“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
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domingo, 15 de mayo de 2016

La calculadora

Es lamentable pensar con la calculadora en la mano, sobre todo cuando se ejercen puestos de poder, porque no hay forma de que los números cuadren. Cuando los dirigentes sacan las calculadoras ya todo se jodió, porque eso quiere decir que están dispuestos a torcer sus propios principios, y claro también las voluntades de otros. La calculadora implica el chantaje, ceder también a chantajes, es venderse, perder autonomía, entregarse a los caprichos de grupos de poder (no siempre con agendas transparentes, a veces hasta corruptos); y lo que pasa es que quien saca la calculadora cree que así le van a cerrar las cuentas. Y la cosa es que aún así no cierran.

Claramente una cosa es tener que negociar y tener la capacidad (y la fuerza para hacerlo), y otra es esta mecánica perversa de tomar decisiones con la calculadora en mano. No es fácil gobernar un país, no es fácil dirigir instituciones complejas, como la UCR, por ejemplo. Es más difícil aún cuando el proyecto no es tan claro, o cuando el proyecto se construye alrededor de agendas que se contraponen, y se hacen promesas tratando de quedar bien con todos, menos aún cuando se asume un discurso de cambio con viejas prácticas. Es ahí cuando la calculadora sale, y empiezan las maniobras, y el pragmatismo se hace regla. Eso no me extraña, es típico de quienes buscan mantenerse en el poder a toda costa y perdieron el horizonte hace tiempo, bueno sí es que lo tuvieron.

Pongamos como ejemplo lo que hacemos en la Vicerrectoría de Acción Social, concretamente desde Trabajo Comunal Universitario (TCU). Nuestro trabajo consiste en promover procesos pedagógicos con estudiantes y docentes que tengan impactos en comunidades, o sea, procuramos que los estudiantes aprendan haciendo, pero no desde cualquier lugar ni desde cualquier hacer, porque la cosa no es hacer por hacer. Cuando el TCU fue creado en nuestra Universidad no fue pensado como un voluntariado o como mano de obra barata para empresas o instituciones, tampoco fue pensado desde el mesianismo. Fue pensado como proceso de construcción de conocimiento y de transformación social. Sé que hay algunos académicos que consideran que no estamos para transformaciones sino para generar capacidades ("no dar la caña sino enseñar a pescar" en el lenguaje neoliberal de moda), se resignaron, envejecieron, sacaron la calculadora.

A lo que voy es que nuestro trabajo más allá de los cálculos políticos de las autoridades de turno, nuestra misión es velar porque no se tuerzan algunos principios, porque no se pervierta ese proceso pedagógico que es el TCU. Lamentablemente en nuestra Universidad se torció, por falta de supervisión, por desidia, por facilismo, por razones ideológicas; y en algunas Unidades Académicas, además, se desprecia ese hacer. Ha ocurrido también, que las universidades privadas creen que el TCU es hacer cualquier cosa, literalmente lo que sea.

Nosotros no estamos para hacer cualquier cosa, porque podemos aportar mucho, hacer cualquier cosa es desperdiciar recursos muy valiosos, es desaprovechar una valiosa oportunidad para aprender y enseñar. El TCU debe, necesariamente, generar aportes transdisciplinarios, a partir de la construcción dialógica de conocimientos, comportamientos y prácticas que promuevan procesos colectivos orientados a la incidencia directa en el entorno socioambiental. Y en ese proceso esperamos que el aprendizaje sea en doble vía, o sea, la Universidad también debe aprender.

En cierta ocasión un docente de agronomía me espetó que yo no sabía cómo se hacía un injerto de maíz, y no sé qué cosas, y claro que tenía razón, no lo sabía y aún no lo sé. Yo le respondí que yo no tenía porqué saber eso, y que de todas formas la discusión no estaba ahí, si no en el cómo se interactuaba con la comunidad, desde qué lugar se hacía, y que desde ahí sí que teníamos mucho que decir, y que precisamente para eso estábamos, para colaborar en la orientación del trabajo comunitario, que no era nuestra política ubicarnos en el lugar de los expertos, sino en la de generar procesos de aprendizaje con estudiantes y comunidades, potenciar autonomía, construir sujetos sociales. Eso no gustó al profesor que se imaginaba el TCU como una práctica profesional. Nuestra postura tampoco ha gustado a otras Escuelas y Facultades, acostumbrados (en algunos casos) a hacer cualquier cosa, a creer el TCU como la práctica académica que no tienen, o "llevar la luz" a esas comunidades atrasadas, visión muy desarrollista por cierto. Esto es lo que hemos venido poniendo en cuestión, teniendo claro que en algunos sectores no se prepara a los estudiantes para el trabajo en comunidad, y bueno, para eso es que está la formación humanista de la U, esa es nuestra razón de ser como TCU, ese es nuestro aporte a la formación de profesionales.

Al parecer algunas Escuelas o Facultades se han molestado un poquito porque hacemos nuestro trabajo, pero eso es normal, y hasta esperable, ojalá expresaran su malestar públicamente, los invitaríamos a discutir, no nos da miedo el debate, lo estamos deseando. Pero sucede esos académicos no discuten, sino que se quejan arriba, donde se toman decisiones con la calculadora y donde se tuercen los procesos académicos. Pero también eso es normal, y lo esperamos de las autoridades. Lo realmente jodido es cuando la calculadora se instala en el cerebro de otras personas, y justifican ese cálculo, por ejemplo culpándonos por hacer nuestro trabajo. Lo lamentable es que no son pocos, y que a ellos no les cierran las cuentas, porque, claro, no son sus cuentas.

martes, 5 de noviembre de 2013

Apunte Azteca. El Poder y la Policía...

México, D.F.

