“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró

sábado, 22 de abril de 2017

TRA BA JAN DO

Tengo que trabajar y hacer varias cosas, pero vengo llegando de Nicoya de una gira de brete y estoy algo cansado. La verdad es que empecé muy empunchado breteando, pero entonces abrí una botella de vino, y luego puse una lista de música de cuando hacía EXHUM, y como es lógico me puse triste pensando en mi hermana que siempre, o casi siempre, me escuchaba en la radio. La música que programaba le gustaba mucho, casi siempre luego me la pedía... Esto solo para decir que dejé de hacer lo que estaba haciendo, y en los chats del güasap el tema son los chistes de esta señora que se emputó con Tigo.

No es un asunto moral. Me he reído bastante con el asunto, he hecho ya un par de chistes con el asunto. Pero ya deteniéndose a pensar la cosa, hay en todo esto un fondo que vale la pena pensar. Lo primero, es que el servicio de Tigo es una verdadera mierda, así tal cual. Eso es lo que reclama esta señora. Tiene toda la razón. Es más, no sé cómo en este país la gente simplemente no se encabrona más con el abuso en los servicios, en este caso concreto de una empresa privada. Yo a veces me pregunto hasta cuándo, qué más tiene que pasar en este país para que la gente simplemente mande a este montón a las empresas y al montón de corruptos que facilitaron este abuso, a la soberana mierda. Ya es mucho, y eso que la robadera ha paradobastante con el gobierno de Luis Guillermo, y eso es mucho decir. Ejemplos hay un montón de la piñata que se tenían sobran, quién lo diría cuando tardan tanto contando cuatro votos, parece que es más fácil contar billetes que votos...

Pero el caso es que cuando aprobaron el TLC decían que la apertura mejoraría los servicios y que esto no pasaría, ¡la sacrosanta competencia y la empresa privada venía a resolver el problema del "mal servicio del ICE"! Pues tomen. No estamos mejor. Estamos peor porque la "libre competencia" es una ficción, la SUTEL es el más claro ejemplo de lo que digo. Esa instancia estatal está claramente al servicio de las empresas transnacionales, y por ende en contra de nuestros intereses. Si la SUTEL, para volver al caso de esta señora, sirviera para algo ya habría multado a Tigo por filtrar esa llamada y exponer a esta señora, recuerden que tal vez la forma del raclamo no es la correcta (pero ¡puta! cómo no enojarse con el mal servicio), pero que en el fondo la señora tiene toda la razón. Y la SUTEL, ni pío. Tampoco dicen nada los neoliberales (Otto Guevara debe estar ocupado imitando a Trump, que le da bríos). Pero lo más grave es que tampoco nosotros vemos el tema de fondo, y nos quedamos sólo en la burla, sólo nos reímos, y la verdad deberíamos estar también así de emputados. A estas alturas lo que debería pasar es un boicot a esa empresa; por el mal servicio y por dejar que esa llamada se filtrara.

Pero en el país de las maravillas neoliberales no pasa nada, hasta hay imbéciles que le votan al farsante de Otto Guevara, y la cosa será un chiste más. Mientras tanto, nos reiremos unos cuantos días más, y mientras la SUTEL, y las empresas que defiende, seguirán haciendo lo que les de la gana. La SUTEL no debería existir, pero ya hasta quemar a Judas es un delito en este país, y hay cosas que deberían arder.

jueves, 16 de febrero de 2017

La tristeza más absoluta

Ya pasó un mes. Treinta días que son toda una vida. Treinta como los treinta años de vida mi hermana. Un mes apenas y sigo sintiendo el desconsuelo y la tristeza más absoluta que he sentido en mi vida. Son apenas treinta días, y me parecen como si fuera tan solo uno. Treinta días que desearía fueran solo una noche, la peor pesadilla, pero al fin de cuentas un sueño y nada más. Son apenas treinta días, y el tiempo es líquido, no sé en qué momento pasaron, y siento todo como si hubiese pasado apenas unos minutos, siento como si hubieran pasado esos treinta años y medio, y recuerdo con precisión el primer día que la vi, como hoy veo a mi sobrina, pequeña, y siento ternura. Pero recordarlo me produce una tristeza que me parte en mil pedazos. Treinta días, treinta años. Es mucho, y a la vez nada. Es todo.

Aún no lo creo. No lo quiero creer, pero es cierto, debo aceptarlo, pero no quiero. La extraño, y mucho. No escucharé más su voz. Nunca más podré abrazarla. Nunca más me mirará con sus bellos ojos verdes, nunca más podré mirarla. Quedaron muchas cosas por decir. Quedan miles de recuerdos. Queda la música, que hoy me duele profundamente. Quedan aquellos buenos tiempos que no volverán, y que nunca quise que se acabaran. Pero crecimos.

No encuentro consuelo con nada. Estoy roto. Trato de juntar las piezas para volver a armarlas, como si se pudiera, pero me falta una vital, y ya nada volverá a ser igual.

Es apenas un mes, y algunos días he estado bien, otros masomenos, otros mal, y otros peor. No necesariamente en ese orden. Y hoy es uno de esos días que estoy peor. Hoy, que es justo un mes, que se me hace tanto como sus treinta años de vida.

Siempre temí que una noche sonara el teléfono, y fuera ese tipo de llamadas que comunican una tragedia. Aún retumba en mi cabeza la voz de mi hermana entre sollozos diciéndome "Prisci murió", se me eriza la piel, y me siento helado. No puedo evitar sentir cómo se me parte la vida en mil, que me desgarro por dentro y por fuera.

Son treinta días... y esta tristeza es absoluta...