“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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lunes, 6 de agosto de 2012

Yo no soy...

Con las aguas más reposadas y sin ningún afán de alborotar otra vez el panal, haré un breve comentario sobre "Todas somos Karina".

Dije, y lo sostengo, que comparto las opiniones de Adriana Rodríguez (publicadas en este blog) y comparto la de Marisol Fournier aunque de forma parcial, más por la sensibilidad que plantea.

Desde hace una semana manifesté mi posición sobre este asunto, dije en esa oportunidad que se trataba de una destitución injusta, porque se debió a un criterio  meramente moralista, machista  e hipócrita, porque no se ha medido con la misma vara a Garnier o a Liberman a quienes la Procuraduría de la Ética Pública les señaló faltas bastante graves, como tampoco se destituyó a muchos otros (y otros significa otros, masculinos) por faltas más graves. También dije que todo esto fue utilizado como un distractor frente a las multitudinarias marchas de la semana pasada. Dije y sostengo que un video grabado por quien sea a su amante, esposo, novio, etc., etc., no es de interés público, y agrego que es una cabronada que se haya hecho público.

Ahora, ¿esto merece tanta importancia? Sí, creo que sí, se trata de una decisión absolutamente machista que no debe dejarse pasar y mucho menos tolerarse. Las justificaciones que luego han dado desde el gobierno son realmente una vergüenza. Sin embargo no debió opacar lo que ocurrió la semana pasada, Monserrat Sagot se refirió a todo este asunto de forma muy clara en un artículo publicado en La Nación S.A.

Pero a pesar de que considero arbitraria y machista la destitución no comparto la campaña "todas somos Karina". Simplemente porque Karina Bolaños no me representa, no me siento representado ahí. Así de fácil. Que es una víctima más del machismo, sí, pero también es una mujer que ha jugado un rol dentro de esa estructura corrupta que es el PLN, que tiene bajo su control a un gobierno inútil y corrupto, es más Bolaños apoya a Arias y su proyecto neoliberal (y no voy a ser tan cabrón como para suponer que no lo entiende). ¿Es esto una cabronada de mi parte? No. ¿Es machismo de mi parte? Tampoco.

Alguien me preguntó si por su condición económica no podía sensibilizarme o algo así. Le respondí con otra pregunta ¿porque es mujer debo solidarizarme sin importar de quién se trata ni su condición de clase? Y claramente no llegamos a un acuerdo. También alguien me dijo en la calle: "¿entonces primero hacemos la revolución y luego se resolverá la cuestión de género?" Nadie ha planteado eso, bueno tal vez hace unos 30 años sí, y tal vez los más ortodoxos lo sigan pensando así. Yo no lo pienso de esa forma, si no hay cambio en la forma de relacionarnos no hay revolución posible.El sostener una posición de clase no es sectario, no sostenerla o negarla muchas veces hace naufragar las luchas, por falta de claridad política, ¿la claridad política "está dada" tener una posición de clase clara? Tampoco, pero a veces ayuda.

Otra persona me dijo dijo que dónde estaba yo hace 25 años mientras ella luchaba contra el machismo, seguro no me conoce muy bien, o me veo demasiado viejo en la foto de este blog (¿debería cambiarla?). La respuesta muy sencilla, preparándome para celebrar mi cumpleaños número diez, y mis aspiraciones se reducían a unos zapatos, un juego de mesa, lo que mis papás me trajeran de México y la pijama que puntualmente me regala mi abuela para mi cumpleaños, ah, y como olvidar las revistas de Kalimán y Memín, y el examen de ciencias que sería justo un día antes de que cumpliera los díez.