La Ciudad de México es fascinante, pero también violenta. Tanto en lo simbólico como en lo real. El abuso de poder de los policías es abierto, tanto que está naturalizado. Ser policía es tener licencia para cualquier cosa.

Es muy común ver patrullas cometiendo impunemente infracciones de tránsito que a cualquier ciudadano le costaría una multa, o como mínimo un madrazo. Los policías acá además de cometer gratuitamente la infracción, putean a la gente.

El domingo cerca del Zócalo vendedores ambulantes fueron cazados por los policías, literalmente. Llegan en motos, la gente simplemente debe quitarse para que pasen, con caras de de perros rabiosos los policías de atrás se tiran a perseguir a los ambulantes, los agarran de donde sea, como sea, la cuestión es cazarlos, que no escapen. En cuestión de segundos el lugar está lleno de policías, a los vendedores los humillan ahí mismo y los tiran al cajón de un pick up, en el que los exhiben. La cosa es bastante más agresiva que en el Costa Rica, por mucho, estos tombos no se andan en vainas, ellos son la Autoridad. Claramente, la policía juega aquí un papel de protección a la propiedad privada, en este caso la policía está al servicio de los comercios que reclaman una disminución de sus ventas a causa de la piratería y que pagan puntualmente sus impuestos, pero cabe preguntarse si es el vendedor ambulante, que es eso: vendedor, quien comercia de forma desleal. Porque en los comercios las cosas son vendidas muy por encima de su costo de producción, la vida está muy cara por lo que resulta lógico comprar más barato, pero más allá de esto es la corteza del asunto, está la cuestión de quién "nutre" a  los vendedores ambulantes, es decir, quién les da la mercadería que deben vender. Según me contaron, muchas de las cosas que se venden acá, incluso en el metro, se consiguen en Tepito, donde hay toda una red de distribución de mercancías, núcleos donde la policía no se atreve a entrar. De todas formas no le interesa entrar. El Capital sigue fluyendo. Porque esas redes se nutren de empresarios que venden sus mercancías, da igual si entran de contrabando o legalmente, la mercancía finalmente cumple con su ciclo, y al capitalista eso es lo que le interesa. No hay acá ninguna, absolutamente ninguna, cuestión moral. Lo que importa es que la mercancía sea cambiada por dinero para así seguir acumulando capital, recordemos que lo que importa en realidad es acumular, como sea. Las élites en este país son cínicas, corruptas, y además controlan perfectamente la maquinaria del poder, el PRI es experto en eso.

He visto también imágenes de la represión a las manifestaciones. La policía es cada vez más violenta. Vi unos videos, las manifestaciones son contenidas por miles de policías antimotines, granaderos, que no se andan por las ramas. Cuando la ideología y sus aparatos ya no funcionan, lo que queda es la "fuerza del Estado", la violencia pura. Historia tiene este país, y de sobra, en materia de represión a la movilización social, la historia de México, desde la conquista, es una lucha incesante por la libertad, y un enfrentamiento constante contra el poder del Estado, del capital.

Otro ejemplo. Hoy de pura casualidad me topé con una manifestación de agricultores, y seguido otra de educadores contra la reforma educativa. Miles de profesores que desfilaron hasta la Secretaría de Gobernación, bueno hasta las vallas instaladas en todo un perímetro de tres calles. Si hiciera una proporción entre cantidad de policías y de manifestantes casi saldría tablas la cosa. A la élite mexicana le importa un pepino la reivindicación magisterial, como también le importa un comino los recursos naturales del país, ellos sólo quieren hacer buenos negocios. Van a privatizar PEMEX, van a hacer su reforma educativa, y continuarán con la agenda neoliberal, pase lo que pase, porque simplemente no les importa lo que diga la gente, así son, siempre han sido así.




Ahora mismo mientras escribo este apunte hay una manifestación a unas cuantas calles, como es 5 de noviembre la plataforma  #MillionMaskMarch convocó a manifestarse contra la injusticia y la corrupción. Una proporción similar a la de la tarde impidió que la marcha llegara al Zócalo, simplemente los rodearon y no los dejaron avanzar. Esta manifestación según EFE también se produjo en ciudades del mundo.

Foto tomada de: http://www.proceso.com.mx/?p=357175

Otro ejemplo de abuso de autoridad de parte de la policía. En Huehuetoca la policía "por accidente" mató a un joven de 14 años, lo que valió que la gente quemara la alcaldía, y como señala el Editorial de La Jornada de este domingo: "... los homicidios comentados son botones de muestra de la falta de contención y de las prácticas y actitudes abusivas con que suelen conducirse las corporaciones de seguridad de los distintos niveles de gobierno al momento de relacionarse con la población en general, lo que constituye la cara más inmediata de un modelo de poder político en el que se desvirtúa la principal función del Estado, que es preservar la integridad física de la población."

Miles de ejemplos se podrían poner, todos con dimensiones y consecuencias distintas, todos en escenarios muy diferentes. En la vida cotidiana de esta ciudad ocurren a diario cientos abusos policiales, porque como dije ser policía es la posibilidad de hacer cosas de forma impune. Y como en el caso de los vendedores ambulantes, de los maestros, y también en el caso de este adultocentrismo, lo que está detrás es la matriz de poder capitalista, que requiere de la implantación de estas lógicas para continuar el saqueo del país. Porque en el fondo, como bien lo expresa el Editorial de La Jornada, lo que se implementa es una política de criminalización de lo diferente para imponer su aburrida homogeneidad.

Esta violencia y abuso de autoridad, la encarnan los policías, pero ellos son la parte visible de esa violencia de Estado (así como los vendedores ambulantes son la parte visible de la "piratería" y el contrabando), detrás está todo el poder mediático que los legitima, todo el poder financiero, todo el poder político, es decir la corrupción y la podredumbre decante del capitalismo mexicano y transnacional. Si bien es cierto, hay mucha organización de base, y hay cosas que están cambiando en México, eso no se puede negar. El tema es que el poder ha vuelto a ser controlado por el PRI y ese ejercicio del poder es implacable, y se necesitaría mucha más organización, mucha indignación de la gente para lograr cambiar las cosas.

