“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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jueves, 14 de enero de 2016

Apunte Che: Fito Páez.

Tras dos años de intermitencia en el Blog, regreso. Espero este año escribir bastante más seguido, de la maestría solo me falta la tesis, que no es poca cosa, pero ya no tendré la presión de la responsabilidad de hacer entregas para los cursos y las lecturas que día a día tenía que hacer. Debo decir que me resulta maravilloso que mi rutina haya cambiado de esta forma, no tener que asistir a cursos casi todas las noches es un respiro de aire puro, casi tan fantástico como el que se respira en mi nueva casa. Pero bueno, este apunte no trata en lo absoluto de esto, si no del concierto de Fito Páez.

Buenos Aires, Argentina. Diciembre de 2015.

El pasado 20 de diciembre nos pusimos de acuerdo entre varios amigos que estábamos de vacaciones por el sur, para ir a ver a Fito Páez al Teatro Gran Rex. Nunca he sido fanático de Fito, de hecho hasta podría decir que no soportaba escuchar un disco suyo completo, esto a pesar de que hay canciones de Páez que realmente considero joyas, y que además tengo un par de sus discos (Circo Beat y El Amor después del Amor). Lo que pasa es que me aburría, me parecía - y esto es solo una opinión -, que su tono de voz era monótono, además siempre me pareció bastante pedante y su gesticulación no me gustaba, y tampoco me sigue gustando mucho.




La primera vez que lo vi en vivo, fue en un concierto en el Melico Salazar, y fui no muy convencido, en esa ocasión me estrené como fotógrafo de Radio U. El resultado fueron unas 20 fotos medianamente aceptables, nada mal para un primer trabajo fotográfico con una cámara prehistórica y la inseguridad que me dejó un curso corto que hice en la U. Aquel concierto me gustó, aunque no me fascinó. Y a pesar de ello, ese concierto representó un giro en mi vida, pero ese es un enano de otro cuento.

Esta vez el concierto tuvo una connotación completamente distinta, empezando por ser en tierras argentas - concretamente en el majestuoso Teatro Gran Rex -  y porque se trataba de los 30 años de la publicación de Giros, pero sobre todo porque la Argentina atraviesa un momento complicado, un giro lamentable a la derecha. El ambiente anda crispado, y desgraciadamente lo seguirá estando.

Desde antes de iniciar el concierto ya se escucharon algunas manifestaciones políticas cuando apareción Martín Sabbatella en el teatro, nosotros no nos enteramos que era él hasta que revisamos en Twitter. Pero una amplia mayoría de los presentes empezó a corear "vamos a volver" (consigna Kirschnerista tras la derrota electoral).

Pues bien, inició el concierto con Giros, y en el mismo orden del disco sonaron las otras ocho canciones que contiene ese álbum: Taquicardia; Alguna Vez Voy a Ser Libre; 11 y 6; Yo Vengo a Ofrecer Mi Corazón; Narciso y Quasimodo; Cable a Tierra; Decisiones; y, D.L.G. Ver a Fito Páez en un teatro como el Gran Rex es otra cosa, seguramente es una polada lo que estoy diciendo, pero lo que me parece es que el ambiente es bastante distinto, mucho más sentido, mucho más fiesta, mucho más de todo, que el concierto que viví en el Melico. No sé si fue porque había más de tres mil personas, no sé si era el ambiente, si fue porque era diciembre, si porque estaba en Argentina y cuando uno está en otro país todo cobre otro sentido. Puede ser eso, como que de repente Fito Páez tuvo sentido, no se me hizo tan ajeno, como que el escuchar el coro en "argento" fue distinto. No sé, pero me ha pasado con el tango, con el folklore argentino, me pasó también con la música banda en Guatemala, y el duranguense en México. 