También recuerdo que hace poco más de unos dos años y medio, tuve una interesante discusión con una compañera. En plena campaña política, en el Bar Morazán, ella afirmaba que sólo el hecho de que Laura Chinchilla fuera mujer y llegara a la presidencia era un avance para las mujeres, hoy es claro que no. Porque se puede se mujer y actuar como macho, porque el machismo actúa como una lógica que nos atraviesa, independientemente de nuestro género, y Laura Chinchilla se ha empeñado en demostrarlo. En aquel momento dije esto mismo, y casi termino con un bolletazo en la cabeza.

Así que creo, luego de dar tantas vueltas, que Karina Bolaños aunque haya sido víctima de un  infame hecho de machismo como el perpetrado por la presidenta (¿podría ser presidente? digo se comporta como un macho), no merece sólo por ser mujer una defensa de este tipo. Creo, y eso es tan sólo una opinión, que sí importa a quién se defiende, ¿alguien defendería a Laura Chinchilla cuando ya no sea funcional para el sistema político-económico y le metan el puñal? No lo creo. Entiendo la intención de generar a partir de este caso, una denuncia a esta lógica machista, pero no creo que convertirnos todos y todas en Karina ayude mucho a la causa (tal vez me equivoque) sobre todo porque la señora Bolaños nunca se manifestó públicamente a favor de la agenda que ahora se reinvindica en su nombre.

Lo dejo hasta acá, e insisto no es mi afán alborotar más el panal, tampoco es mi intención denigrar a ninguna compañera o compañero que opine lo contrario, sólo doy mi punto de vista, esto lo digo por la de comentarios que se han suscitado sobre esto, a veces pareciera que hay verdades incuestionables, y no es así. Y si no lo dije antes fue simplemente porque no estaba con ánimos de escribir, hoy tampoco, pero si no lo decía ahora no lo decía nunca.

viernes, 3 de agosto de 2012

¿Solidaridad selectiva?

Continuando con el intenso debate (al menos en al red) que ha generado "Todas somos Karina" y el fondo del despido de la funcionaria, les dejo la respuesta la de Adriana Rodríguez a la ola de comentarios suscitados por su primer artículo. Como les dije ya daré mi opinión, cuando recupere el ánimo... por el momento les transcribo la opinión de Adriana.

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Les envío mi respuesta a partir de los diversos comentarios generados durante el día de hoy en la red:

¿Solidaridad selectiva? Retomo la pregunta de una mujer que como yo, que en el pleno ejercicio de su autonomía, ha manifestado abiertamente su diferencia de opinión con respecto a algunas de las reacciones generadas a partir de la situación de Karina Bolaños.  A partir del primer comentario que escribí he leído un mar de respuestas, responsable de mi palabra y totalmente abierta a la crítica, sigo clara en mi posición. En ese sentido, no quisiera dejar de plantear algunos puntos que retoman los aportes realizados por algunas compañeras, que creo enriquecen esta discusión tan necesaria dentro del feminismo(s), y a veces tan evitada.

En primer lugar mi posición en toda esta discusión no es ambigua, considero que está situada políticamente, transversada por una conciencia de clase y con independencia de criterio.  La expreso por mí y en nombre de las muchas mujeres que me han enseñado acerca de la praxis del feminismo, más allá de las teorías pre-establecidas, de los debates en auditorios académicos y de los tecnicismos de-formadores. Las ya nombradas en mi comentario anterior como mujeres de lo cotidiano, protagonistas de las vivencias que encarnan la más profunda discriminación de nuestro género. Es desde allí que reitero una vez más mi posición: a pesar de ser mujer y también conocer de cerca la opresión: no todas somos como Karina, no hemos ocupado un nombre y lugar dentro de una élite política, ni el lugar de una viceministra amiga complaciente de los Arias. Vale aclarar nuevamente que con esto no niego el prejuicio, la misoginia y el desprecio a la libertad sexual feminina. Tampoco niego que todas las mujeres, desde nuestras muchas diversidades, seamos las sujetas políticas del feminismo, ni niego nuestro derecho a una sexualidad transgresora de la norma hegemónica patriarcal. Qué más quisiéramos que todas, en sentido estricto, seamos verdaderas sujetas de este derecho. Pero este planteamiento no implica que me posicione ni me identifique con una mujer que ha sido o fue parte del núcleo central del PLN, simplemente por el hecho de que sea mujer. De ahí que abiertamente critique esa histórica y liberal tendencia universalista del feminismo que plantea que “todas somos iguales” “todas vivimos lo mismo” “todas estamos en la misma condición”, precisamente porque la condición de cada una está atravesada, ineludiblemente, por nuestras condiciones históricas y materiales de existencia. Mismas condiciones que también definen cuotas y relaciones de poder inevitables entre nosotras.

