“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró
Mostrando las entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de septiembre de 2013

11 de setiembre

Dudé mucho escribir hoy. Y no sabía si contar esto. Los 11 de setiembre hay muchas cosas.

Por ejemplo hoy se celebra en Catalunya la Diada, que conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas la Guerra de Sucesión Española, esto ocurrió el 11 de setiembre de 1714. Según cuentan, Barcelona estuvo sitiada catorce meses. Una de las consecuencias fue la abolición de las instituciones catalanas tras la promulgación de los Decretos de Nueva Planta, en 1716. Entonces, el 11 de setiembre es el día nacional de Catalunya. Actualmente está en el debate público la independencia de Catalunya, y las fuerzas independentistas han avanzado como nunca en el proceso, al punto que se ha planteado una consulta soberanista, que por supuesto el gobierno del PP ha rechazado. Y bueno, en esas están, pero la manifestación de hoy ha sido multitudinaria, según los datos, al menos 1.6 millones de personas.


Otro 11 de setiembre es el de las Torres Gemelas. El aparato oficial se ha encargado de recordarlo como si fuera lo único que ha pasado este 11 de setiembre, así que simplemente lo nombro, y lo hago porque murió gente que no debió morir.

Hoy 11 de setiembre también recordamos el Golpe de Estado en Chile de hace 40 años. Ese golpe perpetrado por la derecha chilena, los empresarios, el ejército... orquestado desde Washington, con total impunidad hasta el día de hoy.

Chile, claramente se trata de una percepción, estuve apenas unos días, es un país dividido, una sociedad fría, en la que el neoliberalismo está presente en las relaciones cotidianas. Y claro hay contradicciones y cosas que se mueven y gente bella y trabajadora. El golpe de estado marca un antes y un después en la vida de Chile, no se puede entender el Chile actual sin el golpe. Eso lo cambió todo. El golpe destruyó la vida de miles de personas, de miles de familias. Instauró el sufrimiento como norma de vida, el miedo como política de Estado, y el neoliberalismo como cotidianidad.

Han pasado 40 años del golpe y cualquiera podría pensar que es tiempo suficiente para olvidar, pero no. Porque no ha habido reparación, todo lo contrario. La derecha no solo no se siente arrepentida por todo el terror desatado, sino que aún hoy culpan a las víctimas del Terrorismo de Estado por las torturas y los asesinatos, eso ha hecho Piñera hoy. No les importa, creen que fue por el bien del país, lo volverían a hacer.



Hoy don Héctor, uno de esos exiliados chilenos que llegó a nuestro país luego del golpe, nos invitó a las 11 de la mañana a compartir un video, colaboré en organizar la cosa y convocar a los compañeros de la VAS, algunos y algunas fuimos a ver el video y acompañar a don Héctor, creo que es el mínimo acto de solidaridad que uno puede tener frente a ese indecible acto de inhumanidad que significó el Golpe de Estado. Al final don Héctor me abrazó y agradeció el espacio, y en ese abrazo y en su llanto pude sentir todo el dolor que le significa esta fecha, no pude contener más el llanto. Le he agradecido a don Héctor su confianza y el compartir conmigo, con nosotros todo esto. Nada que yo diga puede hacer que todo ese dolor se vaya, y lo único que puedo hacer es simplemente hacer lo que hice hoy, parar las labores junto a él... y escuchar, y sentir todo ese dolor... todo eso que nos resulta incomprensible en nuestro país, porque no hemos vivido la brutal represión que vivió Chile... y pienso que cualquiera que hayan sido las razones para abolir el ejército en Costa Rica fue una decisión más que acertada.


No voy a hacer un resumen de lo que ocurrió ni un análisis de porqué pasó la cosa como pasó, hay cientos, miles, de documentos circulando por la red, solamente quería compartir esto, que hoy 11 de setiembre de 2013 no fue un día cualquiera.

Termino este apunte contándoles que hoy, 11 de setiembre, mi abuela habría cumplido 93 años. No tienen idea lo que la extraño.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Apunte desde el fin del mundo... final...

Santiago, Chile. 5 de setiembre de 2013.

Llega a su fin este intenso viaje que incluyó la visita a tres ciudades: Santiago, Valparaíso y Mendoza, en Chile y Argentina, respectivamente. El balance es más que positivo. Salir de Costa Rica siempre hace bien y abre la visión de mundo.