El concierto fue creciendo en emoción conforme avanzaba, y para colmo apareció Fabiana Cantilo, que le puso un matiz muy lindo al concierto. Luego de haber tocado todo el Giros, siguió con Del 63; Tres agujas; Canción sobre canción; Nunca podrás sacarme mi amor; y de Spinetta Folis Verghet; siguió con una de Charly García: Fanky; Instantáneas; y otra de Spinetta Hay otra canción. Hubo varias referencias al momento que vive Argentina y una burla a los milicos.







Así pasaron otras nueve canciones más, con el público en la bolsa y extasiado, Fito nos llevó hasta Y dale alegría a mi corazón, y si ya el concierto estaba emotivo, esto fue el éxtasis (bueno uno de ellos) y el cierre del concierto. Cantó, cantamos... y luego nos invitó a seguir cantando, y así lo hicimos durante más de cinco minutos, y Fito pidiendo más, las manos se agitaban (a lo argentino, como en el estadio), y cada vez más fuerte coreamos... "y yaaaaaa verás, las sombras que aquí estuvieron no estarán, y yaaaaa verás que no necesitaremos nada más... y dale alegría, alegría a mi corazón...", y la alegría era tanta que que se nos hacía un nudo en la garganta, y la emoción era tanta que no necesitábamos nada más... e iba de nuevo, y cada vez más fuerte. Un hermoso momento, de lo mejor que he vivido en la vida. Hice el video, que se queda corto, pero al verlo se me eriza la piel.


Esa era la invitación a que Fito tocara otra, así estaba previsto, lo que no sabíamos era que al reabrirse el telón sonaría Yendo de la cama al living, pero con Charly García. Y ese fue el éxtasis (el otro). Confieso que nunca había visto a Charly en vivo, y sin ninguna duda será la última vez, Charly está en las últimas, en silla de ruedas, y puede apenas sostener la guitarra, su voz se escucha bien, pero es claro que él no lo está. Así que este otro fue un gran momento. Tres canciones más tocaron juntos: Necesito tu amor; Ciudad de pobres corazones; y Brillantes sobre el mic. ¿Qué más se podía pedir?










Y el cierre fue de lujo: A rodar mi vida. Todos cantamos "...y a rodar, y a rodar mi vida, yo sé dónde va, pero tampoco creo que sepás vos...". Y cuando pensé que se acababa, llegó la fuerza de la Mariposa Teknicolor.



La fuerza con que cerró el concierto nos dejó eléctricos. Pero ahí no se terminó la cosa. Nos esperaba en el lobby del teatro la multitud, cantando "oooooh vamos a volver, a volver, vamos a volver...", con la misma fuerza, con el eco del lugar, cientos de personas abrazadas a Sabbatella, Cecilia Roth, y otros personajes cantando, aquello se volvió en una especie de mitín y durante más de diez minutos la gente estuvo cantando, imposible no contagiarse. La cosa se extendió a la calle, y de pronto la Avenida Corrientes se llenó de gente.











Dije al inicio de este apunte que no era "fan" de Fito Páez, pero debo decir que este concierto lo ha cambiado todo, es sencillamente imposible salir inmune de una experiencia de este tipo.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Apunte Charrúa. Montevideo.

Luego de salir de esta hermosa ciudad de Colonia del Sacramento, nos enrumbamos hacia Montevideo, dos horas y media exactas en el bus. Ya en la terminal de Tres Cruces nos dimos cuenta que Montevideo era prácticamente una ciudad fantasma, ni un alma en las calles, afortunadamente no fue difícil conseguir un taxi hasta el hostal.

Montevideo, un feriado como debe ser: TODO CERRADO la gente disfrutando del día libre.

