“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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sábado, 28 de junio de 2014

Apunte Mundialista. Gran Mundial

Hoy cumple años mi hermana, la número 5 del clan, así que bajé a comprarle algo (ya ella sabe qué, lo que no sabe es cuál...; esa es la sorpresa). El caso es que cuando iba en el bus empecé a escuchar pitazos. Al principio pensé que la gente andaba muy contenta y llena de optimismo por el partido de mañana. Y cuando pasé por la Fuente Tsaitami (ése es el verdadero nombre de lo que llamamos la Fuente de la Hispanidad, según lo que comentó mi querida amiga Amanda Alfaro en el feisbuc, y lo que significa es TODAS LAS AGUAS, en bribri), había decenas de colombianos celebrando el pase de Colombia a los Cuartos de Final en el Mundial.

Tras superar amplia y brillantemente a un muy mermado Uruguay, se medirán contra Brasil en Cuartos. Supongo que los brasileños deben estar felices por no jugar contra Uruguay, pero deberían estar mucho más preocupados por el gran juego de los colombianos. Y como escribió también en feisbuc otro muy querido amigo mío, Manuel Morales: "El 'jogo bonito' de Brasil se acabó en el '86, con aquel equipo maravilloso de Telé Santana, Zico, Sócrates, Junior, Falcao y Careca. Llegó como favorito a las copas del '82 y el '86 y se fue de las dos temprano, eliminado primero por Paolo Rossi y después por Francia, en parte gracias a una floja defensa y a un pésimo portero. Fue un campeón sin corona, que jugó el mejor fútbol de Brasil en toda su historia (mejor aún que en el '70)".

Ese equipo de Brasil sí que era un equipazo. Esos once que hoy juegan, excepto Neymar, no le llegan a los tobillos a ese gran equipo que tuve la oportunidad de ver en mi infancia. Pareciera que el triunfo del capitalismo a los inicios de los noventa también marcó la época de comercialización total del fútbol, o al menos profundizó ese proceso que ya el corrupto de Havelange había iniciado con reinado supremo. La comercialización extrema del fútbol ha ido influyendo demasiado en el juego, y ahora se juega a no perder. Claro, hay millones de dólares en juego. La FIFA toma las decisiones pensando más en el negocio que en el juego mismo. Recordemos a Maradona ya desde los ochenta denunciando todas estas situaciones. Lo de ahora es simplemente obsceno. 

Pero volviendo a los colombianos. Me pareció lindísimo que los colombianos se encontraran en la Fuente, que se la tomaran, que se la apropiaran, que hicieran suyo ese espacio público. El pase a cuartos es similar a lo que podría hacer nuestra selección mañana. Colombia, a pesar de ser un equipo con un gran fútbol, y de haber tenido grandes equipos, grandes jugadores, grandes entrenadores, no había pasado de los octavos, igual que nosotros en Italia 90. Ese equipo del noventa era un cuadrazo, grandes figuras que para el siguiente mundial hicieron unas eliminatorias de ensueño y luego se fueron en la primera ronda, y siempre habrá que recordar a Escobar. Pero desde ese equipo del noventa Colombia no había superado la fase de grupos, y de qué forma lo han hecho: cuatro triunfos al hilo, y un equipo que se muestra como candidato a ganar. El técnico, uno enorme: Pekerman. Recuerdo que estaba en Medellín cuando escuché la noticia de su nombramiento, un tremendo acierto de la Federación, opinión que no compartían algunos periodistas y opinadores de los medios comerciales. Hoy, igual que Pinto en nuestro país, les cierra la boca. Es posible que muchos de los que hablaron pestes contra Pinto en Colombia también lo hacían con Pekerman. Es posible que, en cierta medida, eso le alegre a Pinto. No sé; a mí sí. Los nuestros son nefastos, y lo peor de todo es que son unos payasos, unos figurones, ignorantes y bien vagos, no se informan bien. 

