Es lamentable pensar con la calculadora en la mano, sobre todo cuando se ejercen puestos de poder, porque no hay forma de que los números cuadren. Cuando los dirigentes sacan las calculadoras ya todo se jodió, porque eso quiere decir que están dispuestos a torcer sus propios principios, y claro también las voluntades de otros. La calculadora implica el chantaje, ceder también a chantajes, es venderse, perder autonomía, entregarse a los caprichos de grupos de poder (no siempre con agendas transparentes, a veces hasta corruptos); y lo que pasa es que quien saca la calculadora cree que así le van a cerrar las cuentas. Y la cosa es que aún así no cierran.
Claramente una cosa es tener que negociar y tener la capacidad (y la fuerza para hacerlo), y otra es esta mecánica perversa de tomar decisiones con la calculadora en mano. No es fácil gobernar un país, no es fácil dirigir instituciones complejas, como la UCR, por ejemplo. Es más difícil aún cuando el proyecto no es tan claro, o cuando el proyecto se construye alrededor de agendas que se contraponen, y se hacen promesas tratando de quedar bien con todos, menos aún cuando se asume un discurso de cambio con viejas prácticas. Es ahí cuando la calculadora sale, y empiezan las maniobras, y el pragmatismo se hace regla. Eso no me extraña, es típico de quienes buscan mantenerse en el poder a toda costa y perdieron el horizonte hace tiempo, bueno sí es que lo tuvieron.
Pongamos como ejemplo lo que hacemos en la Vicerrectoría de Acción Social, concretamente desde Trabajo Comunal Universitario (TCU). Nuestro trabajo consiste en promover procesos pedagógicos con estudiantes y docentes que tengan impactos en comunidades, o sea, procuramos que los estudiantes aprendan haciendo, pero no desde cualquier lugar ni desde cualquier hacer, porque la cosa no es hacer por hacer. Cuando el TCU fue creado en nuestra Universidad no fue pensado como un voluntariado o como mano de obra barata para empresas o instituciones, tampoco fue pensado desde el mesianismo. Fue pensado como proceso de construcción de conocimiento y de transformación social. Sé que hay algunos académicos que consideran que no estamos para transformaciones sino para generar capacidades ("no dar la caña sino enseñar a pescar" en el lenguaje neoliberal de moda), se resignaron, envejecieron, sacaron la calculadora.
A lo que voy es que nuestro trabajo más allá de los cálculos políticos de las autoridades de turno, nuestra misión es velar porque no se tuerzan algunos principios, porque no se pervierta ese proceso pedagógico que es el TCU. Lamentablemente en nuestra Universidad se torció, por falta de supervisión, por desidia, por facilismo, por razones ideológicas; y en algunas Unidades Académicas, además, se desprecia ese hacer. Ha ocurrido también, que las universidades privadas creen que el TCU es hacer cualquier cosa, literalmente lo que sea.
Nosotros no estamos para hacer cualquier cosa, porque podemos aportar mucho, hacer cualquier cosa es desperdiciar recursos muy valiosos, es desaprovechar una valiosa oportunidad para aprender y enseñar. El TCU debe, necesariamente, generar aportes transdisciplinarios, a partir de la construcción dialógica de conocimientos, comportamientos y prácticas que promuevan procesos colectivos orientados a la incidencia directa en el entorno socioambiental. Y en ese proceso esperamos que el aprendizaje sea en doble vía, o sea, la Universidad también debe aprender.
En cierta ocasión un docente de agronomía me espetó que yo no sabía cómo se hacía un injerto de maíz, y no sé qué cosas, y claro que tenía razón, no lo sabía y aún no lo sé. Yo le respondí que yo no tenía porqué saber eso, y que de todas formas la discusión no estaba ahí, si no en el cómo se interactuaba con la comunidad, desde qué lugar se hacía, y que desde ahí sí que teníamos mucho que decir, y que precisamente para eso estábamos, para colaborar en la orientación del trabajo comunitario, que no era nuestra política ubicarnos en el lugar de los expertos, sino en la de generar procesos de aprendizaje con estudiantes y comunidades, potenciar autonomía, construir sujetos sociales. Eso no gustó al profesor que se imaginaba el TCU como una práctica profesional. Nuestra postura tampoco ha gustado a otras Escuelas y Facultades, acostumbrados (en algunos casos) a hacer cualquier cosa, a creer el TCU como la práctica académica que no tienen, o "llevar la luz" a esas comunidades atrasadas, visión muy desarrollista por cierto. Esto es lo que hemos venido poniendo en cuestión, teniendo claro que en algunos sectores no se prepara a los estudiantes para el trabajo en comunidad, y bueno, para eso es que está la formación humanista de la U, esa es nuestra razón de ser como TCU, ese es nuestro aporte a la formación de profesionales.
Al parecer algunas Escuelas o Facultades se han molestado un poquito porque hacemos nuestro trabajo, pero eso es normal, y hasta esperable, ojalá expresaran su malestar públicamente, los invitaríamos a discutir, no nos da miedo el debate, lo estamos deseando. Pero sucede esos académicos no discuten, sino que se quejan arriba, donde se toman decisiones con la calculadora y donde se tuercen los procesos académicos. Pero también eso es normal, y lo esperamos de las autoridades. Lo realmente jodido es cuando la calculadora se instala en el cerebro de otras personas, y justifican ese cálculo, por ejemplo culpándonos por hacer nuestro trabajo. Lo lamentable es que no son pocos, y que a ellos no les cierran las cuentas, porque, claro, no son sus cuentas.
“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
Ignacio Martín-Baró
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domingo, 15 de mayo de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
El TEU, el Semanario y las formas
Y vamos de vuelta con las elecciones universitarias. Hoy inició el periodo de inscripción de candidatos a Rector de nuestra Universidad.
El Semanario Universidad - venido a menos desde hace ya unos años - publica una entrevista a Carmen Cubero, Presidenta del Tribunal Electoral Universitario (TEU). La entrevista no da para mucho, fundamentalmente por dos razones: las preguntas de la periodista (Monserrat Cordero Parra); y las respuestas de Cubero.
Si el objetivo era solamente comunicar las formalidades de la elección bastaba con ver un comunicado del TEU o revisar su página web, y hacer un pequeño artículo informativo, simple. Desde mi punto de vista, ésta es una entrevista perdida, las preguntas debieron ser otras. Ahora, es posible también que la entrevistada no diera para mucho, pero eso no lo sabemos por el tipo de preguntas que le hicieron.
De lo poco que se puede comentar de esta entrevista (digamos una página perdida en esta edición del Semanario), sobresale la pregunta con que se abre la entrevista de marras. Y es que, es de resaltar la pobre visión que tiene la Presidenta del TEU en torno a la elección del Rector. Cuando la periodista le pregunta cuál es la importancia de esta elección, Cubero contesta con una simpleza que me asombra: "El rector es el funcionario de más alta jerarquía ejecutiva y forma parte del Consejo Universitario. Es importante porque en estas elecciones se elige al representante legal de la Universidad."
Para Cubero la importancia de la elección radica en lo formal, no en lo político. Se elige un representante legal, no una autoridad, que le da su impronta a la Institución. Su respuesta omite olímpicamente que se trata de la conducción de la principal Casa de Enseñanza Superior del país, y posiblemente de Centroamérica, se trata de la dirección de los recursos a unos y otros proyectos e inciativas de la Universidad. Se trata de si llevar a la Universidad hacia un rumbo tecnocrático o dirigirlo a las necesidades del país, de si nos conectamos con la sociedad o seguimos ciegamente el dictado de los mercados, de si las tendencias de mercado terminarán de imponerse; de si desconoce o no a los trabajadores como interlocutores, o se sigue negando la negociación como vía de resolución de conflictos; se trata de si, por fin, los interinos tendremos algún tipo de solución. Y tantos otros temas.
Dirán algunos académicos (sobre los propietarios, o sea los que votan) que exagero, pero no. Estamos hablando de que quien gobierna, controla el presupuesto, o al menos tiene la iniciativa presupuestaria, y eso no es poca cosa, porque la dirección de los recursos marca una visión de Universidad, o sea, que en la administración pública las intenciones, por más buenas que sean, si no se traducen presupuestariamente, son meras declaraciones de principios que sirven de poco. Y esto no es un reduccionismo, sin cacao no hay chocolate, y quienes trabajamos en Acción Social lo sabemos de sobra, si no hay plata no hay proyecto que resista.
Como todas las preguntas de esta entrevista están centradas en lo formal, Cubero se queda en su zona de confort, ni hay ni una pregunta que pueda incomodar a la Presidenta del TEU. Por ejemplo se le pudo preguntar si estaba de acuerdo con el mecanismo de elección, o cuál era su opinión que un grupo tan reducido de personas fueran las que eligen al Rector. Esas preguntas hubiesen sido dignas de un verdadero periodismo, pero ya sabemos que el Semanario ahora no es "militante" y se dedica al "periodismo objetivo". Lástima, cada vez más Nación.
Hace un año hice un apunte sobre el TEU y su 40 aniversario, en él comentaba que durante el VII Congreso Universitario el TEU presentó una ponencia que fue repudiada y votada ampliamente en contra (una paliza digamos, con regañada incluida por parte de los congresistas) por su carácter reduccionista y antidemocrático. Me parecía - y me sigue pareciendo -, que luego se semejante despropósito el TEU en pleno debió renunciar, una cuestión de dignidad digamos. Pero nadie renunció. Hoy ese mismo Tribunal apegado a las formas, y con esas tendencias antidemocráticas se apresta a conducir un nuevo proceso electoral, en el que la mayoría de los universitarios estamos excluidos. Pero para el Semanario esto no es un tema, para el TEU menos, como tampoco lo fue para el Rector Jensen durante sus ya casi cuatro años de gestión. Ya veremos si los ciudadanos universitarios (es decir los que sí votan) tiene algo que decir al respecto, hasta el momento algunos creen que somos una Universidad más democrática que en países como México, vaya consuelo.
Después de todo si se le podía sacar alguito a la entrevista.
martes, 7 de octubre de 2014
Apenas un par de reacciones de la marcha y discusión sobre el presupuesto
Un apunte muy breve, hago una pausa de esta jornada nocturna de estudio. He visto muchas tonteras en redes sobre la marcha de hoy y el tema del presupuesto universitario. Comento sólo un par.
La primera cosa. Alguien dijo, a raíz del apoyo de "Luisgui" a la marcha con el tijeretazo a los presupuestos universitario, que el "... presidente debería ser neutral". Decir que el presidente debe ser neutral es no entender nada de política, ¡pero nada! Es claro que el presidente tiene una posición, se supone que para eso es electo, para direccionar el país en una determinada línea ideológica y política. Lo que pasa es que normalmente eso no se hace evidente, porque en campaña parece que tener
ideología es un delito. Pero además, en la posición complicada del gobierno queda más. O sea, ¿cuáles son los apoyos del gobierno? Claramente su fracción legislativa es un desastre que está partida en dos o tres, no cuenta con los empresarios, tampoco con las empresas de comunicación, tampoco parece contar con su partido, y tampoco cuenta el apoyo de los movimientos sociales. Cierto que una amplia mayoría lo apoyó en la segunda ronda, pero no necesariamente eso se traduce en un apoyo a su gestión, podría pero para ello hay que dar señales claras de querer cambiar. Hasta el momento no había hecho esas señales. Por eso es tan grande el error del PLN apoyando la moción tijera del Ottón Solís, porque le dio oxígeno y le marcó a "Luisgui" un camino, el del apoyo popular a su gestión. El discurso, que nadie escuchó porque fue abucheado, de Morales Zapata apuntaba a eso. Ya veremos si "Luisgui" reacciona y se apoya en los sectores populares o cede a las presiones de los neoliberales.
La segunda cosa es el debate en torno a la Universidad Pública. Sólo comentaré un aspecto, de los muchos - tonterías en muchos casos - que se han dicho. Algunos dicen que las Universidades Públicas deberían cobrar más caro a quienes pueden pagar, o sea, a los que vienen de colegios privados. Eso supondría que todos los que provienen de colegios privados tienen dinero, y no es cierto. Yo provengo de un colegio semi-privado (en aquella época, ahora es privado) en el que tenía beca, y luego tuve beca también en la UCR, por eso pude estudiar, mi familia atravesaba un situación muy complicada. Pero aún suponiendo que todos los que provienen de colegios tuvieran dinero, la solución no estaría ahí. Porque igual habría una estructura injusta. Me explico. Las Universidades Públicas son un emprendimiento colectivo, es decir, cumplen una función social y esa función social es la que amerita que entre todos la financiemos pagando nuestros impuestos. El problema entonces está que en que la estructura fiscal de nuestro país es regresiva y el peso de los impuestos no recae en todos de acuerdo a sus ingresos. O sea que si realmente queremos que los ricos paguen la Universidad Pública de acuerdo a sus posibilidades económicas resulta inútil cobrar un alto arancel porque nunca será suficiente. La solución consistiría en que los ricos paguen un impuesto directo, es decir, proporcional a su riqueza, y ahí sí que financiarían de una forma más directa y sustantiva a la Educación Pública, no habría ni siquiera necesidad de cobrar un arancel, porque ya lo habrían pagado. Lo que sí habría que financiar es la beca (una beca que de verdad que cubra la necesidades de los estudiantes más necesitados). La Educación Pública no es gratuita, ni aún cuando el arancel de matrícula sea cero, hay un financiamiento colectivo, por eso es que se justifica una reforma fiscal progresiva. Lástima que "Luisgui", por puro populismo, renunció en campaña a una reforma fiscal que es necesaria.