Y claro, esta es una visión muy superficial, lo sé. Pero de lo que he podido observar, no soltarán el poder así fácilmente, basta mirar un poquito para atrás.

sábado, 13 de octubre de 2012

Pertinencia o no de la violencia como método, el fondo de la cuestión

Muchas reacciones generó el apunte anterior, eso me gusta, porque propongo un debate, que a mi juicio es pertinente, y muy interesante. Y claramente el debate que se ha generado trasciende estos apuntes, tampoco soy tan egocéntrico. Pero tal y como anuncié hay un sector que se niega a argumentar y por el contrario han hecho gala de insultos. Eso era previsible. Lo que no me parecía previsible es que no lean bien.

Hago un resumen de lo que dije, para que quedemos en claro.

La violencia como instrumento de lucha no la condeno per se, y tampoco me refiero a ella con el cliché de patología social, o el signo de la decadencia, o cosas por el estilo. Si se lee con atención, de alguna forma reivindico la violencia como método legítimo de lucha. Lo que cuestiono es si era estratégica y tácticamente pertinente para la marcha del martes. Los hechos parecen darme la razón. En el apunte trato de argumentarlo, apelando a varios elementos: la opinión pública, el uso que los medios de comunicación le dan al asunto, y que una amplia mayoría de quienes marcharon no estaba de acuerdo con el método violento, porque sencillamente no se planteó como opción, quienes finalmente ejecutaron la acción no fueron nunca a las reuniones de coordinación. Además, es necesario agregar, que nunca dije que con la marcha se lograba el resello, sino más bien músculo social, que es necesario para la lucha política, dentro y fuera del Congreso, dentro y fuera de la institucionalidad. O sea, que no restrinjo la lucha política a lo institucional, y por eso es tan importante ganar simpatía en la calle. Vuelvo a decir, el martes no logramos ninguna de estas cosas. Por otro lado, dije también un "grupo de anarquistas", no dije LOS anarquistas, porque entiendo que hay distintas posiciones, y no es justo generalizar, porque efectivamente se planteó en medio de ese caos una tercera vía, tal y como lo han hecho ver algunos colegas. Pero en medio de ese desastre ya no había forma de ponerse de acuerdo, y privó el sectarismo de algunos y de otros.

Agrego además que no he dicho ni he hablado de madurez o de inmadurez política. Sino de responsabilidad con los otros, con nosotros mismos. Ya desarrollaré este punto.

Ahora, sigo sostengo que este tipo de acciones deben ser pensadas en términos de ganar simpatía entre la población. Eso claramente no se logró. Se consiguió todo lo contrario. ¿Porqué? Muy simple, fue una acción descoordinada, impuesta, y sin un objetivo claro. De hecho pareciera que la policía la esperaba. Sólo basta leer las declaraciones de la policía, ver la actuación de los cuerpos policiales me resulta tremendamente sospechosa, el repliegue de los policías (que claramente no eran antimotines) debería darnos un indicio de ello, proque es mentira que el objetivo era retomar la puerta, no. El objetivo era que fueran carne de cañon, para que la prensa hiciera de las suyas. Con esta acción, más bien se puso en riesgo a mucha gente, si los antimotines hubiesen salido con todo nos barren, y no habían medidas de seguridad para la gente que sólo fue a marchar, que sólo quería marchar, lo cual nos guste o no es legítimo también, es otra expresión de la lucha, más, o menos efectiva, eso depende. Pero no es menos efectiva per se. Un principio básico de una acción violenta es que no haya bajas de nuestro lado, no poner en riesgo a los nuestros, eso es una ética, si no desde mi punto de vista eso no nos diferencia de la derecha.

Ahora, si a mí me preguntan que si creo que con marchas se acabaremos con el capitalismo, yo diría que no, pero tampoco creo que sea con este tipo de acciones violentas descoordinadas, porque es más complejo que esto. Cuando hay condiciones, esas que suelen llamar objetivas y subjetivas, y claridad en la lucha para aprovecharlas, se puede tumbar revolucionariamente a un gobierno. Claramente estamos lejos de eso. Pero a lo que voy es que se puede tumbar a un mal gobierno pero eso no significa que se cambien las reglas en el modo de producción, porque es necesario modificar reglas económicas, pero también es necesario un profundo cambio cultural, y eso no ocurre de la noche a la mañana. Yo lo que creo es que el mismo sistema genera lentamente las condiciones, pero que además es necesario acelerarlas y preparar ese cambio cultural en el día a día, con acciones que de repente no tienen la espectacularidad de la toma de un edificio, sino que se prepara con el tiempo, para que cuando se produzca un evento de estos dar un golpe. Dicho de otra forma, los zapatistas no se tiraron a la primera, prepararon sus fuerzas, trabajaron desde la cultura indígena durante años, y luego escogieron un día simbólico para irrumpir en el mapa político mexicano armas en mano, pero lo prepararon. ¿Se comprende ahora el fondo de mi crítica en el apunte anterior?

Ahora, uno se podría preguntar ¿Porqué no una acción de este tipo, contra Wallmart, o INTEL, o la Coca-Cola? Una marcha o una acción donde quienes sí están de acuerdo con las acciones violentas actúen en consecuencia, ¿Porqué no directamente contra agentes económicos? ¿Porqué no contra el Club Unión, por ejemplo? ¿Porqué aprovechar una manifestación cuyo carácter y acuerdo era el marchar? Así fue planificada y anunciada, la gente iba a eso, y se violentó esa decisión. Insisto que no se lograría el resello, pero esto daba pie a que se tomaran otras medidas de presión más efectivas. Eso ahora está complicado.

