas) por su carácter reduccionista y antidemocrático. Me parecía - y me sigue pareciendo -, que luego se semejante despropósito el TEU en pleno debió renunciar, una cuestión de dignidad digamos. Pero nadie renunció. Hoy ese mismo Tribunal apegado a las formas, y con esas tendencias antidemocráticas se apresta a conducir un nuevo proceso electoral, en el que la mayoría de los universitarios estamos excluidos. Pero para el Semanario esto no es un tema, para el TEU menos, como tampoco lo fue para el Rector Jensen durante sus ya casi cuatro años de gestión. Ya veremos si los ciudadanos universitarios (es decir los que sí votan) tiene algo que decir al respecto, hasta el momento algunos creen que somos una Universidad más democrática que en países como México, vaya consuelo.

Después de todo si se le podía sacar alguito a la entrevista.

miércoles, 12 de junio de 2013

Un primer año de gestión vertical

Lo más probable es que este apunte no guste a las autoridades universitarias, ni a algunos mandos medios, como tampoco gustaron los dos anteriores sobre el CAP, algunas miradas así me lo han dejado saber. Pero lo bueno de estar y trabajar en una Universidad Pública es que el debate y la opinión es parte de nuestro quehacer, también lo es la política, y se hace política desde muchos espacios, a pesar de la burocracia que ahoga a la Universidad.

Hoy el Rector Henning Jensen presentaba su primer informe de labores. Sin embargo había convocadas  manifestaciones estudiantiles; una de los y las estudiantes de Psicología en su lucha por el
financiamiento y fortalecimiento del CAP; y la otra por parte de la FEUCR y otros colectivos de estudiantes que reclamaban la actuación del Rector en las negociaciones del préstamo del Banco Mundial. Era por todos conocido que los y las estudiantes llegarían al Auditorio de Derecho.

Bien. Dicho esto, se pueden señalar una serie de errores que alimentaron el descontento que los y las estudiantes expresaron hoy. Porque lo de hoy se viene gestando desde hace tiempo, los han expresado estudiantes, pero también ese malestar se siente en docentes (sobre todo interinos) y hasta dentro de la mismísima burocracia. Pero sucede que la vanidad, el elitismo, la torpeza, el clasismo de algunas de las autoridades universitarias, de mandos medios y de los "perritos falderos" de esta administración y de esos que aplauden como focas cualquier cosa que diga o haga el Rector, no les permite ver que desde hace meses se viene cultivando un malestar, un germen de descontento, que aún no ha estallado del todo, y del que apenas se ha visto una pequeña manifestación, la punta del iceberg que llaman. Si no lo quieren ver, pues peor... para todos, para la Universidad.

El cartel es elocuente... el presupuesto más que justificado

Me voy a centrar en el CAP.

Lo del CAP no es nuevo, Henning Jensen conoce de su problemática desde que decidió lanzarse en su campaña por la Rectoría hace más de dos año. De hecho asumió el compromiso de fortalecer el CAP, y la Escuela de Psicología lo apoyó de forma casi unánime. Entonces esta situación no le era desconocida. Y por eso es que pudo haberse resuelto hace mucho tiempo, pero optó por no hacerlo, y más bien su Vicerrector de Docencia anuncia un recorte de más del 85% del presupuesto del CAP. ¿Eso es fortalecer y estar comprometido con el CAP? Claramente no. La voluntad en la administración pública se manifiesta con dinero, si no hay recursos las cosas no existen, así de simple. Si el Rector tuviese la voluntad, el compromiso, hace tiempo que hubiese otorgado los recursos, así es como se muestra de  verdad la voluntad política, lo hizo a regañadientes y por la presión estudiantil.

Amanda Mesén, Presidenta de la Asociación de Estudiantes de Psicología
Pero de todo esto, lo que no comprendo, es por qué se tensionó tanto la cosa, por qué el Rector dejó que se tensionara, por qué él mismo con su desprecio tensionó la cosa de tal forma. Porque ya se sabe, ahora se sabe (los estudiantes de Psicología lo tiene clarísimo), que el asunto era bastante simple de resolver, porque se resolvió en la última semana ya de forma definitiva. ¿Costaba tanto? ¿Por qué sólo a punta de güevazos? ¿Por qué fue hasta que los y las estudiantes se hartaron de la situación?  ¿Qué ganó el Rector con su actitud? Nada. Perdió, y mucho. Fueron los estudiantes de Psicología los que se han anotado un triunfo político. Pierden el Rector y la Directora de la Escuela de Psicología.

¿Por qué dejarles plantados en el foro? Se excusa el Rector en un asunto familiar, pero ¿por qué simplemente no propuso otra fecha para dialogar con los estudiantes? Agenda llena dicen, pero al final tuvo que reunirse con ellos al día siguiente, no con todos por supuesto, ni en un espacio abierto, sino en su oficina. Porque el Rector pudo llegar al foro, y explicar su situación, los estudiantes tenía el ánimo genuino de conversar, pudo en persona excusarse y explicar cuál debía ser la ruta para el presupuesto del CAP. Esa actitud, ese gesto, hubiese mostrado su voluntad de diálogo, nadie hubiera podido reprocharle al Rector que se quedara unos minutos. Eso hubiese hecho que la protesta de los estudiantes de Psicología no se produjera. Pero el Rector prefirió que se quedara "La Silla Vacía". Pésima lectura política.