Así que plantear la discusión en términos de aumentar los aranceles de matrícula únicamente conduce a la privatización, o como mínimo a hacer más restrictivo el ingreso y permanencia en las Universidades Públicas, la discusión de fondo es estructural y es en el financiamiento a través de impuestos directos a la riqueza.
Quedan muchas cosas más, luego comentaré otras, en particular lo dicho por Ottón Solís. Seguiré estudiando.
La primera cosa. Alguien dijo, a raíz del apoyo de "Luisgui" a la marcha con el tijeretazo a los presupuestos universitario, que el "... presidente debería ser neutral". Decir que el presidente debe ser neutral es no entender nada de política, ¡pero nada! Es claro que el presidente tiene una posición, se supone que para eso es electo, para direccionar el país en una determinada línea ideológica y política. Lo que pasa es que normalmente eso no se hace evidente, porque en campaña parece que tener
ideología es un delito. Pero además, en la posición complicada del gobierno queda más. O sea, ¿cuáles son los apoyos del gobierno? Claramente su fracción legislativa es un desastre que está partida en dos o tres, no cuenta con los empresarios, tampoco con las empresas de comunicación, tampoco parece contar con su partido, y tampoco cuenta el apoyo de los movimientos sociales. Cierto que una amplia mayoría lo apoyó en la segunda ronda, pero no necesariamente eso se traduce en un apoyo a su gestión, podría pero para ello hay que dar señales claras de querer cambiar. Hasta el momento no había hecho esas señales. Por eso es tan grande el error del PLN apoyando la moción tijera del Ottón Solís, porque le dio oxígeno y le marcó a "Luisgui" un camino, el del apoyo popular a su gestión. El discurso, que nadie escuchó porque fue abucheado, de Morales Zapata apuntaba a eso. Ya veremos si "Luisgui" reacciona y se apoya en los sectores populares o cede a las presiones de los neoliberales.
La segunda cosa es el debate en torno a la Universidad Pública. Sólo comentaré un aspecto, de los muchos - tonterías en muchos casos - que se han dicho. Algunos dicen que las Universidades Públicas deberían cobrar más caro a quienes pueden pagar, o sea, a los que vienen de colegios privados. Eso supondría que todos los que provienen de colegios privados tienen dinero, y no es cierto. Yo provengo de un colegio semi-privado (en aquella época, ahora es privado) en el que tenía beca, y luego tuve beca también en la UCR, por eso pude estudiar, mi familia atravesaba un situación muy complicada. Pero aún suponiendo que todos los que provienen de colegios tuvieran dinero, la solución no estaría ahí. Porque igual habría una estructura injusta. Me explico. Las Universidades Públicas son un emprendimiento colectivo, es decir, cumplen una función social y esa función social es la que amerita que entre todos la financiemos pagando nuestros impuestos. El problema entonces está que en que la estructura fiscal de nuestro país es regresiva y el peso de los impuestos no recae en todos de acuerdo a sus ingresos. O sea que si realmente queremos que los ricos paguen la Universidad Pública de acuerdo a sus posibilidades económicas resulta inútil cobrar un alto arancel porque nunca será suficiente. La solución consistiría en que los ricos paguen un impuesto directo, es decir, proporcional a su riqueza, y ahí sí que financiarían de una forma más directa y sustantiva a la Educación Pública, no habría ni siquiera necesidad de cobrar un arancel, porque ya lo habrían pagado. Lo que sí habría que financiar es la beca (una beca que de verdad que cubra la necesidades de los estudiantes más necesitados). La Educación Pública no es gratuita, ni aún cuando el arancel de matrícula sea cero, hay un financiamiento colectivo, por eso es que se justifica una reforma fiscal progresiva. Lástima que "Luisgui", por puro populismo, renunció en campaña a una reforma fiscal que es necesaria.
Así que plantear la discusión en términos de aumentar los aranceles de matrícula únicamente conduce a la privatización, o como mínimo a hacer más restrictivo el ingreso y permanencia en las Universidades Públicas, la discusión de fondo es estructural y es en el financiamiento a través de impuestos directos a la riqueza.
Quedan muchas cosas más, luego comentaré otras, en particular lo dicho por Ottón Solís. Seguiré estudiando.
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martes, 17 de abril de 2012
Acción Social: transformación no caridad...
Otro de los temas que apenas fueron tocados en la campaña electoral fue el de uno de los tres pilares fundamentales de la Universidad: la Acción Social. Y digo apenas, porque las menciones fueron muy superficiales, y en el caso del Dr. Jensen un artículo en el Semanario aclarando que él no era el "coco" como se estaba afirmando en algunos sectores. Pero más allá de este artículo y algunas menciones y declaraciones de principios, fue poco lo que se dijo en campaña sobre Acción Social.
Yo también haré mi declaración de principios con respecto a la Acción Social, ya habrá tiempo para conversar a fondo con el nuevo Vicerrector, que según el Portal de la Investigación, será el Dr. Roberto Salom. Yo veo así la Acción Social, y aclaro de una vez que se trata de una visión personal que es posible que algunos compañeros y algunas compañeras compartan en la VAS (y en otros lados), pero que también es posible que esté alejada de lo que opinan otras personas, lo cual es muy natural.
Empecemos por lo básico. La Educación es un Derecho. La ideología neoliberal no sólo ha transformado este derecho en un servicio, sino que además cuando se refiere a la Educación Superior, lo hace ella como si fuera un privilegio. Es necesario reconocer que la Universidad (y la educación en general) tiene como función básica el formar profesionales que luego se insertarán en el mercado laboral, y producirán dentro del orden capitalista, cada vez más especializado, de ahí la división disciplinar de la Universidad. Pero la Universidad no sólo sirve para formar profesionales serviles y funcionales al capitalismo, como centro de pensamiento también tiene como función generar condiciones para subvertir ese mismo orden y aportarle lucidez a la sociedad, siempre reconociendo que este no es el único lugar en el que se produce conocimiento, pero sí que es un sitio en el por su propia naturaleza, tiene como función hacer que la gente piense. Dicho esto, considero que la función de generar buenos profesionales la cumplimos a cabalidad, a pesar muchas veces de la falta de recursos y de las condiciones laborales (las que abordé en apuntes anteriores).
Pero la misión de la Universidad no se limita sólamente a formar buenos profesionales. En el caso particular de la UCR, la discusión interna ha llevado a darnos una misión que va más allá de la formación profesional. Esta misión está plasmada con total claridad en el artículo 3 de nuestro Estatuto Orgánico: "El propósito de la Universidad de Costa Rica es obtener las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común, mediante una política dirigida a la consecución de una verdadera justicia social, del desarrollo integral, de la libertad plena y de la total independencia de nuestro pueblo".
Nuestro Estatuto Orgánico nos da un mandato claro: generar transformaciones sociales, a través de nuestras políticas, lo que necesariamente debe traducirse en acciones. Y ojo que no puede haber justicia social si no hay justicia económica, así que ese es un eje fundamental. El espíritu de este artículo es darle una orientación transformadora al vínculo entre la Universidad y la Sociedad. Y precisamente es este el origen de la Vicerrectoría de Acción Social: compromiso de transformación social. Nótese entonces que acá no estamos hablando de ningún "pecado original", la Acción Social y el compromiso de transformación no nace de la culpa, o sea, el tantas veces enarbolado discurso de la retribución a la sociedad no es lo que da origen al compromiso de transformación de la Universidad Pública. El discurso de la retribución a la sociedad es más bien un discurso de la caridad, que por lo tanto deviene en conservador, pero sobre todo en muy conveniente para el discurso neoliberal, porque transforma un derecho (la educación) en una deuda, de repente es como si todos los que hemos pasado por la Universidad o trabajamos en ella tuviéramos que sentirnos agradecidos eternamente y debiéramos algo por el acceso a ese derecho, o por nuestro trabajo.
La educación, además de un derecho, en nuestro país fue y es, una promesa de ascenso social, pero este discurso lo convierte en deuda. Y para ser honesto no creo que esa deuda exista, esto lo digo sin ningún cinismo. Lo digo desde el compromiso de aportar a través de mi trabajo algo para que esta sociedad sea mejor, pero no porque le deba nada. Por eso es que la Acción Social nada tiene que ver con la caridad, con esto de la retribución. La Acción Social debe estar comprometida con la necesidad de transformar una sociedad injusta y desigual.
Claramente en la Vicerrectoría de Acción no estamos exentos de errores, contradicciones, de avances y retrocesos, tampoco estamos al margen de la cruda lucha ideológica que hay en la Universidad, porque hay quienes no creen en la Acción Social, estamos en el centro de todo ello, así debe ser. Porque también hay quienes asumen que la Acción Social es una actividad que no está a la altura de la Investigación y la Docencia, cuando lo cierto es que la Acción Social conjuga de forma natural estos otros dos pilares fundamentales de la Universidad. En todo proceso de Acción Social, necesariamente hay investigación, no es posible trabajar en comunidad sin saber cómo es esta. Y este proceso si se lleva bien nutre la experiencia docente de una manera formidable. Porque como dije en las comunidades, en la gente también hay conocimiento, y tenemos mucho que aprender en las comunidades, de la gente. No somos dueños del saber.
Ésta, es pues una postura epistemológica, ética y política, claramente ideológica, y una opción por un accionar de la Universidad comprometido con la sociedad. Y en lo esencial, como habrán podido notar, apunta al modelo de Universidad.
Lo dejo acá, quedan cosas en el tintero, pero me extendí demasiado. Espero comentarios, en especial de don Roberto Salom y don Henning Jensen, aunque sé que están bastante ocupados en estos días.
Yo también haré mi declaración de principios con respecto a la Acción Social, ya habrá tiempo para conversar a fondo con el nuevo Vicerrector, que según el Portal de la Investigación, será el Dr. Roberto Salom. Yo veo así la Acción Social, y aclaro de una vez que se trata de una visión personal que es posible que algunos compañeros y algunas compañeras compartan en la VAS (y en otros lados), pero que también es posible que esté alejada de lo que opinan otras personas, lo cual es muy natural.
Empecemos por lo básico. La Educación es un Derecho. La ideología neoliberal no sólo ha transformado este derecho en un servicio, sino que además cuando se refiere a la Educación Superior, lo hace ella como si fuera un privilegio. Es necesario reconocer que la Universidad (y la educación en general) tiene como función básica el formar profesionales que luego se insertarán en el mercado laboral, y producirán dentro del orden capitalista, cada vez más especializado, de ahí la división disciplinar de la Universidad. Pero la Universidad no sólo sirve para formar profesionales serviles y funcionales al capitalismo, como centro de pensamiento también tiene como función generar condiciones para subvertir ese mismo orden y aportarle lucidez a la sociedad, siempre reconociendo que este no es el único lugar en el que se produce conocimiento, pero sí que es un sitio en el por su propia naturaleza, tiene como función hacer que la gente piense. Dicho esto, considero que la función de generar buenos profesionales la cumplimos a cabalidad, a pesar muchas veces de la falta de recursos y de las condiciones laborales (las que abordé en apuntes anteriores).
Pero la misión de la Universidad no se limita sólamente a formar buenos profesionales. En el caso particular de la UCR, la discusión interna ha llevado a darnos una misión que va más allá de la formación profesional. Esta misión está plasmada con total claridad en el artículo 3 de nuestro Estatuto Orgánico: "El propósito de la Universidad de Costa Rica es obtener las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común, mediante una política dirigida a la consecución de una verdadera justicia social, del desarrollo integral, de la libertad plena y de la total independencia de nuestro pueblo".
Nuestro Estatuto Orgánico nos da un mandato claro: generar transformaciones sociales, a través de nuestras políticas, lo que necesariamente debe traducirse en acciones. Y ojo que no puede haber justicia social si no hay justicia económica, así que ese es un eje fundamental. El espíritu de este artículo es darle una orientación transformadora al vínculo entre la Universidad y la Sociedad. Y precisamente es este el origen de la Vicerrectoría de Acción Social: compromiso de transformación social. Nótese entonces que acá no estamos hablando de ningún "pecado original", la Acción Social y el compromiso de transformación no nace de la culpa, o sea, el tantas veces enarbolado discurso de la retribución a la sociedad no es lo que da origen al compromiso de transformación de la Universidad Pública. El discurso de la retribución a la sociedad es más bien un discurso de la caridad, que por lo tanto deviene en conservador, pero sobre todo en muy conveniente para el discurso neoliberal, porque transforma un derecho (la educación) en una deuda, de repente es como si todos los que hemos pasado por la Universidad o trabajamos en ella tuviéramos que sentirnos agradecidos eternamente y debiéramos algo por el acceso a ese derecho, o por nuestro trabajo.
La educación, además de un derecho, en nuestro país fue y es, una promesa de ascenso social, pero este discurso lo convierte en deuda. Y para ser honesto no creo que esa deuda exista, esto lo digo sin ningún cinismo. Lo digo desde el compromiso de aportar a través de mi trabajo algo para que esta sociedad sea mejor, pero no porque le deba nada. Por eso es que la Acción Social nada tiene que ver con la caridad, con esto de la retribución. La Acción Social debe estar comprometida con la necesidad de transformar una sociedad injusta y desigual.