Plaza Independencia
Ya instalados y hecha una siestecilla, agarramos calle, prácticamente solos. Bajamos por la Avenida 18 de Julio y llegamos a la Plaza Independencia en donde está el monumento a Artigas. De ahí caminamos hasta el centro histórico, y luego buscamos un sitio para comer. Nos dio tiempo de volver al hostal para lavarnos los dientes y salir de nuevo, pasamos nuevamente por la plaza y nos tiramos en el césped a simplemente no hacer nada, como quien anda de vacaciones y está en una ciudad vacía. Luego escuchamos una serie de gritos y madrazos en portugués, una chica arréandole a un chavalito, ambos venían en el mismo vehículo. Paró otro vehículo con un par de señores la discusión se tornó más violenta, ella empujaba al chico, los señores mediaban, y de pronto como trece policías (se notó que no tenían mucho que hacer), muchos mirones (claramente incluidos nosotros), vecinos desde su ventana miraban el triste espectáculo, y en la calle se armaban las apuestas: que si son novios, que si los policías estaban entendiendo lo que pasaba (parecía que no), qué quiénes eran los señores. Al final, según una de las mironas que presenció todo el suceso de muy de cerca nos explicó lo que ocurrió: una pareja brasileña de hermanos (!!!!) se estaban peleando por algo del auto, ella le pegó varias veces dentro del auto, casi chocan, ella se bajó y le voló dos izquierdazos, él le respondió con un gancho derecho, y los señores que llegaron eran los padres, los policías efectivamente no sabían de qué iba la cosa y no sabían que hacer. El padre se montó en el carro con la chica que llevaba el labio partido, y madre se llevó al chico en medio de una severa reprimenda. Muy lamentable lo ocurrido, sobretodo si es entre hermanos, habla muy de la educación recibida.

Luego de esto nos fuimos a las ramblas y desde ahí vimos un maravilloso atardecer. Les dejo acá las fotos, hablan por sí mismas.













En toda la ciudad se pueden muestras de solidaridad con el pueblo mexicano





















Ya para el 26 la ciudad volvió a su trajín cotidiano, bueno casi, decenas de miles de residentes de Montevideo habían salido hacia las playas al este de la capital, igual con más vida y pasado el feriado había más comercios abiertos.

El plan era rentar un par de bicis y salir en dirección este, a Pocitos, de ahí buscar un sitio para comer unas empanadas y luego buscar el Estadio Centenario. Íbamos muy bien, hasta que el cielo se empezó a nublar, cayeron las primeras gotas, luego las segundas, después se puso un poco violenta la cosa, y nos refugiamos en un café. Luego por la ventana vimos el aguacero, y parecía que también llovía de abajo para arriba, la gente corría como loca y los caños parecían ríos, el toldo voló. Para ese momento, las bicis, que dejamos amarradas a una mesa afuera del café, ya estaban empapadas y eran la menor de nuestras preocupaciones. Todas las personas que estaban en el café hacían cara de preocupación y asombro, y no era para menos, en Costa Rica llueve mucho, pero debo admitir que un aguacero de este tipo lo he visto pocas veces.

En la mesa de la par había una señora "de alta alcurnia" que posiblemente nació hace ochenta años, o más, y que claramente ya estaba en el ocaso de su vida (en todo sentido). La vieja venía del banco, decía que hizo un trámite y no andaba mucho dinero porque no pudo firmar los papeles, iba a su casa a llenarlos, antes pasó a tomarse un whisky y se ve que ahí ya la conocían porque dijo que solo andaba doscientos pesos y únicamente le alcanzaban dos whiskys y una boquita sin dejar propina, el salonero - todo un personaje - con mucha condescencia le dijo que no importaba. El caso es que la roquita estaba aún más preocupada, sin dinero, con ese aguacero, no sabía cómo irse, fue entonces cuando nos dijo que le diría al salonero que llamara a la policía para que la llevara a la casa, porque ella era la exesposa de Pacheco Areco (expresidente del Uruguay entre 1967 y 1972). No sé porqué la señora nos empezó a contar que estaba sola y que sus hijos ni para navidad la llamaban, que estaba sin dinero porque tenían sus cuentitas en un banco de las Islas Caimán que durante la crisis quebró y que si su exesposo hubiese estado vivo no les habría ido tan mal porque conocía el dueño del banco pero como ella estaba sola se aprovecharon. Fue así que la crisis se llevó otra parte del dinero de los uruguayos, que ya había sido saqueados por los políticos locales. Luego de tres horas de intensa tormenta, parecía que ya bajaba la lluvia, y la doñita fue a pedirle al salonero que le llamara a la policía, pero éste en vez de llamarla le dio una bolsa de basura plástica para que se hiciera un poncho. La viejilla sin perder la dignidad y el "feeling" nos pidió que le estiráramos la parte de atrás de la bolsa para no verse tan mal, y fue así como la señora (no le preguntamos el nombre, pero una búsqueda rápida en internet nos hace suponer que se trataba de María Angélica Klein o  María Cristina Gori Salvo) salió del bar, más limpia que antes tapada con una bolsa de basura y caminó las tres cuadras a su casa.