Que los colombianos celebraran la victoria de su Selección en un lugar público en el que nosotros celebramos habla del nivel de integración que la comunidad colombiana tiene en nuestro país, o al menos eso interpreto yo. Puede ser que me equivoque. El caso es que esa apropiación de espacios públicos, desde mi punto de vista, colabora a naturalizar la presencia de gente que nacieron en otros lados y que por muchas razones están en nuestro país. Ayuda a que asumamos que esto es natural y que en eso consiste la convivencia social, porque además no escuché comentarios reprochando que se tomaran la fuente; por el contrario, la gente que iba en carro y a pie sonreía. Me gustó eso.

Este ha sido un gran mundial, el mejor Mundial que he visto. Muchos goles, equipos que juegan a ganar, que le ponen ganitas. Los grandes equipos europeos, los tres de las ligas más potentes económicamente, se fueron con la cabeza gacha, humillados, y endosándole pérdidas millonarias al ente corrupto que dirige el fútbol mundial. No les sienta bien jugar en el Trópico, mucho calor dicen, mucha humedad se quejan, prefieren jugar cómodos, no saben lo que es jugar con las duras condiciones que tenemos en estos sures. Reventados por el calendario que les exige jugar para alimentar los bolsillos de los mercaderes y que el negocio circule como la redonda bola, los grandes equipos europeos (excepto Alemania y Francia) se fueron por la puerta de atrás con más pena que gloria. En tanto, a excepción de Ecuador y Honduras, los equipos latinomericanos pasaron mostrando que están en distintos niveles, pero en todo caso cerrando una primera fase para ser recordada.

¿Será porque el Mundial se juega en Brasil que éste es tan bueno? La verdad no sé si eso influye. Podrían ser muchas cosas, ya habrá tiempo para pensar en eso. Podría ser que ocurriera que los jugadores han visto las protestas en el Brasil y pensaron que la gente tenía razón, y que entonces deberían jugar al fútbol como se debe, porque es lo mínimo que un jugador de fútbol debería hacer. Pero pensar eso es realismo mágico, lamentablemente.

La gente tiene razón en quejarse contra esa institución corrupta que es la FIFA y exigir a los gobiernos mayor inversión pública en cosas muy importantes y básicas como la educación, la salud, el empleo; o sea que gobiernen democráticamente y democratizando. Este Mundial ha terminado por dejar desnuda a la corrupta FIFA. Este Mundial ha reivindicado el fútbol a pesar de la FIFA. La gente en Brasil ha hecho lo que debía: mostrarle al mundo la obscenidad del negocio alrededor del fútbol. Lo ha retratado de forma incontestable; creo que sólo en Brasil podía ocurrir semejante cosa y eso es posible únicamente porque hay una ciudadanía activa, organizada, y porque hay un proceso político intenso, porque los gobiernos progresistas han avanzado, empujados por la gente, hacia que sea posible exigir más. El gobierno de Brasil está muy amarrado por las élites político-empresariales que frenan las reformas y por eso es fundamental que la gente empuje y se organice; eso es lo que han hecho aprovechando la vitrina que el mundial les da. Eso puso en el tapete la discusión en torno a la desigualdad, en torno a lo obsceno del negocio. Deja tocada a la FIFA, nunca como ahora tan desacreditada. Nadie en su sano juicio hoy se atreve a justificar a semejante corruptela.

Indigna por eso el castigo "ejemplar" a Suárez. Porque, aunque hay consenso en que Suarez debía ser sancionado, es desmedido, es hipócrita, moralista. La FIFA no tiene ninguna moral para hacer lo que hizo, pero tiene el poder. Ya es hora de sacar a estos corruptos de la dirección del fútbol mundial. No debería ser Suárez el que sea expulsado del fútbol, sino Blatter, y para siempre. Las protestas en Brasil exigieron democratizar el gasto y la toma de decisiones, exigieron otra racionalidad en la economía, y denunciaron e hicieron evidente la corruptela de esa mafia que es la FIFA. Pero ¿cómo sacarlos para siempre del fútbol? Esa es la cuestión, y por eso es que es nefasto que los equipos tengan dueños. Los dueños no se eligen y toman decisiones porque lo que ven es plata. ¿No es el fútbol una metáfora de cómo funcionan las cosas en el mundo de verdad?