Ahora, lo que toda esta situación deja ver es que hay un modelo de gestión absolutamente vertical que se está agotando, y me refiero no sólo a la UCR, si no también al país. No es mera casualidad que los reclamos dirigidos hoy al Rector sean exactamente los mismos que se le dirigen al malgobierno de la Chinchilla: falta de diálogo, decisiones unidireccionales, pero sobre todo una línea de gestión que ralla en lo tecnocrático. Los tiempos exigen otro tipo de gestión en donde las decisiones se tomen de otra forma, eso puede tardar más, pero generar grandes acuerdos es el camino más seguro.



Pero las autoridades universitarias han optado por mantener esa estructura universitaria que es tremendamente vertical, y por lo tanto, antidemocrática. Por algo el señor Rector hoy apeló a que los estudiantes se dirigieran a la Directora de la Escuela de Psicología. Y eso en el fondo lo que quiere decir es que no reconoce a los estudiantes como interlocutores, eso lo que quiere es que no quiere dialogar con estudiantes, sino con "La Autoridad", con "un adulto". Lo más grave de eso es que resulta muy contradictorio con su discurso de querer una Universidad "más inclusiva y solidaria". El Rector no dialoga con los estudiantes, hace que dialoga con ellos, como en el video que presentó, es una ficción. Porque el Rector simplemente no dialoga con estudiantes, es como si para él, y su "gabinete" fueran un mal necesario.

A regañadientes el Rector firmó, por fin, el apoyo al CAP. La cara del estudiante lo dice todo. 

Una suma de errores y malas decisiones fueron entonces lo que dieron al traste con el acto solemne de presentación del informe del primer año de gestión del Rector, un hecho sin precedentes, por los menos en los últimos 18 años, que es de lo que tengo memoria universitaria. Mal harían las autoridades si en vez de interpretar correctamente lo ocurrido mantienen esa actitud de enojarse, hacer malas caras, tratar de idiotas e imbéciles (como lo hizo una directora de una importante oficina) y buscar a los responsables en cualquier lado. Deberían considerar esto como una llamada de atención, y ser más humildes y reconocer los graves errores políticos que cometieron y provocaron que todo esto sucediera.



Henning Jensen es psicólogo, he estado en muy buenas clases que ha impartido sobre violencia social, sobre teoría crítica, y por eso es que creo que debería tener claros los "síntomas" y sus causas estructurales, y comprender lo que ha ocurrido hoy.  Pero hasta el momento todo me hace pensar que una cosa es la clase (la teoría) y otra la realidad (la práctica). Triste metáfora para estos tiempos.

domingo, 9 de junio de 2013

¿Miente el Rector?

El pasado miércoles 5 de junio se realizó el Foro "Yo creo en el CAP", organizado por la Asociación de Estudiantes de Psicología, y al que estaba invitado el Rector Henning Jensen, mas no asistió. Justificó su inasistencia verbalmente a la Presidenta de la Asociación, Amanda Mesén, diciendo que nacería su nieto el día del foro, y que primero está la familia. Lleva razón el Rector, lo más importante son esos grandes acontecimientos familiares.

13 de abril de 2012, Rector Electo. Un triunfal Henning Jensen alaba la democracia participativa de la UCR

Sin embargo, pudo el Rector - sabiendo que no asistiría -, enviar un representante (que no tendría ningún poder de decisión, pero el gesto es lo importante); también pudo enviar una nota de justificación (como se acostumbra, y dicta el protocolo); o, pudo perfectamente replantear la fecha. No hizo ninguna de las tres. Optó simplemente por no ir (no se cuestiona la justificación, la familia es primero, sobre todo si se trata de un nuevo miembro que llega). Y es lógico que los y las estudiantes, las y los docentes de la Escuela de Psicología que sí asistieron con mucho interés para escuchar al Rector se sintieran, como mínimo, defraudados.

Pero el jueves anterior empezaron ya una serie de cuestionamientos que se sumaron a los del miércoles. Por ejemplo, el señor Rector asistió en la mañana al acto en el que se otorgó el Doctorado Honoris Causa al Dr. Bernardo Klinsberg, claramente el Rector debe asistir a tan importante evento. También estuvo el Rector en el Concejo Ampliado de Rectoría, tampoco podía faltar el Rector. Al foro sí. Esto dejó dudas en los estudiantes.

El mismo jueves, también empezó a circular la versión de que el Rector "no sabía del foro". Versión que fue confirmada por el mismo Rector cuando a las 5 de la tarde se reunió con la Directora del CAP y con la Representación Estudiantil en la Rectoría. El Rector dijo que "no sabía del foro", y ahí mismo los estudiantes le recordaron de su conversación con la Presidenta de la Asociación, que había una nota de recibido y la amplia difusión en medios digitales. En esa misma reunión el Rector afirmó que ya había un compromiso al que había llegado en una reunión con la Directora de la Escuela de Psicología. La Directora del CAP, también desmintió que hubiese un acuerdo.

Esto podría ser meramente anecdótico si no fuera por varios detalles. El primero es que el Rector haya afirmado que "no sabía del foro" cuando la Asociación de Estudiantes entregó una invitación en Rectoría, en donde les informaron a los estudiantes que el Rector podía asistir a las 5 y no a las 4 como originalmente estaba convocada la actividad; el Rector había tenido una conversación con la Presidenta de la Asociación de Estudiantes sobre el "forito" (como le dijo el Rector); la invitación circuló por la redes sociales, fue ampliamente promocionado (hasta este Parcial Irrescatable le dedicó un apunte). Negar que sabía del foro, deja mal parado al Rector. Hoy domingo 9 de junio, se pronuncia en su página de Facebook y varía su versión, vuelve a la justificación familiar. El Rector podría aducir que no formuló otra fecha por su apretada agenda, no dudo que así sea, pero sí tuvo que sacar tiempo para reunirse con los y las estudiantes, y la Directora del CAP, posiblemente luego de evaluar los daños. Eso es lo que genera que las cosas no sean atendidas en su momento y con la seriedad que corresponde, que luego hace perder demasiado tiempo y energía en un asunto que pudo resolverse de otra forma. Estas cosas siempre se sabe cómo empiezan, pero nunca cómo terminan.