¿Qué con esto suene poco solidaria, sectaria o excluyente? Pues en principio cada quien tiene derecho a pensar como quiera; por mi parte simplemente apelo a un feminismo más politizado. Como ya lo han señalado algunas reacciones, en lo personal sigo sin lograr separar a Karina de las políticas neoliberales de los gobiernos de Arias y Chinchilla solo por el hecho de ser mujer, aunque después haya sido víctima del mismo poder al que sirvió,  y que sin el menor reparo la desechó. Es más, como algunas compañeras lo han polemizado, yo no defendería a Laura Chinchilla porque ella también sea mujer, en tanto su posición ideológica y política encarne otras estructuras de dominación (patriarcal-capitalista) que sistemáticamente subyugan a muchas de las mujeres que son la causa de la lucha feminista que muchas defendemos: las “otras”, las “nadies”, a veces olvidadas en nuestros debates académicos. Claro que también han sido discriminadas como Karina, pero claro está, son y serán muy lejanas a su realidad y contexto.

Estoy de acuerdo con que un acto de violencia no se niega, se denuncia. Pero mi intención es plantear y aportar otros elementos de discusión a la lectura feminista. Respetando las diversas posiciones, y a la luz de las últimos cuestionamientos publicados en los medios, sigo preguntándome la acción de marchar a favor de una mujer que en el ejercicio de sus siete años en la  función pública, ha gastado 23,855,830 millones de colones del presupuesto estatal por el uso de su teléfono celular, y que en uno de sus 48 viajes al exterior se le pidió regresar los viáticos por tratarse de un viaje personal, entre otras cosas que ya ustedes juzgarán por su propia opinión. Si bien su rol como viceministra no puede opacar la injusticia de la cual fue objeto, a mí sí me interesa su ejercicio y ética política y no puedo desvincularlo de mi reflexión.

Defender la solidaridad y sororidad hacia las otras no significa despojarnos de la reflexión crítica. Esto no significa que no nos movamos ante la injusticia, sino que nos detengamos a pensar otras dimensiones del asunto.  Como bien apuntó la compañera Flor Artiaga: “No creo que sea gratuito que este escándalo salga en este momento, el mismo día de la marcha de campesinos y productores y el ICE y la Caja. Claro! Un buen circo para desviar la atención. ¿Será apropiado dejar la discusión en la sexualidad femenina? Con esto no quiero restarle importancia, pero me parece que ambas situaciones tienen un mismo origen y ese ahí hacia donde debemos dirigirnos, al origen, la desigualdad de clase y género,  no quedarnos en lo fenoménico,  pero diferenciar y nombrar sus diferentes manifestaciones”

Preguntarnos desde dónde expresamos nuestra solidaridad feminista creo que es un tema fundamental. Tenemos en común la oposición contra el patriarcado y los fundamentalismos religiosos que mutilan nuestra existencia como mujeres, pero no podemos obviar que nos afectan de forma diferenciada. Defiendo abiertamente que nuestras movilizaciones, esfuerzos y energías deberían priorizar los intereses y derechos violentados de las más desprotegidas y con menos posibilidades o mecanismos para defenderse. Reitero. Ojalá acciones como “todas somos Karina”, sin caer en lo panfletario, movilizaran igual o mayor apoyo a las causas de otras mujeres más excluidas, generaran acciones politizadas que sin ser un fin en sí mismas, sean un medio para denunciar y transformar las estructuras sociales, políticas y económicas que sistemáticamente nos dominan a las mujeres. Ojalá mantengamos el debate constante sobre nuestro pensar y quehacer feminista.