Mi último día en Santiago fue bastante mejor que los anteriores, como les había dicho mi mirada había sido muy superficial porque no tuve mayor contacto con la gente. Pero ayer que volví de Valparaíso (ciudad que me gustó muchísimo) abordé el metro y me bajé en La Moneda. No pude evitar recordar las imágenes de hace 40 años cuando el asesino Pinochet encabezó el Golpe de Estado, una sensación fea la verdad, se me puso la piel de gallina. Por toda la ciudad de Santiago hay pintas, afiches, banners y todo tipo de cosas que recuerdan el Golpe y convocan a la movilización. Hay un constante intento por no olvidar toda la barbarie de la dictadura, así debe ser. En este país la derecha no está arrepentida por todos los actos de violación a los Derechos Humanos cometidos, “para hacer tortillas, hay que romper huevos” dicen cínicamente algunos. De hecho la candidata de la derecha de apellido Mathei salió a defender a Pinochet cuando se le detuvo en Londres.

La lógica  neoliberal, el miedo, el individualismo está tan naturalizado que muchos no lo ven, algunos hasta lo justifican y otros tantos lo necesitan. Lo que los milicos y empresarios hicieron a este país no tiene nombre, las consecuencias de la brutalidad pinochetista y neoliberal son tan profundas que me parece que pasarán décadas para que este país cambie y las condiciones de vida de las grandes mayorías sean dignas, es una locura el ritmo de vida de esta ciudad, como también lo es el costo de la vida.

Las resistencias desde lo cotidiano son impresionantes. Por ejemplo, el costo del transporte público es sencillamente un abuso, no puede ser que se cobre tanto. Mucha gente lo que hace es no pagar, los choferes se hacen de la vista gorda, y entonces han puesto inspectores en algunas “zonas críticas”, la respuesta entonces es caminar un poco más abordar el bus en otro lado. El discurso oficial ataca y dice que el alto costo es porque algunos no pagan, lo que hace que la gente se pelee entre sí. Es el mismo discurso con el tema de la educación, según la derecha de este país la educación no puede ser gratuita porque los ricos no deberían ir gratis, pero entonces lo que en realidad ocurre es que a los ricos que no les cuesta mayor cosa la educación (aún la privada) y las grandes mayorías queda sujeta a pagar, los pobres entonces sí pagan, y mucho, a préstamos leoninos y estafas. Aquí todo es una mercancía.

Pero no todo es negativo. Efectivamente se agudizan las contradicciones políticas, en la calle se siente también que algo está cambiando, que algo puede cambiar, lentamente eso sí. Hay colectivos de resistencia y organización de base. Ayer estuve en el barrio Brasil, ahí esta la Fundación Víctor Jara, que exige la justicia para el cantor, en la calle de al lado hay un café hermoso, claramente sus dueños son de izquierdas, un lindo ambiente. En ese barrio se respira otro aire, y siempre hay policía, me contaron que siempre está vigilado, y efectivamente vi el carro de policía en el parquecito.

En ese barrio también hay un restaurante de comida típica chilena, que se llama Juan y medio, según dicen es porque el dueño era muy alto. Comimos delicioso, la comida es abundante y con un solo plato comimos dos y quedamos más que satisfechos. Porotos con riendas y longaniza fue lo que comimos, traducido al tico eso es frijoles blancos con espagueti y chorizo, delicioso. Las señoras que nos atendieron tremendamente amables. Si uno conoce a la gente correcta me parece que esta ciudad, que esta sociedad tan fría puede ser bastante más llevadera.

Los libros en Chile son carísimos, es posible que el dueño de Nueva Década, que es chileno, actualice sus precios en concordancia con los precios de Chile. Acá hay buena producción de libros, pero muchos incomprables. Los libros en Chile pagan impuesto como cualquier otra mercancía.