Hasta ahí lo dejo. Esperemos poder celebrar mañana un pase a cuartos de final, las posibilidades son amplias, como nunca antes. Pero, ojo, el equipo griego es un equipo duro y ultradefensivo que sabe cuándo matar, por algo están ahí, por algo también fueron campeones de Europa, jugando horrible, pero al fin de cuentas campeones.


Pd. Lamentable que Chile haya quedado eliminado, gran equipo.

sábado, 21 de junio de 2014

Apunte Mundialista. El grupo de la muerte.

¿Alguien se podía imaginar hace dos semanas que Costa Rica iba a liderar el grupo de la muerte? ¿Alguien se imaginaba pasarle por encima a Uruguay? ¿Alguien se pudo haber imaginado que en un mismo día Costa Rica le ganaría a Italia y eliminaría a Inglaterra? Pues yo no. Lo reconozco. No le tenía fe al equipo, porque le tocó en el peor de los grupos. Dejémonos de varas, Costa Rica clasificó muy bien al mundial, pero en una zona que se practica mal fútbol. En la CONCACAF no hay potencias futbolísticas, y nos enfrentábamos a tres equipos de tradición, llenos de figuras. Se trata de realismo, nada más que eso. En la quiniela, confieso, le anoté tres derrotas a Costa Rica.



Desde hace muchos años no gritaba un gol de esta manera, hace mucho tiempo no celebraba un triunfo de la Sele así. El equipo de Costa Rica ha ganado dos partidos jugando muy bien, siendo muy superior a Uruguay y a Italia, y eso no es poca cosa, eso me emociona más aún. Esto es histórico. Impresionante. Superior a lo de Italia 90. Superior porque el grupo en este mundial era muchísimo más complicado, tres campeones mundiales. El equipo juega con ganas, todos. Pero juega con orden, porque Pinto es un gran entrenador. Muchos periodistas, esos que hoy le alaban, le criticaron con fiereza. Pinto es el gran artífice de este triunfo, porque estas victorias son fraguadas desde el camerino, desde el pizarrón, desde la meticulosidad de un hombre que estudia. Pinto dijo en la conferencia de prensa que llevaba 20 años estudiando cómo juega Italia, y antes había dicho que llevaba 8 años viendo jugar a Pirlo. Y Pinto planteó el partido para anular el sistema italiano, Pirlo no brilló, Ballotelli anulado. Pinto planteó de forma brillante el partido, y los jugadores se aplicaron en la cancha. Los jugadores le respetan, y Pinto ha logrado compactar al grupo, eso se nota cuando el equipo salta a la cancha: todos trabajan para el equipo. Costa Rica juega con autoridad en el grupo de la muerte, con una idea clara, sin complejos, al ataque. Me gusta este equipo, me gusta mucho.

Costa Rica fue más que Uruguay, Costa Rica fue más que Italia. Se tocó la bola contra Italia, se oyó el ole en las gradas... de verdad ¡¡¡quién se lo iba a imaginar!!! 

La FIFA, que sólo piensa en el negocio, sacó la calculadora, y no deben estar muy contentos, serán millones en pérdidas por la eliminación de Inglaterra, y ojo que hasta podría quedar afuera Italia. No sé si será por eso que a la FIFA se le ocurrió que tenía hacerle la prueba dopping a siete jugadores de nuestra Selección. La FIFA es un órgano corrupto, de eso ya nadie en el mundo tiene duda. A esa dirigencia corrupta le gusta que pasen los grandes, los poderosos, los que tienen dinero, los que reproducen el negocio. Es un insulto lo de las pruebas de dopping, aunque digan que se trata de hacerlas a los jugadores que no tenían el control previo al mundial. 

