Como hoy se jugaba el clásico me quedé en casa. La salida de Floro era la única forma de salir, aunque fuera de momento, de la profunda crisis en la Liga. Es posible que pudiera ser la única opción razonable, el mercenario que preside la institución, se decantó por la llegada del Pato López, y convirtió esa decisión en una medida de tinte populista. Lo que claramente le dio un empujón anímico a los jugadores y principalmente a la afición, que desde que el Macho destruyó al equipo no levanta cabeza. Luego el empujón fue del árbitro. Y a pesar de eso, la Liga ganó bien, como también pudo ganarlo el Saprissa, que no estará en crisis gracias al árbitro precisamente, no deberían ser malagradecidos.
Después del partido, el Pato ha caído en cuenta de lo que se le viene encima si la Liga no empieza a carburar, por eso en la conferencia de prensa dijo que ahora sí estaba nervioso. Nada representa mejor el liguismo que Wílmer López. Habrá que ver si esta apuesta por el heroísmo, por el liguismo, puro da para tanto, pero lo cierto es que al Pato todo el mundo lo quiere porque es liguista. Y lo que necesita el equipo para ganar por fin la 30, es recuperar la identidad del equipo, esa que el resultadismo destruyó. Pero habrá que ver si da.
Mientras no nos olvidemos que la apuesta del presidente de la Liga, inicialmente fue ver para afuera, y sí, un español además, que no se nos olvide que Ocampo es un merdader.
Mientras, el Pato en ese eterno amor por el club, hoy le dio un gran triunfo a la afición, un golpe anímico valiosísimo. Da igual lo del árbitro. Da igual que no debió anular ese gol a los 16 segundos, para efectos de la Liga, para efectos de la afición da igual. El problema se resuelve con algo de memoria. Así es el juego, la polémica inherente al juego, y aún con la tecnología no se resolverá, si no el fútbol sería muy aburrido, tal y como se lo imaginan los que nunca han pateado un balón y lamentablemente dirigen nuestro deporte.
“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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domingo, 27 de agosto de 2017
jueves, 14 de mayo de 2015
El juego mediocre del Macho
Son pocas las veces en que dos de los equipos que más odio quedan eliminados el mismo día. Sí, aunque en dimensiones futbolísticas años luz una de otra, hoy quedaron al lado del camino el Real Madrid y el Deportivo Saprissa. Que pierdan estos dos equipos para mí, es y será siempre, motivo de alegría, motivo de celebración.
Pero no comentaré lo del Madrid, no hoy. Lo que quiero comentar es fútbol de de esta dimensión del subsuelo futbolero, o sea las semifinales del campeonato local.
Puro romanticismo, lo reconozco. Me gusta el fútbol bonito, y punto. No admito que un equipo que tiene los recursos para hacerlo, o al menos intentarlo, no lo haga. Por eso me resulta insoportable el estilo de Mourinho con todos los equipos que dirige (para poner un ejemplo de la otra dimensión futbolera). Es cuestión de gustos. Pero para mí no está por encima el resultado. No me gustan los técnicos resultadistas. Insisto, puro romanticismo.
Esta noche, como tantas otras, el Macho Ramírez jugó a no perder, hoy le salió, los dos campeonatos anteriores no y le regaló el título a un equipo saprisista inferior, pero con actitud ganadora, con más ganas de ganar. Así tal cual.
El domingo la Liga debió golear, dos a cero fue un resultado cortísimo. Baratísimo le salió a un equipo saprisista que quedó al desnudo, un equipo que juega mal, que no tiene equilibrio. Pero la Liga no goleó y el Macho ha decidido una vez aplicar la "táctica Tuasa". El Macho decidió que es necesario sufrir para pasar. El Macho decidió que la táctica que le llevó al fracaso frente al mismo rival dos campeonatos seguidos era la adecuada. Hoy le salió. Pero la Liga no perdió simplemente porque el rival que tenía en frente no es mejor. Y bueno la Liga está en la final, ¿pero porqué hay que jugar así? ¿porqué no jugar con todo como el domingo? El Macho otra vez renunció al ataque, renunció a jugar. Y a mí me resulta imperdonable, porque el domingo quedó claro que hay equipo para hacerlo mejor. Claro que el equipo contrario hace lo suyo también, pero eso no es pretexto.
Que un equipo con los recursos para jugar bien y ofensivo juegue con el bus atrás es una falta de respeto a sí mismo, al público y al rival. Mírese como se mire es una ofensa.