Cuando llego al aeropuerto de Santiago veo a un chavalo con acento inconfundible, un tico, trabajador de un banco estatal que anda de vacaciones con su madre. Este mae puede tener unos 28 años, y es una síntesis de todos los prejuicios ticos, es el estupidito promedio. Admirado por le “eficiencia” chilena me dice que en Costa Rica la cultura laboral debería ser como la de acá (Santiago), pienso para mis adentros que este imbécil no sabe lo que está diciendo y que es posible que no se haya enterado que hubo una dictadura. Y el mae sigue con su repertorio, admirado con el aeropuerto dice que el “nuestro” está muy bonito, que mejor que el de Panamá que tiene baños sucios y dónde es posible que lo “asalten a uno”, y que está mejor que el de Chile. Yo solo hago cara de signo de interrogación. A este carajo le han parecido muy amables los policías, no como en México, porque “los mexicanos no nos quieren”. Los policías mexicanos son un asco, pero no es porque tengan algo contra los ticos, sino porque en sí mismos son un asco, me enferma ese egocentrismo chovinista de los ticos, que de verdad se creen la Suiza Centroamericana. Me da tanta pereza este tipo, y le pido a la vida no nos toque sentarnos al lado, no soportaría seis horas y media hablando con él, escuchando todos sus prejuicios pro yanquis y su lógica bancaria, literalmente bancaria.

Mientras escribo esto esperando abordar el avión pienso que en realidad Checho tiene algo de razón cuando me dice que soy un “amargo”, y bueno, lo que pasa es que no soporto a este tipo de maecitos que van de correctos, que se creen muy de mundo, y que en realidad son unos pueblerinos chovinistas que piensan que Costa Rica es el mismísimo cielo, que no son capaces de ver más allá de sus narices.

Bueno, luego de haber despotricado contra ese pobre imbécil, termino diciendo o cerrando la idea con la que inicié el apunte, que ha sido un viaje muy positivo. Conocí gente muy linda en Mendoza que hicieron que no quisiera irme, en Valparaíso descubrí otro Chile, lleno de vida, y acá en Santiago he visto una ciudad frenética, hermosa, pero fría, aunque llena de una resistencia silenciosa, que hoy justo se hacía escandalosa, se hacía multitud nuevamente reclamando su derecho a la educación.

Tengo muchas cosas en la cabeza y necesito procesarlas, como dije un viaje muy intenso en lo académico y en lo personal, se me abre un poco la visión de mundo y la vida, como dije, el balance es absolutamente positivo, estoy muy contento la verdad. En los próximos apuntes haré algunos comentarios de cosas que me andan comiendo la cabeza (no precisamente piojos, jeje), a las que debo darle más vuelta para madurar. Por el momento se acaban estos apuntes desde el fin del mundo y regreso a lo de siempre, sólo que diferente.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Apunte Porteño

Valparaíso, Chile.

Luego del periplo hacia Santiago desde Mendoza, logré llegar a Valparaíso, ciudad patrimonio de la humanidad, título bien ganado. Esta ciudad sí que parece Latinoamérica. Por algunas zonas es bien caótica, y por otras bien ordenada.

Valparaíso tiene un centro cerca de la costa y todos los cerros alrededor están llenos de casas, hoteles, comercio, pintados de mucho colores. Es muy común que en las paredes haya pintas y murales, lo que hace que efectivamente sea muy colorida. Según me contaron la vida cultural de Valparaíso es intensa, como pude notar que es la vida nocturna.

Estuve en un conversatorio con los estudiantes de psicología de la Universidad de Valparaíso sobre el TCU de la Universidad de Costa Rica. Resultó muy interesante porque al final de cuentas estamos hablando del modelo de Universidad y acá en Chile, es todo un tema, quiero decir es EL TEMA. Si bien los estudiantes se han movilizado intensamente por su derecho a la educación pública, gratuita y de calidad, no se ha llegado aún a platear el tema del modelo de Universidad y las demandas estudiantiles en ese sentido son pobres. Aunque se debe decir que los estudiantes de secundaria sí han logrado hacer planteamientos de fondo. En todo caso las cosas como que se mueven por acá, y lo más interesante es que se trata de chicos y chicas que no nacieron en dictadura, por lo que podría creerse que es gente que ya no tiene tanto miedo. Pero he dicho en otros apuntes la lógica del neoliberalismo está instalada en lo más cotidiano de la vida de este país que es agobiante. Bueno, contaba que el encuentro con los estudiantes de psicología fue muy interesante justamente por eso. Y creo que les deja una sabor agridulce, por un lado me dijeron que les agradaba que en otros países se hicieran las cosas tan interesantes que hacemos e la UCR, pero que les generaba una gran frustración verse, ver su sistema educativo y cómo la educación en Chile es una simple mercancía.