Esas pruebas de dopaje, que por cierto han salido todas negativas, son sospechosas, malintencionadas, e intentan poner en cuestión un triunfo legítimo, incuestionable, incluso a pesar del mal árbitro chileno. Los italianos terminaron arrastrando los pies en el calor de Recife, los nuestros salieron enteros. Para la FIFA entonces, resulta eso sospechoso. Como si este no fuera un país tropical y no fuera, por tanto, más asimilable el clima, como si no fuera posible una buena preparación física, como si no fuera posible lo que el mundo entero vio en la cancha: un equipo muy superior al otro. En lo simbólico, la FIFA cuestiona el triunfo, o intenta empañarlo. Son unos impresentables. En todo caso, espero que esto también sirva como "efecto nieve" y le dé al equipo más ganas de triunfar. 

En fin, este triunfo sobre Italia es histórico, y muestra que no siempre se impone la lógica. Que hay algo de impredecible en este maravilloso deporte, lamentablemente prostituido por los mercaderes. Estamos frente a un gran mundial, con muchos goles, con grandes juegos, como hace tiempo no se veía en los mundiales uniformes de la FIFA. Brasil ha resultado difícil para algunos equipos europeos que no soportan el clima y la humedad, los estadios llenos de latinomericanos que hacen sentir presión adicional a estos jugadores. Este mundial de Brasil ya es un gran mundial, y además parece será nuestro mundial, ya veremos hasta donde llega nuestra selección, por el momento en el grupo de la muerte somos los que estamos vivos por encima de todos, y eso es motivo de celebración.

jueves, 12 de junio de 2014

Apunte Mundialista. Fútbol a pesar de la FIFA

Empezó el mundial, y con él muchas otras cosas. Creo que este es el primer mundial de la historia que se inicia en medio de tanta polémica, envuelto en tantas protestas. Podría pensarse que es irónico que ocurra así en un país que se supone es absolutamente futbolero. Y lo que ocurre es que ha quedado en evidencia el despilfarro que ha significado la organización del mundial, como también se hizo evidente  que existe todo un entramado de corrupción. Hoy para todo el mundo es claro que la FIFA es una institución corrupta, manejada por una bola de mercaderes a los que poco les importa el fútbol y están preocupados por hacer grandes negocios. Solo eso les importa. Joseph Blatter en su vida ha tocado una pelota de fútbol, es posible que no entienda de fútbol, es un tecnócrata corrupto. Y es una lástima que un deporte como el fútbol se convierta, se reduzca, a ese vulgar negocio que encabeza la multinacional más corrupta del planeta, y eso es mucho decir, porque la competencia es dura.

Es lamentable que, por poner sólo un ejemplo, se haya visto ese patético espectáculo con "pitbull" y "JLO", ¿es que acaso en el Brasil no hay cientos de miles de artistas que podrían representar de verdad esa riqueza cultural? Es una vergüenza que ese "artista" se haya presentado, para disimular tuvieron que ponerle una camiseta amarilla, que dijera Brasil, como "para que nadie lo notara". No es chovinismo, es que simplemente es una expresión patética de globalización mercantil. Es realmente molesto que se haya puesto en escena la "bandera de la felicidad" de coca-cola, una multinacional que ordenó matar sindicalistas en Colombia entre otras bellezas; esa es su "felicidad". Es indignante que ese sincretismo entre marca y fútbol sea promovido de esa forma, porque es muy perverso. Porque además no es cierto que sin los patrocinadores el fútbol no es posible; no es cierto. El fútbol se juega, el fútbol emociona, apasiona, a pesar de los patrocinadores, a pesar de la FIFA, a pesar de los oportunistas de saco y corbata, a pesar de los tecnócratas que lo único que ven en una bola es un negocio redondo. Que se joda la FIFA. Por eso tienen razón quienes se manifiestas en las calles de Brasil, exigiendo más inversión pública, más educación, más salud, porque es posible, hay dinero. Es obsceno que se gaste tanto dinero construyendo estadios innecesarios mientras hay hambre y pobreza. Es obscena la política de desplazamiento territorial y urbana para construir los estadios, es obscena la brutal "limpieza" urbana que han hecho. Y lo más obsceno de la inauguración, por cínico, fueron las tres palomas por la paz en el mundo, eso fue casi una provocación.

