Cada día me convenzo más de que esta crisis del Ministerio de Educación Pública fue una trama del PLN, le dejó una brasa hirviendo al nuevo gobierno. Luis Guillermo Solís y su equipo, claramente no son responsable de este problema. Los responsables están en el PLN (o sea el anterior gobierno) y por supuesto a lo interno del MEP y otras instancias del Gobierno. Son muchas las dudas sobre el actuar de la Administración Chinchilla, fueron muchísimos los actos de corrupción, como para ahora no sospechar que se trata de un nuevo mega chorizo con el sistema informático. Esperemos que la nueva Ministra de Educación Pública no tenga ninguna clemencia y señale con nombres y apellidos a los responsables políticos y administrativos de semejante desastre.
Vale decir que el nuevo gobierno, sin ninguna duda, ha hecho un esfuerzo por resolver el problema, y eso es evidente, sin embargo no ha sido suficiente (¿qué podría serlo?), merece el Gobierno el beneficio de la duda en este sentido, sí, pero lo que ocurre es que el problema no está resuelto, y la gente sigue sin su salario, así de sencillo. Bajo esas condiciones no se puede levantar la huelga, ni esta ni ninguna otra.
Pedirle a los educadores que vuelvan a su trabajo, es obligación del Gobierno, eso se entiende, es comprensible, lógico. También es lógico que las corporaciones comerciales de comunicación lo hagan, encabezados como siempre por el diario de Tibás y el pésimo canal de La Uruca. Siempre han sido antitrabajadores, tengan o no la razón los trabajadores, sean justas o no las huelgas. Al final no se trata de la justeza de las peticiones o los movimientos, se trata de que el movimiento social no se organice no avance en sus derechos. Estas empresas (voceras de una clase social) defienden sus intereses, y esto es lo que comúnmente podríamos llamar Luchas de Clases.
Ahora, lo que "no parece lógico" es que tan rápido el "presi" esté tan alineado con estos sectores empresariales. Discursivamente han cerrado filas, y además estas empresas de comunicación así lo quieren proyectar.
¿A estas alturas alguien puede dudar de lo justo de esta huelga? Sinceramente creo que hay que ser bien cabrón como para no solidarizarse con los y las docentes. Porque es cuestión de ponerse en su lugar ¿qué haría uno si durante tres meses no le pagan? Pues como mínimo angustiarse, endeudarse, pero también putearse, llenarse de ira e indignación. Estar trabajando sin recibir un cinco es aún más frustrante que estar sin trabajo, porque se cumple con responsabilidad a cambio de nada, y se sabe que hay procesos judiciales (pensiones alimenticias, hipotecas, cobros de tarjetas de crédito y un sin fin más) que simplemente no entienden de la corrupción en un ministerio, que la incompetencia o la insensibilidad de políticos. Estar sin un cinco y tener que alimentar una familia (o varias) es desesperante. Varios conocidos están en esa situación.
Por eso es que me resultan indignantes las declaraciones de "Luisgui", no es correcto apelar al patriotismo para que los y las docentes vuelvan a su trabajo. Del patriotismo sólo viven los políticos, del patriotismo solo viven las sanguijuelas que utilizan esos discursos para movilizar lo peor de un país. Sí, no me gusta el patriotismo, no me gusta el nacionalismo, me parece un absurdo, me parece nocivo. Eso no quiere decir que no me ame este pedazo de tierra, pero simplemente esos discursos chovinistas los vomito.
Peor aún fue la cadena nacional del pasado domingo. Es maniqueo y muy bajo apelar al hambre de los niños. Ahí toda la derecha se ha puesto de acuerdo, han cerrado filas. Como si fueran los y las docentes responsables. La responsabilidad está en otro lado, en el gobierno, sí, que no ha pagado los salarios, el gobierno que es mal patrono. Por eso aún cuando tengo claro que las nuevas autoridades hacen su esfuerzo y no tienen la responsabilidad de esta bronca que heredan, no puedo estar de su lado, menos, con este tipo de discursos.