Las acciones aisladas (individuales) no podemos esperar que las comprenda todo el mundo, menos la derecha, tampoco la clase media, y ¿deben comprenderlas los obreros y las clases desposeídas? A doscientos metros del Congreso había gente que sabía que había una manifestación pero no tenía idea de porqué. Ahí fallamos. La gente en San José debía saberlo, por ejemplo hubiese sido más útil marchar sobre San José, generar un caos vial, pero sobre todo explicarle a la gente porqué marchamos, qué estamos peleando, y fundamental, cómo lo que peleamos le afecta directamente.

Ahora, insisto en que no sólo no se logró el resello, sino que además, nos dividimos a lo interno, y por no planear bien las cosas, hay gente que está siendo acusada penalmente. El haberse aventado con esta acción al margen de lo que pensara la mayoría, ha generado fisuras de todo tipo. Hay una sector estudiantil que pide la represión, incluso dentro de la Universidad, el grupo de la Derecha JUNTOS así lo ha manifestado por las clases. Esto sencillamente es abominable, y me parece una barbaridad que los mismos estudiantes lo pidan, me parecería nefasto que las autoridades universitarias se monten en el vagón de la represión. ¿Pero le podemos pedir algo distinto a la derecha?

¿Las denuncias penales que quiere imponer el ministerio público y apoyadas por la presidencia del Congreso, acaso extrañan a alguien? ¿Si este es un Estado represivo como acertadamente señalan los anarquistas, porqué les iban a tratar diferente? Pensar que para la Autoridad esa toma simbólica no representa un delito, es sencillamente una contradicción conceptual, una ingenuidad. ¿Quiere decir que estoy de acuerdo con esto? ¡Obviamente NO!. Sólo digo que es la consecuencia desde la lógica del Estado. Y además ahora están utilizando todo esto como pretexto para todo tipo de abusos e intimidaciones que no se pueden permitir. No se puede permitir que el apoyo a uno de los arrestados sea utilizado para fichar a la gente, eso es sencillamente inadmisible. Es decir, que más allá en que esté o no esté de acuerdo con lo del martes, no podré estar de acuerdo con la represión, ni la justifico, hay que combatirla y denunciarla.

Pero insisto, no podemos pedirle a mucha gente que lo vea así. Porque hay mucha gente que sencillamente se sintió violentada, esta acción nunca fue consultada, fue una imposición de una minoría. Da igual que luego la indignación frente a la policía hiciera que el grupo de multiplicara por cien. Esto es una reacción muy interesante de analizar, porque tiene implicaciones importantes, que no necesariamente son negativas. Desde mi punto de vista (esto no lo abordé en el apunte anterior) esta podría se la parte positiva, la gente no se echó ṕara atrás, respondió a la policía. Y la policía tomará nota. Espero que las organizaciones también, y se organicen. Porque también hay que considerar que el Estado, como aparato represivo que es, tiene la fuerza en el uso de la violencia, frente a ese poder, no se puede responder tampoco de forma aislada, ni desorganizada. Entonces pues, hay que pensar bien lo que se haga, y tener claro cuándo se legitima socialmente el método.

En resumen, y para no extenderme más. Sigo pensando que el uso de la violencia es un recurso legítimo si hay condiciones para ello y suma, y que la acción del martes fue una torpeza, porque no sumó nada, y más bien trajo consigo una división total dentro de los estudiantes, un descalabro ante la opinión pública, y consecuencias penales, así como una ola represiva que se ha legitimado institucionalmente. Todo esto me parece lamentable, y creo que debemos ser más inteligentes, ojo que no hablo de madurez, sino de inteligencia política, porque tal y como están las cosas, estamos en el juego del poder.

Entonces, lo que requerimos es de una adecuada lectura de los hechos políticos, no digo que yo la tenga, o que haya alguien, posiblemente sean muchas lecturas que yuxtapuestas nos den una clave para la acción política. En este sentido tiene razón Zizek cuando apunta que Lenin se atrevió a leer su tiempo, y arriesgó, a pesar de que las condiciones objetivas no eran las mejores. Lenin se atrevió, y Zizek lo reivindica y nos invita a asumir el riesgo y REPETIRLO. Pero esta repetición de la que habla es particular, dicho en palabras del propio Zizek: " REPETIR Lenin NO significa una VUELTA a Lenin - repetir consiste en aceptar que "Lenin ha muerto", que su solución particular fracasó, cabe decir incluso monstruosamente, pero que en ella hay un destello utópico que vale la pena rescatar", que hay un mundo de posibilidades entre lo que Lenin hizo y el campo de posibilidades que inauguró. Yo concuerdo plenamente, hay que arriesgar. Esto es un claro llamado a la subversión. Pero también hay que meterle cabeza, de lo contrario las consecuencias son nefastas, y nos pueden hacer retroceder mucho tiempo. Por eso vuelvo a la pregunta que me parece es la fundamental, ¿Luego de la acción del martes, ganamos algo? ¿Era táctica y estratégicamente pertinente? Desde mi punto de vista y tal como se dieron - y se dan - los hechos, no. Y para mí ese es el fondo del asunto.

domingo, 15 de abril de 2012

Elecciones de Rectoría: algunas reacciones a mi apunte anterior

Al parecer el más reciente apunte ha causado cierto revuelo. Lo cual es algo lógico por el tema tan sensible al que apunto, pero además porque el proceso electoral apenas acaba de finalizar.

Deseo aclarar un par de cuestiones.