Y a pesar de todo esto me gusta el fútbol, me emociona el juego. Crecí jugando fútbol. E insisto que muchos intelectuales crean simplemente que esto es 22 carajos corriendo detrás de una bola, es un simplismo, por decir lo menos, pero denota que nunca jugaron, por eso se les hace incomprensible. Pero da igual. Como dije, me gusta el fútbol a pesar de la FIFA y su corruptela, y debería decir además, me gusta el fútbol a pesar de los intelectuales.

El primer partido quedará para la historia, con un Brasil sin gracia, insípido. No es un asunto de presión, Brasil siempre ha jugado con presión. Es un asunto de mercado. El Jogo Bonito es eso, nada más, no es garantía de títulos, y eso en estos días es lo que se requiere, ganar como sea. Y hoy Brasil ganó con la ayuda del árbitro japonés. El titular de El País de España es exacto: "Neymar remata la faena del árbitro". Brasil podía haber ganado su partido sin la ayuda tan descarada del árbitro, pero no se veía cómo. Y es que Brasil no puede quedarse fuera en la primera ronda, ni en la segunda. Imagino que ahí sí estallaría todo. Además el ente corrupto necesita a Brasil en la final. Lamentable. Muy bien la selección de Croacia, me gustó.

El fútbol es polémica, es inherente a la naturaleza del fútbol. Por eso en parte es que apasiona, porque está lleno de situaciones. Lo del japonés puede ser un error, puede que no. Eso dará de qué hablar por largo tiempo y será parte de las mil historias en los mundiales.

Ya veremos si mañana logro, aunque sea de reojo, enterarme de los partidos de la jornada dos. Por el momento ya acerté el primer resultado de la quiniela, como la mayoría. Mis pronósticos, triunfos de Camerún, Chile y Holanda. Este no será el mundial de España.

martes, 13 de marzo de 2012

Entrevista a Alessandro Soares

Alessandro Soares: “Una cosa es la utopía de un mundo mejor. Otra cosa es la posibilidad real de salir del capitalismo"*

Entrevista: Héctor Solano-Chavarría.
Fotografía: Josué Arévalo-Villalobos.


Profesor e investigador de la Universidad de San Pablo, Brasil, Alessandro Soares da Silva es un intelectual comprometido con los procesos de cambio y las luchas sociales. Recientemente, ha estado en el Costa Rica desarrollando trabajo académico en la UCR.

PUEBLO conversó con Alessandro sobre el proceso de cambios que se vive en Brasil, así como de las perspectivas de la izquierda latinoamericana. Acá reproducimos la entrevista.


Háblenos un poco sobre la relación entre gobierno, partido de izquierda y movimientos sociales en Brasil

En el caso de Brasil hay que hablar de un proceso histórico.

Pasamos de una etapa de dictadura, a otra etapa de 20 años de dictadura con una cara democrática. Cada 4 años se cambiaba el dictador de plantón.

Al principio del proceso, las izquierdas se organizaron en un plano institucional: el Movimiento Democrático Brasileño (MRB), que hoy es el segundo partido más grande del país, al que pertenece el Vice-Presidente de la República.

Como se suele decir en Brasil, era un partido autobús: todos entran (risas). No importa si eres de izquierda, de derecha, “facha”; era el partido donde estaba toda la gente que estaba contra la dictadura. Era un frente de resistencia.

Cuando en 1982, aún durante la dictadura, comienza a haber apertura al multipartidismo, el MRB se fragmenta, mientras que otros partidos que estaban en la clandestinidad, vuelven a la legalidad. El Partido Comunista do Brasil, el Partido Comunista Brasilero, el Partido, el Partido Democratico Trabalhista, el Partido Trabalhista Brasileiro: una gran gama de partidos de izquierdas dejaron de estar proscritos y volvieron a la escena.