Y aún menos, luego de que el "presi" también apelara primero a la familia para luego indicar: "Soy, ante todo, educador y padre de familia. Por eso pido a mis compañeras y compañeros docentes reanudar las clases y confiar en el trabajo que estamos desarrollando". Aunque Solís es educador, no lo es del MEP, o sea, no tiene ni ha tenido problemas como los que enfrentan los y las docentes, ¿acaso pretende generar empatía con esta declaración? La campaña ya se acabó, y esos trucos discursivos están de más. Pero lo que más me llama la atención es que Solís se ubique como padre de familia también (más allá de que lo sea realmente), porque más seguido afirma, como si fuera un patriarca: "Tengan certeza las y los educadores que no habrá sanciones ni sufrirán deducciones salariales, sin embargo, el tiempo se agota, por lo que apelo con vehemencia a la responsabilidad, vocación de servicio y solidaridad que caracteriza al personal del Magisterio Nacional". No habrá sanciones (faltaba más, tras de que se les adeudan meses que su justo reclamo además impliquen reducciones salariales o despidos), pero "el tiempo se agota" ¿para qué? ¿a quién o a quiénes? ¿será que, como si fuera el "padre de la patria", advierte que su paciencia se agota? ¿no es eso claramente una amenaza? "Responsabilidad, vocación de servicio y solidaridad", sobre todo esto último es lo que están demostrando los y las docentes con la huelga. Recordemos que el problema afecta a más de 13.000 educadores. Recordemos también que en un principio Solís negó que hubiese crisis, luego la Ministra corrigió en el Congreso, y habló de una "severa crisis".
La "patria", dice Solís, demanda que los educadores vuelvan a las aulas ¿quién es la patria? ¿Esa misma que maltrata a los educadores? ¿esa misma que pretende que vivan y se sacrifiquen por "amor patriótico" del más puro? ¿sirve ese amor a la patria para comprar los frijoles y el arroz? ¿sirve para pagar la hipoteca? Ese discurso fácil de la patria me tiene podrido. Ese discurso de la patria es un vulgar uso ideológico, sirve para la dominación, es maniqueo. Ellos lo saben, por eso lo usan. Así ha sido desde que somos una República... "libre e independiente"... que se precia de tener más educadores que soldados... educadores maltratados (desde su formación, desde su contratación, en el ejercicio de su función, y en su jubilación, gracias PLN). Al menos no se ha hecho una equivalencia de la "Patria" con la "negrita", ya hubiera sido el colmo de la vulgaridad.
Honestamente esperaba otra cosa en el manejo de esta crisis por parte de Solís (hombre inteligente), y no porque estuviese contagiado de la "esperanza" que embargó a mucha gente (yo anulé mi voto), tampoco esperaba ver a tanta gente amiga (mucha muy querida) haciendo todo lo contrario de cuando eran estudiantes (del sector derechoso del PAC no esperaba nada), supongo que ya en el gobierno toca "madurar".
¿Qué esperaba? Pues lo lógico, un llamado a las aulas (es el deber del gobierno), pero con decoro y respeto. También esperaba que se hiciera más, ¡sí, más! Una declaratoria de emergencia, una declaración enérgica en protección del gremio ante la voracidad financiera, la activación de redes de apoyo a los y las docentes, esperaba una enérgica condena a los y las responsables, esperaba la declaratoria de guerra a las mafias que tienen a ese Ministerio hecho un adefesio institucional de clientelismo político, esperaba que esta fuera la oportunidad para intervenir todo el MEP. Esta sí que es una bronca que valía la pena comerse ¿quién podría estar en contra de estas medidas? Las ratas por supuesto.
La huelga debe mantenerse hasta que se le pague a todos y todas las docentes, hasta el último cinco. Insisto en que no es responsabilidad de este gobierno lo que ha ocurrido, pero sí es su responsabilidad resolverlo, para eso están en el gobierno, nadie les obligó, convencieron a un significativo número de costarricenses de que tenían "el mejor equipo", pues les toca demostrarlo.