Como la lluvia no paraba, y ya habían pasado casi cuatro horas - además como que los meseros, aunque comprensivos parecía que quería que nos fuéramos - , decidimos que era hora de partir. Yo andaba mi cámara (porque según yo iba a hacer unas fotos maravillosas del Centenario y el atardecer) y no que quería que se mojara, pero lo que más me preocupaba era la gripe cabrona que andaba encima. Pedimos un par de bolsas, les hicimos los huecos y nos las pusimos, desde la barra otro mesero estaba riéndose y nos dijo "mirá que lindos quedaron..." (con un acento burlón uruguayo). Mi bicicleta no andaba bien de frenos y decidimos irnos por las ramblas, sin saber que esa zona hacía un rato casi se había fusionado en un abrazo con el Río de la Plata. Tardamos más, aunque no nos mojamos tanto gracias a los improvisados ponchos plásticos. Cuando llegamos al hostal fue la felicidad y el baño con agua caliente. Luego nos enteramos que esa lluvia fue la peor en cincuenta años y que la ciudad se había inundado.

Por la noche intentamos salir, fuimos a un bar Guaná y Pullier tocaba Charly y los desalmados, ya yo no tenía voz, me dolía la cabeza, y nos regresamos al hostal, pasé una mala noche.

A la mañana siguiente salimos a darnos una última vuelta por las calles del Montevideo viejo, nos encontramos una librería muy linda de un chico que nos dijo que con el Frente Amplio las cosas iban mejor en el Uruguay. Almorzamos en el Mercado del Puerto, nos dimos gusto comiendo cordero y unas costillas deliciosas. Mientras esperamos nuestra comida vimos el trajín del restaurante y la cantidad de gente que llega a ese lugar a comer. En las calles de Montevideo, por estas épocas, se habla portugués. Cientos de brasileños bajan a Montevideo de vacaciones.






Esa tarde del sábado 27 de diciembre, partimos nuevamente hacia Colonia del Sacramento para tomar el Buquebus hacia Buenos Aires. Lindo Montevideo, espero poder volver.

Ya en Colonia nos ha tocado sufrir el desorden del embarque y los trámites migratorios, casi una hora haciendo fila porque a un genio se le ocurrió darle preferencia a los argentinos y entonces la fila dejó de avanzar, algunas personas se quejaron en vano, y recordé a "bombita" uno de los personajes de Relatos Salvajes. El buquebús afortunadamente sólo tardó una hora en llegar y fue así como volvimos a Buenos Aires.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Apunte Porteño. La Memoria

Buenos Aires, Argentina.

Apenas anoche llegamos a Buenos Aires, y hoy miércoles visitamos el barrio de Floresta al sur de la Ciudad. Se trata de un barrio cualquiera, común y corriente, nada particular, excepto porque en la calle Venancio Flores hubo un centro de tortura donde operaron militares de todo el sur de América en el marco del Plan Cóndor. ¿cuánta gente fue torturada y asesinada en este lugar? No se sabe con certeza, se calcula que más de trescientas, pero posiblemente sean muchas más, de muchas nacionalidades.