Comparto las palabras de Chandra Mohanty, feminista de la India:

 “Para pasar de la crítica a la “reconstrucción” el feminismo occidental debe poder identificar los problemas acuciantes de las mujeres más marginadas en el contexto neoliberal. Propone adoptar como metodología la noción de privilegio epistémico, por medio de la cual se asume un punto de vista de abajo hacia arriba, que empieza en las comunidades más pobres y marginales del mundo de forma de poder acceder y hacer visibles los mecanismos de poder en la escala ascendente del privilegio (…) Existe en el contexto actual la necesidad y la posibilidad de una comunidad feminista transfronteriza, anticapitalista y descolonizada sostenida en la idea de “diferencias comunes” que atienda a una lucha contra los efectos nefastos de la globalización, y entable un horizonte de justicia y solidaridad universal”

jueves, 2 de agosto de 2012

Todxs podríamos ser

Como le comenté en el anterior post se ha desatado el debate en la red, algunos comentarios han descalificado a Adriana Rodríguez por su opinión, otros comentario, por el contrario manifiestan compartir su posición. Y otras, como la de la compañera  Marisol Fournier invita al diálogo y la discusión. La reproduzca acá, la comparto en forma pracial. Como dije por la noche haré mi propio comentario.

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Publico esta nota en diálogo con la publicación de Adriana Rodríguez, titulada ¿Todas somos Karina? O ¿De qué feminismo estamos hablando?, una interesante reflexión cuya lectura recomiendo. Creo que estas son las discusiones que deberíamos estar dando desde el feminismo, aterrizadas y cotidianas, pero profundas y fundamentales. No sé de qué femininismo(s) estamos hablando. Pero estamos hablando, y esa, creo yo, es la forma en que los feminismos se deben construir.

No, claro que no todas somos Karina. Ni todos, ni todes. No pretendo borrar las diferencias de clase, de raza y de géneros. Pero ese es precisamente el punto. Coloco una x en mi foto (todxs) y lo hago conscientemente. No digo que todas somos Karina, pero digo que en algún lugar podríamos serlo, no en un sentido literal, ni siquiera en uno metafórico, ni en una especie de solidaridad escencialista y descontextualizada. Pero cuando la iglesia, la maestra, la rectoría, el jefe, el hermano, el Estado o quien sea se mete en nuestras camas, y sobre todo cuando quien se mete lo hace desde una posiciòn de poder, de control autoritario y represivo, somos todxs vulnerables, agredidxs, subyugadxs.

Que esa represión viene en sabores variados, claro! Que la enfrentamos con herramientas distintas, que depende siempre del contexto, de la historia y de nuestras condiciones de posibilidad, claro! Pero cuando la Universidad de Costa Rica, en su proceso de selección de personal, me aplica una prueba en la que se me pregunta si tengo prácticas sexuales poco comunes y si me he sentido fuertemente atraída hacia una persona de mi mismo sexo, me veo de pronto en ese horrible lugar, con mi cama expuesta al panóptico, en un lugar de vulnerabilidad. Y si yo, persona de clase media, psicóloga (que ya conocía esa terrible prueba), académica que ha tenido el privilegio de sentarse a pensar y discutir estas cosas, si yo con mi caja de herramientas me sentì en aquel momento intimidada, vulnerada, señalada, violentada, apenas podía ponerme en el lugar de las otras personas con quienes compartía esa sala, que entre risas nerviosas y miradas de desconcierto contestaban aquellas preguntas innecesarias, invasivas y ofensivas.