¡Ni un paso atrás, toda la solidaridad con los y las docentes!
“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
Ignacio Martín-Baró
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martes, 20 de mayo de 2014
miércoles, 26 de junio de 2013
Nuestro derecho a la huelga
No sé si alguien cree que eso de la lucha de clases es una invención de un viejo barbudo que se murió hace poco más de siglo y medio, o que eso quedó enterrado con la URSS; si es así esa persona está muy equivocada. Si algo nos ha mostrado este gobierno, es que la lucha de clases existe, y que se hace con mucha fuerza desde arriba hacia abajo. ¿No es acaso evidente que este es el gobierno de los empresarios? ¿No es evidente acaso que esos empresarios que han tomado el poder gobiernan para sí mismos? ¿no es más que evidente que buscan reformar todo el aparato estatal para sacar mayor ganancia a costa de la fuerza de trabajo? ¿No dice nada acaso que este es el país de Latinoamérica donde más rápidamente se concentra la riqueza? ¿Es que acaso tanto chorizo no es un seña inequívoca de que quieren sacarnos hasta los ojos para seguir con la fiesta? El gobierno de Costa Rica, independientemente de si es el PLN o el PUSC, es el gobierno de los ricos, de los empresarios, y ese gobierno sirve para sostener los buenos negocios, la generación de capital que se acumula en pocas manos, a partir de los muchísimas manos que producen día tras día esa riqueza.
Por eso es que una de las herramientas fundamentales que tenemos como trabajadores, como trabajadoras, es la huelga. El derecho a parar la producción y la circulación de mercancías es clave para generar presión a esos dueños que se enriquecen con nuestro trabajo. Por eso es que le tienen tanto miedo a la huelga, porque interrumpe el ciclo de reproducción del capital. También por eso es que los capitalistas (es decir los dueños de los medios de producción) pugnan y presionan al gobierno para que se suprima el derecho a la huelga, es por eso que en nuestro país están prohibidos los sindicatos en el sector privado. Es por eso esa campaña un día sí y otro también contra ese instrumento de organización política que es el Sindicato.
Ahora, ¿son el Sindicato y la huelga las únicas herramientas de lucha? Por supuesto que no, pero son importantes, porque parar la producción es una herida profunda para el sistema. Por ejmplo, cuando hay una parálisis de la producción y de la circulación de mercancías el gobierno sale apurado a "informar" sobre las pérdidas. Como si las pérdidas fueran para todos de forma directa y por igual. Claro que en primera instancia el que pierde es el capitalista, también hay que reconocer que en segunda y tercera instancia hay otras afectaciones, pero la principal es para el capitalista. Esas otras afectaciones ocurren porque el PIB y la economía como tal están ligadas a la producción y a eso que denominan el crecimiento económico, que no es otra que el ciclo de reproducción del capital. Que nos hacen creer que es la única forma en que la economía puede funcionar, y que una parálisis de la producción nos hace perder a todos.
Es precisamente por eso que el poder le teme tanto a las huelgas, es por eso que los gobiernos, que los capitalistas, buscan constantemente dividir al movimiento obrero, es por eso también que la batalla se instala en el campo de lo ideológico. Es por eso que las huelgas son reprimidas brutalmente.
El capitalista sabe que en esta sociedad, en la que trabajadores y trabajadoras tienen que vender su Fuerza de Trabajo para sobrevivir - esto que se denominó el Reino de la Necesidad -, el trabajador es la parte débil de la relación, aunque la Constitución Política establezca el derecho a cambiar de trabajo cuando "uno quiera" se trata de una ilusión cuando la realidad manda que hay que comer. Es decir, tenemos la ilusión de una libertad que es sometida a un principio de realidad, al reino de la necesidad, y cuando hay necesidad, no hay libertad posible. Esto lo sabe el patrono y juega con ello. Es precisamente por eso que la fuerza de los trabajadores estriba en la posibilidad de unirse y juntos hacer presión sobre el patrón. Y se hace presión, a través de la paralización de la producción y la circulación de las mercancías.