13 de abril de 2012. Henning Jensen brindando declaraciones, al fondo José Manuel Salas de la Escuela de Psicología.

Hasta ahí el recuento de los hechos.

A mí de toda esta historia lo que me surgen son muchas preguntas.

Primero. El Rector en su campaña se comprometió con la Escuela de Psicología a fortalecer el CAP, a cambio de esto, y otras cosas, la Escuela le dio un apoyo masivo en las elecciones. Sin embargo no sólo no se ha fortalecido el CAP, sino que más bien sufrió un serio recorte en su miserable presupuesto, al oficio VD-2357-2012 del 28 de agosto de 2012 me remito. En ese oficio el Vicerrector de Docencia comunica que retira el presupuesto y la carga docente, porque eso "no es un proyecto de docencia" sino de Acción Social. Así que el compromiso del Rector aquí se esfuma. Ahora si desde Docencia quitan presupuesto y luego el Rector da lo que se quitó, pues esa no es forma de fortalecer el CAP, porque lo deja igual que antes. Según la Directora de la Escuela de Psicología ha habido una innumerable cantidad de reuniones con las autoridades universitarias. Entonces, ¿no se ha enterado el Rector de la situación del CAP? ¿No le comunican los Vicerrectores este asunto al Rector? Un compromiso real con el CAP y la Escuela de Psicología es que como mínimo, no se le recorte su estrecho presupuesto, pero la realidad lo que muestra es que hay un recorte. Las razones intento delinearlas en un apunte anterior.

13 de abril de 2012. Momentos en que se anunciaba el triunfo de Henning Jensen como Rector.



Segundo. Si partimos de que la Escuela de Psicología apoyó de forma casi unánime al colega que se lanza a conquistar la Rectoría, ¿Porqué el Rector pasa olímpicamente de ella? ¿Porqué el Rector no se hace presente y disipa cualquier duda? Él personalmente. ¿No es más sencillo? ¿Porqué dejar que un asunto, en el que según el mismo Rector hay voluntad de resolver, crezca de forma innecesaria? ¿Porqué no darle la cara a los estudiantes de su Unidad Académica? ¿Le tiene miedo el Rector a los estudiantes, o es elitismo puro? ¿Porqué no dar ejemplo de diálogo, de DEMOCRACIA, sentándose con los estudiantes y docentes a resolver un tema sensible de la Escuela de Psicología? ¿No es que creía en la democracia participativa? ¿O su democracia participativa es la democracia aristocrática de la Universidad? Esa democracia en que elige la minoría que está en propiedad, porque eso no fue lo que dijo en su discurso cuando ganó aquel 13 de abril cuando aunció toda una nueva era en la democracia de la Universidad, dejando atrás estilos de gestión verticales.

Pero lo que más me preocupa es que el Rector haya dicho que no sabía nada del foro. ¿Miente el Rector? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Qué necesidad tiene de decir que no sabía del foro? Es que no lo entiendo. ¿Prepotencia? ¿Cinismo? ¿Elitismo? De verdad que no lo entiendo. No hay necesidad de crear una confrontación con los estudiantes, menos aún los de la Escuela que lo apoyó de forma unánime. ¿No es esta forma de gobernar la que tanto le cuestionamos al mal gobierno de la Chinchilla? Que no dialogue. ¿No es que predicamos otra forma de hacer política? ¿No es que creemos en una verdadera democracia? Pues los hechos y el comportamiento del Rector dejan mucho que desear, a mí la verdad me decepciona profundamente, esperaba otro tipo de gestión, no de puertas cerradas, no esa "democracia" de negociaciones entre autoridades excluyendo a los miles que todos los días hacemos Universidad con nuestro trabajo y con nuestro estudio.

Esta situación que debería resolverse de forma muy simple, va tomando otra dimensión, la de una novela de Kafka. ¿Era necesario llegar hasta aquí? No. Porque lo que viene ahora es la molestia de estudiantes y profesores, y ojo, que si la Unidad Académica del Rector es la enciende la chispa, el fuego puede extenderse en una Universidad, en la que ya de por sí, empieza a sentirse la disconformidad a tan sólo un año de gestión. Por eso la pregunta: ¿qué necesidad tenía el Rector de actuar como lo ha hecho? Si se dignara a dar la cara se lo preguntaría.

martes, 17 de abril de 2012

Acción Social: transformación no caridad...

Otro de los temas que apenas fueron tocados en la campaña electoral fue el de uno de los tres pilares fundamentales de la Universidad: la Acción Social. Y digo apenas, porque las menciones fueron muy superficiales, y en el caso del Dr. Jensen un artículo en el Semanario aclarando que él no era el "coco" como se estaba afirmando en algunos sectores. Pero más allá de este artículo y algunas menciones y declaraciones de principios, fue poco lo que se dijo en campaña sobre Acción Social.

Yo también haré mi declaración de principios con respecto a la Acción Social, ya habrá tiempo para conversar a fondo con el nuevo Vicerrector, que según el Portal de la Investigación, será el Dr. Roberto Salom. Yo veo así la Acción Social, y aclaro de una vez que se trata de una visión personal que es posible que algunos compañeros y algunas compañeras compartan en la VAS (y en otros lados), pero que también es posible que esté alejada de lo que opinan otras personas, lo cual es muy natural.

