“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró

viernes, 11 de septiembre de 2015

Operación Peri

No es el nombre de una de las "misiones democráticas" gringas en cualquier parte del planeta. Se trata de algo que presencié gracias a eso que solemos llamar procastinación.

A punto estaba de sentarme a analizar el Latinobarómetro 2013 para un curso de la Maestría del próximo lunes, cuando de repente me entró un hambre atroz. Ya saben, cualquier pretexto es bueno para dejar los deberes para dentro de un ratito, y resulta que siempre tengo bastantes razones para ir tirando la bola para adelante. Por ejemplo que hoy me levanté a las 5 de la mañana y tengo algo de sueño. Pero igual si no fuera eso, sería otra cosa, así que "keep calm...". El caso es que me dio hambre y salí a abastecerme, no había nada en la refri.

Al llegar al peri, lo que veo es un vehículo municipal, algo inusual estos especímenes normalmente no se dejan por estos lados. Dentro había unos tipos con cara de funcionarios de la muni, con camisetas e identificaciones de la muni, y ya para terminar de confirmarlo, las calcas anaranjado fosforescente con la leyenda "CLAUSURADO" (así con mayúscula, que es como un escupitajo en la cara para el dueño del negocio clausurado). Parece que las cosas no fueron fáciles y hubo una pequeña discusión, discreta, esta de más decirlo, llamadas a abogados (supongo), el administrador - o el tipo que parecía a cargo - hablaba con un superior y le explicaba que efectivamente estaban haciendo una remodelación porque los baños no podían estar al lado de la sección de verduras (y habían otras cuantas remodelaciones más, de hecho siempre he pensado que ese peri está en constante remodelación, cambiaron las góngolas y el pasillo de los licores hasta había "perdido su señorío" - como decían los viejillos de antes -, sospecho que fue algún borrado que se sintió ofendido y llamó a la muni).

Escuchaba yo la conversación (o bueno la mitad de ella) y no me pareció que el encargado o administrador mencionara el pequeño detalle de los permisos municipales, solo decía que estaba cumpliendo con quitar los baños de ahí. Ignorancia, no lo creo, me parece más bien que simplemente van de chulos y creen que pueden hacer lo que les da la gana, cosa que no me extrañaría. Una de las cajeras me dijo, mientras pagaba en medio del alboroto, que lo mismo les había pasado en Moravia, así que casi que podríamos descartar la ignorancia.

Los funcionarios municipales, por su parte mostraban absoluta determinación, se sentían dueños de las razón y contraargumentaban que las obras se hacían adentro y sin permisos, y que se cerraba todo, y que si no acataban, cerraban y salían, llamarían a la policía. Y así, fue llamaron. Y pasó que la tomba nunca llegó. Así que una de dos, el funcionario municipal no llamó y estaba asustando con la vaina vacía, o a la policía le vale madres que se cierre un peri por no pagar impuestos (o sea, sí defienden la propiedad privada en todos sus extremos). O tal vez, hay una tercera opción, están muy ocupados luchando contra las fuerzas del mal.

Conforme pasaba el tiempo menos clientes íbamos quedando en el súper y las cortinas de hierro empezaron a bajar. Dos cajeras estaban conversando sobre la situación mientras cobraban. Probé y les dije, bueno al menos se van temprano a casa, porque esto hasta el lunes lo abren. Y una de ellas respondió, nombres aquí nos van a dejar haciendo cualquier cosa. Le respondí que no podía quedar nadie dentro del local. Y entonces la otra me respondió que ya había pasado en Moravia y los habían enviado a otro súper. La otra intervino preocupada porque ya vendrían los clientes que al filo de las cinco de un viernes suelen llegar por montones, y se preguntaba porqué la muni actuaba con tanta maldad, cerrando un viernes a esta hora. La otra le respondió que por miserables, y yo agregué que la muni seguro cerraba a esa hora para aplicar una castigo ejemplar y se supiera quien mandaba (algo exagerado, pero seguramente es así, pudieron haber cerrado ayer y tal vez pagaban los impuestos y la multa). La cajera peló los ojos, y volvió a ver para abajo y volvió a preguntar, pero porqué no pagan los impuestos si saben que deben hacerlo, ya les pasó. La otra cajera volvió a responder con absoluto convencimiento, por miserables, y se fue. Yo pagué y vi que la tomba no llegó, y que las cortinas bajaban y los trabajadores, entre sorprendidos y alegres se iban a sus casas, al menos hoy, algo más temprano.

