“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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domingo, 19 de noviembre de 2023

Costa Rica - Panamá, despropósitos organizativos de un partido

 Este apunte es una mala idea, pero bueno, vamos pa'lante, así me caigan los fanáticos. 

Hay algunas personas sorprendidas, y hasta decepcionadas, tras la goleada que nos propinó Panamá el pasado jueves. Honestamente no sé qué esperaban, no sé en qué mundo viven, a veces hasta creo que no saben nada de fútbol. Recuerdo que alguien (uno de esos saprisistas fanáticos) dijo que le podíamos ganar a España en el pasado Mundial, y bueno nos clavaron siete. Los miércoles suelo jugar fútbol con un grupos de amigos, a algunos de ellos los noté optimistas, esperanzados, pensaban que se podía sacar un buen resultado. Yo para mis adentros pensaba que eso no se ajustaba a ninguna realidad, y que visto lo visto, no había posibilidades de ganar la serie contra Panamá. Otro amigo, incluso hasta vaticinó que perderíamos tres a cero, otros le dijeron que no, que ganaríamos con cierto tono de regaño por antipatriótico. Posiblemente ese optimismo sea proporcional a la sensación de desengaño, desilusión, o vaya a saber qué. 

Conforme fue avanzando el partido los otrora optimistas empezaron a manifestar su decepción, su enojo, su vaya a saber qué. Se fueron sucediendo los insultos contra algunos jugadores, particularmente contra Campbell, que "ya no está para este nivel", que "está bien para nuestro futbolito" (esos mismos  luego cuando gana Saprissa, son los que restriegan en la cara el triunfo, equipo del siglo y no sé qué), pero el clímaz fue llegar a "por dicha no contratamos a eso"... aclaro que no se trataba de un asunto racial. Me parecía aquello era algo excesivo e ingrato con un jugador como Campbell, que ha dado a la selección nacional grandes momentos, que en muchos momentos nos sacó las castañas del fuego. Pero no dije nada. Pensaba para mis adentros que Campbell no se merecía esos insultos. Y seguía pensando muchas cosas, cuando escuché los gritos de "fuera Campbell" y la constante silbatina de un sector de la afición cada vez que Campbell tocaba el balón así fuera para hacer un saque de banda, pensé que no era para tanto. Me preguntaba qué estaba pasando, porque podemos coincidir en que Campbell no estuviera jugando un buen partido, pero tampoco la selección en su conjunto. Pero cuando de repente escuché el cántico "aquí estoy morado soy", me pareció entonces, que las cosas cobraban sentido. Recordé entonces que el clásico pasado ya había insultos a Campbell (los saprisistas no le perdonan jugar con la Liga, y ahora por lo visto se comportan como Shakira versus Piqué: despecho absoluto), pero además recordé a aquel imbécil con carné de periodista (ese mismo que piensa que el naciolsocialismo fue bueno para Alemania y que Hittler escribió el Manifiesto Comunista) que desde sus redes llamó a insultar a Campbell. Y todo me pareció un despropósito. 

Y claro, es que el despropósito inicial fue haber elegido el Saprissa para jugar ese partido y dejarle a "Cultura Morada" la organización. De acuerdo a las justificaciones que se dieron en la previa del partido, la decisión se toma porque se quería un "estadio lleno". Se apeló además al mito del Estadio Saprissa "da miedo". Mito, porque la evidencia empírica demuestra lo contrario, a Panamá o al Real Estelí cero miedo. Canal 7, el sapricanal, se montó también en la comparsa. Toda la operación mediática fue construida para intentar ganar un partido que se sabía no se iba a ganar. Y no se podía ganar porque Costa Rica desde hace casi ocho años no juega a nada, y Panamá desde hace tiempo sí sabe a qué juega, pero además hacen las cosas seriamente. 

Un despropósito cómo se hizo todo, porque intentaron hacerlo todo como si aquello fuera un partido del Saprissa. Y claro, la Selección no es Saprissa. Esto debería ser obvio, pero alguien no pensó en eso. Es por algo que la Constitución Política prohíbe que un partido político use los signos patrios como propaganda electoral, precisamente para ningún partido político "se apropie" de "La Patria". Bueno, lo mismo debería aplicar para la Selección. La Federación de Fútbol desesperada, recurrió al saprisismo para levantar a la Selección. Y como es evidente les salió mal, a ese muerto no lo levanta nada ni nadie de milagro, a punta de emotividad, hace falta mucho trabajo. Además, la cueva no asusta, nos golearon, silbaron a los jugadores e insultaron a Campbell, aquello terminó con el ole, con las gradas medio vacías a medio partido, y los saprisistas proclamando el amor a su equipo por encima de la Selección. 