El punto es que lo que yo haga en la cama es asunto mio y de la(s) persona(s) con quien(es) lo haga. Nadie, sobre todo nadie en una posición de poder, debe opinar ni juzgar mis prácticas sexuales, y estas, en nada deben determinar mi contratación, mi despido o mi salario.

Si coloco una X en el todxs no es para complicar la lectura, para jugar de queersh o para ahorrarme espacio. Lo hago porque esa X la pienso como función, en el sentido matemático. Es decir, representa ese espacio en la ecuación que puede ser llenado con diversas formas, entendiéndase mujer, hombre, trans, y todos los intersticios que no caben entre esas letras. Y lo pienso como función, móvil, activa, flexible, porque es así como funciona el biopoder, la represión, el autoritarismo. La policía de nuestras sexualidades es una función que permuta, es ejecutada por distintos actores y sufrida por un abanico de diversidades. La opresión es una función que es precisamente eso: funcional al patriarcado, funcional a los fundamentalismos, funcional al neoliberalismo, funcional a la heteronormatividad, funcional a la hegemonía.
No sé qué habría pasado si hubiese sido un hombre blanco, acomodado, heterosexual quien protagonizara el video. Me inclino a pensar que no habría sido destituido. No sé qué habría pasado si fuese un hombre blanco, acomodado, gay... Quizás tampoco lo habrían echado.

Poco me importa, en realidad, lo que tenga la [ex]viceministra entre las piernas. Lo que me importa es el acto de violencia, de absoluta violación de su derecho a una sexualidad libre. Y claro que no todas somos Karina, cuya única condición de vulnerabilidad, quizás sea ser biológicamente mujer (no lo sé). Y claro que no todas somos Karina, y una mujer migrante, lesbiana, trabajadora en una planta empacadora, por poner un ejemplo, no tendría las mismas herramientas que Karina (ni que tendrìa yo, en todo caso) para defenderse y acuerparse en esta situación. No tendrá a una veintena de activistas y académicxs tomándose fotos en su nombre, ni saldrá Ignacio Santos a su defensa. Perder su trabajo implicaría literalmente una amenaza contra su vida.

Pero en el fondo, en términos de función represiva y de control, en términos de opresión ambas situaciones son repudiables y debemos denunciarlas y rechazarlas rotundamente. Porque ejercen el biopoder, porque [re]producen el patriarcado, porque sostienen la heteronormatividad y porque son profundamente violentas.
Si no rechazamos contundentemente esta situación, visible, mediática, hecha pública, dejamos la puerta abierta para que vengan a jugarnos a nosotrxs, y todas aquellas personas que no tienen herramientas que desde nuestro lugar privilegiado tenemos.
No todas somos Karina, pero todxs podríamos estar en su horrible lugar.

¿Todas somos Karina? O ¿De qué feminismo estamos hablando?

Les dejo acá la opinión de Adriana Rodríguez a raíz dela convocatoria "Todas somos Karina". Su comentario ha generado una serie de descalificaciones en la red. Transcribiré más tarde algunas reacciones a su comentario, y por supuesto daré mi opinión. Por el momento baste decir que comparto su opinión.

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“Costa Rica se va a las calles a decir todas somos Karina. No más atropellos a nuestras mujeres y no más abusos de este gobierno” Esto dice la reciente y acelerada convocatoria a una marcha hacia la casa presidencial, movida por la molestia generada a partir del despido de la ex Viceministra de Cultura y Juventud, por las razones ya conocidas… A mí también me mueve la molestia por este acto y me indignan muchas otras manifestaciones de discriminación por razones de género, pero me mueve la inquietud si realmente podemos asegurar eso de “todas somos Karina”…