La primera es que no me estoy ubicando en la oposición al Dr. Jensen, como dije en otro apunte, me mantuve neutral, no apoyé a ninguno de los candidatos, los motivos tienen que ver con que yo no voto, y dentro de la Universidad hay lógicas bien complicadas cuando se es interino, recalco yo soy ciudadano de tercera en la U, así que al igual que muchos compañeros y compañeras de distintas unidades, seguimos con atención el proceso, pero no tomamos partido. Está de más decir, que no hablo en nombre de nadie, hablo en nombre propio.

Dos. Efectivamente hago manifiesto una bronca generacional, y considero que es necesario atacar este problema del interinazgo desde ahora, antes de que pueda haber un conflicto en esta línea, o que en su defecto nos terminen de "fumigar" a todos, o a la mayoría.

Tres. No estoy atacando a Dr. Jensen. Ni siquiera ha pasado el fin de semana. Pero como dije, señalo una lógica estructural, que por supuesto encarnan las personas, sobre todo las que ocupan cargos de poder a lo interno del claustro universitario. Es decir, no debe tomarse está crítica (cierto que frontal) como algo personal, excepto por supuesto si alguno de los lectores es una vaca sagrada.

Cuatro. Provengo de una Escuela, la de Psicología, y esto se lo ha tomado muy en serio, no por algo es una de las escuelas con más profesores en propiedad, en las que además constantemente se abren plazas, y me consta, hay una preocupación sincera de que los profesores no sean interinos tanto tiempo, los esfuerzos en esta línea son evidentes. Lo cual no quiere decir que no haya interinos con ocho salarios al año, pero sí un esfuerzo porque las condiciones laborales sean las mejores dentro de las posibilidades, por eso justamente es que sostengo que no se trata de un asunto personal, sino estructural. La Escuela de Psicología además ha preparado desde hace muchos años un plan de relevo generacional, lo que evidencia esta intención de mezclar la experiencia con la juventud, y de además enviar a sus nuevos profesores a prepararse fuera, y con ello fortalecer la Escuela. Por eso me parece que hacer mención de la Escuela de Psicología es un buen ejemplo de que a pesar de la voluntad personal de la actual Directora, y sus antecesores, la solución debe ser estructural.

Dicho lo dicho, les dejo una respuesta de Daniel Lara:
Comparto con el autor de la nota sus preocupaciones. Podríamos esperar mayor distancia entre las elecciones en la UCR y las practicadas a nivel nacional ? Ojalá así fuera !

Un abrazo, Daniel Lara
La Siguiente es del Dr. Jorge Rovira Más, profesor e investigador de la Escuela de Sociología:

Estimado Daniel y Josué:

Bienvenidas las críticas a las elecciones universitarias. Sólo la crítica abre la posibilidad al menos de que las cosas puedan mejorar desde lo que "mejorar" significa para cada quien de acuerdo con sus valores.

Sin entrar a detallar grandemente en los comentarios, sí quisiera mencionar lo siguiente:

1. No es cierto que ninguno de los candidatos tocara ni siquiera mínimamente el tema del interinazgo. Tema complejo y difícil, e importantísimo siempre, mucho más hacia el futuro, el tema sí fue tocado e incluso uno de los candidatos, el Dr. Oldemar Rodríguez, a quien personalmente no apoyé pero al que le aprecio numerosas buenas ideas y contribuciones en el debate, hizo la suya de forma muy concreta, más sin duda que el resto de los participantes.

2. Estos procesos hay que analizarlos en doble clave: la del evento mismo y la de su comparación. Las elecciones universitarias decayeron muchísimo en los últimos 16 años, después de 1996. El debate se redujo a una mínima formalidad y expresión. Esta vez los candidatos asistieron a 20 actividades a lo largo y ancho de toda la Institución, desde luego con formatos diferentes según las asambleas de facultad de cada una de estas y lo determinado por sus autoridades. Dos presentaciones en Radio UCR, una en la televisora universitaria y otras 17 en las asambleas de escuela y ante el SINDEU. Esta vez, al contrario de las últimas ocasiones, fue más bien excesivo el número de presentaciones y de debates. Quizás unas 10 ó 12 actividades, mejor reunidos los distintos cuerpos universitarios, con más tiempo (esta vez fueron dos horas en cada caso), podría mejorar el formato de la competencia electoral. Y quizás exigirse más en algún formato en el cual tanto el qué como el cómo resulten en un compromiso mucho más claro y fuerte. Después de tanto esfuerzo, de tanto trabajo, la gran mayoría del cual pasa desapercibido para el votante promedio, ni qué decir para el resto de la comunidad universitaria, es comprensible la algarabía final, la cual, hasta donde pude darme cuenta, no fue irrespetuosa para ninguna de las partes en contención.

3.  En Estados Unidos y en Europa, en donde se encuentran las mejores universidades del Mundo, existen muy pocos casos de selección de las autoridades superiores mediante elecciones. En este sentido, para mal o para bien (que cada quien juzgue de acuerdo a sus preferencias y valores), las universidades públicas costarricenses ofrecen un espectáculo decoroso en esta materia. Lo que no quiere decir en modo alguno que no pueda ser mejorable. Pero esto dependerá de todos nosotros.

4.    Pero, aparte de lo anterior, el pasado viernes 13 de abril, como en abril de 1988, cuando se ganó la elección por un solo voto primero (con abstención menor al 8% entonces, esta vez fue algo superior a este guarismo, ambos datos los menores en la historia institucional de hace varias décadas) y luego, tras la revisión del Tribunal Universitario, la victoria fue por dos votos en aquel abril de 1988, la UCR hoy estuvo enfrentada ante una encrucijada, que quizás los más jóvenes no estén en condiciones de apreciar a partir exclusivamente de este evento electoral que observaron en estos días: la UCR estuvo enfrentada ante la alternativa de deslizarse por un camino en el cual en la gestión política de la Institución ganan cada día más peso las practicas clientelares en detrimento de los valores académicos, con lo que estas prácticas podrían irse convirtiendo en lo que aún no lo son: en la normalidad de la vida político/académica institucional. Había demasiado en juego, ciertamente, mucho, muchísimo más, de lo que una observación rápida puede constatar. Por esto, por tanto que hubo en juego, muchos, incluido yo mismo, no pudimos menos que festejar, con respeto, pero también con intensidad los resultados electorales y las actividades del día.