 Quienes pensaban que Costa Rica podría ganar, de verdad que no sé qué esperaban tras ocho años perdidos, con entrenadores mediocres, con una federación de fútbol en la que las decisiones comerciales pesan más que las deportivas (como el jueves). No se puede arreglar el desastre a punta de echarle ganas, a punta de tener el mosaico en las gradas "más grande de latinoamérica" (sí, hasta eso se dijo), a este equipo le falta tiempo de trabajo. Es evidente que lo más probable es que no pasemos la serie contra Panamá, que nos faltan muchas horas de trabajo, de ordenar el fútbol nacional, de poner lo deportivo por encima de lo económico. Y sobretodo hay que darle espacio al nuevo entrenador para que pueda hacer su trabajo, hay que tener paciencia. 

De la prensa mejor ni hablemos, cada vez caen más bajo.  

miércoles, 30 de noviembre de 2022

El buen fútbol (ese que no tiene nuestra selección)

Yo me confieso purista del buen fútbol. Me hice aficionado del Barça en los noventa viendo al Dream Team de Cruyff. Uno de los jugadores que más admiraba era Guardiola, quería jugar como él, pero obviamente no era así de bueno, y además jugaba otra posición. Pero Guardiola era mi jugador favorito de ese Barça. De ese equipo me gustaban además otros jugadores, pero lo que más me gustaba era el juego de conjunto,  la capacidad de tocar y tocar la pelota con esa velocidad y precisión, que jugaban tan bien, tenían un equipazo pero no eran invencibles. Ese era para mí el ideal del buen fútbol, y no es que en esa época no hubiesen equipos extraordinarios, el Milán de Sachi un equipazo por ejemplo, ni que todos los equipos debieran jugar así como el Barcelona, solo que desde ese momento el estilo de Cruyff me deslumbró. Y ni qué decir del Barcelona de Guardiola, simplemente maravilloso. 

Es obvio que no todos los equipos pueden (o deben) jugar así, si no el fútbol sería muy aburrido, pero sí agradezco a los entrenadores y equipos que quieren jugar bien, que van a buscar el resultado (o sea ganar). Ahora bien, no siempre se puede jugar alegremente al ataque, básicamente porque el "plantel" (como dicen los periodistas) no da, o porque el equipo contario es abrumadoramente superior. Pero cuando se tienen la plantilla para jugar bonito y ofensivo es una mezquindad salir a defenderse, o querer jugar a la destrucción del juego. He visto muchos equipos haciendo eso. 

En el nivel local, recuerdo a la Liga de Badú, un equipo que siempre iba al frente, su objetivo era ganar a como fuera, pero porque metía goles. "Hoy ganó el fútbol", decía Badú ganara o perdiera. Esa Liga era puro espectáculo. Iba frecuentemente al estadio en aquella época y era una fiesta, hasta los porteros metían goles. 

Una de las razones por las que odio al Machillo Ramírez, es que es mezquino. Es representante de ese fútbol feo de los ochenta. La "estrategia Tuasa" es un insulto. Le funcionó durante un tiempo, pero para que funcionara destruyó todo indicio de creatividad, creó argollas a conveniencia, y desbarató todo una generación, acostumbró a la afición al resultadismo a toda costa y al juego horrible, prescindió del 10, cada partido, cada final, era sufrir. Y la gente no se merece eso. Uno ve un partido para divertirse, para sacarse la realidad de encima y no pensar en nada más que el juego. Uno no ve un partido con la intención de sufrir, o ver al equipo jugando mal. Y el equipo jugaba mal. Pero ganaba. Entonces se le perdonó el juego horrible, las argollas, la mediocridad. Y cuando llegó a la selección, se clasificó al Mundial de Rusia al estilo machillo, sufriendo, sufriendo mucho. En el Mundial el juego fue mezquino, y en la primera ronda hasta luego. Sin pena ni gloria. Nadie recordará a Costa Rica en ese mundial, ni siquiera nosotros. Claro, también estaba a la sombra del 2014. 

Lo que quiero decir es que tras sacar a Pinto de la selección (no vamos entrar en el debate si había que sacarlo o no) se tomaron las peores decisiones. Una de ellas fue el machillo, no sé a quién se le ocurrió, pero todos supimos a lo que se jugaría: a la defensa absoluta. Todos supimos que la argolla era lo que iba prevalecer. Por eso no hubo renovación, lo que hubo fue destrucción de un equipo, a la vez que se acostumbró a todo el mundo a sufrir, a jugar mal, a buscar un resultado (que para los efectos ya no era ganar, simplemente puntuar). Costa Rica volvió entonces a ser ese equipo mediocre de siempre, cuando se pudo aprovechar mejor esa generación y apuntar a la renovación. Pero los dirigentes solo pensaron en la plata de la clasificación a Mundial. 

Así que, yo no pido lo imposible que sería jugar como ese Barça, soy realista (empiezo por mí que aunque me gusta jugar nunca fui tan bueno como dedicarme al fútbol), vivimos en Costa Rica, pero aún así se puede jugar a tratar de jugar bien, de tratar de ganar siendo honestos con nuestras capacidades, y no renunciar tan cobardemente a jugar. Eso es lo que me molesta del machillo, esa cobardía, ese resultadismo sin sentido, jugar a mantener el cero a toda costa, que es jugar a perder. Entonces si a mí me preguntan cuando empezó el desastre actual de la selección (ese juego a nada, a un tiro a marco en dos partidos) empezó desde una mesa, cuando se renunció de plano al buen fútbol, cuando se tomó la decisión de poner a un mediocre al frente de la selección. Echarle la culpa a Suárez es muy fácil, pero es un ejercicio de desmemoria que me resulta insultante. 