Pero más allá de lo anecdótico de haber ido al súper justo en ese mismo instante, realmente es triste que estos empresarios sean tan cochinos, tan miserables. El costo de los arreglos no debe ser tan alto como para simplemente exponerse de esta forma a las multas y al cierre del negocio todo un fin de semana (el que estaba lleno de ofertas por el mes patrio). Pero sucede, y más de lo que quisiéramos, y mientras estos evaden impuestos (muchas veces impunemente), van de caritativos recolectando a punta de lástima dinero para las "obras del espíritu santo", para la lucha contra el cáncer de mama, y hasta sus programas de Responsabilidad Social Corporativa. Con que no evadieran impuestos estaría bien, si luego quieren donar una parte de sus ganancias a lo que sea, aún mejor. Pero apelan a la gente, a la gente,  a su "solidaridad", recogen las donaciones y así nos manipulan. Luego exigirán un Estado pequeño porque los funcionarios públicos somos vagos, y ganamos demasiado, y claro ellos pagando salarios miserables. Y eso es lo que son: unos hipócritas, que pasar sus intereses personales como si fueran los de la mayoría. O acaso no es un descaro que La Nación S.A. hable de los excesos del gasto público cuando han evadido impuestos, cuando su negocio tiene pérdidas millonarias. Así nos quieren imponer cómo administrar el país, y no les da ni pena. Canal 7 otro ejemplo de la vergonzosa campaña contra el Sector Público, tienen una denuncia por evasión de impuestos... más de mil  quinientos millones de colones, tras de que no pagan por el uso del espectro radioeléctrico... son unos cínicos.

En fin, todo esto es lo que pasa cuando uno procastina, se topa así nomás con la Operación Peri... ahora sí, me pongo a estudiar el Latinobarómetro.

martes, 11 de agosto de 2015

38

Y así como sin querer la cosa pasó otro año y llegué a los 38, y peligrosamente a los 40. Lo que para ser exacto, no me preocupa, me da curiosidad. Y para seguir siendo exacto, pasó otro año, pero no fue como sin querer, porque quería, no llegar al cumpleaños o a los 38, si no que se pasara rápido el año, ya quiero que sea diciembre (hay todo un traslape de fechas, jejeje). Este último año y medio han sido muy duro, bueno, sigamos siendo algo exactos, año y ocho meses, y eso de que ha sido duro este tiempo, también resulta cercano a la exactitud.

Cursar la Maestría ha sido complicado. Me ha resultado agotador. No es fácil llevar un bloque completo de materias, es decir cursos casi todos los días por la noche, y antes una "nivelación en enero y febrero de dos cursos, cuatro días a la semana, porque los politólogos creen que los psicólogos debemos llegar a su nivel, ellos llevan tres cursos de investigación (creo) y nosotros ocho, pero somos nosotros quienes debemos nivelarnos, vaya cosa. El reclamo será eterno, fue muy desgastante, y aportó muy poco, la verdad. Pero bueno el apunte no es carta de evaluación/queja dirigida al SEP. A lo que quiero llegar es que la carga ha sido dura. Trabajar tiempo completo termina de completar el cuadro. Todo el día breteando y las noches estudiando, y este año impartiendo un curso en Güápiles, y recién ayer lunes arrancamos en la Escuela de Nutrición. Más lo todo lo otro, o sea, lo más importante, el resto de mi vida, que tuvo sus cosas, no viene a cuento ahora, ni después.

Todo este... no sé, ¿listado de quejas?... o... no sé cómo llamarlo, en realidad me sirve para poner en perspectiva lo que realmente quiero decir. Y tiene que ver con el tiempo.

Las veces que he ido a Talamanca, o salgo y me desconecto, los días son más largos, también las noches. Agarro un libro y avanzo un montón. No estoy pendiente de la hora, nada lo marca, solo el sol, que no mide el tiempo. En mi "normalidad" ocurre lo contrario, los días pasan y casi son iguales, tanto, que aveces no se puede distinguir uno de otro, particularmente en la oficina. De repente ya es viernes nuevamente, y lo que es peor, más de repente ya es lunes, y a darle otra vez.