Claramente en la Vicerrectoría de Acción no estamos exentos de errores, contradicciones, de avances y retrocesos, tampoco estamos al margen de la cruda lucha ideológica que hay en la Universidad, porque hay quienes no creen en la Acción Social, estamos en el centro de todo ello, así debe ser. Porque también hay quienes asumen que la Acción Social es una actividad que no está a la altura de la Investigación y la Docencia, cuando lo cierto es que la Acción Social conjuga de forma natural estos otros dos pilares fundamentales de la Universidad. En todo proceso de Acción Social, necesariamente hay investigación, no es posible trabajar en comunidad sin saber cómo es esta. Y este proceso si se lleva bien nutre la experiencia docente de una manera formidable. Porque como dije en las comunidades, en la gente también hay conocimiento, y tenemos mucho que aprender en las comunidades, de la gente. No somos dueños del saber.
Ésta, es pues una postura epistemológica, ética y política, claramente ideológica, y una opción por un accionar de la Universidad comprometido con la sociedad. Y en lo esencial, como habrán podido notar, apunta al modelo de Universidad.
Lo dejo acá, quedan cosas en el tintero, pero me extendí demasiado. Espero comentarios, en especial de don Roberto Salom y don Henning Jensen, aunque sé que están bastante ocupados en estos días.
domingo, 15 de abril de 2012
Elecciones de Rectoría: algunas reacciones a mi apunte anterior
Al parecer el más reciente apunte ha causado cierto revuelo. Lo cual es algo lógico por el tema tan sensible al que apunto, pero además porque el proceso electoral apenas acaba de finalizar.
Deseo aclarar un par de cuestiones.
La primera es que no me estoy ubicando en la oposición al Dr. Jensen, como dije en otro apunte, me mantuve neutral, no apoyé a ninguno de los candidatos, los motivos tienen que ver con que yo no voto, y dentro de la Universidad hay lógicas bien complicadas cuando se es interino, recalco yo soy ciudadano de tercera en la U, así que al igual que muchos compañeros y compañeras de distintas unidades, seguimos con atención el proceso, pero no tomamos partido. Está de más decir, que no hablo en nombre de nadie, hablo en nombre propio.
Dos. Efectivamente hago manifiesto una bronca generacional, y considero que es necesario atacar este problema del interinazgo desde ahora, antes de que pueda haber un conflicto en esta línea, o que en su defecto nos terminen de "fumigar" a todos, o a la mayoría.
Tres. No estoy atacando a Dr. Jensen. Ni siquiera ha pasado el fin de semana. Pero como dije, señalo una lógica estructural, que por supuesto encarnan las personas, sobre todo las que ocupan cargos de poder a lo interno del claustro universitario. Es decir, no debe tomarse está crítica (cierto que frontal) como algo personal, excepto por supuesto si alguno de los lectores es una vaca sagrada.
Cuatro. Provengo de una Escuela, la de Psicología, y esto se lo ha tomado muy en serio, no por algo es una de las escuelas con más profesores en propiedad, en las que además constantemente se abren plazas, y me consta, hay una preocupación sincera de que los profesores no sean interinos tanto tiempo, los esfuerzos en esta línea son evidentes. Lo cual no quiere decir que no haya interinos con ocho salarios al año, pero sí un esfuerzo porque las condiciones laborales sean las mejores dentro de las posibilidades, por eso justamente es que sostengo que no se trata de un asunto personal, sino estructural. La Escuela de Psicología además ha preparado desde hace muchos años un plan de relevo generacional, lo que evidencia esta intención de mezclar la experiencia con la juventud, y de además enviar a sus nuevos profesores a prepararse fuera, y con ello fortalecer la Escuela. Por eso me parece que hacer mención de la Escuela de Psicología es un buen ejemplo de que a pesar de la voluntad personal de la actual Directora, y sus antecesores, la solución debe ser estructural.
Dicho lo dicho, les dejo una respuesta de Daniel Lara:
La primera, es que efectivamente el Dr. Rodriguez lanzó una propuesta, pero ésta estaba más referida a las posibilidades de equiparación académica de los interinos. El Dr. Rodríguez no tocó el tema de fondo, y que me parece señalo acá: las condiciones laborales de los interinos, y la estructura clientelar y autoritaria que tiene a su alrededor esta modalidad de contratación tan perversa, y como extendida en la U. Al punto que expresa una lógica. Tampoco el Dr. Rodríguez habló de democratizar realmente la Universidad. Así que su propuesta es tímida, y además superficial. Pero lo real es que a pesar de que es un tema estructural, no fue prioridad en ninguna de las agendas de los candidatos ¿Porqué?
Dos. Sobre la cantidad de actividades. Recuerdo otros procesos, yo ingresé a la Universidad en el año 95, así que tengo claridad sobre lo que menciona el doctor Rovira, y es cierto en este proceso hubo más debates, en términos cuantitativos. Pero ¿de qué me sirve a mí que hayan mil debates si total no tengo derecho a votar? ¿Solamente para tener un criterio de cuál es el mejor o peor candidato? Igual mi derecho legítimo a decidir esta cercenado, y solo el mío el de cientos de interinos. Pero además acá el tema no es la cantidad sino la calidad de lo que se debate.
Tres. Que en otras universidades las elecciones son más restringidas o del todo no haya, pues la verdad no me sirve de consuelo. Porque aquí lo que está en cuestión es una estructura antidemocrática y vertical, y que además está en nuestras manos cambiar, pero para eso hará falta voluntad de quienes ostentan el poder, ¿queremos más democracia universitaria? Pues eso hay que demostrarlo.
Cuatro. El cuarto punto de don Jorge Rovira, tiene un aire adultocéntrico. La juventud no me impide ver la trascendencia de esta elección, sobre todo con respecto a las perspectivas y los retos que se avecinan. Sobre las prácticas clientelares que denuncia don Jorge, yo podría preguntarme lo mismo que se preguntó el SINDEU en la "piedrita" tirada a don Henning, porque estuvo siete años en la administración. No sé si explico mi punto. Pero más allá de eso, don Jorge evita discutir (posiblemente porque como él mismo dice no entrará a detallar) sobre la lógica institucional en torno al interinazgo y la lógica clientelar que de por sí esto genera, que yo podría decir es parte de la cultura institucional, aun cuando está lógica es absolutamente contraria a los valores universitarios, como también lo es el modelo de elección excluyente.
Ahora bien, esto no quiere decir que no crea que se puedan cambiar estas lógicas. Espero, y deseo, que las cosas cambien y confío en lo que dice el profesor Rovira, y esas prácticas clientelares serán enterradas, por supuesto estaremos vigilantes, pero creo que es necesario que den muestras claras de que esto será así.
Lo dejo acá por el momento. Pero insistiré en el tema del interinazgo. Hay otros temas a los que me referiré y que son de interés institucional.
Espero además, que estos apuntes generen discusión, y que de estas discusiones salgan propuestas concretas, que al final de cuentas es lo que se busca, como dije, yo también soy universitario, y con mi trabajo diario también construyo Universidad, por lo tanto exijo ser parte real de las decisiones importantes para nuestra UCR.
Deseo aclarar un par de cuestiones.
La primera es que no me estoy ubicando en la oposición al Dr. Jensen, como dije en otro apunte, me mantuve neutral, no apoyé a ninguno de los candidatos, los motivos tienen que ver con que yo no voto, y dentro de la Universidad hay lógicas bien complicadas cuando se es interino, recalco yo soy ciudadano de tercera en la U, así que al igual que muchos compañeros y compañeras de distintas unidades, seguimos con atención el proceso, pero no tomamos partido. Está de más decir, que no hablo en nombre de nadie, hablo en nombre propio.
Dos. Efectivamente hago manifiesto una bronca generacional, y considero que es necesario atacar este problema del interinazgo desde ahora, antes de que pueda haber un conflicto en esta línea, o que en su defecto nos terminen de "fumigar" a todos, o a la mayoría.
Tres. No estoy atacando a Dr. Jensen. Ni siquiera ha pasado el fin de semana. Pero como dije, señalo una lógica estructural, que por supuesto encarnan las personas, sobre todo las que ocupan cargos de poder a lo interno del claustro universitario. Es decir, no debe tomarse está crítica (cierto que frontal) como algo personal, excepto por supuesto si alguno de los lectores es una vaca sagrada.
Cuatro. Provengo de una Escuela, la de Psicología, y esto se lo ha tomado muy en serio, no por algo es una de las escuelas con más profesores en propiedad, en las que además constantemente se abren plazas, y me consta, hay una preocupación sincera de que los profesores no sean interinos tanto tiempo, los esfuerzos en esta línea son evidentes. Lo cual no quiere decir que no haya interinos con ocho salarios al año, pero sí un esfuerzo porque las condiciones laborales sean las mejores dentro de las posibilidades, por eso justamente es que sostengo que no se trata de un asunto personal, sino estructural. La Escuela de Psicología además ha preparado desde hace muchos años un plan de relevo generacional, lo que evidencia esta intención de mezclar la experiencia con la juventud, y de además enviar a sus nuevos profesores a prepararse fuera, y con ello fortalecer la Escuela. Por eso me parece que hacer mención de la Escuela de Psicología es un buen ejemplo de que a pesar de la voluntad personal de la actual Directora, y sus antecesores, la solución debe ser estructural.
Dicho lo dicho, les dejo una respuesta de Daniel Lara:
La Siguiente es del Dr. Jorge Rovira Más, profesor e investigador de la Escuela de Sociología:Comparto con el autor de la nota sus preocupaciones. Podríamos esperar mayor distancia entre las elecciones en la UCR y las practicadas a nivel nacional ? Ojalá así fuera !Un abrazo, Daniel Lara
Estimado Daniel y Josué:Sobre lo expresado por el Dr. Rovira, tengo varias cosas que decir.
Bienvenidas las críticas a las elecciones universitarias. Sólo la crítica abre la posibilidad al menos de que las cosas puedan mejorar desde lo que "mejorar" significa para cada quien de acuerdo con sus valores.
Sin entrar a detallar grandemente en los comentarios, sí quisiera mencionar lo siguiente:
1. No es cierto que ninguno de los candidatos tocara ni siquiera mínimamente el tema del interinazgo. Tema complejo y difícil, e importantísimo siempre, mucho más hacia el futuro, el tema sí fue tocado e incluso uno de los candidatos, el Dr. Oldemar Rodríguez, a quien personalmente no apoyé pero al que le aprecio numerosas buenas ideas y contribuciones en el debate, hizo la suya de forma muy concreta, más sin duda que el resto de los participantes.
2. Estos procesos hay que analizarlos en doble clave: la del evento mismo y la de su comparación. Las elecciones universitarias decayeron muchísimo en los últimos 16 años, después de 1996. El debate se redujo a una mínima formalidad y expresión. Esta vez los candidatos asistieron a 20 actividades a lo largo y ancho de toda la Institución, desde luego con formatos diferentes según las asambleas de facultad de cada una de estas y lo determinado por sus autoridades. Dos presentaciones en Radio UCR, una en la televisora universitaria y otras 17 en las asambleas de escuela y ante el SINDEU. Esta vez, al contrario de las últimas ocasiones, fue más bien excesivo el número de presentaciones y de debates. Quizás unas 10 ó 12 actividades, mejor reunidos los distintos cuerpos universitarios, con más tiempo (esta vez fueron dos horas en cada caso), podría mejorar el formato de la competencia electoral. Y quizás exigirse más en algún formato en el cual tanto el qué como el cómo resulten en un compromiso mucho más claro y fuerte. Después de tanto esfuerzo, de tanto trabajo, la gran mayoría del cual pasa desapercibido para el votante promedio, ni qué decir para el resto de la comunidad universitaria, es comprensible la algarabía final, la cual, hasta donde pude darme cuenta, no fue irrespetuosa para ninguna de las partes en contención.
3. En Estados Unidos y en Europa, en donde se encuentran las mejores universidades del Mundo, existen muy pocos casos de selección de las autoridades superiores mediante elecciones. En este sentido, para mal o para bien (que cada quien juzgue de acuerdo a sus preferencias y valores), las universidades públicas costarricenses ofrecen un espectáculo decoroso en esta materia. Lo que no quiere decir en modo alguno que no pueda ser mejorable. Pero esto dependerá de todos nosotros.
4. Pero, aparte de lo anterior, el pasado viernes 13 de abril, como en abril de 1988, cuando se ganó la elección por un solo voto primero (con abstención menor al 8% entonces, esta vez fue algo superior a este guarismo, ambos datos los menores en la historia institucional de hace varias décadas) y luego, tras la revisión del Tribunal Universitario, la victoria fue por dos votos en aquel abril de 1988, la UCR hoy estuvo enfrentada ante una encrucijada, que quizás los más jóvenes no estén en condiciones de apreciar a partir exclusivamente de este evento electoral que observaron en estos días: la UCR estuvo enfrentada ante la alternativa de deslizarse por un camino en el cual en la gestión política de la Institución ganan cada día más peso las practicas clientelares en detrimento de los valores académicos, con lo que estas prácticas podrían irse convirtiendo en lo que aún no lo son: en la normalidad de la vida político/académica institucional. Había demasiado en juego, ciertamente, mucho, muchísimo más, de lo que una observación rápida puede constatar. Por esto, por tanto que hubo en juego, muchos, incluido yo mismo, no pudimos menos que festejar, con respeto, pero también con intensidad los resultados electorales y las actividades del día.