Ya hablaré de la prensa, que merece un apunte aparte. 

Pd. obvio que quiero que la selección pase, y es posile que en una que le quede a alguien puede anotar, y luego poniendo todo atrás se logre. Pero odio que sea así. 



jueves, 24 de noviembre de 2022

España 7 - Coaching 0

Para mi curso de Psicología General asigné a los estudiantes un texto muy intersante de Renata Salecl, titulado La tiranía de la Elección (2021, Editorial Godot). Entre muchas cosas la autora analiza el papel del Coaching en nuestra sociedad. Para ella, la autoayuda (que es una farsa en tanto siempre hay un otro que "ayuda") invita a pensar que cada uno es el amo de su destino, y que basta con tener pensamiento positivo (o tonterías del tipo "los astros deben alinearse) para que nos vaya bien. Pero ya hemos visto cómo la autoayuda no funciona y lejos de estar mejor cada vez vivimos con más ansiedad y somos más infelices. Esta lógica de la autoayuda, abrió la puerta para que aparecieran figuras como los coachs, que básicamente son motivadores e intentan dar una respuesta a las angustias de la vida contemporánea, la angustia y las crisis existenciales vendrían a ser pérdidas del autocontrol, la autoconfianza o del poder de voluntad. Poco importa qué es lo que verdaderamente angustia, porque lo que importa es que cambiemos nuestra actitud, nuestra conducta, es que nos insertemos de nuevo en el rol de producción y consumo, que seamos seres iluminados pero partes funcionales dentro del capitalismo. Dirá Salecl: "Como una nueva forma de control social, el coaching insta a los individuos a regularse a sí mismos, a adaptarse contantemente a los cambios en el entorno social. Aquel que sea capaz de lograr el pleno autocontrol y la completa determinación sobre sus deseos podrá alcanzar su potencial y materializar sus objetivos". El coach nos enseñará que la vida puede dominarse y que podemos entonces ser libres, pero con la ironía de que implica el sometimiento al coach. Esto tiene además el pequeño problema de que obvía que no tenemos control de muchas cosas, obvía toda la estructura social, la desigualdad, la injusticia. O sea, obvía condiciones objetivas que hace que la vida esté fuera de nuestro control, o sea que crea una operación mental que supone que tenemos elección. Con el pequeño el problema de que el mundo sigue ahí ajeno a nuestra voluntad, y que por más motivados que estemos, esas condiciones objetivas, esa inseguridad no desaparecerá, aunque nos sintamos muy seguros para enfrentar las adversidades. 

Dicho lo anterior vayamos al objeto de este apunte: la catastrófica, vergonzosa, humillante, y el largo etceterá que quieran agregar, derrota de Costa Rica ante España. Recordemos que la selección de Costa Rica se clasificó al infame mundial de Qatar jugando muy mal (a nada en realidad) en el último momento siendo ampliamente superados por Nueva Zelanda. En estos días vi las declaraciones  de jugadores y cuerpo técnico diciendo que llegan para ser campeones mundiales. Eso solo puede ser obra del coaching, de una operación mental que obvía toda la realidad, y que instaló en la mente de jugadores y cuerpo técnico la negación de la realidad. Pero el problema es que a pesar de la voluntad, del esfuerzo, la realidad sigue ahí, y España es un equipo de alto nivel, y como tal, nos metió siete goles. El coaching es esa operación engañosa de la ilusión de la elección contra toda la evidencia. No se puede elegir que le ganaremos a España (contra toda la evidencia que nos brinda la realidad) solo porque decidimos que así sería, porque estamos muy motivados, a lo sumo podríamos hacer un buen partido, y no fue el caso. Para que eso ocurriera se tenían que combinar varios factores, como sí ocurrió en Brasil, donde hubo un trabajo psicológico, pero había un técnico que tuvo la oportunidad construir un equipo. 

Ahora bien, el asunto (todavía más grave) no es solo que los jugadores y cuerpo técnico se la hayan creído, es que mucha gente se la creyó. El lunes anterior oí a un par de conocidos con los que mejegueo todas las semanas, haciendo un cesudo y optimista (podría que hasta nacionalista o fanático) análisis de porqué Costa Rica tenía opciones de ganarle a España (sí ganarle a España, y hasta de clasificar). No importan sus razones, eran todas absurdas, propias de fanáticos que mejenguean en una cancha de mierda los lunes por la noche. Pero digamos, en su defensa, que la gente tiene derecho a ilusionarse (claro, proporcional es el enojo frente a la cruda realidad). El caso es que esta operación de coaching funcionó a nivel colectivo apoyada por la prensa (que no cuestiona críticamente nada), el gobierno (que instrumentaliza el fútbol) y el comercio (que vende). Funcionó obviando toda la evidencia: que este equipo es un desastre desde hace tiempo. Que la federación de fútbol está compuesta por una manada de incompetentes fanáticos y mercaderes que les importa únicamente el dinero. Que la prensa deportiva nacional da vergüenza y que cada día se parece más a la prensa de la farándula (si es que a eso se le puede llamar prensa). 