Me cuesta creer que estas cosas realmente ocurrieron, no porque crea que no pasaron o porque lo niegue, sino porque me cuesta mucho creer que tal brutalidad sea posible, las cosas que nos contaron son sencillamente de un nivel extremo de degradación de la condición humana, y en esto colaboraron muchos psicólogos y médicos, que aplicaron su conocimientos científicos para la tortura, al servicio de un orden social y económico. Eso es lo que defendían, la acumulación de capital.



La sensación que tengo en este lugar me hace un nudo en la garganta, me humedece los ojos y me llena de rabia e indignación, igual que a todos los que estábamos presentes. Las compañeras y compañeros nos cuentan, en este galpón ocurrió esto y aquello, aquí abajo asesinaron, acá los tenían con los ojos vendados. Nos cuentan la historia del sitio, las historias de muchos de los que ahí fueron torturados y asesinados, del matrimonio que se fugó y cómo lo hizo. En Automotores Orletti ocurrieron barbaridades, crímenes de lesa humanidad, ahí se ejecutaron, acciones de un plan internacional orquestado en conjunto con los Estados Unidos.

Jorge Andino de 79 años.
¿Sabían los vecinos lo que pasaba? ¿Sospechaban?¿Qué habrán visto? No es difícil suponer por qué no hablaron en esa época cuando uno de los pilares del Terrorismo de Estado era precisamente sembrar el miedo entre la población, mostrar que la cosa iba en serio. Por eso dejaban vivos a algunos
detenidos, para que contaran lo que podía pasar a los subversivos, para que las heridas fueran permanentes, para que siguieran vivas. Don Jorge Andino nos contó que le dijeron "contálo todo, cada detalle". Perverso, muy perverso. A don Jorge le robaron todo, su empresa, sus cosas, las cosas de sus hijas, todas las cosas más simples, desaparecieron a su familia, sólo le queda su hija Georgina, ahí estaba contándonos también su historia.


 Estos Espacios de la Memoria tienen el objetivo fundamental de no dejar que estos crímenes se olviden, y lo que mueve a esta gente a mantener viva la historia es que esto no ocurra nunca más, y como nos explicó Ricardo Poggio "hacemos esto porque no nos han vencido (...) es demostrarle al poder que tenemos dignidad (...) vivimos de la esperanza, nos toca hacer esto para que la humanidad sea otra cosa".


Jorge Poggio, explicando lo que sucedía en ese cuarto, según lo que han podido reconstruir en base a los testimonios de personas detenidas en Operación Cóndor.

El lugar fue recuperado por la gente, y posteriormente expropiado por el Estado y ahora es parte de la política estatal de recuperación de la memoria, y uno de los tantos sitios en los que ocurrieron estas atrocidades. Es fundamental que sea política de Estado. Si no es así, jamás podrán sanar las heridas tan profundas que cuarenta años después sigue habiendo.



Intenso, muy intenso este primer día en Buenos Aires, la visita se extendió por casi cuatro horas. Escuchamos, preguntamos, discutimos, y sentimos el dolor de este intento de destruir una sociedad, de romper sus lazos sociales. Este grupo que se hace cargo de este Espacio de la Memoria lucha día a día para que, después de casi cuarenta años, haya justicia, para que NUNCA MÁS vuelva la barbarie, para que triunfe la Solidaridad frente al individualismo que nos mata, para que el Nosotros esté lleno de memoria y juntos construyamos un mundo distinto.


jueves, 29 de agosto de 2013

Apunte Mendocino... Las JEC

Mendoza, Argentina

Iniciaron las Jornadas de Economía Crítica en Mendoza. Al día de hoy según comentaron  los compañeros del grupo organizador, asistieron cerca de 800 personas, son varias las mesas y simposios que se realizan al miso tiempo y hay que escoger a qué ir, eso está muy bien, pero hay cosas muy tuanis que uno se perderá necesariamente, así pasa. Muchas cosas, muchos temas, muy interesante y buenas discusiones, mucha apertura a la discusión.