En lo más recóndito de mi ser universitario, sentí antier, como hace 24 años, que estábamos dando una lucha para crear condiciones a fin de impedir un mal curso (quizás irreversible) para la Institución. La otra parte, la positiva, el curso que efectivamente, con las nuevas autoridades de la Institución, seguirá la UCR deberá construirse y en esto no habrán recetas ni certezas, aunque sí pienso que valores, principios y algunas buenas ideas de muchos (incluidas las muy buenas de algunos de los contendientes en esta competencia por la Rectoría).
En fin, les comparto estas manifestaciones, "a manera de inventario" como dicen, para su propia reflexión.
Muchos saludos, Jorge Rovira Mas
La primera, es que efectivamente el Dr. Rodriguez lanzó una propuesta, pero ésta estaba más referida a las posibilidades de equiparación académica de los interinos. El Dr. Rodríguez no tocó el tema de fondo, y que me parece señalo acá: las condiciones laborales de los interinos, y la estructura clientelar y autoritaria que tiene a su alrededor esta modalidad de contratación tan perversa, y como extendida en la U. Al punto que expresa una lógica. Tampoco el Dr. Rodríguez habló de democratizar realmente la Universidad. Así que su propuesta es tímida, y además superficial. Pero lo real es que a pesar de que es un tema estructural, no fue prioridad en ninguna de las agendas de los candidatos ¿Porqué?
Dos. Sobre la cantidad de actividades. Recuerdo otros procesos, yo ingresé a la Universidad en el año 95, así que tengo claridad sobre lo que menciona el doctor Rovira, y es cierto en este proceso hubo más debates, en términos cuantitativos. Pero ¿de qué me sirve a mí que hayan mil debates si total no tengo derecho a votar? ¿Solamente para tener un criterio de cuál es el mejor o peor candidato? Igual mi derecho legítimo a decidir esta cercenado, y solo el mío el de cientos de interinos. Pero además acá el tema no es la cantidad sino la calidad de lo que se debate.
Tres. Que en otras universidades las elecciones son más restringidas o del todo no haya, pues la verdad no me sirve de consuelo. Porque aquí lo que está en cuestión es una estructura antidemocrática y vertical, y que además está en nuestras manos cambiar, pero para eso hará falta voluntad de quienes ostentan el poder, ¿queremos más democracia universitaria? Pues eso hay que demostrarlo.
Cuatro. El cuarto punto de don Jorge Rovira, tiene un aire adultocéntrico. La juventud no me impide ver la trascendencia de esta elección, sobre todo con respecto a las perspectivas y los retos que se avecinan. Sobre las prácticas clientelares que denuncia don Jorge, yo podría preguntarme lo mismo que se preguntó el SINDEU en la "piedrita" tirada a don Henning, porque estuvo siete años en la administración. No sé si explico mi punto. Pero más allá de eso, don Jorge evita discutir (posiblemente porque como él mismo dice no entrará a detallar) sobre la lógica institucional en torno al interinazgo y la lógica clientelar que de por sí esto genera, que yo podría decir es parte de la cultura institucional, aun cuando está lógica es absolutamente contraria a los valores universitarios, como también lo es el modelo de elección excluyente.
Ahora bien, esto no quiere decir que no crea que se puedan cambiar estas lógicas. Espero, y deseo, que las cosas cambien y confío en lo que dice el profesor Rovira, y esas prácticas clientelares serán enterradas, por supuesto estaremos vigilantes, pero creo que es necesario que den muestras claras de que esto será así.
Lo dejo acá por el momento. Pero insistiré en el tema del interinazgo. Hay otros temas a los que me referiré y que son de interés institucional.
Espero además, que estos apuntes generen discusión, y que de estas discusiones salgan propuestas concretas, que al final de cuentas es lo que se busca, como dije, yo también soy universitario, y con mi trabajo diario también construyo Universidad, por lo tanto exijo ser parte real de las decisiones importantes para nuestra UCR.
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sábado, 14 de abril de 2012
El Rector Henning Jensen, la democracia y el interinazgo en la UCR
Ayer culminó el proceso para elegir al próximo Rector de la UCR. La intensa (y larga) contienda llegó a su fin con el triunfo del Doctor Henning Jensen. Muy de cerca el Vicerrector de Administración Héctor González, y como esta previsto, más atrás Oldemar Rodríguez.
Inicia un nuevo periodo en la Universidad, y como siempre tras un proceso tan reñido, lo primero será la reconstrucción de algunas lazos, y digámoslo así, la pacificación. Los ataques fueron fuertes, en muchas ocasiones bajos, los dos principales candidatos se dieron duro, y más que los candidatos, la gente que estaba en su entorno lanzó verdadero veneno, uno esperaría otro tipo de política en una universidad, pero por ratos la cosa fue carnicera.
Pero además, el ambiente de ayer a las afueras del comedor estudiantil, me pareció (para decirlo bonito): patético. ¿Cuál es la diferencia con la "fiesta democrática" de la política nacional? Los procesos circenses de la política nacional muy claramente se vieron ayer en nuestra Universidad, los que nos acercamos por ahí coincidimos y lo comentamos. Agrego además, que quienes lo comentamos éramos todos "ciudadanos de tercera" no teníamos derecho al voto, aún cuando hacemos Universidad con nuestro trabajo todos los días.
El Rector Electo, en su discurso luego de ser declarado ganador, calificó este proceso como de "democracia participativa". Claramente no coincido con él. Porque no puede haber democracia de verdad, cuando sólamente tenían derecho al voto 2.072 personas, menos de 1% de la población estudiantil, jefaturas que para nada representar al sector administrativo, y la mayoría profesores en propiedad (un 33% del total del profesorado) muchos de ellos "vacas sagradas" cuyo "aporte" a la academia no sólo es de baja calidad sino que además ejercen el poder en sus clases o puestos de dirección de forma despótica y hasta clientelar, esto no es desconocido para nadie en nuestra institución. Pero además me resulta preocupante que ninguno de los candidatos se haya pronunciado (ni siquiera tímidamente) por el severo problema de interinazgo de la Universidad, y menos aún, por democratizar realmente la institución ¿Cálculos electorales? Sería vergonzoso que así fuera, en todo caso, es un silencio escandaloso. Por eso, es que sencillamente no puedo estar de acuerdo con el Dr. Jensen. Mientras la Universidad mantenga esta estructura excluyente y vertical, no es posible hablar de democracia. Este sin duda alguna es uno de los principales retos de don Henning: la democratización real de nuestra Universidad. No es justificable que sólo unos cuantos elijan a quién va a gobernar la institución, la Universidad de Costa Rica debe ser ejemplo nacional de democracia de verdad, de discusión. Y esto no sólo vale para la elección de Rector, sino también para todos los procesos de la Universidad, no lo restrinjo a lo electoral.
| A la derecha Oldemar Rodríguez |
| Héctor González, candidato oficialista |
| Henning Jensen, poco antes de ser declarado ganador |
Inicia un nuevo periodo en la Universidad, y como siempre tras un proceso tan reñido, lo primero será la reconstrucción de algunas lazos, y digámoslo así, la pacificación. Los ataques fueron fuertes, en muchas ocasiones bajos, los dos principales candidatos se dieron duro, y más que los candidatos, la gente que estaba en su entorno lanzó verdadero veneno, uno esperaría otro tipo de política en una universidad, pero por ratos la cosa fue carnicera.
| La "fiesta electoral" en las afueras del comedor |
| Afueras del comedor estudiantil |
La de ayer fue una fiesta electoral a la que estaban invitados unos cuantos, y a la que a una gran mayoría de la comunidad universitaria les fue indiferente. Muchos se han preguntado si realmente cambiaría algo, independientemente de quien ganara, otros calificaron la campaña como "superficial", sin discusiones de fondo, y sin verdaderos planteamientos.
| La presidenta del TEU cierra el acto declarando a Jensen "ganador provisional". |
Sobre el interinazgo. No puede ser posible que la Universidad contrate a los profesores a destajo. La mayoría de los profesores de la UCR trabajan con salario 8 meses al año. Durante julio, diciembre, enero y febrero la gran mayoría no tiene salario. Esto por supuesto, además de inmoral, es un ejercicio de la violencia más pura contra un trabajador. Pero también se presta para todo tipo de chantajes, y clientelismo. ¿Cómo se puede pretender que un docente se pueda dedicar a la academia con este sistema de pagos? ¿Cómo exigir calidad si durante un tercio del año los docentes deben comer del aire o buscar otros trabajos? ¿Cómo es posible que una Institución que ha denunciado todo tipo de violaciones laborales en la empresa privada mantenga este esquema perverso de contratación? ¿Es que acaso las clases se preparan solas? ¿O será que creen que alguien puede preparar sus clases unos días antes de empezar el ciclo lectivo? Este sistema lo que ha generado es la expulsión sistemática de toda una generación de gente comprometida, y obliga a la gente que quiera quedarse a "chuparle las medias" a los directores de escuela y decanos, eso sin mencionar los concursos de simpatía en los que se han convertido estos procesos de asignación de plazas en las Asambleas de Escuela. Esto es un problema estructural, una lógica perversa de la Universidad, no son casos aislados, ni es un problema de personas, como han intentado justificar algunos.
Es imprescindible buscar una solución a este asunto, del tal forma que se respeten los derechos laborales, pero que también se asegure la calidad de la enseñanza, y las posibilidades de que los estudiantes mediante su voz pueden remover a los mediocres, la plaza en propiedad tampoco puede ser una garantía de por vida para nadie. Pero es justo que los interinos tengamos que pagar el "derecho de piso" de esta forma.
Este es un reto enorme para el Rector Electo, este es un tema central, y está ligado a la política de recambio generacional que se vaya a asumir, como también está ligado a la política de regionalización. Será vital la persona que sea nombrada en la Vicerrectoría de Docencia. Si es la persona que se perfila para tal puesto, estoy seguro de que al menos se iniciará una buena discusión en este sentido, yo esperaría que no se quedara en la discusión. Me parece que los interinos deberíamos ir en esta dirección, la de organizarnos e iniciar un debate amplio que remueva toda la estructura vertical y excluyente de NUESTRA UCR.
Lo dejo hasta acá por el momento. Ya retomaré otros asuntos que me parecen de importancia en la agenda universitaria de cara al nuevo periodo (que presumimos, como ya es tradición la U, será de ocho años). Ya veremos si efectivamente se trata de un cambio de verdad, o sólo de un cambio de nombres y de formas. Yo espero que lo primero.
Felicitaciones a Henning Jensen, tiene una monumental tarea por delante.
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miércoles, 21 de marzo de 2012
Una breve valoración del debate organizado por el SINDEU
Una breve valoración del debate de hoy organizado por el SINDEU. Antes una aclaración importante. O más bien, varias.
La primera que es muy importante: yo no voto. Soy interino, al igual que aproximadamente el 66% de los profesores, o los que estamos nombrados como docentes en la UCR, eso lo que quiere decir es que apenas una tercera parte del profesorado tiene derecho a votar. Esto desde luego, no es democrático. Y aunque en comparación con Latinoamérica lo sea, no me consuela, nada. Menciono esto simplemente para decir que como no tengo derecho a votar no apoyo a ningún candidato, porque tampoco ninguno se ha pronunciado por el derecho que deberíamos tener los interinos a votar. Los interinos también construimos Universidad todos los días con nuestro trabajo. Luego podría discutir sobre el tema de interinazgo en la UCR, de algunas de sus implicaciones, pero esto no es el tema. Sólo quería dejar clara mi posición con respecto a los candidatos.
La segunda cosa importante, es que el debate lo organizó el SINDEU, y aquí el contexto cuenta. Vale decir que la Rectora (con razón o sin ellas) rompió relaciones con el SINDEU (y con la FEUCR) en agosto de 2010 tras las protestas por el resultado de las negociaciones del FEES. Las relaciones entre la Adminsitración y el Sindicato son tensas desde entonces, en parte echa más leña a la hoguera el "factor David Morera", más allá de que efectivamente tenga peso o no en la vida institucional, Morera agrega una tensión a esta relación, y esto es innegable, no es una valoración personal. Hay otros factores, como la personalidad de la Rectora. Cosa que tampoco se analizará acá, simplemente es el contexto. Así que digamos que cualquiera que fuese el candidato del "oficialismo" iba a encontrar un ambiente algo hostil.
Hecha la introducción, mis impresiones, bastante generales serán eso, impresiones, que es posible otros asistentes no compartan.