Salidos del conversatorio, hubo que cenar. Y me llevaron a un sitio que ha sido declarado patrimonio inmaterial de la humanidad, funciona desde 1896, se llama Zinceno. Se trata de un bar-restaurante hermoso en el que hay música en vivo, tango, y se come muy bien, ahí comí un plato típico de Valparaíso, y no recuerdo el nombre... memoria de pez. Luego me hicieron un tour por la ciudad, y subimos a los cerros en uno de los elevadores, desde ahí se ve parte de la ciudad. Caminando vi lo impresionante de las callecitas angostas que por ratos me recordaron los callejones de Guanajuato. Cuando bajamos terminamos en El Pajarito, un bar que abrió sus puertas en 1902, ahí me tomé un Terremoto, una deliciosa bebida espirituosa hecha con vino blanco y helado de piña, pedí uno y me trajeron un pichel, hubo que tomárselo todo, aclaro que lo tomamos entre cuatro, no se vaya a pensar mal de mí.

Hoy por la mañana, luego de desayunar me di una vuelta por la ciudad en el trolebus, y caminé de punta a punta hasta llegar al monumento de Prat, y enfrente me monté en una de las lanchas que lo llevan a uno a dar una vuelta por la costa y ver Valparaíso desde el mar, además estrené la lancha, era su primer viaje. El almuerzo estuvo delicioso, y una vez que terminamos de comer, hice viaje de vuelta a Santiago.

Pues bien, Valparaíso me ha gustado muchísimo, una ciudad que además tiene mucha historia y que en su momento fue un importante puerto y una ciudad realmente esplendorosa, aún se nota que alguna vez fue una ciudad de mucha importancia para el país. En este lugar la gente es bastante más amable que en Santiago y eso me gustó, aunque también es muy cara la vida. Una lástima no haber podido estar más tiempo por acá.

Ya casi se acaban estos apuntes desde el sur, mañana vuelvo a Costa Rica y me queda contar la última noche en Santiago y mis impresiones finales de este viaje por Mendoza, Santiago y Valparaíso.

Apunte desde el fin del mundo...

Valparaíso, Chile.

Este será un apunte breve.

Santiago de Chile me sigue pareciendo una ciudad fría, es decir, con gente fría, que no lo mira a uno a los ojos, y que si pueden le pasan a uno por encima. Es como si Santiago fuera la sociedad neoliberal, lo es de hecho, lo que quiero decir es que si hubiese personificaciones de eso que llamamos neoliberalismo, sería la gente de Santiago. Ahora, eso es meramente una percepción superficial, porque habría que estar más tiempo. Pero es la impresión que por el momento tengo de Santiago. Cuando regresé de Mendoza, y luego de un tortuoso viaje de doce horas, estaba que me iba a comer las cortinas del bus, así que fui a comer algo en la misma estación, un pollo horroroso que me supo a gloria. una vez comido el susodicho pollo, busqué un taxi que me llevara a la calle Matilda Salamanca. Tomé uno que estaba fuera de la estación y le dije a dónde iba, cuando estaba subiendo la maleta a la cajuela, el taxista me dice que ya estaba comprometido. Y claro lo que ocurría era que otra persona requería que lo llevaran al aeropuerto, lo que le supondría unos 14.000 pesos más de lo que yo iba a pagar (6.000 pesos), así que el tipo simplemente me dejó jeteando, encima el muy cabrón me habla en inglés... eso ya fue mucho (recuérdese que venía llegando a Santiago tras doce horas de viaje), así que simplemente exploté y lo cargué de insultos, a lo tico, seguramente entendió la mitad, de por sí no parece haberle importado. Llegado a mi destino, simplemente caí.

Ayer martes me levanté muy temprano para venirme para Valparaíso, y como no tenía pesos debía cambiar un poco de dólares. Así que hice lo lógico, pregunté donde había un banco y fui. Pregunto en el banco a cómo está el cambio, y e dicen que no me pueden cambiar porque no soy cliente del banco (¡¡¡¡¡!!!!!). Pueden imaginarse la cara que hice porque la chica me dijo que eran normas de los bancos. Lo único que atiné a decir fue: "este país sí que es raro", y salí del banco, la casa de cambio estaba cerrada así que tuve que acudir a un cajero que me cobró tres dólares y nuevamente me sentí estafado en Chile.