Y me pregunto, con este ritmo, ¿a qué hora vive uno? Trabajar ocho horas, para salir pitando a clases, para luego comer algo, ponerse a estudiar (a veces sin siquiera abarcar todas las lecturas o leerlas reposadamente, sin sacarle el jugo al estudio pues), para acostarse tarde y levantarse temprano al día siguiente para iniciar otra vez. Los fines de semana pendientes de las obligaciones académicas, y de pronto no dio tiempo y a montarse en el ritmito este otra vez. ¿Qué sentido tiene esto? ¿Un pinche título? Pues parece, porque el pinche título abre puertas, sobretodo en esta academia que se cobra despiadadamente el derecho de piso.

Y yo sé que así la pasa mucha gente, y más que la pasa peor que yo. Y claro, es una porquería, porque si yo la paso como la paso, para los otros es claramente peor. Y eso me da más rabia, porque al menos yo tengo la pretensión de subir en un régimen que se supone es de méritos y vivir algo mejor, otros aunque le pongan muchas ganas no tendrán esa oportunidad. O sea, me cabrea, y mucho, esta lógica de vivir para producir. Que nuestro ritmo de vida sea el ritmo de la producción, y que esa lógica sea la racionalidad de nuestra sociedad, a eso que le llaman estilo de vida. Por eso es que hay que tener un título, hay que ser algo. Porque es la ilusión del esfuerzo individual, para ser mejor dicen. Es una estafa.

Eso es, simplemente pensar que se nos va la vida trabajando, para que algún cabrón se haga millonario con nuestro trabajo, y mientras, las grandes mayoría piensen que de verdad esos pocos que les roban su trabajo, se lo merecen, y que nosotros estamos condenados al sacrificio, porque claro nos espera una vida mejor y todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Se nos va la vida, así de simple. Y mientras, estamos de pelotudos gastándola en trabajar para otro. Mientras estamos destruyendo el planeta en nombre de la acumulación de mercancías. Estamos enfermos, de verdad que estamos enfermos. Y pienso que somos tan estúpidos, tan destructivos, que somos, como especie, una plaga. Me parece absurda nuestra forma de vida. Me parece casi trivial todo. Me parece absurdo pelearnos de esta forma por tonterías mientras lo realmente importante lo tenemos frente a nuestras narices y no lo vemos.

La vida misma, tan frágil, tan nada, tan todo. Es lo único que tenemos, es menos que un punto en esta eternidad, en este tiempo que hemos transformado en la unidad de medida para producir, para desvanecernos, para hacernos insignificantes, para evitar fundirnos con el todo. Para que no importen 38 años, porque sería únicamente nuestra existencia larguísima, sin tiempo, ligada a todo lo que nos rodea. Podríamos vivir mejor, todos, absolutamente todos, pero la vida la gastamos en acumular mercancías, nos la gastamos en la tontería del consumo, sin darnos cuenta que al final lo único que tenemos es esta vida. Que al final de cuentas ¿qué dejamos? ¿hijos? ¿alguien que lo recuerde a uno y con el tiempo y el afecto nos deforme? Eso es todo.

Por todo eso es que decía que este año y ocho meses ha sido difícil. Porque siento que me ahogo, que se va la vida. Y me pregunto si de verdad vale la pena, pero ya estoy casi en la otra orilla, no me voy ahogar ahora, no. Solo cuatro meses más con este ritmo. Y espero que no se me acabe la vida antes, sería patético, merecería el infierno por baboso, no por mala persona, sino de mero baboso.

Los 38, como verán, me pillan en un momento no muy optimista (eufemismo barato), pero creo que es solo eso, el momento. Supongo que se me pasará, y espero que no sea muy tarde para que lo realmente importante no haya pasado justo en frente de mis narices y lo haya dejardo ir, de puro pendejo.

lunes, 13 de julio de 2015

Villoro sabe de fútbol...

Se acabó este semestre, al fin. En determinado momento, casi hacia el final, una de las profesoras de la maestría preguntó cómo nos iba con el semestre. Yo le contesté que me sentía como uno de esos jugadores de fútbol ya veteranos, en un partido que va por el minuto 70 y ya no quedan cambios, el partido es un intenso ida y vuelta, y miro a la banca únicamente para corroborar la angustia que también se vive desde ahí, pero con la diferencia que ellos saben que no pueden hacer más que alentar, o putear, a mí no me da, eso es lo más angustiante. Esa era la descripción más gráfica que podía hacer, así me sentía yo entrando al tercer tercio de mayo, como ese jugador veterano que sabía que no le quedaban muchos arrestos. Pues bien, aguanté todo el partido, pero a un costo altísimo. No viene al caso hacer el recuento ahora... ya habrá tiempo, de eso (del tiempo) ya escribiré.