Me parece que el SINDEU organizó un buen debate, con preguntas que en ningún otro debate se harán, porque los intereses de los que votan son otras, el sector administrativo, estudiantes y profesores interinos tienen otros intereses, y las preocupaciones son muy distintas. La dinámica fue interesante. Sin embargo, hay que decir que mucho tiempo que pudo dedicarse a debatir se fue en discursos, primero la CGT, luego SINTRAJAP, la FEUCR (este discurso de Yuri Alfaro muy vehemente, muy bueno) y finalmente la Secretaria General de SINDEU. Considero que los primeros dos estuvieron de más, como también lo estuvo utilizar de tribuna el auditorio para denunciar la supuesta persecución en contra de Morera. Es posible que así sea, pero hay también otros casos similares y hasta más graves que deberían también ser denunciados, creo que no se debería utilizar de tribuna personal una actividad así, sobre todo si el "perseguido" esta en la mesa principal y ocupa un cargo de poder en la Junta Directiva del SINDEU (claro está, que esta opinión generará una respuesta vehemente, pero es una opinión). Dirán que era necesario, eso es cuestionable. Pero considero que hubiese sido mejor utilizar más tiempo para discutir los 20 puntos planteados por el SINDEU.
Sobre la participación de Héctor Gonzalez, debo decir que aún frente a un auditorio hostil esperaba que "sacara la casta" y defendiera con vehemencia sus posiciones. Sin embargo se le notó inseguro, apelando a su trayectoria y muy apegado a la administración, y claro, es el candidato del "oficialismo". Más allá de que esta haya sido una buena o mala administración, si se es el candidato oficialista hay dos opciones frente a un debate de este tipo, desmarcarse de la administración, cosa improbable y hasta suicida; o defender críticamente y con vehemencia los logros de la administración. Gonzalez, luego del video inicial (realizado por Pablo Ortega que criticaba con mucha ironía la negociación del FEES) pareció abochornado, creo que esto le afectó porque de entrada le marcó la cancha y jugó a la defensiva. El debate estaba planteado de esa forma, era de esperar y debió prepararse para eso, pero parece que no lo estuvo, o simplemente no pudo con ello.
Henning Jensen por su parte se vio más aplomado, posiblemente porque sabía que no sería el blanco de las críticas del SINDEU. Incluso las preguntas individuales tendieron a favorecerlo, y aún así Jensen no le sacó todo el jugó a las preguntas en las que debió lucirse. Jensen estuvo más claro con respecto a los principios rectores de la Universidad y los defendió con vehemencia, aunque debo decir que lo noté algo academicista en sus planteamientos, aún cuando defendió la libertad como uno de los principios fundamentales de la Universidad. En todo caso se le vio mejor, aunque sin convencer del todo. Jensen jugó la carta a desmarcarse de la administración, y no lo hizo de forma traicionera, sino que asumió su parte de responsabilidad en la conducción de la Universidad (cómo no, si fue Vicerrector), pero se mostró crítico con la labor de la Rectora, sobre todo con el FEES.
Finalmente, Oldemar Rodríguez pareciera fue el que mejor capitalizó el debate. Logró distanciarse de los otros dos candidatos y se planteó como alternativa, si bien es cierto Rodríguez no ocupó puesto de poder en la administración, sí ocupó un alto cargo en el Concejo Universitario, en un duro momento además, pero sí logró tomar distancia con respecto "a los de siempre", como les llamo él. Sus planteamientos fueron más concretos, y se notó un buen manejo de algunos temas, sobre todo un amplio conocimiento del convenio FEES. Me parece que Rodríguez fue el claro ganador de este debate. Lamentablemente para él, el 90% de los presentes no tiene voto.
Pretendí ser breve, como casi siempre, no lo logré. Quedan muchos tópicos por analizar. Pero diré, para cerrar este apunte, que hubo varios temas que no se tocaron y eran fundamentales: FUNDEVI y el interinazgo (sólo Rodríguez hizo un planteamiento concreto, lo otro fueron declaraciones de intenciones).
Ninguno se comprometió con democratizar realmente a la Universidad, ninguno considera importante que los interinos también podamos decidir (Rodríguez mencionó una propuesta para darle representación al sector administrativo, pero nada más), pero en realidad ninguno muestra un compromiso en esta línea, y eso es precisamente por lo que no apoyo a ninguno. No se han comprometido, ni lo harán, para que el 66% del profesorado tengamos voto, muy lamentable para una institución como la UCR, que debería ser modelo.
La primera que es muy importante: yo no voto. Soy interino, al igual que aproximadamente el 66% de los profesores, o los que estamos nombrados como docentes en la UCR, eso lo que quiere decir es que apenas una tercera parte del profesorado tiene derecho a votar. Esto desde luego, no es democrático. Y aunque en comparación con Latinoamérica lo sea, no me consuela, nada. Menciono esto simplemente para decir que como no tengo derecho a votar no apoyo a ningún candidato, porque tampoco ninguno se ha pronunciado por el derecho que deberíamos tener los interinos a votar. Los interinos también construimos Universidad todos los días con nuestro trabajo. Luego podría discutir sobre el tema de interinazgo en la UCR, de algunas de sus implicaciones, pero esto no es el tema. Sólo quería dejar clara mi posición con respecto a los candidatos.
La segunda cosa importante, es que el debate lo organizó el SINDEU, y aquí el contexto cuenta. Vale decir que la Rectora (con razón o sin ellas) rompió relaciones con el SINDEU (y con la FEUCR) en agosto de 2010 tras las protestas por el resultado de las negociaciones del FEES. Las relaciones entre la Adminsitración y el Sindicato son tensas desde entonces, en parte echa más leña a la hoguera el "factor David Morera", más allá de que efectivamente tenga peso o no en la vida institucional, Morera agrega una tensión a esta relación, y esto es innegable, no es una valoración personal. Hay otros factores, como la personalidad de la Rectora. Cosa que tampoco se analizará acá, simplemente es el contexto. Así que digamos que cualquiera que fuese el candidato del "oficialismo" iba a encontrar un ambiente algo hostil.
Hecha la introducción, mis impresiones, bastante generales serán eso, impresiones, que es posible otros asistentes no compartan.
Me parece que el SINDEU organizó un buen debate, con preguntas que en ningún otro debate se harán, porque los intereses de los que votan son otras, el sector administrativo, estudiantes y profesores interinos tienen otros intereses, y las preocupaciones son muy distintas. La dinámica fue interesante. Sin embargo, hay que decir que mucho tiempo que pudo dedicarse a debatir se fue en discursos, primero la CGT, luego SINTRAJAP, la FEUCR (este discurso de Yuri Alfaro muy vehemente, muy bueno) y finalmente la Secretaria General de SINDEU. Considero que los primeros dos estuvieron de más, como también lo estuvo utilizar de tribuna el auditorio para denunciar la supuesta persecución en contra de Morera. Es posible que así sea, pero hay también otros casos similares y hasta más graves que deberían también ser denunciados, creo que no se debería utilizar de tribuna personal una actividad así, sobre todo si el "perseguido" esta en la mesa principal y ocupa un cargo de poder en la Junta Directiva del SINDEU (claro está, que esta opinión generará una respuesta vehemente, pero es una opinión). Dirán que era necesario, eso es cuestionable. Pero considero que hubiese sido mejor utilizar más tiempo para discutir los 20 puntos planteados por el SINDEU.
Sobre la participación de Héctor Gonzalez, debo decir que aún frente a un auditorio hostil esperaba que "sacara la casta" y defendiera con vehemencia sus posiciones. Sin embargo se le notó inseguro, apelando a su trayectoria y muy apegado a la administración, y claro, es el candidato del "oficialismo". Más allá de que esta haya sido una buena o mala administración, si se es el candidato oficialista hay dos opciones frente a un debate de este tipo, desmarcarse de la administración, cosa improbable y hasta suicida; o defender críticamente y con vehemencia los logros de la administración. Gonzalez, luego del video inicial (realizado por Pablo Ortega que criticaba con mucha ironía la negociación del FEES) pareció abochornado, creo que esto le afectó porque de entrada le marcó la cancha y jugó a la defensiva. El debate estaba planteado de esa forma, era de esperar y debió prepararse para eso, pero parece que no lo estuvo, o simplemente no pudo con ello.
Henning Jensen por su parte se vio más aplomado, posiblemente porque sabía que no sería el blanco de las críticas del SINDEU. Incluso las preguntas individuales tendieron a favorecerlo, y aún así Jensen no le sacó todo el jugó a las preguntas en las que debió lucirse. Jensen estuvo más claro con respecto a los principios rectores de la Universidad y los defendió con vehemencia, aunque debo decir que lo noté algo academicista en sus planteamientos, aún cuando defendió la libertad como uno de los principios fundamentales de la Universidad. En todo caso se le vio mejor, aunque sin convencer del todo. Jensen jugó la carta a desmarcarse de la administración, y no lo hizo de forma traicionera, sino que asumió su parte de responsabilidad en la conducción de la Universidad (cómo no, si fue Vicerrector), pero se mostró crítico con la labor de la Rectora, sobre todo con el FEES.
Finalmente, Oldemar Rodríguez pareciera fue el que mejor capitalizó el debate. Logró distanciarse de los otros dos candidatos y se planteó como alternativa, si bien es cierto Rodríguez no ocupó puesto de poder en la administración, sí ocupó un alto cargo en el Concejo Universitario, en un duro momento además, pero sí logró tomar distancia con respecto "a los de siempre", como les llamo él. Sus planteamientos fueron más concretos, y se notó un buen manejo de algunos temas, sobre todo un amplio conocimiento del convenio FEES. Me parece que Rodríguez fue el claro ganador de este debate. Lamentablemente para él, el 90% de los presentes no tiene voto.
Pretendí ser breve, como casi siempre, no lo logré. Quedan muchos tópicos por analizar. Pero diré, para cerrar este apunte, que hubo varios temas que no se tocaron y eran fundamentales: FUNDEVI y el interinazgo (sólo Rodríguez hizo un planteamiento concreto, lo otro fueron declaraciones de intenciones).
Ninguno se comprometió con democratizar realmente a la Universidad, ninguno considera importante que los interinos también podamos decidir (Rodríguez mencionó una propuesta para darle representación al sector administrativo, pero nada más), pero en realidad ninguno muestra un compromiso en esta línea, y eso es precisamente por lo que no apoyo a ninguno. No se han comprometido, ni lo harán, para que el 66% del profesorado tengamos voto, muy lamentable para una institución como la UCR, que debería ser modelo.
domingo, 27 de noviembre de 2011
El TCU en la universidad privada y la discusión de fondo
En el apunte de hace un par de días comentaba sobre lo justo que es el reclamo de los estudiantes de universidades privadas contra el impuesto que se les quiere imponer en el PACquetazo fiscal, y que más bien el impuesto debería ser sobre la ganancia de estas empresas y no cargarse sobre los estudiantes. Mencioné la lógica que se ha seguido para fortalecer el negocio de la educación privada y cité a la dueña de uno de estos negocios, ejemplo perfecto de la lógica excluyente. Concluyo que tanto estudiantes de universidades privadas como de Universidades Públicas, deberían hacer frente común para exigir calidad en la Educación Superior.
Siguiendo sobre este tema de la Educación Superior en el ámbito privado y su lógica, hace unos meses nos enteramos a través El Chamuco que un estudiante de derecho de la Universidad Latina interpuso una Acción de Inconstitucionalidad contra el "Trabajo Comunal Universitario" que deben hacer estudiantes de universidades privadas. La Acción fue rechazada de plano el pasado 2 de noviembre.
Esto podría resultar meramente anecdótico, si no fuera porque en la argumentación dada por este estudiante se expone con toda claridad la lógica que subyace a las universidades privadas, las razones por las que la Sala IV ni siquiera entró a considerar la acción por el fondo, es enano de otro cuento y no viene al caso. Pero, como dije, se expone la lógica tal cual es, no me interesa hacer juicios de valor si este estudiante tiene una posición cínica o completamente neoliberal, simplemente me interesa reseñar la estructura lógica de su argumentación, y a partir de ahí extraer algunas conclusiones.
Resumo la argumentación expuesta en el recurso:
- Las universidades privadas son empresas cuyo negocio es la educación. Los estudiantes por tanto son clientes, "adulto-consumidor". El trabajo comunal universitario es una obligación cuyo cumplimiento implica 150 horas, que equivalen a 3 cursos, pero sin tener créditos asociados, que dentro de esta lógica es la moneda de cambio universitaria. Al no tener créditos, se trata de un esfuerzo inútil y sin ningún beneficio, y al ser cobrado por la universidad, se convierte en un requisito impuesto por el Estado, se trataría entonces de un "tributo".
- Los adultos-consumidores de la educación "dada su condición social o "baja escolaridad" (¡¡¡¡!!!!¿¿¿¿????) trabajan para mantener a sus familias, el cumplimiento de este requisito resta tiempo al consumidor en su carrera y en calidad de vida, sin que reciba a cambio nada. Al imponer el TCU le da una carga onerosa e innecesaria al adulto-consumidor. El Estado tiene como obligación proveer educación para mejorar la calidad de vida, lo cual es un derecho tutelado por el Estado, alternativa que no se brinda con la oferta de las Universidades Pública, y que además el adulto-consumidor cumple sin la ayuda del Estado.
- Al hacer el TCU se cumplen labores típicas del área profesional, se trata de un trabajo pseudo profesional, con "un contrato de trabajo implícito, verbal e individual" en un centro laboral y con horarios estrictos. Por lo que el TCU deviene en trabajo forzoso, restringido a unos pocos lugares establecidos por el colegio profesional (en este caso concreto el de abogados).