La carrera de economía en la Universidad de Cuyo, al parecer es tan conservadora y neoclásica como la UCR, y las Jornadas rompen con la monotonía de los que creen que la economía es una ciencia en sí misma, y exacta. Eso se me hace conocido.

Hoy por cierto pasó algo que me asombró. Como hubo una descoordinación con lo del aula en la que estábamos, eso pasa. Pero lo que no pasa es que un tipo, flaco, alto, con faja llena de lentejuelas, aretes brillantes en ambas orejas, llegue a decirnos que tenemos que pasarnos al aula de la par porque un profesor quiere su aula. Interrumpe la exposición buenísima de un tal Ariel Slipak, un connotado economista economista bonaerense, que se cabreó (con toda la razón), una brasileña lo reputeó y le dijo que era una falta de respeto, que ella venía desde muy lejos, la gente empezó a decirle cosas, y a Daniel Cerdas y a mí casi se nos sale el Centroamericano. Pero estábamos asombrados de semejante exabrupto, además el tipo parecía disfrutarlo. Finalmente se fue y nos quedamos en el aula.

Luego me fui a una exposición sobre el proceso venezolano, que resultó ser un decálogo del discurso oficial del gobierno venezolano, poco crítico la verdad, esperaba más, aunquAñadir leyendae los chicos que expusieron era apenas unos "pendejos" o "pibes" como dicen por acá. El cierre de hoy fue mucho más interesante. Se trataba de una discusión sobre la Megaminería, que acá es todo un tema. En torno al gobierno hay posiciones más que encontradas, el país está realmente dividido, y hay en las comunidades resistencia a los grandes proyectos. No entiendo cómo el gobierno argentino se come la bronca por lo de YPF y le cede a la Chevron contratos secretos para una cosa que llaman "fracking" que es explotación de hidrocarburos a mucha profundidad rompiendo las rocas bases, lo hacen con agua a presión y con químicos, mientras en algunas regiones falta el agua, los daños ambientales puede ser mayúsculos. Además el nivel de incoherencia es monumental sobretodo si se considera que Chevron acaba de ser condenada por la justicia ecuatoriana por severos daños socioambientales. La exposición entonces contenía muchísimos datos y una profunda reflexión en torno a la sociedad de consumo. Interesantísimo.

Al final de la noche me fui con la gente a un hostal donde venden pizza con una tarifa básica, o sea, un paga 30 pesos y se come toda la pizza que pueda, claro éramos un montón así que la pizza llegaba con espacios de tiempo considerables. Como siempre salió el fútbol como tema, y un chico mendocino que la va a River se puso fanático y otro que le va a Boca también, la discusión era demasiado chistosa por lo irracional.

Y para cerrar la noche. Me trajeron donde la Betty, que noestaba andaba en un fiesta, pero que me había dejado sus llaves. Unas llaves bien extrañas, sólo acá las he visto, lindas las llaves de verdad. El Caso es que cuando intento abrir una de las tres cerraduras no puedo abrir. Y al cabo de unos quince minutos de no poder abrir ya me empiezo a desesperar y cabrear, oigo que sube alguien como al sexto piso (estoy en le quinto) y no, era en el sétimo. Me acerco a las chavalas para pedirles ayuda, y la chica cuando me ve pega un grito y se esconde tras las puerta (no era para menos, yo con esta pinta) al cabo de un rato logro tranquilizarle y explicarle mi precaria situación. Accede a ayudarme, y ella tampoco podía abrir la puerta, lo que hizo que me sintiera menos inútil y tercer mundista, hasta que por fin logró abrir. Un huevo abrir la puerta aquí, yo ya me imaginaba durmiendo tirado en la entrada del aparta muriéndome de frío, porque hace frío aquí, sobretodo de noche.