Pero el tiempo también viene a cuenta. Hoy domingo, que de repente me encuentro con "mucho tiempo"... enviadas las notas de mi primer grupo, de mi primera vez como docente, terminados desde el viernes a las 11:50 p.m. todos los informes para mis cursos de maestría... estoy de repente con tiempo, solo, y sin saber qué hacer con mi tiempo y mi soledad.

Como la televisión está terriblemente aburrida, prendo humo blanco y me digo que la mejor forma de disfrutar de este tiempo, sin tareas y en solitario, es con un libro. Pedro Aznar y Jorge Drexler ponen el fondo musical. Ahora la cosa es cuál libro, y afortunadamente hay muchas opciones (perdón por rajar, pero sí hay muchas opciones).

Me encuentro dos sobre Benedetti que compré en Uruguay. Los pongo aparte, y de repente me sale uno de Juan Villoro y Martín Caparros: Ida y vuelta. Una
correspondencia sobre fútbol. Debo haberlo comprado en Buenos Aires, pero no recuerdo el momento, y es curioso recuerdo el momento y lugar en que he
comprado mis libros. Lo tomo y me dejo llevar por estos dos grandes. Un placer realmente. Ya había leído algún artículo de Villoro sobre fútbol, genial. Leí la columna diaria que Caparrós tuvo durante el pasado mundial en el País, luego decidieron cancelar su columna, y los putié todos los días como un mes .

El texto es una correspondencia que sostuvieron Villoro y Caparrós durante el Mundial del 2010. Empieza Juan Villoro, le contesta Martín Caparrós. Reflexiones agudas sobre el fútbol, la cultura. Le dice Caparrós, "el fútbol es uno de los temas menos prestigiosos de este mundo y, al mismo tiempo, hay pocas lenguas tan habladas como el fútbol...". Y Villoro luego le responderá "La vida es lo que sucede mientras hacemos otras cosas, ya lo sabemos. La discusión de goles y partidos fue el pretexto y el disfraz para aludir a lo que en verdad importa: la amistad, el viaje, el regreso a casa, el dolor, la pérdida. la identidad, las cosas que queremos y no sabemos decir".

Caparrós le tira un pelotazo a Villoro haciendo una brillante reflexión de porqué el fútbol es tan nuestro, está tan profundamente arraigado, entre otras muchas cosas porque cualquiera podría ser una de esos que está en el terreno de juego: "En el fútbol, además, cualquier chico puede ser un grande: Maradona, el mejor, era un gordito que la mayoría de los deportes habrían descartado antes de que se cambiara. Pero en el fútbol pueden jugar todos...", cualquiera podría ser, no todos.

Villoro, hace un pase a Caparrós. Y habla de la camiseta negra de México, y dice que esa camiseta negra tiene la misión oculta de emular al árbitro "... el máximo aficionado del fútbol. El hincha desorbitado...". Y comparto lo que señala, si el árbitro no se equivocara sería un juego muy aburrido, y todo depende de él: "un hombre que suda a diez metros del balón y tiene un segundo para decidir si lo que no alcanzó a ver bien fue un penalti o una caída teatral de escuela (...) los futbolistas juegan a ser dioses y el árbitro a ser hombre".

Villoro le dice a Caparrós que: "La administración del error humano ha sido un oficio bien llevado en nuestras canchas. Cuando el árbitro se equivoca en favor de México, una fanaticada que entiende de ilegalidades exclama: ¡Árbitro Justo!".

No sería mala idea que algún día alguien gritara en un estadio nacional algo similar. Cuando el árbitro se jale una cagada (que en nuestro futbolito es frecuente) le espete: ¡Árbitro Justo!... algún extranjero que presencie semejante acto, no comprenderá qué tanto sentido puede tener eso acá, porque cuando alguien grita así, en realidad está diciéndo desde lo más profundo de su ser: ¡Árbitro hijueputa!

jueves, 14 de mayo de 2015

El juego mediocre del Macho

Son pocas las veces en que dos de los equipos que más odio quedan eliminados el mismo día. Sí, aunque en dimensiones futbolísticas años luz una de otra, hoy quedaron al lado del camino el Real Madrid y el Deportivo Saprissa. Que pierdan estos dos equipos para mí, es y será siempre, motivo de alegría, motivo de celebración.