Para eso es que sirven las huelgas. Por eso es que para el gobierno de los empresarios la huelga nunca es oportuna, nunca es el momento para una huelga, por eso es que cuando hay huelga se lanzan violentamente a señalar "los daños" que provoca la huelga, y muchas veces se lanzan a reprimirlas. Justamente por eso es que en este país nunca hay "huelgas legales". Por eso no es de extrañar el titular del periódico de Tibás: "Paro Nacional afectó a conductores, pacientes y turistas", y ojo que lo llaman "paro". Por eso es que la Chinchilla agradece a quienes no salieron a manifestarse. Con esto Chinchilla se asemeja más al franquista Mariano Rajoy que a Mujica. Roverssi, nuevo ministro de propaganda, hizo esa absurda comparación con Mujica, no hay palabras.
Miles de personas salieron hoy a las calles en todo el país, nadie, absolutamente nadie puede ocultar que la jornada de lucha de hoy se extendió por todo el país. Compañeros de Guanacaste reportan que desde el Combo en el año 2000, no había tanta gente manifestándose en Liberia. En Limón la jornada también multitudinaria, como también lo fue la marcha en Cartago, en Heredia, Alajuela y Occidente. Las razones son muchas, y sólo el gobierno las ignora. Porque es un gobierno prepotente y corrupto, que ha gobernado con total cinismo.
Es mucha la molestia que hay en nuestro país. No conozco a nadie que defienda ya a este gobierno corrupto. El gobierno está solo, y ya hasta las ratas han abandonado el barco. Pero es que además, esto es el cúmulo de 30 años de neoliberalismo, de eso que Francisco Chacón denomina un éxito y llama "modelo país". El país no aguanta ya tanto saqueo, tanto descaro con las instituciones públicas y ya tira el tapón. Estoy seguro que miles y miles de costarricenses se habrían sumado hoy a a huelga si no fuera porque perderían su trabajo al sumarse, por el miedo, porque lo sindicatos y la organización de trabajadores está prohibida en el sector privado.
Estamos en un momento clave en la historia del país, y las manifestaciones en el mundo están a la orden del día, exigiendo exactamente lo mismo que nosotros, más participación en la toma de las decisiones, más inversión pública, un gobierno para todos y no solo para el capital, cero corrupción, no más recortes. En nuestro país, el malestar es más que evidente, sólo el gobierno "no lo ve", y no lo ve simplemente porque no le importa, creen que pueden gobernar alejados de la gente. Mientras Dilma Russef enfrenta la movilizaciones convocando a una constituyente y entablando diálogo, Chinchilla dice no entender porqué la gente sale a al calle.
En este momento clave que vivimos es más que necesario unirnos, tener la posibilidad de hablarnos, pero sobretodo en convertirnos en interlocutores de la gente, y para eso es necesario salir a la calle, salir a los barrios, ir a las fábricas, a todos los centros de trabajo, y hablar con la gente. Es indispensable conseguir que toda esa gente también se movilice. Será posible sólo si hablamos con la gente. Y si todos paramos el país, que es el golpe, el punto de inflexión que requiere este país para construir otra Costa Rica. Pero ese hablar con la gente implica construir propuestas que den respuesta a esas grandes y pequeñas necesidades de las mayorías, desde sus necesidades. Si tenemos esa capacidad lograremos cambiar este país.
Las huelgas son esa oportunidad para mostrar el cinismo del gobierno, pero son también una oportunidad perfecta para dialogar con la gente, esa oportunidad se construye y se construye en la preparación de la huelga, generando las condiciones para que la paralización sea total. Hay que dar ese salto fundamental, hay condiciones suficientes, hay hartazgo, hay malestar. Por eso le tienen tanto miedo a la huelga. Por eso la satanizan, porque es nuestra herramienta de presión, y si logramos que esa herramienta se combine con toda la diversidad del movimiento social se convierte en una fuerza imparable.