Los que hace unos meses eran ídolos por clasificar, siguen ahí, ya no como ídolos, si no como simples mortales que jugaron un partido horroroso en el no metieron el pie duro, porque para eso no da la voluntad ni la motivación del coach. No se puede aspirar (ya no a ser campeones mundiales) si no a hacer un papel decoroso, después de tanta improvisación, de tantas deciones malas. Luego del mundial de Brasil pareciera que no aprendimos nada. Porque después de Pinto qué vino: Wanchope, Matosas, Oscar Ramírez, Ronald González. Hemos perdido ocho años con técnicos mediocres, que juegan a destruir y defender (el machillo), o que del todo no estaban preparados para entrenar ni a la selección de Samoa Americana. Suárez, ciertamente se equivocó en este partido, pero el desastre se venía gestando desde antes, cada quien debería asumir su responsabilidad (obvio eso no va a pasar), y nosotros tener la cabeza fría y pensar, que todo lo que se ha hecho nos condujo al rídiculo de este primer partido de Qatar. 

Tiremos a la basura el coaching, que no sirve para un carajo, hay que ponerse serios, y con las herramientas que tenemos empezar a construir lo que sí podemos construir, lo que sí podemos controlar, eso es lo que nos hace mejorar. Pero para eso se necesita hacer todo un trabajo de análisis profundo, de transformación profunda, hay que planificar, hay que tomar decisiones, y eso no se hace con un par de meses con un charlatán motivador. Por algo el coaching ni siquiera es psicología. 


lunes, 30 de junio de 2014

Apunte Mundialista. A Cuartos de Final...

La última vez que vi un partido mundialista de la Selección en casa de mis papás, con toda mi familia, fue hace exactamente 24 años, en aquel famoso partido en el que los checoslovacos nos clavaron cuatro. Me resistía a verlo en familia, por aquello de las cábalas; pero al final pudo más el cumpleaños de dos de mis hermanas.

Partido trabado, trabadísimo, el más flojo de la Sele en el mundial. Los griegos lo trabaron, no dejaban jugar, ese es su estilo. Lo dije en el apunte anterior, que sería un partido duro, y así fue.

El gol de Ruiz nos hizo brincar del sillón. Mi papá se había ido a su cuarto en el medio tiempo y ahí se había quedado, presa de los nervios. Pero cuando la comadreja metió el gol no lo gritó. En el tele de su cuarto la señal tenía 30 segundos adelante, ¡qué detalle! Los bebés lloraron, no de la alegría, sino del susto de escuchar los gritos de la celebración, la expresión de Zazil (mi sobrina) era de susto total; no entendía los gritos... Pero luego sí entendió la alegría de la celebración después del partido.

El arbitraje de este partido, todos lo vimos, fue totalmente parcializado. Y aunque siempre puede ser peor, ya sería el cinismo absoluto de un ente que tiene unos spots muy lindos contra el amaño de partidos. El australiano expulsó a Duarte, que curiosamente había sido considerado el mejor de Costa Rica en los partidos que había jugado la Sele, y antes no había pitado una mano enorme, que sólo el australiano no vio. Ya jugando con 10, el equipo tuvo que echarse atrás. Cincuenta y cinco minutos aguantando la presión griega.

Por eso la explosión de alegría tuvo esas magnitudes. No porque celebráramos "como si hubiéramos ganado el Mundial", como escribió Nefer Muñoz para la BBC. Seguramente por escribir para la BBC es que escribió viendo "objetivamente" lo que ocurría, pero sin comprenderlo. Seguramente es que identificado con el vendedor de lotería que cita fue que todo le pareció exagerado. Muñoz cree que celebramos como si hubiéramos ganado el Mundial porque no entendió que en realidad celebramos como si hubiéramos pasado a cuartos, que fue lo que hicimos. Si ganáramos el Mundial celebraríamos con la magnitud que implica tal cosa. 

Lo que Muñoz no entiende es que el equipo resistió heroicamente jugando con 10, contra el árbitro, contra la historia misma, contra nosotros mismos y nuestra mentalidad "chiquitica". No entendió que nuestra bronca con la FIFA viene desde antes de quedar en el "grupo de la muerte", antes de los 7 jugadores meando en un tarrito, antes del pésimo arbitraje del australiano, antes de la hostilidad griega, antes del entrenador expulsado que no salía del campo, antes de que Umaña fuera a tirar el quinto penal y no hubiera una bola. La bronca empezó con lo de Colorado, con aquel infame partido bajo la tormenta de nieve. El Fairplay la FIFA se lo pasó por el ojete. La celebración apoteósica del domingo tenía todo eso de fondo. Nadie en Costa Rica defiende a la corrupta FIFA.