- Finalmente, transcribo: "... ha de tenerse presente que
el primigenio establecimiento del del TCU en la universidad estatal,
fue motivado en la inteligencia del legislador en lograr que el
estudiante al cual se le brinda su educación costeada por el Estado
(...) retribuya de alguna forma la enorme inversión pública que
hace el pueblo de Costa Rica en su formación universitaria".
Por lo que su traslado al ámbito privado no procede.
Este estudiante de derecho aunque tiene muchos errores conceptuales sobre el TCU, pero deja de manifiesto la lógica de las universidades privadas. Empecemos señalando que efectivamente se trata de un negocio privado, cuya mercancía es el servicio que se vende a los estudiantes. Este "servicio" al venderse convierte a los estudiantes en consumidores, y los excluye del lugar de ciudadanos con derechos, los inserta directamente en la lógica de mercado. Por supuesto, esto es la consecuencia de un modelo que precisamente necesita generar excluidos del sistema de educación pública, para eso se han creado leyes, desregulado el negocio y sobre todo, limitado el presupuesto de la Educación Superior Pública. En este sentido lleva razón este estudiante al argumentar que el Estado no cumple con su obligación y genera desigualdades.
Ahora bien, la argumentación citada alude al establecimiento del TCU en la Universidad Estatal. Al respecto hay que aclarar que el TCU no nace de una ley, ni de una fuente externa a la Universidad. El TCU fue creado en el III Congreso Universitario a mediados de los años setenta como presión de los estudiantes para institucionalizar lo que por aquellos años se llamaba "Campos de trabajo", y que tenía por objetivo el fortalecer la vinculación de la Universidad con la sociedad para generar transformaciones en la condición de vida de la población. Es decir, el origen del TCU, y de la Vicerrectoría de Acción Social, nace por la visión de estudiantes y académicos comprometidos con la transformación de la sociedad. Para decirlo de otra forma, no nace del "pecado original", no nace de la culpa, no salió de la idea caritativa de la retribución a la sociedad, sino de la necesidad de cambiarla, a través del aporte que desde la Academia se puede hacer.
Pero este discurso de la caridad ha calado tan hondo que hasta los mismos académicos lo han asumido y es parte del imaginario universitario, basta recordar la discusión en medio de la negociación del FEES del año pasado, y la mediocre campaña de la Oficina de Divulgación e Información de la UCR. Si la Universidad Pública hace una retribución a la sociedad es en la formación de profesionales de calidad, pero esa es su función, para eso fue creada, así que es irrisorio hablar de retribución.
¿Porqué este este rechazo tan tajante a este discurso de la caridad en la Universidad? Sencillamente porque la educación es un Derecho Humano, por lo tanto no hay ninguna retribución que hacer, es obligación del Estado hacer esta inversión (los neoliberales le llaman gasto), es nuestro derecho recibir una educación de calidad, en todos los niveles. El caso del TCU como ya se dijo no tiene nada que ver entonces con la retribución, por el contrario tiene que ver con la necesidad de transformar esta sociedad tan injusta y desigual como la nuestra. Por supuesto, no estamos exentos de contradicciones, avances y retrocesos, en la Universidad Pública, a lo interno hay una cruda lucha ideológica, hay quienes creen que el TCUa lo interno, y la Acción Social, no debería existir.
Otra pifia en la concepción de TCU que se impugna, es que se trata de una práctica profesional, de ahí que este estudiante alegue que se trata de un trabajo "pseudo profesional" y eso es el fundamento de lo que denomina "trabajo forzoso". En realidad el TCU (al menos en la UCR) no está concebido como una práctica profesional y la mera aplicación de conocimientos de los estudiantes. En realidad estamos hablando de una modalidad de Acción Social en la estudiantes de varias carreras, sí, aplican sus conocimientos, pero lo que se busca es que lo construyan en conjunto (diversas carreras) a las comunidades. Porque también se reconoce que la gente sabe cosas, que hay saberes en la comunidad, que ahí se produce conocimiento, distinto al que se produce en las Universidades, pero también válido. No somos dueños del saber, la realidad es muy compleja, por lo que se requieren de propuestas interdisciplinarias. La división disciplinar de las Universidades responden a una determinada división social del trabajo de la sociedad capitalista.
A estas alturas, ya se habrán dado cuenta que el asunto de fondo es el Modelo de Universidad. Y es por eso que esto del TCU no encaja en la universidad privada, porque no tiene forma de encajar, simplemente porque se trata de un adefesio legal que devino en obligación, y que como vemos hay quienes lo consideran trabajo forzoso. No hubo una reflexión a lo interno que justificara su creación, de hecho ni siquiera les importa hacer esa reflexión, su razón de ser es hacer dinero. Los legisladores quién sabe que pensaban sería su función cuando aprobaron la ley, pero de fijo no dieron esta discusión, porque si la hubieran dado habrían tenido que modificar algunas cuantas cosas. En estos negocios de educación superior la lógica del "adulto-consumidor" es la que prevalece, por eso hasta se cobra el TCU (el accionante adjunta copia del recibo) cualquier cosa sirve para sacarle plata a la gente, por algo es un negocio redondo.¿Deberían entonces hacer TCU en las universidades privadas? Tal y como están las cosas no tiene ningún sentido, porque las cosas no se hacen simplemente porque sí. En todo caso, la discusión de fondo es ¿para qué sirven las universidades privadas? ¿a quién le sirven? Preguntas llenas de polémicas y que espero abran un buen debate.
Lo dejo acá, me extendí mucho, quedan muchos aspectos por discutir, ya los abordaré. Espero comentarios.
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jueves, 7 de abril de 2011
La Nación S.A. nuevamente contra la formación humanista
El pasado 1 de abril el derechoso diario de Tibás publicó un mal intencionado artículo en el que prácticamente culpa a la Universidad de Costa Rica por el exceso de profesionales en algunas áreas, a pesar de que el título del susodicho artículo decía “Jóvenes huyen de las carreras con más opciones de trabajo”.
De lo que en realidad trata el reportaje, es que La Nación y grupos empresariales quieren (necesitan) más Ingenieros, Administradores de Empresas, Economistas, Contadores, Nanotecnólogos, Químicos, Biotecnólogos, profesionales en Telecomunicaciones y Energías Renovables. Incluso el sindicato de empresarios (la UCCAEP) mete la cuchara, y el periodista indica que hay críticas sobre lo que ocurre en el mercado laboral.
Pero vamos por partes.
Lo primero que hay que señalar es que el artículo no trata de lo que se enuncia en el título. El periodista supone que el hecho de que los estudiantes opten por estudiar Ciencias Sociales y no las carreras con más posibilidades laborales, se debe a que los y las estudiantes le temen a las matemáticas, hipótesis que no sería sorprendente dado el desastre en la enseñanza de la matemática de nuestro país. Sin embargo, el periodista no aporta ningún estudio que respalde su suposición, tan sólo la opinión del Ministro de Educación, que por más Ministro que sea, sólo emite eso, una hipótesis. Insisto que la hipótesis en sí misma no es descabellada. Lo que pasa es que también podría ocurrir que los estudiantes también quieran estudiar Ciencias Sociales, que tengan otras expectativas laborales distintas “a las del mercado”. Podría pasar. No en la mente del periodista, pero sí en la realidad.
Segundo. En el artículo no se menciona, ni por asomo, a las universidades privadas (sí, en minúscula), y el periodista hace creer al lector que se trata de un problema provocado por la UCR, y que es de sus profesionales, lo cual evidentemente es un falacia, y demuestra la mala leche del reportaje. Si hay saturación en algunas carreras es simplemente por el exceso de la oferta de algunas carreras que a las universidades les resulta atractivo mercadear, o dicho más claramente, las que les resultan rentables, como por ejemplo psicología.
Según los datos que se exponen, sólo el año anterior se graduaron 829 profesionales en psicología. En el año 2000 me afilié al Colegio de Psicólogos, soy el afiliado 1551, es decir en un año se graduó la mitad de los que en casi 30 años nos integramos al Colegio. ¿Todos y todas son graduados de la UCR? Obviamente no. ¿El reportaje lo dice? No. Resulta que en el caso de psicología en algún momento hubo cerca de 13 universidades privadas “formando” psicólogos y psicólogas. ¿Necesita el país esta cantidad de profesionales en psicología? No lo sabemos, pero la realidad parece indicar que hay demasiados (algunos no muy buenos por cierto), cosa que obviamente genera desempleo en el gremio, abaratamiento del costo de los servicios, salidas laborales “alternas” y sobre todo una competencia feroz. ¿Y todo esto porqué? Porque sencillamente hay un desvinculación entre las necesidades del país y la formación de profesionales, o sea, que al liberalizar la educación superior con las políticas neoliberales y el nulo control al sector privado, se dejó de lado la posibilidad de planificar la formación en función de las necesidades reales del país. Maravilla de las políticas neoliberales y el mito de la mano invisible tan defendido por algunos de los que hoy se quejan amargamente de que no hayan suficientes profesionales en ingeniería y estas carreras que requieren.
Quiero hacer énfasis en este asunto, porque una cosa son las necesidades del país, y otra muy diferente son las necesidades del sector empresarial. No son lo mismo. Aunque el presidente del sindicato patronal, Manuel Rodríguez, y el periodista de La Nación S.A. quieran hacerle creer a los lectores que se trata de lo mismo. Los empresarios lo que necesitan son profesionales-técnicos sumisos que únicamente piensen en cómo resolver sus necesidades, que están en función de la acumulación de capital, no de desarrollar el país como hipócritamente predican.
Tercero, dentro de ese sector político-económico que representa La Nación S.A., hay una obsesión por cerrar todas esas carreras que consideran innecesarias (que curiosamente se concentran en las Letras, Artes y Ciencias Sociales) porque no son rentables para el mercado, en este caso se justifica porque “no hay salida laboral”. Es curioso, porque es precisamente el periodista quien sugiere directamente la cuestión. No es nuevo, ya antes han hecho énfasis en “lo caro” que salen estas carreras al Estado. Lo que en el fondo se busca es ponerse a tono con la contrarreforma neoliberal que ya se ha echado a andar en Europa con el Plan Bolonia, que consiste en mercantilizar la Educación Superior. Y de eso se trató la última negociación del FEES, con los pésimos resultados ya conocidos. En todo caso, no es cierto que el país no requiera de profesionales en Ciencias Sociales, Letras y Artes, ni de Biólogos y Biólogas, quienes no lo requieren son los empresarios, quienes claramente no pueden en sí mismos solucionar el tema del empleo, se trata de una apuesta colectiva y pública en este sentido, hasta el momento lo que el Gobierno y empresarios han logrado es pauperizar las condiciones de empleo de jóvenes y de la mitad de la población, la mujeres. O sea, nota deficiente para el Gobierno, y peor para el sector empresarial.
Cuarto. Otra cosa que el artículo no menciona, es la pésima orientación vocacional, cuando la hay. De eso se pueden señalar dos aspectos. El primero es que el Ministerio de Educación Pública queda debiendo en esta materia, y mucho. El segundo es que las universidades privadas más que orientación vocacional lo que tienen es mercadeo, que es muy distinto. Recientemente vi un carrito de una transnacional de la educación, el carrito parecía más de una empresa de útiles escolares que de un centro de educación popular (pero no se puede esperar más de una empresa de estas, acostumbrada a estafar a jóvenes recuérdese el triste episodio con Los Pericos), la chica que luego abordó el carrito, me mencionó que era del departamento de mercadeo, y ante la pregunta de si hacían orientación vocacional, me respondió que sí, que en el departamento de mercadeo se daba cuando alguien lo pedía, pero que fundamentalmente hacía mercadeo. La conclusión es más que obvia, lo que se hace es promover que los estudiantes se matriculen en esa “universidad” y a eso le llaman orientación vocacional. En resumen: orientación vocacional = mercadeo.
Quinto. El “mercado laboral”. El artículo menciona (curiosamente sólo se mencionan egresados de universidades públicas) que los nuevos profesionales deben dedicarse a trabajar en Call Centers al no encontrar trabajo en su rama profesional. Aquí nuevamente el periodista obvia el problema de fondo, aunque no sabemos si lo obvia o simplemente no puede verlo, creo que más lo segundo que lo primero. Ha sido política de “nuestros” gobiernos promover como “solución” al desempleo de los sectores juveniles el empleo en transnacionales de servicios, simplemente porque no hay una política integral de empleo para las personas jóvenes, y ante la falta de creatividad, de compromiso y una visión reduccionista, se condena a los jóvenes a ser explotados por estas transnacionales, que como hemos visto en cualquier momento abandonan el país sin pagar prestaciones, o con el pretexto de la crisis congelan salarios, recargan funciones o simplemente despiden a sus trabajadores, mientras continúan con su agresiva política de compra de empresas y ganancias multimillonarias. Triste y frustrante salida laboral para las juventudes.
Sin duda alguna a lo que estamos asistiendo, nuevamente, es una gran estafa colectiva por parte de estas “universidades” en total complicidad de los gobernantes de turno y los empresarios (que en realidad son los mismos). También a un violento ataque de estos sectores que quieren acabar con la Universidad Pública y Humanista, y que quieren que la Universidad se convierta en simplemente una maquila de profesionales-técnicos sumisos, listos para incorporarse al proceso de acumulación de capital y que colaboren eficientemente – y sin chistar – con la explotación de nuestro pueblo y con la destrucción de la naturaleza, efecto inherente del desarrollo capitalista.
sábado, 15 de enero de 2011
Cortas
- Como creo que ya todo el mundo sabe se elevará a categoría de "santo" a Juan Pablo Segundo (¡¡¡¡¡!!!!!)... toda una ironía que sea un 1 de mayo...