Los sindicatos deben comprender que la unidad es la única posibilidad de triunfo, y que además, hoy, el sindicato no es el único actor social de lucha, que no es el sujeto revolucionario único, aunque muy importante, que hay otros actores y actrices fundamentales y que todas otras luchas y reivindicaciones que trascienden los meramente económico son importantes en la transformación social.
Por eso el llamado que hace este Parcial Irrescatable es a construir, a preparar una huelga nacional que paralice todo, que pare la producción, y que sea capaz de asestarle un golpe mortal al gobierno corrupto que tenemos. Las condiciones están, pero hay que esforzarse mucho para lograr canalizar todos esos malestares. La Jornada de este 25 de junio fue éxito, pero nos falta mucho más.
Por eso es que una de las herramientas fundamentales que tenemos como trabajadores, como trabajadoras, es la huelga. El derecho a parar la producción y la circulación de mercancías es clave para generar presión a esos dueños que se enriquecen con nuestro trabajo. Por eso es que le tienen tanto miedo a la huelga, porque interrumpe el ciclo de reproducción del capital. También por eso es que los capitalistas (es decir los dueños de los medios de producción) pugnan y presionan al gobierno para que se suprima el derecho a la huelga, es por eso que en nuestro país están prohibidos los sindicatos en el sector privado. Es por eso esa campaña un día sí y otro también contra ese instrumento de organización política que es el Sindicato.
Ahora, ¿son el Sindicato y la huelga las únicas herramientas de lucha? Por supuesto que no, pero son importantes, porque parar la producción es una herida profunda para el sistema. Por ejmplo, cuando hay una parálisis de la producción y de la circulación de mercancías el gobierno sale apurado a "informar" sobre las pérdidas. Como si las pérdidas fueran para todos de forma directa y por igual. Claro que en primera instancia el que pierde es el capitalista, también hay que reconocer que en segunda y tercera instancia hay otras afectaciones, pero la principal es para el capitalista. Esas otras afectaciones ocurren porque el PIB y la economía como tal están ligadas a la producción y a eso que denominan el crecimiento económico, que no es otra que el ciclo de reproducción del capital. Que nos hacen creer que es la única forma en que la economía puede funcionar, y que una parálisis de la producción nos hace perder a todos.
Es precisamente por eso que el poder le teme tanto a las huelgas, es por eso que los gobiernos, que los capitalistas, buscan constantemente dividir al movimiento obrero, es por eso también que la batalla se instala en el campo de lo ideológico. Es por eso que las huelgas son reprimidas brutalmente.
El capitalista sabe que en esta sociedad, en la que trabajadores y trabajadoras tienen que vender su Fuerza de Trabajo para sobrevivir - esto que se denominó el Reino de la Necesidad -, el trabajador es la parte débil de la relación, aunque la Constitución Política establezca el derecho a cambiar de trabajo cuando "uno quiera" se trata de una ilusión cuando la realidad manda que hay que comer. Es decir, tenemos la ilusión de una libertad que es sometida a un principio de realidad, al reino de la necesidad, y cuando hay necesidad, no hay libertad posible. Esto lo sabe el patrono y juega con ello. Es precisamente por eso que la fuerza de los trabajadores estriba en la posibilidad de unirse y juntos hacer presión sobre el patrón. Y se hace presión, a través de la paralización de la producción y la circulación de las mercancías.
Para eso es que sirven las huelgas. Por eso es que para el gobierno de los empresarios la huelga nunca es oportuna, nunca es el momento para una huelga, por eso es que cuando hay huelga se lanzan violentamente a señalar "los daños" que provoca la huelga, y muchas veces se lanzan a reprimirlas. Justamente por eso es que en este país nunca hay "huelgas legales". Por eso no es de extrañar el titular del periódico de Tibás: "Paro Nacional afectó a conductores, pacientes y turistas", y ojo que lo llaman "paro". Por eso es que la Chinchilla agradece a quienes no salieron a manifestarse. Con esto Chinchilla se asemeja más al franquista Mariano Rajoy que a Mujica. Roverssi, nuevo ministro de propaganda, hizo esa absurda comparación con Mujica, no hay palabras.