Pero no comentaré lo del Madrid, no hoy. Lo que quiero comentar es fútbol de de esta dimensión del subsuelo futbolero, o sea las semifinales del campeonato local.

Puro romanticismo, lo reconozco. Me gusta el fútbol bonito, y punto. No admito que un equipo que tiene los recursos para hacerlo, o al menos intentarlo, no lo haga. Por eso me resulta insoportable el estilo de Mourinho con todos los equipos que dirige (para poner un ejemplo de la otra dimensión futbolera). Es cuestión de gustos. Pero para mí no está por encima el resultado. No me gustan los técnicos resultadistas. Insisto, puro romanticismo.

Esta noche, como tantas otras, el Macho Ramírez jugó a no perder, hoy le salió, los dos campeonatos anteriores no y le regaló el título a un equipo saprisista inferior, pero con actitud ganadora, con más ganas de ganar. Así tal cual.

El domingo la Liga debió golear, dos a cero fue un resultado cortísimo. Baratísimo le salió a un equipo saprisista que quedó al desnudo, un equipo que juega mal, que no tiene equilibrio. Pero la Liga no goleó y el Macho ha decidido una vez aplicar la "táctica Tuasa". El Macho decidió que es necesario sufrir para pasar. El Macho decidió que la táctica que le llevó al fracaso frente al mismo rival dos campeonatos seguidos era la adecuada. Hoy le salió. Pero la Liga no perdió simplemente porque el rival que tenía en frente no es mejor. Y bueno la Liga está en la final, ¿pero porqué hay que jugar así? ¿porqué no jugar con todo como el domingo? El Macho otra vez renunció al ataque, renunció a jugar. Y a mí me resulta imperdonable, porque el domingo quedó claro que hay equipo para hacerlo mejor. Claro que el equipo contrario hace lo suyo también, pero eso no es pretexto.

Que un equipo con los recursos para jugar bien y ofensivo juegue con el bus atrás es una falta de respeto a sí mismo, al público y al rival. Mírese como se mire es una ofensa.

Me alegra que la Liga pueda ser campeón. Me alegra que Saprissa quede fuera. Pero no puedo celebrar la mediocridad de este tipo. Un juego indecoroso con un resultado ajustado. Un estilo feo, muy feo. Un sufrimiento innecesario. Habrá quien celebre. Habrá quien crea que no importa jugar feo si se pasa a la final o se gana un campeonato, total al final lo que cuenta son los números, que eso es lo que queda registrado. Que esto es el fútbol moderno. Puede ser.

Pero yo prefiero perder jugando bonito que ganar de esta forma. Y esto no quiere decir que me guste perder. Cuando jugaba fútbol siempre jugué a ganar, me gustaba competir, nunca compartí el estilo defensivo de los entrenadores que me dirigieron. Toda la vida he admirado a los jugadores virtuosos, a los defensores que salen jugando. Me gustan esos equipos de época que ganan jugando bonito, y pierden jugando bonito, fieles a su estilo.

Este equipo de la Liga es posible que salga campeón (no subestimo al equipo Herediano, pero tampoco es un derroche de fútbol), pero no será un equipo de época. No se recordará al Macho por su buen juego, será una estadística. Y terminar siendo una estadística me parece patético.

domingo, 5 de abril de 2015

Galagarza

Este fin de semana que pasé a Puntarenas y visité a mi abuela recordé un par de cosas. Es lo que sucede cuando la abuela empieza a contar, con nostalgia, aquellos viejos tiempos.