En lo más recóndito de mi ser universitario, sentí antier, como hace 24 años, que estábamos dando una lucha para crear condiciones a fin de impedir un mal curso (quizás irreversible) para la Institución. La otra parte, la positiva, el curso que efectivamente, con las nuevas autoridades de la Institución, seguirá la UCR deberá construirse y en esto no habrán recetas ni certezas, aunque sí pienso que valores, principios y algunas buenas ideas de muchos (incluidas las muy buenas de algunos de los contendientes en esta competencia por la Rectoría).

En fin, les comparto estas manifestaciones, "a manera de inventario" como dicen, para su propia reflexión.

Muchos saludos, Jorge Rovira Mas
Sobre lo expresado por el Dr. Rovira, tengo varias cosas que decir.
La primera, es que efectivamente el Dr. Rodriguez lanzó una propuesta, pero ésta estaba más referida a las posibilidades de equiparación académica de los interinos. El Dr. Rodríguez no tocó el tema de fondo, y que me parece señalo acá: las condiciones laborales de los interinos, y la estructura clientelar y autoritaria que tiene a su alrededor esta modalidad de contratación tan perversa, y como extendida en la U. Al punto que expresa una lógica. Tampoco el Dr. Rodríguez habló de democratizar realmente la Universidad. Así que su propuesta es tímida, y además superficial. Pero lo real es que a pesar de que es un tema estructural, no fue prioridad en ninguna de las agendas de los candidatos ¿Porqué?

Dos. Sobre la cantidad de actividades. Recuerdo otros procesos, yo ingresé a la Universidad en el año 95, así que tengo claridad sobre lo que menciona el doctor Rovira, y es cierto en este proceso hubo más debates, en términos cuantitativos. Pero ¿de qué me sirve a mí que hayan mil debates si total no tengo derecho a votar? ¿Solamente para tener un criterio de cuál es el mejor o peor candidato? Igual mi derecho legítimo a decidir esta cercenado, y solo el mío el de cientos de interinos. Pero además acá el tema no es la cantidad sino la calidad de lo que se debate.

Tres. Que en otras universidades las elecciones son más restringidas o del todo no haya, pues la verdad no me sirve de consuelo. Porque aquí lo que está en cuestión es una estructura antidemocrática y vertical, y que además está en nuestras manos cambiar, pero para eso hará falta voluntad de quienes ostentan el poder, ¿queremos más democracia universitaria? Pues eso hay que demostrarlo.

Cuatro. El cuarto punto de don Jorge Rovira, tiene un aire adultocéntrico. La juventud no me impide ver la trascendencia de esta elección, sobre todo con respecto a las perspectivas y los retos que se avecinan. Sobre las prácticas clientelares que denuncia don Jorge, yo podría preguntarme lo mismo que se preguntó el SINDEU en la "piedrita" tirada a don Henning, porque estuvo siete años en la administración. No sé si explico mi punto. Pero más allá de eso, don Jorge evita discutir (posiblemente porque como él mismo dice no entrará a detallar) sobre la lógica institucional en torno al interinazgo y la lógica clientelar que de por sí esto genera, que yo podría decir es parte de la cultura institucional, aun cuando está lógica es absolutamente contraria a los valores universitarios, como también lo es el modelo de elección excluyente.
Ahora bien, esto no quiere decir que no crea que se puedan cambiar estas lógicas. Espero, y deseo, que las cosas cambien y confío en lo que dice el profesor Rovira, y esas prácticas clientelares serán enterradas, por supuesto estaremos vigilantes, pero creo que es necesario que den muestras claras de que esto será así.

Lo dejo acá por el momento. Pero insistiré en el tema del interinazgo. Hay otros temas a los que me referiré y que son de interés institucional.

Espero además, que estos apuntes generen discusión, y que de estas discusiones salgan propuestas concretas, que al final de cuentas es lo que se busca, como dije, yo también soy universitario, y con mi trabajo diario también construyo Universidad, por lo tanto exijo ser parte real de las decisiones importantes para nuestra UCR.

sábado, 14 de abril de 2012

El Rector Henning Jensen, la democracia y el interinazgo en la UCR

Ayer culminó el proceso para elegir al próximo Rector de la UCR. La intensa (y larga) contienda llegó a su fin con el triunfo del Doctor Henning Jensen. Muy de cerca el Vicerrector de Administración Héctor González, y como esta previsto, más atrás Oldemar Rodríguez.

A la derecha Oldemar Rodríguez

Héctor González, candidato oficialista
 
Henning Jensen, poco antes de ser declarado ganador


Inicia un nuevo periodo en la Universidad, y como siempre tras un proceso tan reñido, lo primero será la reconstrucción de algunas lazos, y digámoslo así, la pacificación. Los ataques fueron fuertes, en muchas ocasiones bajos, los dos principales candidatos se dieron duro, y más que los candidatos, la gente que estaba en su entorno lanzó verdadero veneno, uno esperaría otro tipo de política en una universidad, pero por ratos la cosa fue carnicera.

La "fiesta electoral" en las afueras del comedor
Pero además, el ambiente de ayer a las afueras del comedor estudiantil, me pareció (para decirlo bonito): patético. ¿Cuál es la diferencia con la "fiesta democrática" de la política nacional? Los procesos circenses de la política nacional muy claramente se vieron ayer en nuestra Universidad, los que nos acercamos por ahí coincidimos y lo comentamos. Agrego además, que quienes lo comentamos éramos todos "ciudadanos de tercera" no teníamos derecho al voto, aún cuando hacemos Universidad con nuestro trabajo todos los días.