Empecemos por lo básico. La Educación es un Derecho. La ideología neoliberal no sólo ha transformado este derecho en un servicio, sino que además cuando se refiere a la Educación Superior, lo hace ella como si fuera un privilegio. Es necesario reconocer que la Universidad (y la educación en general) tiene como función básica el formar profesionales que luego se insertarán en el mercado laboral, y producirán dentro del orden capitalista, cada vez más especializado, de ahí la división disciplinar de la Universidad. Pero la Universidad no sólo sirve para formar profesionales serviles y funcionales al capitalismo, como centro de pensamiento también tiene como función generar condiciones para subvertir ese mismo orden y aportarle lucidez a la sociedad, siempre reconociendo que este no es el único lugar en el que se produce conocimiento, pero sí que es un sitio en el por su propia naturaleza, tiene como función hacer que la gente piense. Dicho esto, considero que la función de generar buenos profesionales la cumplimos a cabalidad, a pesar muchas veces de la falta de recursos y de las condiciones laborales (las que abordé en apuntes anteriores).

Pero la misión de la Universidad no se limita sólamente a formar buenos profesionales. En el caso particular de la UCR, la discusión interna ha llevado a darnos una misión que va más allá de la formación profesional. Esta misión está plasmada con total claridad en el artículo 3 de nuestro Estatuto Orgánico: "El propósito de la Universidad de Costa Rica es obtener las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común, mediante una política dirigida a la consecución de una verdadera justicia social, del desarrollo integral, de la libertad plena y de la total independencia de nuestro pueblo".

Nuestro Estatuto Orgánico nos da un mandato claro: generar transformaciones sociales, a través de nuestras políticas, lo que necesariamente debe traducirse en acciones. Y ojo que no puede haber justicia social si no hay justicia económica, así que ese es un eje fundamental. El espíritu de este artículo es darle una orientación transformadora al vínculo entre la Universidad y la Sociedad. Y precisamente es este el origen de la Vicerrectoría de Acción Social: compromiso de transformación social. Nótese entonces que acá no estamos hablando de ningún "pecado original", la Acción Social y el compromiso de transformación no nace de la culpa, o sea, el tantas veces enarbolado discurso de la retribución a la sociedad no es lo que da origen al compromiso de transformación de la Universidad Pública. El discurso de la retribución a la sociedad es más bien un discurso de la caridad, que por lo tanto deviene en conservador, pero sobre todo en muy conveniente para el discurso neoliberal, porque transforma un derecho (la educación) en una deuda, de repente es como si todos los que hemos pasado por la Universidad o trabajamos en ella tuviéramos que sentirnos agradecidos eternamente y debiéramos algo por el acceso a ese derecho, o por nuestro trabajo.

La educación, además de un derecho, en nuestro país fue y es, una promesa de ascenso social, pero este discurso lo convierte en deuda. Y para ser honesto no creo que esa deuda exista, esto lo digo sin ningún cinismo. Lo digo desde el compromiso de aportar a través de mi trabajo algo para que esta sociedad sea mejor, pero no porque le deba nada. Por eso es que la Acción Social nada tiene que ver con la caridad, con esto de la retribución. La Acción Social debe estar comprometida con la necesidad de transformar una sociedad injusta y desigual.

Claramente en la Vicerrectoría de Acción no estamos exentos de errores, contradicciones, de avances y retrocesos, tampoco estamos al margen de la cruda lucha ideológica que hay en la Universidad, porque hay quienes no creen en la Acción Social, estamos en el centro de todo ello, así debe ser. Porque también hay quienes asumen que la Acción Social es una actividad que no está a la altura de la Investigación y la Docencia, cuando lo cierto es que la Acción Social conjuga de forma natural estos otros dos pilares fundamentales de la Universidad. En todo proceso de Acción Social, necesariamente hay investigación, no es posible trabajar en comunidad sin saber cómo es esta. Y este proceso si se lleva bien nutre la experiencia docente de una manera formidable. Porque como dije en las comunidades, en la gente también hay conocimiento, y tenemos mucho que aprender en las comunidades, de la gente. No somos dueños del saber.

Ésta, es pues una postura epistemológica, ética y política, claramente ideológica, y una opción por un accionar de la Universidad comprometido con la sociedad. Y en lo esencial, como habrán podido notar, apunta al modelo de Universidad.

Lo dejo acá, quedan cosas en el tintero, pero me extendí demasiado. Espero comentarios, en especial de don Roberto Salom y don Henning Jensen, aunque sé que están bastante ocupados en estos días.

domingo, 15 de abril de 2012

Elecciones de Rectoría: algunas reacciones a mi apunte anterior

Al parecer el más reciente apunte ha causado cierto revuelo. Lo cual es algo lógico por el tema tan sensible al que apunto, pero además porque el proceso electoral apenas acaba de finalizar.

Deseo aclarar un par de cuestiones.

La primera es que no me estoy ubicando en la oposición al Dr. Jensen, como dije en otro apunte, me mantuve neutral, no apoyé a ninguno de los candidatos, los motivos tienen que ver con que yo no voto, y dentro de la Universidad hay lógicas bien complicadas cuando se es interino, recalco yo soy ciudadano de tercera en la U, así que al igual que muchos compañeros y compañeras de distintas unidades, seguimos con atención el proceso, pero no tomamos partido. Está de más decir, que no hablo en nombre de nadie, hablo en nombre propio.

Dos. Efectivamente hago manifiesto una bronca generacional, y considero que es necesario atacar este problema del interinazgo desde ahora, antes de que pueda haber un conflicto en esta línea, o que en su defecto nos terminen de "fumigar" a todos, o a la mayoría.