El partido de octavos contra Grecia es el partido más sufrido de la historia del fútbol de Costa Rica, por las circunstancias. Nunca antes había sufrido de esta forma un partido de fútbol. Nunca antes lo grité tanto. La alegría de la gente saliendo a las calles en todo el país es proporcional al sufrimiento experimentado por los noventa minutos, los treinta de tiempo extra (casi una hora jugando con 10) y los penales. ¿Cómo no celebrar de esta forma? Por eso el titular de la BBC no es exacto; es el más claro ejemplo de una cierta "objetividad" del periodismo -seguro eso enseñan en las escuelas de periodismo-. Pero el problema no es de escritura ni de estructura, sino de incomprensión. Grave para un tico que haya escrito con pluma inglesa. 

En todo caso y más allá de las miradas "objetivas", lo de ayer fue histórico. No hay comparación posible. Hasta los más escépticos intelectuales se han montado en la trepidante emoción de un Mundial que nos mantiene soñando, que saca lo mejor de nosotros... y lamentablemente lo peor -ya hablaremos de eso-. Por el momento quiero quedarme con esta emoción, con esta alegría, con nuestra Selección (con mayúscula) en cuartos de final contra Holanda. Será un partido más duro aún, pero ojo, que nos viene bien el papel de la víctima. Este equipo se crece, como si mimetizara, y en esa medida creciera su potencial futbolístico. Ya veremos si celebramos un pase a las semifinales. Permitámonos soñar y si perdemos, ya habremos hecho historia. Deberíamos jugar con la soltura del que no tiene nada que perder, y nosotros, trabajadores. deberíamos pensar en eso, que no tenemos tampoco nada que perder.

sábado, 28 de junio de 2014

Apunte Mundialista. Gran Mundial

Hoy cumple años mi hermana, la número 5 del clan, así que bajé a comprarle algo (ya ella sabe qué, lo que no sabe es cuál...; esa es la sorpresa). El caso es que cuando iba en el bus empecé a escuchar pitazos. Al principio pensé que la gente andaba muy contenta y llena de optimismo por el partido de mañana. Y cuando pasé por la Fuente Tsaitami (ése es el verdadero nombre de lo que llamamos la Fuente de la Hispanidad, según lo que comentó mi querida amiga Amanda Alfaro en el feisbuc, y lo que significa es TODAS LAS AGUAS, en bribri), había decenas de colombianos celebrando el pase de Colombia a los Cuartos de Final en el Mundial.

Tras superar amplia y brillantemente a un muy mermado Uruguay, se medirán contra Brasil en Cuartos. Supongo que los brasileños deben estar felices por no jugar contra Uruguay, pero deberían estar mucho más preocupados por el gran juego de los colombianos. Y como escribió también en feisbuc otro muy querido amigo mío, Manuel Morales: "El 'jogo bonito' de Brasil se acabó en el '86, con aquel equipo maravilloso de Telé Santana, Zico, Sócrates, Junior, Falcao y Careca. Llegó como favorito a las copas del '82 y el '86 y se fue de las dos temprano, eliminado primero por Paolo Rossi y después por Francia, en parte gracias a una floja defensa y a un pésimo portero. Fue un campeón sin corona, que jugó el mejor fútbol de Brasil en toda su historia (mejor aún que en el '70)".

Ese equipo de Brasil sí que era un equipazo. Esos once que hoy juegan, excepto Neymar, no le llegan a los tobillos a ese gran equipo que tuve la oportunidad de ver en mi infancia. Pareciera que el triunfo del capitalismo a los inicios de los noventa también marcó la época de comercialización total del fútbol, o al menos profundizó ese proceso que ya el corrupto de Havelange había iniciado con reinado supremo. La comercialización extrema del fútbol ha ido influyendo demasiado en el juego, y ahora se juega a no perder. Claro, hay millones de dólares en juego. La FIFA toma las decisiones pensando más en el negocio que en el juego mismo. Recordemos a Maradona ya desde los ochenta denunciando todas estas situaciones. Lo de ahora es simplemente obsceno. 

Pero volviendo a los colombianos. Me pareció lindísimo que los colombianos se encontraran en la Fuente, que se la tomaran, que se la apropiaran, que hicieran suyo ese espacio público. El pase a cuartos es similar a lo que podría hacer nuestra selección mañana. Colombia, a pesar de ser un equipo con un gran fútbol, y de haber tenido grandes equipos, grandes jugadores, grandes entrenadores, no había pasado de los octavos, igual que nosotros en Italia 90. Ese equipo del noventa era un cuadrazo, grandes figuras que para el siguiente mundial hicieron unas eliminatorias de ensueño y luego se fueron en la primera ronda, y siempre habrá que recordar a Escobar. Pero desde ese equipo del noventa Colombia no había superado la fase de grupos, y de qué forma lo han hecho: cuatro triunfos al hilo, y un equipo que se muestra como candidato a ganar. El técnico, uno enorme: Pekerman. Recuerdo que estaba en Medellín cuando escuché la noticia de su nombramiento, un tremendo acierto de la Federación, opinión que no compartían algunos periodistas y opinadores de los medios comerciales. Hoy, igual que Pinto en nuestro país, les cierra la boca. Es posible que muchos de los que hablaron pestes contra Pinto en Colombia también lo hacían con Pekerman. Es posible que, en cierta medida, eso le alegre a Pinto. No sé; a mí sí. Los nuestros son nefastos, y lo peor de todo es que son unos payasos, unos figurones, ignorantes y bien vagos, no se informan bien. 