Afueras del comedor estudiantil
La de ayer fue una fiesta electoral a la que estaban invitados unos cuantos, y a la que a una gran mayoría de la comunidad universitaria les fue indiferente. Muchos se han preguntado si realmente cambiaría algo, independientemente de quien ganara, otros calificaron la campaña como "superficial", sin discusiones de fondo, y sin verdaderos planteamientos. 

El Rector Electo, en su discurso luego de ser declarado ganador, calificó este proceso como de "democracia participativa". Claramente no coincido con él. Porque no puede haber democracia de verdad, cuando sólamente tenían derecho al voto 2.072 personas, menos de 1% de la población estudiantil, jefaturas que para nada representar al sector administrativo, y la mayoría profesores en propiedad (un 33% del total del profesorado) muchos de ellos "vacas sagradas" cuyo "aporte" a la academia no sólo es de baja calidad sino que además ejercen el poder en sus clases o puestos de dirección de forma despótica y hasta clientelar, esto no es desconocido para nadie en nuestra institución. Pero además me resulta preocupante que ninguno de los candidatos se haya pronunciado (ni siquiera tímidamente) por el severo problema de interinazgo de la Universidad, y menos aún, por democratizar realmente la institución ¿Cálculos electorales? Sería vergonzoso que así fuera, en todo caso, es un silencio escandaloso. Por eso, es que sencillamente no puedo estar de acuerdo con el Dr. Jensen. Mientras la Universidad mantenga esta estructura excluyente y vertical, no es posible hablar de democracia. Este sin duda alguna es uno de los principales retos de don Henning: la democratización real de nuestra Universidad. No es justificable que sólo unos cuantos elijan a quién va a gobernar la institución, la Universidad de Costa Rica debe ser ejemplo nacional de democracia de verdad, de discusión. Y esto no sólo vale para la elección de Rector, sino también para todos los procesos de la Universidad, no lo restrinjo a lo electoral.

La presidenta del TEU cierra el acto declarando a Jensen "ganador provisional".

Sobre el interinazgo. No puede ser posible que la Universidad contrate a los profesores a destajo. La mayoría de los profesores de la UCR trabajan con salario 8 meses al año. Durante julio, diciembre, enero y febrero la gran mayoría no tiene salario. Esto por supuesto, además de inmoral, es un ejercicio de la violencia más pura contra un trabajador. Pero también se presta para todo tipo de chantajes, y clientelismo. ¿Cómo se puede pretender que un docente se pueda dedicar a la academia con este sistema de pagos? ¿Cómo exigir calidad si durante un tercio del año los docentes deben comer del aire o buscar otros trabajos? ¿Cómo es posible que una Institución que ha denunciado todo tipo de violaciones laborales en la empresa privada mantenga este esquema perverso de contratación? ¿Es que acaso las clases se preparan solas? ¿O será que creen que alguien puede preparar sus clases unos días antes de empezar el ciclo lectivo? Este sistema lo que ha generado es la expulsión sistemática de toda una generación de gente comprometida, y obliga a la gente que quiera quedarse a "chuparle las medias" a los directores de escuela y decanos, eso sin mencionar los concursos de simpatía en los que se han convertido estos procesos de asignación de plazas en las Asambleas de Escuela. Esto es un problema estructural, una lógica perversa de la Universidad, no son casos aislados, ni es un problema de personas, como han intentado justificar algunos.

Es imprescindible buscar una solución a este asunto, del tal forma que se respeten los derechos laborales, pero que también se asegure la calidad de la enseñanza, y las posibilidades de que los estudiantes mediante su voz pueden remover a los mediocres, la plaza en propiedad tampoco puede ser una garantía de por vida para nadie. Pero es justo que los interinos tengamos que pagar el "derecho de piso" de esta forma. 

Este es un reto enorme para el Rector Electo, este es un tema central, y está ligado a la política de recambio generacional que se vaya a asumir, como también está ligado a la política de regionalización. Será vital la persona que sea nombrada en la Vicerrectoría de Docencia. Si es la persona que se perfila para tal puesto, estoy seguro de que al menos se iniciará una buena discusión en este sentido, yo esperaría que no se quedara en la discusión. Me parece que los interinos deberíamos ir en esta dirección, la de organizarnos e iniciar un debate amplio que remueva toda la estructura vertical y excluyente de NUESTRA UCR. 

Lo dejo hasta acá por el momento. Ya retomaré otros asuntos que me parecen de importancia en la agenda universitaria de cara al nuevo periodo (que presumimos, como ya es tradición la U, será de ocho años). Ya veremos si efectivamente se trata de un cambio de verdad, o sólo de un cambio de nombres y de formas. Yo espero que lo primero. 

Felicitaciones a Henning Jensen, tiene una monumental tarea por delante.

sábado, 10 de marzo de 2012

No puedo callarme

 Les dejo acá un aporte del compañero Diego Zárate.

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NO PUEDO CALLARME


Así inicia un discurso de Tolstoi en contra de la opresión abierta que genera el sistema capitalista en la Rusia Zarista del siglo diez y nueve y así quiero iniciar yo un discurso en contra la opresión abierta que genera el sistema capitalista en la Costa Rica democrática del siglo veinte y uno.

Digito angustia en el buscador de youtube y entre los resultados generados sobresale un video que tiene como etiqueta el control de la ansiedad, el estrés y el pánico. El autor, un tipo audaz y con una voz poco agradable, inicia su trabajo diciendo que en el fondo el problema es el miedo; el miedo es lo que nos genera sistemáticamente angustia, pero, ¿de dónde proviene el miedo?