Tres. No estoy atacando a Dr. Jensen. Ni siquiera ha pasado el fin de semana. Pero como dije, señalo una lógica estructural, que por supuesto encarnan las personas, sobre todo las que ocupan cargos de poder a lo interno del claustro universitario. Es decir, no debe tomarse está crítica (cierto que frontal) como algo personal, excepto por supuesto si alguno de los lectores es una vaca sagrada.

Cuatro. Provengo de una Escuela, la de Psicología, y esto se lo ha tomado muy en serio, no por algo es una de las escuelas con más profesores en propiedad, en las que además constantemente se abren plazas, y me consta, hay una preocupación sincera de que los profesores no sean interinos tanto tiempo, los esfuerzos en esta línea son evidentes. Lo cual no quiere decir que no haya interinos con ocho salarios al año, pero sí un esfuerzo porque las condiciones laborales sean las mejores dentro de las posibilidades, por eso justamente es que sostengo que no se trata de un asunto personal, sino estructural. La Escuela de Psicología además ha preparado desde hace muchos años un plan de relevo generacional, lo que evidencia esta intención de mezclar la experiencia con la juventud, y de además enviar a sus nuevos profesores a prepararse fuera, y con ello fortalecer la Escuela. Por eso me parece que hacer mención de la Escuela de Psicología es un buen ejemplo de que a pesar de la voluntad personal de la actual Directora, y sus antecesores, la solución debe ser estructural.

Dicho lo dicho, les dejo una respuesta de Daniel Lara:
Comparto con el autor de la nota sus preocupaciones. Podríamos esperar mayor distancia entre las elecciones en la UCR y las practicadas a nivel nacional ? Ojalá así fuera !

Un abrazo, Daniel Lara
La Siguiente es del Dr. Jorge Rovira Más, profesor e investigador de la Escuela de Sociología:

Estimado Daniel y Josué:

Bienvenidas las críticas a las elecciones universitarias. Sólo la crítica abre la posibilidad al menos de que las cosas puedan mejorar desde lo que "mejorar" significa para cada quien de acuerdo con sus valores.

Sin entrar a detallar grandemente en los comentarios, sí quisiera mencionar lo siguiente:

1. No es cierto que ninguno de los candidatos tocara ni siquiera mínimamente el tema del interinazgo. Tema complejo y difícil, e importantísimo siempre, mucho más hacia el futuro, el tema sí fue tocado e incluso uno de los candidatos, el Dr. Oldemar Rodríguez, a quien personalmente no apoyé pero al que le aprecio numerosas buenas ideas y contribuciones en el debate, hizo la suya de forma muy concreta, más sin duda que el resto de los participantes.

2. Estos procesos hay que analizarlos en doble clave: la del evento mismo y la de su comparación. Las elecciones universitarias decayeron muchísimo en los últimos 16 años, después de 1996. El debate se redujo a una mínima formalidad y expresión. Esta vez los candidatos asistieron a 20 actividades a lo largo y ancho de toda la Institución, desde luego con formatos diferentes según las asambleas de facultad de cada una de estas y lo determinado por sus autoridades. Dos presentaciones en Radio UCR, una en la televisora universitaria y otras 17 en las asambleas de escuela y ante el SINDEU. Esta vez, al contrario de las últimas ocasiones, fue más bien excesivo el número de presentaciones y de debates. Quizás unas 10 ó 12 actividades, mejor reunidos los distintos cuerpos universitarios, con más tiempo (esta vez fueron dos horas en cada caso), podría mejorar el formato de la competencia electoral. Y quizás exigirse más en algún formato en el cual tanto el qué como el cómo resulten en un compromiso mucho más claro y fuerte. Después de tanto esfuerzo, de tanto trabajo, la gran mayoría del cual pasa desapercibido para el votante promedio, ni qué decir para el resto de la comunidad universitaria, es comprensible la algarabía final, la cual, hasta donde pude darme cuenta, no fue irrespetuosa para ninguna de las partes en contención.

3.  En Estados Unidos y en Europa, en donde se encuentran las mejores universidades del Mundo, existen muy pocos casos de selección de las autoridades superiores mediante elecciones. En este sentido, para mal o para bien (que cada quien juzgue de acuerdo a sus preferencias y valores), las universidades públicas costarricenses ofrecen un espectáculo decoroso en esta materia. Lo que no quiere decir en modo alguno que no pueda ser mejorable. Pero esto dependerá de todos nosotros.

4.    Pero, aparte de lo anterior, el pasado viernes 13 de abril, como en abril de 1988, cuando se ganó la elección por un solo voto primero (con abstención menor al 8% entonces, esta vez fue algo superior a este guarismo, ambos datos los menores en la historia institucional de hace varias décadas) y luego, tras la revisión del Tribunal Universitario, la victoria fue por dos votos en aquel abril de 1988, la UCR hoy estuvo enfrentada ante una encrucijada, que quizás los más jóvenes no estén en condiciones de apreciar a partir exclusivamente de este evento electoral que observaron en estos días: la UCR estuvo enfrentada ante la alternativa de deslizarse por un camino en el cual en la gestión política de la Institución ganan cada día más peso las practicas clientelares en detrimento de los valores académicos, con lo que estas prácticas podrían irse convirtiendo en lo que aún no lo son: en la normalidad de la vida político/académica institucional. Había demasiado en juego, ciertamente, mucho, muchísimo más, de lo que una observación rápida puede constatar. Por esto, por tanto que hubo en juego, muchos, incluido yo mismo, no pudimos menos que festejar, con respeto, pero también con intensidad los resultados electorales y las actividades del día.