Que los colombianos celebraran la victoria de su Selección en un lugar público en el que nosotros celebramos habla del nivel de integración que la comunidad colombiana tiene en nuestro país, o al menos eso interpreto yo. Puede ser que me equivoque. El caso es que esa apropiación de espacios públicos, desde mi punto de vista, colabora a naturalizar la presencia de gente que nacieron en otros lados y que por muchas razones están en nuestro país. Ayuda a que asumamos que esto es natural y que en eso consiste la convivencia social, porque además no escuché comentarios reprochando que se tomaran la fuente; por el contrario, la gente que iba en carro y a pie sonreía. Me gustó eso.

Este ha sido un gran mundial, el mejor Mundial que he visto. Muchos goles, equipos que juegan a ganar, que le ponen ganitas. Los grandes equipos europeos, los tres de las ligas más potentes económicamente, se fueron con la cabeza gacha, humillados, y endosándole pérdidas millonarias al ente corrupto que dirige el fútbol mundial. No les sienta bien jugar en el Trópico, mucho calor dicen, mucha humedad se quejan, prefieren jugar cómodos, no saben lo que es jugar con las duras condiciones que tenemos en estos sures. Reventados por el calendario que les exige jugar para alimentar los bolsillos de los mercaderes y que el negocio circule como la redonda bola, los grandes equipos europeos (excepto Alemania y Francia) se fueron por la puerta de atrás con más pena que gloria. En tanto, a excepción de Ecuador y Honduras, los equipos latinomericanos pasaron mostrando que están en distintos niveles, pero en todo caso cerrando una primera fase para ser recordada.

¿Será porque el Mundial se juega en Brasil que éste es tan bueno? La verdad no sé si eso influye. Podrían ser muchas cosas, ya habrá tiempo para pensar en eso. Podría ser que ocurriera que los jugadores han visto las protestas en el Brasil y pensaron que la gente tenía razón, y que entonces deberían jugar al fútbol como se debe, porque es lo mínimo que un jugador de fútbol debería hacer. Pero pensar eso es realismo mágico, lamentablemente.

La gente tiene razón en quejarse contra esa institución corrupta que es la FIFA y exigir a los gobiernos mayor inversión pública en cosas muy importantes y básicas como la educación, la salud, el empleo; o sea que gobiernen democráticamente y democratizando. Este Mundial ha terminado por dejar desnuda a la corrupta FIFA. Este Mundial ha reivindicado el fútbol a pesar de la FIFA. La gente en Brasil ha hecho lo que debía: mostrarle al mundo la obscenidad del negocio alrededor del fútbol. Lo ha retratado de forma incontestable; creo que sólo en Brasil podía ocurrir semejante cosa y eso es posible únicamente porque hay una ciudadanía activa, organizada, y porque hay un proceso político intenso, porque los gobiernos progresistas han avanzado, empujados por la gente, hacia que sea posible exigir más. El gobierno de Brasil está muy amarrado por las élites político-empresariales que frenan las reformas y por eso es fundamental que la gente empuje y se organice; eso es lo que han hecho aprovechando la vitrina que el mundial les da. Eso puso en el tapete la discusión en torno a la desigualdad, en torno a lo obsceno del negocio. Deja tocada a la FIFA, nunca como ahora tan desacreditada. Nadie en su sano juicio hoy se atreve a justificar a semejante corruptela.

Indigna por eso el castigo "ejemplar" a Suárez. Porque, aunque hay consenso en que Suarez debía ser sancionado, es desmedido, es hipócrita, moralista. La FIFA no tiene ninguna moral para hacer lo que hizo, pero tiene el poder. Ya es hora de sacar a estos corruptos de la dirección del fútbol mundial. No debería ser Suárez el que sea expulsado del fútbol, sino Blatter, y para siempre. Las protestas en Brasil exigieron democratizar el gasto y la toma de decisiones, exigieron otra racionalidad en la economía, y denunciaron e hicieron evidente la corruptela de esa mafia que es la FIFA. Pero ¿cómo sacarlos para siempre del fútbol? Esa es la cuestión, y por eso es que es nefasto que los equipos tengan dueños. Los dueños no se eligen y toman decisiones porque lo que ven es plata. ¿No es el fútbol una metáfora de cómo funcionan las cosas en el mundo de verdad?