No sé porqué me acordé que solamente he escuchado a mi papá madrear a alguien dos veces en toda mi vida. La primera vez fue en 1989, si no recuerdo mal. Fuimos al estadio en la van roja - éramos tantos que solo en una de esas cabíamos todos-. Jugaba la Liga contra el Olimpia de Honduras. Al llegar, parqueamos a un par de cuadras de la Catedral del Fútbol Costarricense, y un chavalo se acercó y le dijo a mi papá que le cuidaba el carro por mil colones -en aquel momento era un montón de plata-. Muy renuente, mi papá le dijo que le pagaba al final, y le preguntó varias veces si de verdad lo cuidaría; el chico respondió que sí, que no se preocupara. Desconfiado, mi papá accedió, y nos encaminamos al estadio. Iban mis dos hermanos, creo que mi primo y Erick, uno de los maes del barrio.

Fue uno de esos partidos típicos de dominio infructuoso, muchos centros al área controlados muy fácilmente por la defensa férrea de los hondureños. Mi papá se exasperaba conforme avanzaban los minutos; yo también. No se veía por dónde la Liga pudiera meter un gol, los avances de los hondureños eran pocos, pero peligrosos. Aún así, pensábamos que era cuestión de tiempo para que la Liga metiera el gol y nos hiciera avanzar en el torneo de la CONCACAF, aún estaba fresco el campeonato del 1986. Pero ocurrió que en el minuto 80 un tiro de esquina en apariencia inofensivo se clavó en el marco de Desiderio Calvo: Gol Olímpico. Estábamos justo detrás de ese marco, el norte. La molestia contra el equipo fue total, madrazos desde lo alto de la gradería de sol contra Calvo. La Liga perdió esa tarde uno a cero. Cabreo total, una Liga incapaz de meter una, inoperante el juego ofensivo.

Pero el madrazo no fue contra Desiderio Calvo. Resulta que el chaval que le juró a mi papá que iba cuidar la van roja durante el partido, estaba vendiendo gelatinas, papas, plátanos, y no sé qué otras cosas justo en la gradería norte del Morera Soto. Mi papá lo enjachó, y el maecillo le dijo que afuera estaba el tío. Lo peor fue que al terminar el partido, con la calentura de una derrota que no debió ser, el chaval estaba esperando al lado de la van roja para cobrar los mil colones. Fue entonces cuando mi papá profirió el madrazo, yo me hice pequeño pero compartía el sentimiento. Mi papá arrancó y no le dio ni medio cinco al chaval.

Ya antes había escuchado putear a mi papá. Fue en el campeonato de 1986 -aunque la final se jugó 17 y 20 de mayo de 1987-. El partido de ida había quedado dos a uno a favor del Municipal Puntarenas en la olla mágica un caluroso domingo por la mañana. Todos suponíamos que la vuelta en el Morera iba a ser una fiesta rojo y negra. Fue aquel año que Leoni Flores fue campeón goleador con 18 goles. Igual Puntarenas, con un equipazo había ganado la fase regular con 47 puntos, dos por encima de la Liga, Saprissa se clasificó quinto con más goles a favor que el Herediano. La pentagonal la ganó la Liga, el Puerto se mantuvo segundo.

Ese equipo estaba compuesto por Carlos (el Tiburón) Duarte, Jorge Arturo Hidalgo y ya asomaba Hermidio Barrantes. Esos eran los porteros. Además estaban Juan Carlos Aguirre, Alfredo (el Diablo) Contreras, Carlos Toppings, Ricardo García, Sergio Angulo, Rónald Agüero, Francisco Arias, Carlos (el Pistón) Velásquez, Rodolfo Ramírez, Juan C. Díaz, Roberto Stevanovich, Leonidas Flores, Gilberto Rhoden, Kleber Ponce, Jorge Badilla, Marvin Huertas, Carlos Morales, Luis E. Galagarza, Didier Morales, Marvin Bustos. Un equipazo.


La vuelta en el Morera no fue la fiesta que se esperaba y el tenso partido finalizó  uno a uno, toda una hazaña. Una jugada fue reclamada como penal, y el árbitro no la pitó. El estadio hizo un enorme coro madreando al árbitro, en el que mi papá participó. No nos quiso llevar esa noche al estadio -cosa que a pesar de la derrota aún no le perdono-. A la vuelta, lo recuerdo medio cabreado, pero con su excusa de siempre: "yo no soy fanático". Le pregunté por el penal y me dijo que había madreado al árbitro, lo dijo con naturalidad y con una calma que contrastaba con el cabreo, que era visible.