 Sí, todas somos mujeres, y hemos sido testigas y víctimas de las muy diversas injusticias del machismo, pero no creo que podamos incluirnos “todas” dentro de una misma categoría y universalizar la condición de muchas otras mujeres: las mujeres de “a pie”, las que no pertenecen a una clase política, las que no han tenido los privilegios que una mujer como Karina representa. Si bien estoy en abierto desacuerdo con su injusto despido y reivindico su derecho y el mío a vivir libremente nuestra sexualidad, Yo NO soy Karina y creo que muchas mujeres están aún más lejos de serlo. Hablo de otras mujeres que ni tan siquiera pueden preguntarse o replantearse su derecho a la libertad sexual, pues desde sus condiciones de vida lo que importa es qué comer hoy o cómo levantar el ranchito que la lluvia del fin de semana se llevó…. Hablo de las mujeres que como Karina hace vario tiempo (según fue noticia en medios), pusieron una denuncia por violencia doméstica pero tuvieron que caminar un día para llegar al Juzgado más cercano, o aquellas que nunca lo denunciaron porque aún no saben que esto es delito. Hablo de las mujeres indígenas, campesinas, mujeres rurales que más que por su la libertad sexual, se preguntan qué va a pasar con el agua contaminada de sus comunidades, con la tierra que les da de comer a sus hijos e hijas, porque las políticas neoliberales del gobierno- el mismo al que Karina sirvió 6 años como viceministra- amenaza con despojarles de sus condiciones básicas de existencia humana. Hablo de las mujeres que no tienen privilegios, y porqué no de aquellas que también sufren los embates del patriarcado en la explotación sexual comercial de sus cuerpos ( las mal llamadas prostitutas) cuya histórica opresión y discriminación nunca ha movilizado una marcha masiva en este país… Tampoco movilizan marchas la explotación laboral, el acoso laboral y sexual de tantas trabajadoras de muy conocidas empresas multinacionales donde muchas y muchos de los y las “indignados/as por Karina” consumen…. Claramente ellas NO son Karina Bolaños, y su condición poco le importa a los activistas de facebook que ejercen su “conciencia crítica” publicando  las consignas que se ponen de moda y un dando un clic  en “me gusta”-

Poco me sorprende el accionar de este gobierno, ya abiertamente declarado machista y moralista religioso. Tampoco me sorprenden los abusos de poder, como éste, por parte de la clase política de este país que gobierna desde y para unos pocos, en lenguaje masculino apropósito. Tampoco me sorprendieron - ni se me olvidan- las políticas que ha tenido este Ministerio para cerrar espacios accesibles de arte para la gente como el Taller Nacional de Danza o las puertas que han cerrado para mejorar las condiciones laborales de los artistas costarricenses que para el Ministro siguen siendo oficios y no profesiones, ante lo cual no recuerdo que la señora Viceministra se opusiera.....  Pero por otra parte, algo me sorprenden este tipo de movilizaciones "Todas somos Karina" abiertamente llamadas feministas que universalizan y homogenizan las reivindicaciones de las mujeres en nombre de mujeres burguesas vinculadas al poder político de este país… ¿De qué feminismo estamos hablando? Me pregunto si Karina Bolaños habría organizado una marcha por la defensa de las mujeres más pobres y oprimidas de este país borradas de la llamada conciencia colectiva.

lunes, 30 de julio de 2012

Demasiada mojigatería, demasiado moralismo

Demasiada moral. Sólo así se puede calificar lo ocurrido hoy con la ya ex-ministra de juventud Karina Bolaños.

Si una persona quiere enviarle un video a su amante, esposo, novio o lo que sea diciéndole que le lleva ganas, si en el video aparece masturbándose o haciendo cualquier otra cosa, no es asunto de nadie más,  eso compete únicamente a la pareja, trío o quienes tengan la relación en cuestión.

Si Bolaños le da vuelta a Víctor Hugo Víquez (no comprendo como alguien pueda estar casada con un tipo así) es asunto de ella, no nuestro. Si la ex-viceministra acosa a alguien, pues que ese alguien la denuncie. Y punto. Y si este es el caso pues que ella renuncie para enfrentar la denuncia, si es falsa pues luego tendrá las formas legales para limpiar su nombre.