Lindas las pinches llaves, pero no pude abrir la puerta.


Mendoza es un lugar muy seco, nada que ver con nuestra humedad tropical, y ese sequedad me está pasando la factura, me siento todo el día deshidratado, la nariz absolutamente seca y duele un poco. No tenía idea de que se sentía así, y no es por la altura porque Mendoza no está muy alto.

Estoy agotado, es alucinante este lugar, les contaré algo de la ciudad apenas pueda verla, jeje, he estado hoy muy metido en las Jornadas. Pero lo que he visto de este lugar es muy lindo, un lugar muy tranquilo...

miércoles, 28 de agosto de 2013

Apunte Mendocino... (y medio Andino)

Mendoza, Argentina.

Me levanto hoy temprano, con el susto de quedarme dormido y perder el bus hacia Mendoza. En hora tica, que es la que ando en la cabeza, me levanté a las 4 de la mañana. Salgo con tiempo y tomo un taxi. No sé si mencioné que el tipo de cambio es exactamente igual al de Costa Rica. Bien, tomo un taxi y le digo al señor que me lleve a la estación y le doy las señas que tengo que son casi nulas. El roco me empieza a hablar y no le entiendo ni media palabra de lo que me dice. Me decía algo del "tobú", y yo le hacía cara de me está usté hablando en chino. Y así durante varios minutos, no entendí ni media palabra, hasta que me llevó a la estación... que no era!! El viejo pelotudo no sólo me habló como en chino sino que además se equivocó. Tomé otro taxi, y el tipo también me hablaba en chino, muy rápido y con todo tipo de regionalismos. El caso es que este taxista sí me llevó a la estación correcta.

Ya en la estación me di cuenta que me estafaron con el tiquete, porque originalmente me iba en un bus de esos muy cómodos... pero como que no se llenó, y nos mandaron en una micro. NO había a quien reclamarle. Y bueno, una por otra, llegué dos horas antes de lo previsto, y el viaje fue en realidad cómodo, espectacular y un "pequeño industrial" de Córdoba me armó la conversa y me ubicó con el tipo de cambio, me dio algunos consejos y entablamos una larga conversación.

El camino por Los Andes es realmente espectacular, nunca había visto algo así, uno se siente pequeñísimo en medio de las enormes montañas blancas. Un tramo es llamado Caracol, son una serie de curvas cerradas para subir, y es linda la vista. Todo el camino es hermoso. Hubiera querido tomar más fotos y mejores, pero creo que será a la vuelta. Les dejo las fotos que logré tomar, hablan mejor de lo que podría contar yo.








Y a la salida del Túnel... Argentina... 





Llegando a Mendoza, tomo un taxi para llegar, y el taxista me pregunta que vengo a hacer a Mendoza, le digo que vengo a un congreso de economía, el tipo me mira con cara de vos no tenés pinta de economista y me pregunta si soy contador, le digo que no, que soy psicólogo, y entonces me dice que le han dicho que necesita un psicólogo... eso pasa en todo lado, y me cuenta que tiene un cáncer de próstata y lo que le alcanza de contar en el trayecto corto. Muy duro. Y vuelvo a pensar en la necesidad universal que tiene la gente de ser escuchada.

Ya instalado en el aparta de Betty, y tras una conversación super interesante con ella y su amiga Vicky, con un mate y el café que traje, finalizo este apunte para repasar mi presentación y quedar listo para el inicio de las Jornadas de Economía Crítica. Viene gente de toda Argentina, de Chile, Brasil, y otros países... la delegación tica la componemos 5 carajos, yo el único no economista. Este evento promete el programa esta tremendamente interesante. Al rato les cuento más. Salú.


Pd. Me corrije Daniel Cerdas, y dice enfáticamente que él tampoco es economista... bien, pos entonces la delegación tica es multidisciplinaria...