En lo más recóndito de mi ser universitario, sentí antier, como hace 24 años, que estábamos dando una lucha para crear condiciones a fin de impedir un mal curso (quizás irreversible) para la Institución. La otra parte, la positiva, el curso que efectivamente, con las nuevas autoridades de la Institución, seguirá la UCR deberá construirse y en esto no habrán recetas ni certezas, aunque sí pienso que valores, principios y algunas buenas ideas de muchos (incluidas las muy buenas de algunos de los contendientes en esta competencia por la Rectoría).

En fin, les comparto estas manifestaciones, "a manera de inventario" como dicen, para su propia reflexión.

Muchos saludos, Jorge Rovira Mas
Sobre lo expresado por el Dr. Rovira, tengo varias cosas que decir.
La primera, es que efectivamente el Dr. Rodriguez lanzó una propuesta, pero ésta estaba más referida a las posibilidades de equiparación académica de los interinos. El Dr. Rodríguez no tocó el tema de fondo, y que me parece señalo acá: las condiciones laborales de los interinos, y la estructura clientelar y autoritaria que tiene a su alrededor esta modalidad de contratación tan perversa, y como extendida en la U. Al punto que expresa una lógica. Tampoco el Dr. Rodríguez habló de democratizar realmente la Universidad. Así que su propuesta es tímida, y además superficial. Pero lo real es que a pesar de que es un tema estructural, no fue prioridad en ninguna de las agendas de los candidatos ¿Porqué?

Dos. Sobre la cantidad de actividades. Recuerdo otros procesos, yo ingresé a la Universidad en el año 95, así que tengo claridad sobre lo que menciona el doctor Rovira, y es cierto en este proceso hubo más debates, en términos cuantitativos. Pero ¿de qué me sirve a mí que hayan mil debates si total no tengo derecho a votar? ¿Solamente para tener un criterio de cuál es el mejor o peor candidato? Igual mi derecho legítimo a decidir esta cercenado, y solo el mío el de cientos de interinos. Pero además acá el tema no es la cantidad sino la calidad de lo que se debate.

Tres. Que en otras universidades las elecciones son más restringidas o del todo no haya, pues la verdad no me sirve de consuelo. Porque aquí lo que está en cuestión es una estructura antidemocrática y vertical, y que además está en nuestras manos cambiar, pero para eso hará falta voluntad de quienes ostentan el poder, ¿queremos más democracia universitaria? Pues eso hay que demostrarlo.

Cuatro. El cuarto punto de don Jorge Rovira, tiene un aire adultocéntrico. La juventud no me impide ver la trascendencia de esta elección, sobre todo con respecto a las perspectivas y los retos que se avecinan. Sobre las prácticas clientelares que denuncia don Jorge, yo podría preguntarme lo mismo que se preguntó el SINDEU en la "piedrita" tirada a don Henning, porque estuvo siete años en la administración. No sé si explico mi punto. Pero más allá de eso, don Jorge evita discutir (posiblemente porque como él mismo dice no entrará a detallar) sobre la lógica institucional en torno al interinazgo y la lógica clientelar que de por sí esto genera, que yo podría decir es parte de la cultura institucional, aun cuando está lógica es absolutamente contraria a los valores universitarios, como también lo es el modelo de elección excluyente.
Ahora bien, esto no quiere decir que no crea que se puedan cambiar estas lógicas. Espero, y deseo, que las cosas cambien y confío en lo que dice el profesor Rovira, y esas prácticas clientelares serán enterradas, por supuesto estaremos vigilantes, pero creo que es necesario que den muestras claras de que esto será así.

Lo dejo acá por el momento. Pero insistiré en el tema del interinazgo. Hay otros temas a los que me referiré y que son de interés institucional.

Espero además, que estos apuntes generen discusión, y que de estas discusiones salgan propuestas concretas, que al final de cuentas es lo que se busca, como dije, yo también soy universitario, y con mi trabajo diario también construyo Universidad, por lo tanto exijo ser parte real de las decisiones importantes para nuestra UCR.

sábado, 14 de abril de 2012

El Rector Henning Jensen, la democracia y el interinazgo en la UCR

Ayer culminó el proceso para elegir al próximo Rector de la UCR. La intensa (y larga) contienda llegó a su fin con el triunfo del Doctor Henning Jensen. Muy de cerca el Vicerrector de Administración Héctor González, y como esta previsto, más atrás Oldemar Rodríguez.

A la derecha Oldemar Rodríguez

Héctor González, candidato oficialista
 
Henning Jensen, poco antes de ser declarado ganador


Inicia un nuevo periodo en la Universidad, y como siempre tras un proceso tan reñido, lo primero será la reconstrucción de algunas lazos, y digámoslo así, la pacificación. Los ataques fueron fuertes, en muchas ocasiones bajos, los dos principales candidatos se dieron duro, y más que los candidatos, la gente que estaba en su entorno lanzó verdadero veneno, uno esperaría otro tipo de política en una universidad, pero por ratos la cosa fue carnicera.

La "fiesta electoral" en las afueras del comedor
Pero además, el ambiente de ayer a las afueras del comedor estudiantil, me pareció (para decirlo bonito): patético. ¿Cuál es la diferencia con la "fiesta democrática" de la política nacional? Los procesos circenses de la política nacional muy claramente se vieron ayer en nuestra Universidad, los que nos acercamos por ahí coincidimos y lo comentamos. Agrego además, que quienes lo comentamos éramos todos "ciudadanos de tercera" no teníamos derecho al voto, aún cuando hacemos Universidad con nuestro trabajo todos los días.