En ese contexto, nace el Partido de los Trabajadores (PT).

¿Se crea como resultado de la articulación de esos partidos?

No, es un proceso anterior.

Gente que estaba en guerrillas, académicos, intelectuales, trabajadores que estaban en sindicatos, gente que estaba en el MRB pero que tenían una cosmovisión más marxista, más de izquierda o más obrera.

Era un partido muy radical, pero que con el paso del tiempo ha venido cambiando. Como dice la canción, “todo cambia” (risas).

Para pensar la relación entre partidos, movimientos sociales y gobierno, hay que precisar un poco en qué momento, en qué coyuntura, en qué contexto, en qué situación te colocas.

Lula participó 4 elecciones antes de ser presidente en 2002. Había perdido en tres ocasiones y su techo era del 30%. Entonces, hizo una alianza con partido “nanico” (chico), pero con una figura muy importante: José Silva, candidato a la vice-presidencia. Silva era un industrial textil que se mete a la política por amistad con Lula.

Cuando Lula y el partido comenzaron a decir que no iban a destrozar la economía, que no iban a deshacer las privatizaciones, que iban a garantizar el marco legal de lo que ya está hecho, obtiene el apoyo del sector industrial, y cambia. En fin, hay toda una transformación.


En el pasado, la disputa era solamente contra Fernando Henrique Cardozo o contra Collor de Melo. Ellos eran vistos cómo políticos jóvenes, “inteligentes”, provenientes de una clase “vastada”, estudiados y “exitosos”; mientras que Lula era un obrero que trabajaba en la industria metalúrgica que no tenía estudios, pero que había desempañado un liderazgo importante contra la dictadura. Tenía mucho capital político, más, ese capital político solo acumulaba entre los que ya estaban en la izquierda.

Estar en la oposición te permite hacer y decir cosas que uno cuando se está en el gobierno, no puede hacer más. No porque uno no quiera, sino porque no puedes. Por ejemplo, hoy tenemos más de 30 partidos en el Congreso. ¡Imagínense hacer un arco de alianzas!

En Brasil no es como en España, donde a lo mucho hay dos o tres partidos.

Parte de la discusión sobre los gobiernos de izquierda en América Latina, tiene que ver el tema de si dichos procesos han avanzado en la perspectiva de cambios en relación con el modelo neoliberal, o si, por el contrario, han implicado una continuación de prácticas o políticas propias de la hegemonía neoliberal. ¿Cuál es su valoración para el caso de Brasil?

Eso lo han hecho tanto gobiernos como los del PT, el de los Kirchner, Tabaré Vázquez o el propio Evo Morales. Venezuela hace lo mismo cuando negocia el petróleo.

El tema es: una cosa es que tengamos la utopía de un mundo mejor, más justo socialmente. Otra cosa, es que tengamos la posibilidad real y efectiva de salir del capitalismo, de abandonar los presupuestos neoliberales, a fin de avanzar hacia el modelo de sociedad con el que soñamos.

Es muy importante que tengamos eso como un objetivo a seguir, pero para eso necesitamos cosas concretas para avanzar en el momento presente. A mí me gustaría que todo cambiara radicalmente, pero me satisface ver el solo hecho que avancen políticas que impliquen más justicia social.

En el caso de Brasil, por ejemplo, Lula fue históricamente un “nacionalista” y un “desarrollista”. Entonces, si bien mantuvo la política económica y apostó por un desarrollo industrial, económico y de pujanza en el país, también quería que el país fuera suyo, de los brasileños, y no de otros.

Por ejemplo, Brasil se niega a comprar aviones para el ejército a países que no le trasmitan la tecnología. Si no lo hacen, no les compramos los aviones. Esa es una medida que apunta a desarrollarnos como nosotros queremos, lo cual expresa una visión de país. Sin embargo, eso no necesariamente implica dejar el capitalismo al margen.