Hasta ahí lo dejo. Esperemos poder celebrar mañana un pase a cuartos de final, las posibilidades son amplias, como nunca antes. Pero, ojo, el equipo griego es un equipo duro y ultradefensivo que sabe cuándo matar, por algo están ahí, por algo también fueron campeones de Europa, jugando horrible, pero al fin de cuentas campeones.


Pd. Lamentable que Chile haya quedado eliminado, gran equipo.

sábado, 21 de junio de 2014

Apunte Mundialista. El grupo de la muerte.

¿Alguien se podía imaginar hace dos semanas que Costa Rica iba a liderar el grupo de la muerte? ¿Alguien se imaginaba pasarle por encima a Uruguay? ¿Alguien se pudo haber imaginado que en un mismo día Costa Rica le ganaría a Italia y eliminaría a Inglaterra? Pues yo no. Lo reconozco. No le tenía fe al equipo, porque le tocó en el peor de los grupos. Dejémonos de varas, Costa Rica clasificó muy bien al mundial, pero en una zona que se practica mal fútbol. En la CONCACAF no hay potencias futbolísticas, y nos enfrentábamos a tres equipos de tradición, llenos de figuras. Se trata de realismo, nada más que eso. En la quiniela, confieso, le anoté tres derrotas a Costa Rica.



Desde hace muchos años no gritaba un gol de esta manera, hace mucho tiempo no celebraba un triunfo de la Sele así. El equipo de Costa Rica ha ganado dos partidos jugando muy bien, siendo muy superior a Uruguay y a Italia, y eso no es poca cosa, eso me emociona más aún. Esto es histórico. Impresionante. Superior a lo de Italia 90. Superior porque el grupo en este mundial era muchísimo más complicado, tres campeones mundiales. El equipo juega con ganas, todos. Pero juega con orden, porque Pinto es un gran entrenador. Muchos periodistas, esos que hoy le alaban, le criticaron con fiereza. Pinto es el gran artífice de este triunfo, porque estas victorias son fraguadas desde el camerino, desde el pizarrón, desde la meticulosidad de un hombre que estudia. Pinto dijo en la conferencia de prensa que llevaba 20 años estudiando cómo juega Italia, y antes había dicho que llevaba 8 años viendo jugar a Pirlo. Y Pinto planteó el partido para anular el sistema italiano, Pirlo no brilló, Ballotelli anulado. Pinto planteó de forma brillante el partido, y los jugadores se aplicaron en la cancha. Los jugadores le respetan, y Pinto ha logrado compactar al grupo, eso se nota cuando el equipo salta a la cancha: todos trabajan para el equipo. Costa Rica juega con autoridad en el grupo de la muerte, con una idea clara, sin complejos, al ataque. Me gusta este equipo, me gusta mucho.

Costa Rica fue más que Uruguay, Costa Rica fue más que Italia. Se tocó la bola contra Italia, se oyó el ole en las gradas... de verdad ¡¡¡quién se lo iba a imaginar!!! 

La FIFA, que sólo piensa en el negocio, sacó la calculadora, y no deben estar muy contentos, serán millones en pérdidas por la eliminación de Inglaterra, y ojo que hasta podría quedar afuera Italia. No sé si será por eso que a la FIFA se le ocurrió que tenía hacerle la prueba dopping a siete jugadores de nuestra Selección. La FIFA es un órgano corrupto, de eso ya nadie en el mundo tiene duda. A esa dirigencia corrupta le gusta que pasen los grandes, los poderosos, los que tienen dinero, los que reproducen el negocio. Es un insulto lo de las pruebas de dopping, aunque digan que se trata de hacerlas a los jugadores que no tenían el control previo al mundial. 

Esas pruebas de dopaje, que por cierto han salido todas negativas, son sospechosas, malintencionadas, e intentan poner en cuestión un triunfo legítimo, incuestionable, incluso a pesar del mal árbitro chileno. Los italianos terminaron arrastrando los pies en el calor de Recife, los nuestros salieron enteros. Para la FIFA entonces, resulta eso sospechoso. Como si este no fuera un país tropical y no fuera, por tanto, más asimilable el clima, como si no fuera posible una buena preparación física, como si no fuera posible lo que el mundo entero vio en la cancha: un equipo muy superior al otro. En lo simbólico, la FIFA cuestiona el triunfo, o intenta empañarlo. Son unos impresentables. En todo caso, espero que esto también sirva como "efecto nieve" y le dé al equipo más ganas de triunfar. 

En fin, este triunfo sobre Italia es histórico, y muestra que no siempre se impone la lógica. Que hay algo de impredecible en este maravilloso deporte, lamentablemente prostituido por los mercaderes. Estamos frente a un gran mundial, con muchos goles, con grandes juegos, como hace tiempo no se veía en los mundiales uniformes de la FIFA. Brasil ha resultado difícil para algunos equipos europeos que no soportan el clima y la humedad, los estadios llenos de latinomericanos que hacen sentir presión adicional a estos jugadores. Este mundial de Brasil ya es un gran mundial, y además parece será nuestro mundial, ya veremos hasta donde llega nuestra selección, por el momento en el grupo de la muerte somos los que estamos vivos por encima de todos, y eso es motivo de celebración.

lunes, 25 de marzo de 2013

Apunte Futbolero

No suelo escribir sobre fútbol, y bueno, el apunte no va precisamente de fútbol. Pero dadas las circunstancias, amerita hacer un pequeño apunte de la mejenga del viernes en tierras (nevadas) gringas. Mucho se ha dicho de esto, muchos memes, miles de chistes. Además está claro que el partido debió suspenderse, así no podía jugarse. Los gringos aprovecharon una única opción, un rebote, eso les valió, luego el antifútbol total. No se podía jugar, de hecho los gringos no tuvieron opciones de gol.