Afueras del comedor estudiantil
La de ayer fue una fiesta electoral a la que estaban invitados unos cuantos, y a la que a una gran mayoría de la comunidad universitaria les fue indiferente. Muchos se han preguntado si realmente cambiaría algo, independientemente de quien ganara, otros calificaron la campaña como "superficial", sin discusiones de fondo, y sin verdaderos planteamientos. 

El Rector Electo, en su discurso luego de ser declarado ganador, calificó este proceso como de "democracia participativa". Claramente no coincido con él. Porque no puede haber democracia de verdad, cuando sólamente tenían derecho al voto 2.072 personas, menos de 1% de la población estudiantil, jefaturas que para nada representar al sector administrativo, y la mayoría profesores en propiedad (un 33% del total del profesorado) muchos de ellos "vacas sagradas" cuyo "aporte" a la academia no sólo es de baja calidad sino que además ejercen el poder en sus clases o puestos de dirección de forma despótica y hasta clientelar, esto no es desconocido para nadie en nuestra institución. Pero además me resulta preocupante que ninguno de los candidatos se haya pronunciado (ni siquiera tímidamente) por el severo problema de interinazgo de la Universidad, y menos aún, por democratizar realmente la institución ¿Cálculos electorales? Sería vergonzoso que así fuera, en todo caso, es un silencio escandaloso. Por eso, es que sencillamente no puedo estar de acuerdo con el Dr. Jensen. Mientras la Universidad mantenga esta estructura excluyente y vertical, no es posible hablar de democracia. Este sin duda alguna es uno de los principales retos de don Henning: la democratización real de nuestra Universidad. No es justificable que sólo unos cuantos elijan a quién va a gobernar la institución, la Universidad de Costa Rica debe ser ejemplo nacional de democracia de verdad, de discusión. Y esto no sólo vale para la elección de Rector, sino también para todos los procesos de la Universidad, no lo restrinjo a lo electoral.

La presidenta del TEU cierra el acto declarando a Jensen "ganador provisional".

Sobre el interinazgo. No puede ser posible que la Universidad contrate a los profesores a destajo. La mayoría de los profesores de la UCR trabajan con salario 8 meses al año. Durante julio, diciembre, enero y febrero la gran mayoría no tiene salario. Esto por supuesto, además de inmoral, es un ejercicio de la violencia más pura contra un trabajador. Pero también se presta para todo tipo de chantajes, y clientelismo. ¿Cómo se puede pretender que un docente se pueda dedicar a la academia con este sistema de pagos? ¿Cómo exigir calidad si durante un tercio del año los docentes deben comer del aire o buscar otros trabajos? ¿Cómo es posible que una Institución que ha denunciado todo tipo de violaciones laborales en la empresa privada mantenga este esquema perverso de contratación? ¿Es que acaso las clases se preparan solas? ¿O será que creen que alguien puede preparar sus clases unos días antes de empezar el ciclo lectivo? Este sistema lo que ha generado es la expulsión sistemática de toda una generación de gente comprometida, y obliga a la gente que quiera quedarse a "chuparle las medias" a los directores de escuela y decanos, eso sin mencionar los concursos de simpatía en los que se han convertido estos procesos de asignación de plazas en las Asambleas de Escuela. Esto es un problema estructural, una lógica perversa de la Universidad, no son casos aislados, ni es un problema de personas, como han intentado justificar algunos.

Es imprescindible buscar una solución a este asunto, del tal forma que se respeten los derechos laborales, pero que también se asegure la calidad de la enseñanza, y las posibilidades de que los estudiantes mediante su voz pueden remover a los mediocres, la plaza en propiedad tampoco puede ser una garantía de por vida para nadie. Pero es justo que los interinos tengamos que pagar el "derecho de piso" de esta forma. 

Este es un reto enorme para el Rector Electo, este es un tema central, y está ligado a la política de recambio generacional que se vaya a asumir, como también está ligado a la política de regionalización. Será vital la persona que sea nombrada en la Vicerrectoría de Docencia. Si es la persona que se perfila para tal puesto, estoy seguro de que al menos se iniciará una buena discusión en este sentido, yo esperaría que no se quedara en la discusión. Me parece que los interinos deberíamos ir en esta dirección, la de organizarnos e iniciar un debate amplio que remueva toda la estructura vertical y excluyente de NUESTRA UCR. 

Lo dejo hasta acá por el momento. Ya retomaré otros asuntos que me parecen de importancia en la agenda universitaria de cara al nuevo periodo (que presumimos, como ya es tradición la U, será de ocho años). Ya veremos si efectivamente se trata de un cambio de verdad, o sólo de un cambio de nombres y de formas. Yo espero que lo primero. 

Felicitaciones a Henning Jensen, tiene una monumental tarea por delante.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Una breve valoración del debate organizado por el SINDEU

Una breve valoración del debate de hoy organizado por el SINDEU. Antes una aclaración importante. O más bien, varias.

La primera que es muy importante: yo no voto. Soy interino, al igual que  aproximadamente el 66% de los profesores, o los que estamos nombrados como docentes en la UCR, eso lo que quiere decir es que apenas una tercera parte del profesorado tiene derecho a votar. Esto desde luego, no es democrático. Y aunque en comparación con Latinoamérica lo sea, no me consuela, nada. Menciono esto simplemente para  decir que como no tengo derecho a votar no apoyo a ningún candidato, porque tampoco ninguno se ha pronunciado por el derecho que deberíamos tener los interinos a votar. Los interinos también construimos Universidad todos los días con nuestro trabajo. Luego podría discutir sobre el tema de interinazgo en la UCR, de algunas de sus implicaciones, pero esto no es el tema. Sólo quería dejar clara mi posición con respecto a los candidatos.