Mi impresión es que los gobiernos de izquierda han hecho de la socialdemocracia, algo más real. Los partidos socialdemócratas están siempre más a la derecha de lo que sus discursos ideológicos plantean. Tienen un aparente plan ideológico, pero las alianzas que hacen y su forma de hacer las cosas, los ubica siempre en la derecha. No en la izquierda. Uno esperaría ver a la socialdemocracia haciendo alianzas con los comunistas y los socialistas, pero eso no pasa.

Esa combinación de cambios y continuidades que expresan los gobiernos de izquierda en relación con el neoliberalismo, presupondría distanciamientos por parte de los movimientos sociales que históricamente al PT. ¿Ha sucedido eso?

Eso ha tendido a pasar. Uno que peleó para tomar el poder, tomar el Estado, como parte de tus expectativas de izquierda, esperas que el Estado cumpla con todas las cosas que se habían prometido.

Entonces, una vez que descubres que todo lo que se esperaba no es posible hacerlo, te preguntas: ¿Qué hago? ¿Pelearme con el gobierno? ¿Permitir que los que estaban antes en el poder tengan argumentos, instrumentalizando mi pelea, para pelearse ellos con el gobierno y eventualmente volver al poder?

¿Qué hago? ¿Insertarme por dentro de las estructuras? ¿Construir espacios de contra-hegemonía a lo interno del partido? Bueno, son estrategias que se hace uno.

Lo que pasa es que hay un techo para la posibilidad de acciones en el Estado. Eso pone a los movimientos sociales, a los partidos políticos y a los sectores más progresistas en una situación un poco de jaque mate. Ha tendido a pasar en Brasil, pero también pasa en Argentina o en Uruguay, cuando Tabaré Vázquez no sancionó la ley de caducidad ni la ley del aborto.

Dado eso, ¿cuáles serían las claves para superar ese tipo de discontinuidades entre las expectativas de los movimientos sociales y las limitaciones reales que tiene el gobierno?

Lo que pasa es que para hacer un cambio definitivo, no veo muchas posibilidades a través de una perspectiva que no sea la acción totalitaria. Sin embargo, la fuerza, las armas y la imposición radical, no garantizan una noción de justicia que sea necesariamente la mejor, o una justicia que sea satisfactoria para la gente.

El cambio soñado, es un sueño. Un sueño a ser perseguido. Estoy más preocupado por ver cómo avanzamos en relación con los cambios a nivel de la educación política. La educación para el poder.



Si las cosas se hacen desde arriba, si se impone por la fuerza, sin promover condiciones para el diálogo, no se avanza en la producción-transformación de la consciencia. La consciencia no es una cosa que yo te regalo, o que te impongo. Es un proceso de producción. Construir sentidos.

Es un trabajo de hormiga, y para eso necesitamos muchos hormigueros trabajando articuladamente. No cada uno en su hormiguero. El problema con las izquierdas es que cada uno tiene su hormiguero.

Eso me parece un desafío muy gordo, porque eso impide que se avance más. La derecha consigue pelearse, pero al final decide cuál es la estrategia. Nosotros más bien decidimos una estrategia y nos peleamos después. Eso contribuye a una imagen de que la izquierda no tiene articulación suficiente para gobernar.

La izquierda necesita cambiar su manera de relacionarse con la población y de relacionarse con compañeros que tienen planteamientos diferentes.

Eso no es traicionar valores ideológicos. Eso es tener claridad para construir cambios en la cultura política, en la subjetividad y en las prácticas colectivas de la izquierda.

Así llegaremos a construir el otro mundo que es posible.








* Entrevista publicada en el Periódico Pueblo en su edición del mes de Marzo, la versión digital de esta entrevista también se puede encontrar aquí:
https://www.facebook.com/notes/peri%C3%B3dico-pueblo/alessandro-soares-una-cosa-es-la-utop%C3%ADa-de-un-mundo-mejor-otra-cosa-es-la-posibi/261364933948407