- Declara René Castro: "es hora de reconsiderar el pacifismo que caracteriza a Costa Rica”, y acto seguido agrega que esto afectará también los bolsillos: "un estudio de lo que invierte toda América Latina en actividades similares es de entre el 2% y el 4% del PIB… es lo que nuestro país invierte en Universidades Públicas”. El año pasado cuando se discutía el FEES el Gobierno aseguró que no podía sostener el gasto de las Universidades Públicas... pero ahora sí podrá sostener el costo de una policía militarizada. Cuestión de prioridades. Algunos connotados académicos nos dijeron que había que ser realistas y que lo que se logró en la "negociación" del presupuesto fue lo mejor que se pudo lograr... bien ahí está su cuota de realismo.
- Abel Pacheco ordenó a la DIS a espiar a un diplomático venezolano y dirigentes sociales porque según él "un chisme" decía que Chavez fiananciaba al NO, sigue quedando claro no nunca ocurrió tal cosa, Pacheco asegura que lo hizo buscando prevenir intromisiones en política nacional. Lo más curioso de esto es que, esto lo sabemos porque la conversación fue con un representante del gobierno de Bush, a quien además le pidió ayuda, o sea, que interviniera en asuntos nacionales. Hoy también sabemos que el Embajador gringo en ese momento (Danilovich) presionó para hubiese en el país exploración y explotación petrolera... ¿no es eso intromisión?
- La Nación S.A., que casi siempre defiende lo indefendible, revive el tema de la "intromisión venezolana" en nuestro país... lo grave de todo esto, insisto es que nunca hubo tal, pero además que la DIS espía a los movimientos sociales... sin duda alguna se trata de una policía política...
- El Gobierno se rasga la vestiduras por el grave daño ambiental en Isla Calero y sus alrededores (que sin duda lo hay), pero la hipocresía da para todo, estuvieron promoviendo hasta el final el proyecto minero de Crucitas... ya hoy sabemos que tenían en mente crear esta policía militarizada que ya pusieron en marcha. Sin duda alguna la actuación del gobierno ha dejado mucho que desear, el proyecto es financiado por el BCIE, se supone que ahí tenemos representación, y que la documentación está a la mano, el daño ambiental pudo prevenirse actuando con anterioridad.
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jueves, 16 de septiembre de 2010
LA UCR 60 AÑOS DESPUÉS. Retos y reflexiones a 60 años de la fundación de nuestra Universidad.
Buscando en mi compu de pura casualidad me encontré el discurso de Sesenta Aniversario de la UCR que tuve la oportunidad de leer hace diez años. ¡Cómo pasa el tiempo!
Sigo pensando lo mismo, y en algún sentido sigue teniendo cierta actualidad aunque refleje ese momento concreto del año 2.000. Curioso que algunas de las cosas que dije es necesario hacer las estoy haciendo ahora, creo que se trataba de un compromiso, y convencido de que eran necesarios algunos cambios, sigo en esa línea.
Pero bueno, en todo caso se trata de un documento histórico (no porque lo haya pronunciado yo) sino porque es parte de la historia institucional, y en este setenta aniversario (así con minúscula dados los acontecimientos que tuvieron lugar tras la firma del FEES) tan venido a menos, y con una FEUCR tan destruida como la ha dejado Herrero y el MAS, que no tuvieron creatividad ni siquiera para ponerse un nombre propio en la lucha por la dirección de la FEUCR. La historia deja a cada quien en su lugar, si no que lo diga Miguel Ángel Rodríguez, a quien denunciamos con firmeza hace diez años.
Bueno pues ahí lo dejo, quien se dé la vuelta por acá, juzgará... y espero comentará.
Hoy queremos unirnos al reconocimiento que la UCR hace a quienes lo merecen, por su larga carrera en busca del desarrollo de Costa Rica. Hablo del DR. Gabriel Dengo Obregón, quien lamentablemente falleció hace poco más de un año, pero que nos dejó un importante legado en lo que se refiere a la geología costarricense. Junto a él, el Ingeniero Henry McGuie Boyd, quien ha impulsado el desarrollo de nuestro país dándole un aporte valiosísimo no sólo desde la UCR, sino también desde el ICE. A ellos más que merecido el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa.
Asimismo nos acompañan los ganadores del Certamen Estudiantil de Pintura: “Ambiente Universitario”, y además, se premiará la excelencia académica, la constancia, la dedicación, el sacrificio: los estudiantes con mejores promedios de 1999, muchas felicidades.
Dentro de este marco de celebración, como estudiantes no queremos dejar de lado la reflexión, la responsabilidad que implica el cumplir sesenta años de aportes fundamentales al desarrollo social de nuestro país. Es necesario que la Universidad tenga la capacidad de revisarse a sí misma, de adaptarse y ser modelo en nuestra sociedad. En momentos como este, en los que hay decenas de universidades privadas, muchas de ellas de muy baja calidad y sin ninguna regulación, estamos urgidos como país, de rescatar la formación integral y humanista, que personas con visión, como don Rodrigo Facio, supieron instaurar hace cuarenta y tres años con los Estudios Generales. Junto con los Estudios Generales, también se han desarrollado el arte, el deporte y la recreación, que estamos fortaleciendo para que sigan siendo de los muchos elementos que nos distinguen como Universidad Pública.
Es en este sentido, que el movimiento estudiantil está TRABAJANDO... POR LA UNIVERSIDAD QUE QUEREMOS, con un proyecto claro, un proyecto que pretende cambios profundos en la UCR. Es así, como hemos revisado el modelo de asignación de becas, descubriendo que tiene fallas serias que deben ser corregidas cuanto antes, junto a ello, vamos a exigir que se destinen todos los ingresos por matrícula para el sistema de becas, para garantizar así que el criterio de permanencia en la Universidad sea el académico, y no el socioeconómico.
Por otro lado, queremos que la regionalización se efectúe con mayor decisión, y sobre todo, con mayor planificación, para con ello asegurar que el país entero tenga la opción de una educación superior de calidad.
No debemos perder de vista los tres ejes de la Universidad: Docencia, Acción Social e Investigación. En lo que se refiere a la excelencia académica y la docencia, hemos iniciado la batalla contra las “vacas sagradas”, es decir, contra los profesores que incumplen con sus responsabilidades, elaborando un Régimen Disciplinario para el personal académico, sin precedentes en nuestra Universidad, que esperamos sea aprobado próximamente en el Consejo Universitario. Paralelo a este reglamento estamos impulsando un nuevo Régimen de Incentivos para los docentes, que premie a los buenos profesores, a los que se lo merecen, que afortunadamente son muchos. También vamos a trabajar en un nuevo Régimen de contratación docente, garantizando que sean los méritos los que permitan trabajar en la UCR, y no los “amiguismos”.
El Trabajo Comunal Universitario tampoco escapa a la revisión, estamos elaborando una propuesta para que los TCU sean realmente proyectos interdisciplinarios, es necesario un profundo análisis de qué estamos haciendo desde la Acción Social, para así aprovechar más los recursos y beneficiar a más comunidades.
En lo que se refiere a investigación, queremos que los estudiantes podamos realizar nuestras investigaciones con recursos de la Universidad. Es necesario fortalecer esta área, junto con el desarrollo tecnológico para que sea accesible a todos los estudiantes, y para que sigamos siendo la mejor universidad en el país y en Centroamérica.
Como estudiantes, privilegiados por haber podido estudiar en esta casa de la cultura, debemos meditar cual es la función que debe tener la Universidad Pública en Costa Rica y en Latinoamérica, no debemos olvidar que es el pueblo quien financia la Universidad, y que por lo tanto tenemos un compromiso que cumplir con este.
Como dije, la Universidad ha cumplido un papel protagónico en el desarrollo de este país, lo que permitió que Costa Rica tuviera un desarrollo social envidiable en toda América Latina. Sin embargo, hoy día las condiciones son otras, lamentablemente algunos han olvidado que la Universidad es un medio, y no un fin en sí misma, se han olvidado de que Costa Rica debe ser la que se beneficie con la Universidad, y no ésta de Costa Rica. Digo algunos, por que afortunadamente son los menos, los universitarios tenemos claro cual es la función de la Universidad de Costa Rica: que es la búsqueda constante, inagotable y libre de la verdad, la eficacia y la belleza, tal y como lo señala nuestro estatuto orgánico: un compromiso que nos lleva, necesariamente, más allá de las aulas universitarias, denunciando las situaciones de injusticia social.
Es por eso, que nosotros, los estudiantes de la universidad pública no podemos permanecer callados, en momentos como este, en el que los logros sociales que nuestros antepasados construyeron con mucho esfuerzo, visión y conciencia social, se resquebrajan, a causa de la miopía, el egoísmo y la corrupción de la clase político-empresarial de nuestro país. Hoy podemos ver como esa misma clase continúa despojando al pueblo, no solo a nivel económico, sino también a nivel político y social sin que ninguno sea mencionado como sospechoso, porque los mecanismos de impunidad se legitiman y perpetúan cada vez más en el país de la democracia centenaria.
Nuestro sistema educativo antes gratuito, obligatorio y ejemplar en el mundo, se ha convertido es un sistema deforme, deformante, excluyente y domesticador. En este sentido, también aumenta la cantidad de costarricenses que se consume en la miseria, mientras que en la Asamblea Legislativa y en los traspasos presidenciales se botan millones de colones.
Por otro lado, en el país de la libertad de expresión, el gobierno asume la política de reprimir violentamente cualquier manifestación de inconformidad del movimiento popular, a través de la fuerza “pública”, que es sometida cada día más a un riguroso y sutil proceso de militarización.
Las políticas neoliberales, dictadas desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, es decir, desde los Estados Unidos, han sido nefastas para Latinoamérica, y por supuesto nuestro país no escapa de ellas. Es así como ese pequeño grupo –la clase político-empresarial–, ha intentado desde hace mucho tiempo hacer lucro con los fondos de todos, con las instituciones del Estado, sin que les importe desproteger a las clases más vulnerables socialmente, y menos aún, nuestras riquezas naturales. Cabe mencionar solo algunos ejemplos en los cuales el movimiento estudiantil ha tomado el estandarte de la defensa de la soberanía y la justicia social en nuestro país: en el setenta contra ALCOA; en los ochenta, contra las bananeras; a principios de esta década, (curiosamente con un gobierno “social cristiano”), el entonces Ministro de Hacienda, Thelmo Vargas, en complicidad con el entonces rector, quiso privatizar nuestra Universidad, sin embargo, el movimiento estudiantil, conciente del daño que esto le hacía al país, no lo permitió y salió a las calles a defender un derecho fundamental: el derecho a la educación superior pública. Luego, en 1995 también estuvimos presentes cuando el cogobierno PLN-PUSC agredió a los docentes de nuestro país, aplicando un modelo de pensiones que estaba de acuerdo con los intereses de esos mismos que se robaron el Fondo de Emergencias, desfalcaron Aviación Civil, estafaron con los CAT, el Banco Anglo, FODESAF, y muchos otros fraudes con fondos del pueblo, que aún hoy siguen impunes. En 1997, también apoyamos el movimiento popular contra la minería a cielo abierto, que los medios de comunicación pretendieron ocultar. En noviembre de 1999, la UCR –una vez más– se vio forzada a salir a las calles, para defender su autonomía y continuar con el aporte que los estudiantes de las ciencias de la salud y de las ciencias sociales realizan al pueblo de Costa Rica, a través de una de las conquistas sociales más grandes del país: la Caja Costarricense del Seguro Social. Recientemente, en marzo y abril, nos opusimos a que las cúpulas corruptas de la clase político-empresarial regalaran una de las instituciones que más han contribuido al desarrollo de este país, por supuesto hablo del ICE, y una vez más los estudiantes respondimos, la Universidad de Costa Rica como un todo se opuso con argumentos, con ideas, y la respuesta del cogobierno fue la brutalidad policial, la represión, el arresto injustificado de 35 estudiantes, y lo que es imperdonable, en este el “país de la paz”, la muerte de varias personas en Pérez Zeledón y en Cartago.
Recientemente nos han negado, además, la aprobación de mecanismos de participación popular, cercenando nuestro derecho democrático a la toma de decisiones políticas en el país.
Hoy esos mismos defienden la explotación petrolera, nos ocultan la información en el MINAE, no dan la cara cuando se les piden cuentas y se les invita a la Universidad, mienten diciendo que consultaron al pueblo de Limón y que el impacto social y ecológico es mínimo, cuando todos hemos visto las imágenes del daño irreparable que la industria petrolera ha causado a la ecología mundial.
Hoy, quieren aprobar un proyecto de simplificación tributaria, y con cinismo, el gobierno nos amenaza, protegido por las cámaras, afirmando que de no aprobarse este proyecto el precio de los combustibles subirá (les recuerdo que lo mismo se dijo sobre las tarifas de teléfono). Este proyecto solo beneficia, una vez más, a la clase político-empresarial de nuestro país, y deja el peso de los impuestos sobre nosotros: el pueblo.