Me alegra que la Liga pueda ser campeón. Me alegra que Saprissa quede fuera. Pero no puedo celebrar la mediocridad de este tipo. Un juego indecoroso con un resultado ajustado. Un estilo feo, muy feo. Un sufrimiento innecesario. Habrá quien celebre. Habrá quien crea que no importa jugar feo si se pasa a la final o se gana un campeonato, total al final lo que cuenta son los números, que eso es lo que queda registrado. Que esto es el fútbol moderno. Puede ser.
Pero yo prefiero perder jugando bonito que ganar de esta forma. Y esto no quiere decir que me guste perder. Cuando jugaba fútbol siempre jugué a ganar, me gustaba competir, nunca compartí el estilo defensivo de los entrenadores que me dirigieron. Toda la vida he admirado a los jugadores virtuosos, a los defensores que salen jugando. Me gustan esos equipos de época que ganan jugando bonito, y pierden jugando bonito, fieles a su estilo.
Este equipo de la Liga es posible que salga campeón (no subestimo al equipo Herediano, pero tampoco es un derroche de fútbol), pero no será un equipo de época. No se recordará al Macho por su buen juego, será una estadística. Y terminar siendo una estadística me parece patético.
Pero no comentaré lo del Madrid, no hoy. Lo que quiero comentar es fútbol de de esta dimensión del subsuelo futbolero, o sea las semifinales del campeonato local.
Puro romanticismo, lo reconozco. Me gusta el fútbol bonito, y punto. No admito que un equipo que tiene los recursos para hacerlo, o al menos intentarlo, no lo haga. Por eso me resulta insoportable el estilo de Mourinho con todos los equipos que dirige (para poner un ejemplo de la otra dimensión futbolera). Es cuestión de gustos. Pero para mí no está por encima el resultado. No me gustan los técnicos resultadistas. Insisto, puro romanticismo.
Esta noche, como tantas otras, el Macho Ramírez jugó a no perder, hoy le salió, los dos campeonatos anteriores no y le regaló el título a un equipo saprisista inferior, pero con actitud ganadora, con más ganas de ganar. Así tal cual.
El domingo la Liga debió golear, dos a cero fue un resultado cortísimo. Baratísimo le salió a un equipo saprisista que quedó al desnudo, un equipo que juega mal, que no tiene equilibrio. Pero la Liga no goleó y el Macho ha decidido una vez aplicar la "táctica Tuasa". El Macho decidió que es necesario sufrir para pasar. El Macho decidió que la táctica que le llevó al fracaso frente al mismo rival dos campeonatos seguidos era la adecuada. Hoy le salió. Pero la Liga no perdió simplemente porque el rival que tenía en frente no es mejor. Y bueno la Liga está en la final, ¿pero porqué hay que jugar así? ¿porqué no jugar con todo como el domingo? El Macho otra vez renunció al ataque, renunció a jugar. Y a mí me resulta imperdonable, porque el domingo quedó claro que hay equipo para hacerlo mejor. Claro que el equipo contrario hace lo suyo también, pero eso no es pretexto.
Que un equipo con los recursos para jugar bien y ofensivo juegue con el bus atrás es una falta de respeto a sí mismo, al público y al rival. Mírese como se mire es una ofensa.
Me alegra que la Liga pueda ser campeón. Me alegra que Saprissa quede fuera. Pero no puedo celebrar la mediocridad de este tipo. Un juego indecoroso con un resultado ajustado. Un estilo feo, muy feo. Un sufrimiento innecesario. Habrá quien celebre. Habrá quien crea que no importa jugar feo si se pasa a la final o se gana un campeonato, total al final lo que cuenta son los números, que eso es lo que queda registrado. Que esto es el fútbol moderno. Puede ser.
Pero yo prefiero perder jugando bonito que ganar de esta forma. Y esto no quiere decir que me guste perder. Cuando jugaba fútbol siempre jugué a ganar, me gustaba competir, nunca compartí el estilo defensivo de los entrenadores que me dirigieron. Toda la vida he admirado a los jugadores virtuosos, a los defensores que salen jugando. Me gustan esos equipos de época que ganan jugando bonito, y pierden jugando bonito, fieles a su estilo.
Este equipo de la Liga es posible que salga campeón (no subestimo al equipo Herediano, pero tampoco es un derroche de fútbol), pero no será un equipo de época. No se recordará al Macho por su buen juego, será una estadística. Y terminar siendo una estadística me parece patético.
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