Por primera vez en mucho tiempo la Selección de Costa Rica (el orgullo patrio como le gusta decir a los medios chovinistas de este país) no es criticada por su mal juego, hay una excusa real, la nieve no permitiría jugar ni al Barça. Es unánime alabar la actitud de "los muchachos" por el "enorme esfuerzo hecho". Ojalá así fuera siempre.

También es unánime la condena a los federativos, por su pasividad. ¿Qué hicieron para detener el partido? Eduardo Li dice que mucho, pero claramente no lo suficiente. Costa Rica debió amenazar con no salir al terreno de juego, retrasar la salida al segunto tiempo (y ojo que me parece que también al inicio). Pero no. Apelamos a la honestidad de la FIFA, uno de los órganos más corruptos del mundo, y que de paso tiene al país más poderoso de mundo como "acusado". Si la FIFA no repitió el partido entre Italia e Irlanda tras la evidente y escandalosa mano de Henry en el partido de repechaje, menos lo hará ahora. Me sorprendería que lo hiciera, no lo harán.

Está bien que un país saque ventajas de su localía, Bolivia juega en la altura de la Paz, ahí Argentina se llevó 6 goles; Colombia lo hace en el infierno de Barranquilla; Honduras en otro infierno San Pedro Sula; México en el Azteca con la altura y la contaminación y jugar ahí es bien complicado. Ejemplos sobran. Pero una cosa es jugar con lo que se tiene a favor y otra lo que hicieron los gringos el viernes, fue evidente la presión para meter en ese congelador a Costa Rica. La falta de argumentos futbolísticos la compensan con la nieve.

¿Porqué nos hacen esto? Y justo a esto es lo que quería llegar. 

Nos hacen esto porque somos un país servil, porque nuestros dirigentes son unos payasos, corruptos y plateros, pero sobre todo unos chupamedias. Eduardo Li ha demostrado a través de su gestión una incapacidad alucinante.

Francisco Chacón, Ministro de Propaganda del mal gobierno de la Chinchilla, "tuitió2 quejándose de los malos representantes que tenemos... "orejón le dijo el conejo al burro", se llama esa figura. Su esposa fue quien se encargó de "negociar" el TLC con los gringos, los resultados de la tal "negociación" ya los conocemos, pero seguro Chacón cree que su esposa hace un gran papel, vendiendo a nuestros agricultores en al OMC, muy orgulloso debe estar el marido. Ese partido de fútbol es una "bella metáfora" del proceso de "negociación" y aprobación del TLC, porque así fue.

El sábado, una conocida, absolutamente indignada se preguntaba "¿porqué le tenemos tanto miedo a los gringos? Ese partido tenía que suspenderse". Mi respuesta fue: "Eso mismo me preguntaba yo en octubre de 2007".

Aunque debo reconocer que el viernes estaba indignado por la condiciones en que se jugó el partido, yo hace mucho tiempo no me pongo nacionalista con la "Sele" (y casi que con nada) primero porque no me gusta como juegan, segundo, porque se trata de un juego, y no vale la pena morirse por un juego, y tercero, porque la gente se pone como estúpida, eso me molesta. Ahora circulan todo tipo de propuestas como darle la espalda mañana al himno del "fair play", como llevar a los gringos a Lito Pérez, y otras tantas cosas. Tanto que se indignan por este partido de fútbol que no debió jugarse, y no logran ver lo metafórico con respecto a la geopolítica, no comprendo la verdad (mentira, sí lo comprendo, pero es una expresión) porque no pueden hacer la relación, es demasiado evidente, los gringos siempre hacen trampa, en el fútbol y en la política.

Por eso es que resulta alucinante la hipócrita queja de Francisco Chacón por la dirigencia futbolera (se comprende por lo del mundial juvenil femenino y lo mal que quedaron tanto el mal gobierno como la Fedefútbol), pero se queja como si ellos fueran mejores, como si no vendieran al país, como si no se doblegaran ante el gobierno estadounidense con sólo que los gringos vuelvan a ver, un estornudo y van de serviles llevando no una servilleta, la fábrica entera.

Indignado estoy por el partido, pero más me indigna que en este país no podamos ver el fondo, y nos indignemos más por la mala gestión de Edudaro Li, y que no podamos ver que lo que de la Chinchilla es peor aún, porque están destruyendo el país, lo están entregando. A ver si algún día sucede y nos indignamos por lo realmente importante.