Este neoliberalismo o capitalismo salvaje, conveniente solamente para quienes están en el poder, lo único que ha conseguido es que nuestros pueblos se mueran de hambre, que la población entera compita por cosas superfluas y carentes de sentido. Esta lógica del “dios” mercado exilia de la cotidianidad valores fundamentales como la solidaridad y el bien común, porque no son rentables para el sistema.
Como ya mencioné, nosotros los estudiantes de la Universidad de Costa Rica, coherentes con el compromiso y el deber que tenemos con el pueblo, celebramos sesenta años de existir como Universidad, denunciando, como siempre lo hemos hecho, las condiciones políticas, sociales y económicas imperantes en el contexto actual. Sin esa denuncia nuestra celebración sería estéril, parcial, apolítica y ahistórica.
Cierro con las palabras siempre vigentes de Ernesto Che Guevara: “... que la Universidad se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos sino también entre los profesores. Que se pinte de obrero y de campesino. Pero sobre todo, que se pinte de pueblo. Por que la Universidad no es el patrimonio de nadie, pertenece al pueblo...”.
Muchas Gracias.
Josué Arévalo Villalobos
Ciudad Universitaria Rodrigo Facio,
Sigo pensando lo mismo, y en algún sentido sigue teniendo cierta actualidad aunque refleje ese momento concreto del año 2.000. Curioso que algunas de las cosas que dije es necesario hacer las estoy haciendo ahora, creo que se trataba de un compromiso, y convencido de que eran necesarios algunos cambios, sigo en esa línea.
Pero bueno, en todo caso se trata de un documento histórico (no porque lo haya pronunciado yo) sino porque es parte de la historia institucional, y en este setenta aniversario (así con minúscula dados los acontecimientos que tuvieron lugar tras la firma del FEES) tan venido a menos, y con una FEUCR tan destruida como la ha dejado Herrero y el MAS, que no tuvieron creatividad ni siquiera para ponerse un nombre propio en la lucha por la dirección de la FEUCR. La historia deja a cada quien en su lugar, si no que lo diga Miguel Ángel Rodríguez, a quien denunciamos con firmeza hace diez años.
Bueno pues ahí lo dejo, quien se dé la vuelta por acá, juzgará... y espero comentará.
LA UCR 60 AÑOS DESPUÉS
Retos y reflexiones a 60 años de la fundación de nuestra Universidad.
Es un honor para la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica, en representación de los casi veintisiete mil estudiantes que componemos la Universidad, celebrar el sexagésimo aniversario de la casa de enseñanza superior más importante de nuestro país.
Hoy queremos unirnos al reconocimiento que la UCR hace a quienes lo merecen, por su larga carrera en busca del desarrollo de Costa Rica. Hablo del DR. Gabriel Dengo Obregón, quien lamentablemente falleció hace poco más de un año, pero que nos dejó un importante legado en lo que se refiere a la geología costarricense. Junto a él, el Ingeniero Henry McGuie Boyd, quien ha impulsado el desarrollo de nuestro país dándole un aporte valiosísimo no sólo desde la UCR, sino también desde el ICE. A ellos más que merecido el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa.
Asimismo nos acompañan los ganadores del Certamen Estudiantil de Pintura: “Ambiente Universitario”, y además, se premiará la excelencia académica, la constancia, la dedicación, el sacrificio: los estudiantes con mejores promedios de 1999, muchas felicidades.
Dentro de este marco de celebración, como estudiantes no queremos dejar de lado la reflexión, la responsabilidad que implica el cumplir sesenta años de aportes fundamentales al desarrollo social de nuestro país. Es necesario que la Universidad tenga la capacidad de revisarse a sí misma, de adaptarse y ser modelo en nuestra sociedad. En momentos como este, en los que hay decenas de universidades privadas, muchas de ellas de muy baja calidad y sin ninguna regulación, estamos urgidos como país, de rescatar la formación integral y humanista, que personas con visión, como don Rodrigo Facio, supieron instaurar hace cuarenta y tres años con los Estudios Generales. Junto con los Estudios Generales, también se han desarrollado el arte, el deporte y la recreación, que estamos fortaleciendo para que sigan siendo de los muchos elementos que nos distinguen como Universidad Pública.
Es en este sentido, que el movimiento estudiantil está TRABAJANDO... POR LA UNIVERSIDAD QUE QUEREMOS, con un proyecto claro, un proyecto que pretende cambios profundos en la UCR. Es así, como hemos revisado el modelo de asignación de becas, descubriendo que tiene fallas serias que deben ser corregidas cuanto antes, junto a ello, vamos a exigir que se destinen todos los ingresos por matrícula para el sistema de becas, para garantizar así que el criterio de permanencia en la Universidad sea el académico, y no el socioeconómico.
Por otro lado, queremos que la regionalización se efectúe con mayor decisión, y sobre todo, con mayor planificación, para con ello asegurar que el país entero tenga la opción de una educación superior de calidad.
No debemos perder de vista los tres ejes de la Universidad: Docencia, Acción Social e Investigación. En lo que se refiere a la excelencia académica y la docencia, hemos iniciado la batalla contra las “vacas sagradas”, es decir, contra los profesores que incumplen con sus responsabilidades, elaborando un Régimen Disciplinario para el personal académico, sin precedentes en nuestra Universidad, que esperamos sea aprobado próximamente en el Consejo Universitario. Paralelo a este reglamento estamos impulsando un nuevo Régimen de Incentivos para los docentes, que premie a los buenos profesores, a los que se lo merecen, que afortunadamente son muchos. También vamos a trabajar en un nuevo Régimen de contratación docente, garantizando que sean los méritos los que permitan trabajar en la UCR, y no los “amiguismos”.
El Trabajo Comunal Universitario tampoco escapa a la revisión, estamos elaborando una propuesta para que los TCU sean realmente proyectos interdisciplinarios, es necesario un profundo análisis de qué estamos haciendo desde la Acción Social, para así aprovechar más los recursos y beneficiar a más comunidades.
En lo que se refiere a investigación, queremos que los estudiantes podamos realizar nuestras investigaciones con recursos de la Universidad. Es necesario fortalecer esta área, junto con el desarrollo tecnológico para que sea accesible a todos los estudiantes, y para que sigamos siendo la mejor universidad en el país y en Centroamérica.
Como estudiantes, privilegiados por haber podido estudiar en esta casa de la cultura, debemos meditar cual es la función que debe tener la Universidad Pública en Costa Rica y en Latinoamérica, no debemos olvidar que es el pueblo quien financia la Universidad, y que por lo tanto tenemos un compromiso que cumplir con este.
Como dije, la Universidad ha cumplido un papel protagónico en el desarrollo de este país, lo que permitió que Costa Rica tuviera un desarrollo social envidiable en toda América Latina. Sin embargo, hoy día las condiciones son otras, lamentablemente algunos han olvidado que la Universidad es un medio, y no un fin en sí misma, se han olvidado de que Costa Rica debe ser la que se beneficie con la Universidad, y no ésta de Costa Rica. Digo algunos, por que afortunadamente son los menos, los universitarios tenemos claro cual es la función de la Universidad de Costa Rica: que es la búsqueda constante, inagotable y libre de la verdad, la eficacia y la belleza, tal y como lo señala nuestro estatuto orgánico: un compromiso que nos lleva, necesariamente, más allá de las aulas universitarias, denunciando las situaciones de injusticia social.
Es por eso, que nosotros, los estudiantes de la universidad pública no podemos permanecer callados, en momentos como este, en el que los logros sociales que nuestros antepasados construyeron con mucho esfuerzo, visión y conciencia social, se resquebrajan, a causa de la miopía, el egoísmo y la corrupción de la clase político-empresarial de nuestro país. Hoy podemos ver como esa misma clase continúa despojando al pueblo, no solo a nivel económico, sino también a nivel político y social sin que ninguno sea mencionado como sospechoso, porque los mecanismos de impunidad se legitiman y perpetúan cada vez más en el país de la democracia centenaria.
Nuestro sistema educativo antes gratuito, obligatorio y ejemplar en el mundo, se ha convertido es un sistema deforme, deformante, excluyente y domesticador. En este sentido, también aumenta la cantidad de costarricenses que se consume en la miseria, mientras que en la Asamblea Legislativa y en los traspasos presidenciales se botan millones de colones.
Por otro lado, en el país de la libertad de expresión, el gobierno asume la política de reprimir violentamente cualquier manifestación de inconformidad del movimiento popular, a través de la fuerza “pública”, que es sometida cada día más a un riguroso y sutil proceso de militarización.
Las políticas neoliberales, dictadas desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, es decir, desde los Estados Unidos, han sido nefastas para Latinoamérica, y por supuesto nuestro país no escapa de ellas. Es así como ese pequeño grupo –la clase político-empresarial–, ha intentado desde hace mucho tiempo hacer lucro con los fondos de todos, con las instituciones del Estado, sin que les importe desproteger a las clases más vulnerables socialmente, y menos aún, nuestras riquezas naturales. Cabe mencionar solo algunos ejemplos en los cuales el movimiento estudiantil ha tomado el estandarte de la defensa de la soberanía y la justicia social en nuestro país: en el setenta contra ALCOA; en los ochenta, contra las bananeras; a principios de esta década, (curiosamente con un gobierno “social cristiano”), el entonces Ministro de Hacienda, Thelmo Vargas, en complicidad con el entonces rector, quiso privatizar nuestra Universidad, sin embargo, el movimiento estudiantil, conciente del daño que esto le hacía al país, no lo permitió y salió a las calles a defender un derecho fundamental: el derecho a la educación superior pública. Luego, en 1995 también estuvimos presentes cuando el cogobierno PLN-PUSC agredió a los docentes de nuestro país, aplicando un modelo de pensiones que estaba de acuerdo con los intereses de esos mismos que se robaron el Fondo de Emergencias, desfalcaron Aviación Civil, estafaron con los CAT, el Banco Anglo, FODESAF, y muchos otros fraudes con fondos del pueblo, que aún hoy siguen impunes. En 1997, también apoyamos el movimiento popular contra la minería a cielo abierto, que los medios de comunicación pretendieron ocultar. En noviembre de 1999, la UCR –una vez más– se vio forzada a salir a las calles, para defender su autonomía y continuar con el aporte que los estudiantes de las ciencias de la salud y de las ciencias sociales realizan al pueblo de Costa Rica, a través de una de las conquistas sociales más grandes del país: la Caja Costarricense del Seguro Social. Recientemente, en marzo y abril, nos opusimos a que las cúpulas corruptas de la clase político-empresarial regalaran una de las instituciones que más han contribuido al desarrollo de este país, por supuesto hablo del ICE, y una vez más los estudiantes respondimos, la Universidad de Costa Rica como un todo se opuso con argumentos, con ideas, y la respuesta del cogobierno fue la brutalidad policial, la represión, el arresto injustificado de 35 estudiantes, y lo que es imperdonable, en este el “país de la paz”, la muerte de varias personas en Pérez Zeledón y en Cartago.
Recientemente nos han negado, además, la aprobación de mecanismos de participación popular, cercenando nuestro derecho democrático a la toma de decisiones políticas en el país.
Hoy esos mismos defienden la explotación petrolera, nos ocultan la información en el MINAE, no dan la cara cuando se les piden cuentas y se les invita a la Universidad, mienten diciendo que consultaron al pueblo de Limón y que el impacto social y ecológico es mínimo, cuando todos hemos visto las imágenes del daño irreparable que la industria petrolera ha causado a la ecología mundial.
Hoy, quieren aprobar un proyecto de simplificación tributaria, y con cinismo, el gobierno nos amenaza, protegido por las cámaras, afirmando que de no aprobarse este proyecto el precio de los combustibles subirá (les recuerdo que lo mismo se dijo sobre las tarifas de teléfono). Este proyecto solo beneficia, una vez más, a la clase político-empresarial de nuestro país, y deja el peso de los impuestos sobre nosotros: el pueblo.
Este neoliberalismo o capitalismo salvaje, conveniente solamente para quienes están en el poder, lo único que ha conseguido es que nuestros pueblos se mueran de hambre, que la población entera compita por cosas superfluas y carentes de sentido. Esta lógica del “dios” mercado exilia de la cotidianidad valores fundamentales como la solidaridad y el bien común, porque no son rentables para el sistema.
Como ya mencioné, nosotros los estudiantes de la Universidad de Costa Rica, coherentes con el compromiso y el deber que tenemos con el pueblo, celebramos sesenta años de existir como Universidad, denunciando, como siempre lo hemos hecho, las condiciones políticas, sociales y económicas imperantes en el contexto actual. Sin esa denuncia nuestra celebración sería estéril, parcial, apolítica y ahistórica.
Cierro con las palabras siempre vigentes de Ernesto Che Guevara: “... que la Universidad se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos sino también entre los profesores. Que se pinte de obrero y de campesino. Pero sobre todo, que se pinte de pueblo. Por que la Universidad no es el patrimonio de nadie, pertenece al pueblo...”.
Muchas Gracias.
Josué Arévalo Villalobos
Presidente
Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica
Ciudad Universitaria Rodrigo Facio,
Sábado 26 de agosto de 2000
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