La segunda cosa importante, es que el debate lo organizó el SINDEU, y aquí el contexto cuenta. Vale decir que la Rectora (con razón o sin ellas) rompió relaciones con el SINDEU (y con la FEUCR) en agosto de 2010 tras las protestas por el resultado de las negociaciones del FEES. Las relaciones entre la Adminsitración y el Sindicato son tensas desde entonces, en parte echa más leña a la hoguera el "factor David Morera", más allá de que efectivamente tenga peso o no en la vida institucional, Morera agrega una tensión a esta relación, y esto es innegable, no es una valoración personal. Hay otros factores, como la personalidad de la Rectora. Cosa que tampoco se analizará acá, simplemente es el contexto. Así que digamos que cualquiera que fuese el candidato del "oficialismo" iba a encontrar un ambiente algo hostil.

Hecha la introducción, mis impresiones, bastante generales serán eso, impresiones, que es posible otros asistentes no compartan.

Me parece que el SINDEU organizó un buen debate, con preguntas que en ningún otro debate se harán, porque los intereses de los que votan son otras, el sector administrativo, estudiantes y profesores interinos tienen otros intereses, y las preocupaciones son muy distintas. La dinámica fue interesante. Sin embargo, hay que decir que mucho tiempo que pudo dedicarse a debatir se fue en discursos, primero la CGT, luego SINTRAJAP, la FEUCR (este discurso de Yuri Alfaro muy vehemente, muy bueno) y finalmente la Secretaria General de SINDEU. Considero que los primeros dos estuvieron de más, como también lo estuvo utilizar de tribuna el auditorio para denunciar la supuesta persecución en contra de Morera. Es posible que así sea, pero hay también otros casos similares y hasta más graves que deberían también ser denunciados, creo que no se debería utilizar de tribuna personal una actividad así, sobre todo si el "perseguido" esta en la mesa principal y ocupa un cargo de poder en la Junta Directiva del SINDEU (claro está, que esta opinión generará una respuesta vehemente, pero es una opinión). Dirán que era necesario, eso es cuestionable. Pero considero que hubiese sido mejor utilizar más tiempo para discutir los 20 puntos planteados por el SINDEU.

Sobre la participación de Héctor Gonzalez, debo decir que  aún frente a un auditorio hostil esperaba que "sacara la casta" y defendiera con vehemencia sus posiciones. Sin embargo se le notó inseguro, apelando a su trayectoria y muy apegado a la administración, y claro, es el candidato del "oficialismo". Más allá de que esta haya sido una buena o mala administración, si se es el candidato oficialista hay dos opciones frente a un debate de este tipo, desmarcarse de la administración, cosa improbable y hasta suicida; o defender críticamente y con vehemencia los logros de la administración. Gonzalez, luego del video inicial (realizado por Pablo Ortega que criticaba con mucha ironía  la negociación del FEES) pareció abochornado, creo que esto le afectó porque de entrada le marcó la cancha y jugó a la defensiva. El debate estaba planteado de esa forma, era de esperar y debió prepararse para eso, pero parece que no lo estuvo, o simplemente no pudo con ello.

Henning Jensen por su parte se vio  más aplomado, posiblemente porque sabía que no sería el blanco de las críticas del SINDEU. Incluso las preguntas individuales tendieron a favorecerlo, y aún así Jensen no le sacó todo el jugó a las preguntas en las que debió lucirse. Jensen estuvo más claro con respecto a los principios rectores de la Universidad y los defendió con vehemencia, aunque debo decir que lo noté algo academicista en sus planteamientos, aún cuando defendió la libertad como uno de los principios fundamentales de la Universidad. En todo caso se le vio mejor, aunque sin convencer del todo. Jensen jugó la carta a desmarcarse de la administración, y no lo hizo de forma traicionera, sino que asumió su parte de responsabilidad en la conducción de la Universidad (cómo no, si fue Vicerrector), pero se mostró crítico con la labor de la Rectora, sobre todo con el FEES.

Finalmente, Oldemar Rodríguez pareciera fue el que mejor capitalizó el debate. Logró distanciarse de los otros dos candidatos y se planteó como alternativa, si bien es cierto Rodríguez no ocupó puesto de poder en la administración, sí ocupó un alto cargo en el Concejo Universitario, en un duro momento además, pero sí logró tomar distancia con respecto "a los de siempre", como les llamo él. Sus planteamientos fueron más concretos, y se notó un buen manejo de algunos temas, sobre todo un amplio conocimiento del convenio FEES. Me parece que Rodríguez fue el claro ganador de este debate. Lamentablemente para él, el 90% de los presentes no tiene voto.

Pretendí ser breve, como casi siempre, no lo logré. Quedan muchos tópicos por analizar. Pero diré, para cerrar este apunte, que hubo varios temas que no se tocaron y eran fundamentales: FUNDEVI y el interinazgo (sólo Rodríguez hizo un planteamiento concreto, lo otro fueron declaraciones de intenciones).

Ninguno se comprometió con democratizar realmente a la Universidad, ninguno considera importante que los interinos también podamos decidir (Rodríguez mencionó una propuesta para darle representación al sector administrativo, pero nada más), pero en realidad ninguno muestra un compromiso en esta línea, y eso es precisamente por lo que no apoyo a ninguno. No se han comprometido, ni lo harán, para que el 66% del profesorado tengamos voto, muy lamentable para una institución como la UCR, que debería ser modelo.