Miles de personas salieron hoy a las calles en todo el país, nadie, absolutamente nadie puede ocultar que la jornada de lucha de hoy se extendió por todo el país. Compañeros de Guanacaste reportan que desde el Combo en el año 2000, no había tanta gente manifestándose en Liberia. En Limón la jornada también multitudinaria, como también lo fue la marcha en Cartago, en Heredia, Alajuela y Occidente. Las razones son muchas, y sólo el gobierno las ignora. Porque es un gobierno prepotente y corrupto, que ha gobernado con total cinismo.
Es mucha la molestia que hay en nuestro país. No conozco a nadie que defienda ya a este gobierno corrupto. El gobierno está solo, y ya hasta las ratas han abandonado el barco. Pero es que además, esto es el cúmulo de 30 años de neoliberalismo, de eso que Francisco Chacón denomina un éxito y llama "modelo país". El país no aguanta ya tanto saqueo, tanto descaro con las instituciones públicas y ya tira el tapón. Estoy seguro que miles y miles de costarricenses se habrían sumado hoy a a huelga si no fuera porque perderían su trabajo al sumarse, por el miedo, porque lo sindicatos y la organización de trabajadores está prohibida en el sector privado.
Estamos en un momento clave en la historia del país, y las manifestaciones en el mundo están a la orden del día, exigiendo exactamente lo mismo que nosotros, más participación en la toma de las decisiones, más inversión pública, un gobierno para todos y no solo para el capital, cero corrupción, no más recortes. En nuestro país, el malestar es más que evidente, sólo el gobierno "no lo ve", y no lo ve simplemente porque no le importa, creen que pueden gobernar alejados de la gente. Mientras Dilma Russef enfrenta la movilizaciones convocando a una constituyente y entablando diálogo, Chinchilla dice no entender porqué la gente sale a al calle.
En este momento clave que vivimos es más que necesario unirnos, tener la posibilidad de hablarnos, pero sobretodo en convertirnos en interlocutores de la gente, y para eso es necesario salir a la calle, salir a los barrios, ir a las fábricas, a todos los centros de trabajo, y hablar con la gente. Es indispensable conseguir que toda esa gente también se movilice. Será posible sólo si hablamos con la gente. Y si todos paramos el país, que es el golpe, el punto de inflexión que requiere este país para construir otra Costa Rica. Pero ese hablar con la gente implica construir propuestas que den respuesta a esas grandes y pequeñas necesidades de las mayorías, desde sus necesidades. Si tenemos esa capacidad lograremos cambiar este país.
Las huelgas son esa oportunidad para mostrar el cinismo del gobierno, pero son también una oportunidad perfecta para dialogar con la gente, esa oportunidad se construye y se construye en la preparación de la huelga, generando las condiciones para que la paralización sea total. Hay que dar ese salto fundamental, hay condiciones suficientes, hay hartazgo, hay malestar. Por eso le tienen tanto miedo a la huelga. Por eso la satanizan, porque es nuestra herramienta de presión, y si logramos que esa herramienta se combine con toda la diversidad del movimiento social se convierte en una fuerza imparable.
Los sindicatos deben comprender que la unidad es la única posibilidad de triunfo, y que además, hoy, el sindicato no es el único actor social de lucha, que no es el sujeto revolucionario único, aunque muy importante, que hay otros actores y actrices fundamentales y que todas otras luchas y reivindicaciones que trascienden los meramente económico son importantes en la transformación social.
Por eso el llamado que hace este Parcial Irrescatable es a construir, a preparar una huelga nacional que paralice todo, que pare la producción, y que sea capaz de asestarle un golpe mortal al gobierno corrupto que tenemos. Las condiciones están, pero hay que esforzarse mucho para lograr canalizar todos esos malestares. La Jornada de este 25 de junio fue éxito, pero nos falta mucho más.
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