“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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jueves, 11 de febrero de 2016

El TEU, el Semanario y las formas

Y vamos de vuelta con las elecciones universitarias. Hoy inició el periodo de inscripción de candidatos a Rector de nuestra Universidad. 

El Semanario Universidad - venido a menos desde hace ya unos años -  publica una entrevista a Carmen Cubero, Presidenta del Tribunal Electoral Universitario (TEU). La entrevista no da para mucho, fundamentalmente por dos razones: las preguntas de la periodista (Monserrat Cordero Parra); y las respuestas de Cubero. 

Si el objetivo era solamente comunicar las formalidades de la elección bastaba con ver un comunicado del TEU o revisar su página web, y hacer un pequeño artículo informativo, simple. Desde mi punto de vista, ésta es una entrevista perdida, las preguntas debieron ser otras. Ahora, es posible también que la entrevistada no diera para mucho, pero eso no lo sabemos por el tipo de preguntas que le hicieron.

De lo poco que se puede comentar de esta entrevista (digamos una página perdida en esta edición del Semanario), sobresale la pregunta con que se abre la entrevista de marras. Y es que, es de resaltar la pobre visión que tiene la Presidenta del TEU en torno a la elección del Rector. Cuando la periodista le pregunta cuál es la importancia de esta elección, Cubero contesta con una simpleza que me asombra: "El rector es el funcionario de más alta jerarquía ejecutiva y forma parte del Consejo Universitario. Es importante porque en estas elecciones se elige al representante legal de la Universidad."

Para Cubero la importancia de la elección radica en lo formal, no en lo político. Se elige un representante legal, no una autoridad, que le da su impronta a la Institución. Su respuesta omite olímpicamente que se trata de la conducción de la principal Casa de Enseñanza Superior del país, y posiblemente de Centroamérica, se trata de la dirección de los recursos a unos y otros proyectos e inciativas de la Universidad. Se trata de si llevar a la Universidad hacia un rumbo tecnocrático o dirigirlo a las necesidades del país, de si nos conectamos con la sociedad o seguimos ciegamente el dictado de los mercados, de si las tendencias de mercado terminarán de imponerse; de si desconoce o no a los trabajadores como interlocutores, o se sigue negando la negociación como vía de resolución de conflictos; se trata de si, por fin, los interinos tendremos algún tipo de solución. Y tantos otros temas.

Dirán algunos académicos (sobre los propietarios, o sea los que votan) que exagero, pero no. Estamos hablando de que quien gobierna, controla el presupuesto, o al menos tiene la iniciativa presupuestaria, y eso no es poca cosa, porque la dirección de los recursos marca una visión de Universidad, o sea, que en la administración pública las intenciones, por más buenas que sean, si no se traducen presupuestariamente, son meras declaraciones de principios que sirven de poco. Y esto no es un reduccionismo, sin cacao no hay chocolate, y quienes trabajamos en Acción Social lo sabemos de sobra, si no hay plata no hay proyecto que resista. 

Como todas las preguntas de esta entrevista están centradas en lo formal, Cubero se queda en su zona de confort, ni hay ni una pregunta que pueda incomodar a la Presidenta del TEU. Por ejemplo se le pudo preguntar si estaba de acuerdo con el mecanismo de elección, o cuál era su opinión que un grupo tan reducido de personas fueran las que eligen al Rector. Esas preguntas hubiesen sido dignas de un verdadero periodismo, pero ya sabemos que el Semanario ahora no es "militante" y se dedica al "periodismo objetivo". Lástima, cada vez más Nación.

Hace un año hice un apunte sobre el TEU y su 40 aniversario, en él comentaba que durante el VII Congreso Universitario el TEU presentó una ponencia que fue repudiada y votada ampliamente en contra (una paliza digamos, con regañada incluida por parte de los congresistas) por su carácter reduccionista y antidemocrático. Me parecía - y me sigue pareciendo -, que luego se semejante despropósito el TEU en pleno debió renunciar, una cuestión de dignidad digamos. Pero nadie renunció. Hoy ese mismo Tribunal apegado a las formas, y con esas tendencias antidemocráticas se apresta a conducir un nuevo proceso electoral, en el que la mayoría de los universitarios estamos excluidos. Pero para el Semanario esto no es un tema, para el TEU menos, como tampoco lo fue para el Rector Jensen durante sus ya casi cuatro años de gestión. Ya veremos si los ciudadanos universitarios (es decir los que sí votan) tiene algo que decir al respecto, hasta el momento algunos creen que somos una Universidad más democrática que en países como México, vaya consuelo.

Después de todo si se le podía sacar alguito a la entrevista.

miércoles, 11 de febrero de 2015

40 años del TEU

Cumplió 40 años el Tribunal Electoral Universitario (TEU) y las autoridades universitarias se han deshecho en elogios (ver la nota de Noticias UCR en http://www.ucr.ac.cr/noticias/2015/01/02/tribunal-electoral-universitario-celebra-40-anos-de-labor.html).

Según el Rector Jensen: “Esta instancia ha levantado los pilares para el fortalecimiento de la democracia en los procesos electorales de nuestra Universidad”. Por su parte, Jorge Murillo, Presidente del Consejo Universitario, dijo: “El TEU ha sabido entender el papel fundamental que juega en una institución autónoma del país que se rige bajo sus propias normas y contextos particulares”.