De ese equipo del 86 resaltaba, entre otros, Luis Enrique Galagarza, un rudo jugador que metía el pie como esos jugadores de contención de los ochenta. Galagarza, cuyo primer apellido era Víquez, jugó en las Olimpiadas del 84 con el equipo que le ganó a Italia. Recuerdo el gol de Enrique Rivers. Curiosamente Galagarza fue goleador de la selección juvenil en el 82. Debutó en primera división en diciembre de 1981 en un partido que el puerto perdió contra Limón, y se retiró en 1997.



Galagarza viene a cuento porque, además de ser uno de los grandes jugadores de la historia del Municipal Puntarenas, una vez mi abuela me llevó al estadio Lito Pérez a ver un partido entre el equipo local y el Saprissa. Podría ser el año 1983 ó 1984, no recuerdo bien. Tampoco recuerdo cómo quedó el partido. Sé que estaba mi hermano mayor y  mi primo y estábamos en la gradería de sol oeste. El caso es que uno de esos morados insoportables no dejaba de insultar a un joven Galagarza. Mi abuela, ya harta, como al vigésimo madrazo, se cuadró frente al individuo y de un derechazo lo acostó. La afición porteña alrededor aplaudió el acto de defensa del ídolo local y cuando el tipo intentó levantarse fue sacado entre abucheos y madrazos del estadio. Mi abuela dice que no se acuerda, pero es mentira, sí se acuerda, y yo me acuerdo.

Todo esto para contar que muchos años después, haciendo campaña contra el TLC, fuimos con la Casadora del Frente Cultura a Paquera. En ese viaje pasaron cosas muy divertidas que no vienen al caso ahora. La cuestión es que luego de hacer el trabajo informativo pasamos a Playa Órgano a meternos al mar. Habían unos tipos muy alegres que tenían una fogata, cantaban y bailaban, una fiesta. Y ahí estaba Galagarza echándose las birras (dicen que era bueno para el tapis). Parece que en esa expedición anti TLC yo era el más viejo, porque lo reconocí de inmediato. Le saludé y le conté que una vez mi abuela le había pegado un gancho derecho al mentón de un saprisista que lo insultaba. Se cagó de risa. Me invitó a una birra.

martes, 31 de marzo de 2015

Hipocresía diplomática

No sé qué me molesta más, la hipocresía de la derecha de este país o que el gobierno sea tan pendejo. Claro que decir el "gobierno" es abstracto e inexacto, hay nombres y apellidos: Luis Guillermo Solís y Manuel González. Ahora, pensándolo bien lo de la derecha no es hipocresía, a esto juegan.  Así que entonces sólo queda pensar en la pendejada de este gobierno, asustado, acorralado por el qué dirán los grupos de poder (¿amenazarán con algo al gobierno?). Hasta la saciedad se ha dicho que una cosa es ganar las elecciones y otra muy distinta tener el poder. Un millón trescientos mil votos es un montón, pero de nada sirven si no se apela a la movilización de toda esa gente que estaba harta del PLN. O sea, ¿Votaron por Luis Guillermo Solís o contra el PLN?

Pero en concreto ¿a qué me refiero? Al cese de Federico Picado como embajador en Venezuela. Sus declaraciones fueron muy comedidas, no lo suficientemente para la caverna. Desde que vi la entrevista dije que no iba a traer nada bueno, o sea, que esa entrevista traería cola, conflicto, polémica. Con La Nación S.A. uno no debe preguntarse por qué no publican algo, es obvio. Lo que uno debe preguntarse es por qué publican algo, cuál es la intención, qué buscan. Y así ocurrió. Un día sí y otro también el megáfono de esa élite político-empresarial busca debilitar al gobierno de Solís, que además se las pone muy fáciles. Desde Tibás soplan, y a Zapote llega un huracán. Desde Zapote dicen, y el megáfono distorsiona, manipula. Y además el manejo en materia de comunicación del gobierno es realmente lamentable: ¿el mejor equipo? Ni siquiera en canchas abiertas.