No hay que ser un intelectual de primer mundo para sentir el ambiente inseguro y opresivo que sirve de entorno para la producción de riqueza capitalista; la sociedad de consumo y el régimen de propiedad se encargan de convencer a las personas de que viven en un mundo desagradable e injusto, sistemáticamente nos es mostrada la desproporción social como una virtud: pobreza y riqueza son exaltados como el discurso dominante. La riqueza es el paraíso en la tierra y es la tierra prometida del individuo, el dinero es poder que se ejerce en el presente y en el futuro y es el instrumento técnico de la opresión capitalista, porque, al final de cuentas, ¿qué es un pobre, sino un desposeído de riqueza y por en ende de poder?


Las personas somos animales, independientemente de lo que quiera afirmar animal planet y la televisión en su conjunto. Los animales se comportan de forma previsible ante fenómenos como el miedo: se enojan e inician una lucha a muerte, la vida o la muerte, pero el miedo no es una opción para ellos o se someten involuntariamente ante la autoridad y la seguridad que puede
prodigar un discurso de poder.

Un discurso de poder es una ideología en todo el sentido de la palabra: un discurso de poder dice cómo comportarse en cualquier situación, un discurso de poder prentende dar las soluciones a todos los problemas y está contundentemente convencido de que dice la verdad y que cualquier
forma de negación es un crimen y acto merecedor de castigo y reprobación. La religión es un discurso de poder, por ejemplo, porque se atribuye la verdad y la promulga como única y como hegemónica. Sin embargo este ejemplo no se refiere al tipo de discurso de poder que en este momento nos atañe, a nosotros nos importa el discurso de poder tácito, aquel que no se reconoce a
si mismo como un discurso ordenado y coherente de significados opresivos.

Un discurso de poder tácito, subyace en las prácticas y solo ahí muestra todo el alcance de sus axiomas. El sistema capitalista tiene dos formas de ejercicio de poder: de forma tácita y de forma abierta; los precios son un ejemplo de opresión abierta, porque excluyen y oprimen a los desposeídos sin ninguna mediación. El pobre entiende que no le alcanza y se aleja, como la zorra con las moras, y en este acto de alejarse y comprender que no le alcanza se muestra con toda claridad la autoridad y la represión característicos de un sistema de mercado fundamentado en los precios.


La forma tácita de ejercicio del poder del sistema capitalista también puede ser aproximado desde el sistema de precios: el dinero consigue o alcanza lo que el precio aleja o prohibe, en el fondo solo se trata de que el dinero lo puede todo. Las personas comprenden, mediante la exclusión y el hambre(y por hambre me refiero a necesidad insatisfecha), que deben integrarse al sistema capitalista de producción de riqueza si quieren integrarse a la vida humana. Por vida humana me refiero a la satisfacción de un conjunto de necesidades tales como la ropa, el alimento, el afecto, el deporte, el arte, la educación, la salud, etc.

Esta forma tácita de ejercicio de poder es, sin embargo, la forma característica de nuestra época: en ella estriba el funcionamiento y reproducción del status quo, porque la mediación del dinero permite e introduce una lógica externa a la satisfacción de las necesidades. La ganancia, entendida como el beneficio que es apropiado por el dueño de los medios de producción, se cuela en medio del intercambio y se impone como el único sentido posible; los negocios se convierten en el norte de la acción humana y el trabajo asalariado se naturaliza. El dinero, como instrumento técnico de opresión, solo ocupa de la educación como el medio para la consecución de su fin, la opresión. El sistema educativo, que se funda con la palabra y se disuelve con la violencia, opera en las mentes
de las personas eficazmente. Un niño educado sabe cómo comportarse, sin embargo la educación genera un malestar que solo puede denominarse miedo.


Las personas aprendemos a comportarnos mediante una educación fundada en el miedo, una educación que responde a los intereses de la ganancia y que por lo tanto, coloca al dinero como el ideal social por alcanzar; la ética, como el conjunto de actividades y prácticas que nos permiten alcanzar la felicidad, modifica su esquema y se convierte el conjunto de actividades y prácticas que
nos permiten alcanzar el dinero. La educación es en todo momento un discurso que busca fundar una ética en las personas, pero esto es aprovechado por los detentores del dinero y la autoridad para que esa educación sirva a sus intereses represivos. Se educa para respetar la propiedad privada.

Pero las personas no nacimos para soportar esos cuadros represivos extremos, las cárceles están abarrotadas por personas que no entendieron el mensaje, o lo entendieron mal o que simplemente no quieren respetarlo. Esas personas tienen una doble función en el discurso tácito de la opresión: sirven como ejemplo para los otros, para que quienes dudan de la autoridad del dinero conozcan las consecuencias de no someterse y para que los que ya han pecado experimenten en carne propia el dolor correspondiente a no comportarse debidamente. Los antisociales son aquellos que no se comportan debidamente, como les ordena el discurso abierto del dinero.

El miedo se impone como negación: el dinero lo oculta pero lo promueve sistemáticamente. Nadie puede imaginarse a un consumidor aterrado por la indecisión y la inseguridad al elegir un cereal en el supermercado, precisamente ese proceso es negado, la decisión del consumidor lo coloca en el escalafón social y por lo tanto no puede generarle angustia, pero, ¿con qué criterios
decide el consumidor el cereal que desea? Con los criterios de la publicidad, la educación del dinero por excelencia.

La opresión del dinero se impone limitando el acceso de las personas a la riqueza social, una persona que quiera practicar deporte tiene necesariamente que adquirir los implementos en el mercado e introducirse a la lógica del precio. Lo restringe y lo priva: somos privados de libertad por el dinero. Si no tenemos dinero, no podemos ejercer nuestra voluntad, pero con dinero tenemos que
cumplir con la voluntad de la ganancia.