La nota periodística agrega que la Licda. Carmen María Cubero Venegas, presidenta del TEU, comentó que “la Universidad es profundamente democrática gracias al tesón que han puesto las personas que han sido nombradas en el Tribunal, lo que ha hecho que hasta la fecha, la transparencia y legalidad en la elección de las autoridades universitarias nunca haya sido cuestionada”. Y la citan: “El respeto al Tribunal por parte de la comunidad universitaria está sólidamente amalgamado en la labor de las personas que han tenido en sus manos esa función y su entendimiento del trabajo electoral universitario”.

Yo no dudo de la importancia de esta instancia universitaria. No cuestiono la legalidad de las elecciones ni su transparencia. Tampoco cuestiono la honestidad de ninguno de sus miembros. Lo que sí es cuestionable es la afirmación de que la Universidad es “profundamente democrática”, cuando aproximadamente un 60% del personal académico no tiene derecho a participar en las Asambleas de Escuela ni a elegir a las autoridades, cuando el sector administrativo no puede votar y cuando los estudiantes apenas cuentan con un 25% de representación en las instancias universitarias. Esa afirmación es inexacta; pero además esconde una forma de mirar “La Democracia”, que es meramente procedimental y vertical, cuando no autoritaria.

Esto lo afirmo no solamente basado en la nota publicada por la Oficina de Divulgación e Información (ODI), sino también por la vergonzosa ponencia que el TEU presentó en el pasado Congreso Universitario. Me refiero a la ponencia (EGH-05), titulada “Elección de la representación académica al Consejo Universitario”.

Dicha ponencia proponía en lo fundamental dos cosas: La primera era la elección de los representantes al Consejo Universitario. Según el TEU, se trata de representantes de cuatro sectores distintos: colegios profesionales, estudiantes, administrativos y académicos. De acuerdo con la lógica del TEU, los estudiantes no deberían participar en la elección de académicos porque ya tienen su representación, lo que les “da ventaja” y “doble representación”. Para el Tribunal es un asunto de “representatividad”. La segunda era que los representantes solamente deberían ser votados por el área a la que representan. Además, se mantendría la antidemocrática exclusión de los administrativos y académicos interinos.

La lógica del TEU no puede ser más simplista. Supone que efectivamente se trata de elecciones sectoriales y no de cuotas de representación a lo interno del Consejo Universitario, grave error conceptual. Lo más grave de todo es que obvia las asimetrías existentes entre los distintos miembros de la comunidad universitaria. La lógica de la composición del Consejo Universitario es que haya equilibrio y representación de la comunidad universitaria –que  está dividida en áreas académicas, de ahí que haya un representante por área–, y  que además se sumen representantes estudiantiles y uno administrativo. Los estudiantes tienen su propia representación porque esta composición reconoce que hay una asimetría en la relación docente-estudiante, y que en esa relación asimétrica ocurren abusos de la parte fuerte, eso sin mencionar los grandes aportes que pueden dar los estudiantes desde una postura independiente al poder. Los estudiantes –o  al menos una representación– tienen  el derecho a elegir a los miembros del CU porque son parte sustancial de estas áreas académica y fundamentalmente porque no se trata sólo de una elección sectorial; sin estudiantes no hay Universidad. La propuesta del TEU pretendió desaparecer cien años de lucha estudiantil y nos lleva a la Universidad de antes de la Reforma de Córdoba.

Sobre el segundo aspecto de la propuesta, cabe decir que si bien hay que buscar un mecanismo para que las áreas sean representadas más acorde a “su voluntad”, la propuesta es discutible en sus efectos, porque se trata de elegir representantes universitarios en el máximo órgano de representación de la institución, y no debe diluirse la propuesta del modelo de Universidad en la discusión de las áreas académicas. Esto, sin ninguna duda, sería bajarle el perfil al Consejo Universitario, y al debate universitario en sentido más amplio, la consecuencia sería menos democracia.

Afortunadamente, esta propuesta del TEU no llegó a aprobarse. Fue rechazada ampliamente en la plenaria del Congreso. Sin embargo, hubo un sector, el más conservador, al que le gusta la Universidad tal como está y considera que no hay que hacer cambios –menos aún aquellos que les reste poder –. Este  sector no tuvo la valentía de apoyar abiertamente esta propuesta antidemocrática, y en cambio pidió que fuera la base para la discusión sobre la democracia universitaria.

El TEU salió del Congreso con una amplia votación en contra y además con una fuerte regañada de esa amplia mayoría que les rechazó su propuesta. En un país decente los miembros del TEU en pleno habrían presentado su renuncia por semejante adefesio. Pero en este país –y nuestra Universidad no es la excepción– cualquiera se puede llevar una trapeada de semejante magnitud y seguir como si nada, y además regodearse de ser la instancia que defiende “la democracia universitaria”. Total, para algunas autoridades el Tribunal es un “... baluarte de los más altos y nobles valores de la Universidad de Costa Rica...” y brinda un gran aporte “... a la vida democrática de la Institución.”



* Publicado en la edición 2074 del 10 de febrero de 2015
http://semanariouniversidad.ucr.cr/opinion/15005-40-anos-del-teu.html