Y en medio de todo esto me pregunto ¿por qué Picado fue tan torpe? Es un hombre con mucha experiencia, no es ningún novato en la política, sabe además que el enemigo acecha y busca cualquier oportunidad para golpear. Sabe perfectamente que La Nación S.A. representa todo lo contrario de lo que él defiende. Picado en una ocasión ya había demostrado la manipulación del diario de Tibás en torno a los temas relacionados con Venezuela. ¿Por qué entonces dar la entrevista? ¿por qué no remitirla a la Cancillería? Picado pecó de novato, se puso para que le dieran, y le dieron. El gobierno pusilánime no lo defendió, cuando lo nombraron sabían de su posición política, de hecho ese debió ser un factor para su nombramiento, que dejen de varas. Desde mi punto de vista lo que correspondía era una llamada de atención, si acaso. No se trataba de la torpeza de Roberto Zamora (exembajador en Corea) o de la exembajadora en Bolivia diciendo lo que pensaban de la Procuradora (aún cuando dijeron la verdad). Esto es diferente y es completamente ideológico. Una revisión detallada de la entrevista a Picado así lo demuestra.

Más grave fue lo de Rodrigo Carreras, exembajador en Israel, cuando negó que la operación israelí en Palestina fuera desproporcionada. Carreras dijo que la operación militar "parece" (solo parece) desproporcionada. Esto sí que es grave. ¿Y qué hizo el gobierno? Nada. Lo trasladó a La Habana. No hubo escándalos en la prensa. En Tibás el megáfono era sionista, a pesar del genocidio, que fue evidente que la operación militar judía fue desproporcionada.

Entonces, y esto es lo que me indigna con este gobierno, se vale defender genocidios, pero opinar a contrapelo de los poderes fácticos no se vale. Cierto que la voz oficial es y debe ser la Cancillería, pero la desproporción en la reacción frente a uno y otro caso es realmente notable, incongruente. ¿A qué se debe? ¿Pura pendejada? ¿A que la mitad del gobierno es de la derecha que cogobernó el con PLN? ¿A la debilidad autopercibida desde Casa Presidencial? Puede ser que a todo lo anterior. Nos quedan tres años del gobierno del cambio, a ver si cambia algo de verdad.

miércoles, 25 de marzo de 2015

El punto ciego de la pena

Hay días como los de ayer: larguísimos y cansados. Camino a Güápiles ayer hubo varias cortes, y un choque, así que llegamos tarde a clases en el Recinto. Como la Ley de Murphy es infalible la presentación que llevaba no abría, y cuando pedí otra cumpu, ya la maldita presentación abrió. Así funciona. La clase afortunadamente no estuvo mal, las chicas habían hecho los deberes y la participación en el aula aportó. La vuelta fue igual. Cortes en la carretera por arreglos en la Ruta 32 que hicieron que el regreso dilatara un poco más de lo debido. Una vez en San Pedro, a comer, el almuerzo lamentable. De vuelta a la casa, leer un poco, dormir un rato, y a clases de la maestría, afortunadamente la Facultad está ahora muy cerca, la tarde hermosa y mi reproductor de música siempre con inteligencia propia hace el resto. Las clases estuvieron bien, todos ponen su parte. Pero a las 7:45 de la noche ya estaba destruido y con hambre, exhausto.

Pero como La noche no es una ciencia exacta, Jorge Drexler me borró el cansancio apenas salió al escenario, descuadró el protocolo rígido y absurdo del Melico, los pasillos se inundaron de baile y movimiento. Simpático y en total armonía con el público se acabó la pena, llegamos a ese punto ciego en el que la pena no nos tocó, se quedó afuera. Y claramente el mundo siguió siendo lo que es: caos, conflicto, desquilibirio, y tras más de dos horas de concierto volvimos a la realidad, eso sí, mejores, contentos, y con la música dándonos vuelta en la cabeza tras Bailar en la cueva.

La noche se acabó en el Lobo Estepario matando el hambre, y con Drexler tomándose una birra en el bar. El intento de la foto típica del grupi falló de forma estrepitosa y ridícula buscando la foto perfecta (que en mi caso es imposible), lo que denota que ni siquiera aspirante a paparazzi.

Queda ahora para la memoria que por segunda vez vi a Jorge Drexler dando un maravilloso recital, y que cada vez que uno lo ve Todo se transforma, pasan cosas.

Una cosa curiosa, uno lleva una cámara y automáticamente todo el mundo asume que uno es fotógrafo, no fue nada difícil mezclarme entre la prensa y sacar algunas fotos, luego Drexler al descuadrar el teatro e invitar a todo el mundo a bailar facilitó las cosas para tomar fotos sin que los "guardianes" del teatro pudieran hacer nada para impedir las decenas de fotos que hice. Las comparto.