Pero que la presidenta (así con minúscula) destituya a una viceministra porque circula un video, me parece sencillamente mucha mojigatería, demasiada hipocresía, demasiado moralismo. Si Karina Bolaños decide ponerle los cuernos al perrito faldero de los Arias, es cosa de ella, y bueno también de él, pero no de la presidenta.  De hecho lo que debería hacer es intentar buscar cómo se filtró ese video, que claramente no estaba dirigido a ninguno de nosotros.

Este video sí es del ámbito privado, no como el memorando del miedo, que era de interés público. Sin embargo en aquella oportunidad se quiso evitar el escándalo desviando la atención diciendo que se trataba de una comunicación privada, que evidentemente no lo era, de hecho era un plan delictivo, en cambio, esto sí que era una comunicación privada. Claramente un asunto de doble moral.

Llama además la atención la destitución sobre un asunto que es del ámbito privado cuando otros asuntos realmente graves, y en los que ha mediado un dictamen de la Procuraduría de la Ética Pública, no son tratados ni por asomo con la misma "firmeza". Claramente un asunto de doble moral.

Y esto solamente por poner dos ejemplos. Porque podríamos poner muchos más de cosas graves en los cuales la presidenta no ha dicho ni mu, y menos ha sido firme. Como por ejemplo la financiación fraudulenta de su campaña, a la fecha: cero destituidos. ¿Recuerdan todo lo que tuvo que pasar para que se fuera el exministro de transportes? Robo de armas, la platina, y la trocha de la corrupción, solo para mencionar lo más sonado. Claramente un asunto de doble moral.

Y este país es tan moralista, tan mojigato, tan hipócrita, que es capaz de aceptar esta forma de actuar de la presidenta en resguardo de la moral, una moral que ni los curas practican, ni siquiera los más enfermos defensores de la familia. La oleada de comentarios machistas, misóginos y otros tantos de corte moralista así lo demuestran, los insultos a Bolaños desde la lógica patriarcal sencillamente da pena, y más que pena, asco. Pero este país es así, por eso es que un idiota fanático preside la comisión de derechos humanos del Congreso, por eso es que el Estado sigue siendo católico. A Bolaños debería criticársele por su pésima gestión al frente de un ViceMinisterio tan importante como el de Juventud, en el que no ocurre nada, porque simplemente no nos representa, estaba ahí por pura politiquería.

Agreguemos que el video, es un perfecto distractor ahora que la popularidad de Chinchilla se acerca peligrosamente a los niveles que tuvo el ahora  "precandidato" Figueres cuando fue presidente. El morbo distrae de los verdaderos problemas nacionales, la multitudinaria marcha de trabajadores y trabajadoras del ICE no será noticia, tampoco lo será la marcha de agricultores, sólo será noticia el pinche video.

Pero la actitud de la presidenta se explica únicamente en el contexto de su cruzada moralista en defensa de su concepto obsoleto y monolítico de familia; se explica por su catolicismo hueco y casi fanático; se explica porque es la hija predilecta de la virgen, se explica porque en su lógica, Chinchilla se comporta como un macho, porque su lógica es patriarcal. Posiblemente la presidenta, que no da pie en bola, creyó que destituyendo a Bolaños se mostraría firme y honesta, pero en realidad se muestra torpe políticamente, mojigata y patriarcal. Y claro, es más fácil echar a "una zorra" que le pone los cachos a su marido y acosa a un tipo, en fin una "loca calentona", que a un ambicioso banquero representante del poder financiero que busca influir en las contrataciones de sus amigotes, o a un mechudo que va de ministro de educación y que se gasta 500 millones en una reforma educativa chafa que hicieron sus compinches.


La presidenta como que nunca se entera de qué va la cosa. Y tiene demasiada moral, tanta, que le da para tenerla doble.