Tomé el metro, que no es en nada parecido al de México. Éste es frío, la gente no se mira a los ojos, cada quién va en lo suyo sin ver a nadie. El metro de Chile es impecablemente limpio, y no hay vendedores de cualquier cosa como en el DF. El precio del pasaje es sencillamente un abuso, 600 pesos (el dólar vale exactamente lo mismo que en Costa Rica), es por esa razón que los estudiantes en su momento se tiraron a la calle por el precio del pasaje, y tienen razón es un absoluto abuso. en Santiago es brutalmente evidente la división de clase.

Llegado a la estación abordé el bus a Valparaíso, y se sentó una señora a la par mía que parecía le dio asco tener que sentarse ahí... Su problema. Tal vez sería porque iba leyendo Le Monde Diplomatique que es una edición conmemorativa a años del Golpe de Estado.

En Valparaíso la cosa es bien distinta, esta ciudad parece latinoamericana, tal vez por ser puerto, o por no ser la capital. Santiago tiene un ritmo frenético. Acá la vida es más acompasada, la gente saluda, te mira a los ojos... Me gusta Valparaíso.

Ya le dedicaré un apunte completo a este lugar tan bello y lleno de vida.

martes, 3 de septiembre de 2013

Apunte Mendocino...

Mendoza, Argentina.

He dejado Mendoza. Será muy difícil resumir lo vivido por estas tierras, fue muy intenso, pero realmente hermoso. La verdad no sé por dónde empezar. Creo que sería mejor por las JEC.

Y sobre las Jornadas de Economía Crítica, me declaro absolutamente satisfecho. El nivel de discusión en estas Jornadas ha sido realmente muy bueno. No sé si ya lo había dicho, pero acá en la Argentina, Marx no está muerto ni enterrado. La perspectiva crítica de estas discusiones han revitalizado muchas de las cosas que creo y muchas de mis interpretaciones sobre la realidad. Me voy de Mendoza con mucho más herramientas de las que vine, aun cuando mucho de lo discutido tiene que ver con el contexto tan complejo de Argentina, hay elementos comunes. Sobre mi presentación en las Jornadas, me llevo un buen sabor, y con muchas enseñanzas, algunos señalamientos y muchísimas cosas por corregir, por supuesto eso enriquece el trabajo, sobre todo pensando en lo que viene, convertir esa ponencia en un libro, este viaje me ha dado el empujón definitivo.

Los Trotskistas parece que son de manual, y no digo como insulto a mis queridos amigos trotskos, es sólo que parece que se ponen de acuerdo en su retórica, y en su empeño de cuadrar la realidad al manual leninista-trotskista. Me explico. En las mesas en que intervinieron siempre lo hicieron no para generar debate, sino con la arrogancia de pretender tener la verdad, abusando del uso de la palabra, planteando las cosas como si la realidad fuera como decir dos más dos son cuatro.

De las JEC me llevo apenas una leve idea de lo que es Argentina, en términos políticos y económicos, porque este país es de una complejidad tal, que resulta imposible entender cómo es que funciona, a los mismos argentinos les cuesta comprenderlo. También me ha resultado muy patente la tensión "centro-periferia" que hay, a veces se cree que el país es Buenos Aires, y bueno en realidad es como si se tratara de muchos países en uno solo. Lo que me lleva a preguntarme, y que le pregunté a alguna gente, qué es lo que los une como argentinos. En Mendoza es muy interesante hacer la pregunta, porque están "cerca" de Chile y comparten muchas cosas. El acento es una mezcla de chileno y argentino, muy linda mezcla. Aunque debo decir que en Mendoza la gente es mucho, mucho, más atenta.

En Mendoza conocí a gente muy linda, gente brillante y sensible. Con los mismos dilemas que yo y otros tantos, por supuesto, acordes a su realidad, y me sentí muy identificado. Crisis existenciales en medio de las cenas, acompañadas de cervezas, fueron la tónica de las noches que empiezan a eso de las 10, o después, generalmente después. Sobre las cosas conversadas ya haré algunas reflexiones, porque amerita pensarlas mejor, ordenarlas y darles forma, creo que esas discusiones vale la pena dedicarles un apunte aparte.

Me llamó muchísimo la dinámica en torno al mate. La gente anda con sus termos y su yerbita en todo lado. En clases, en este caso en medio de las charlas y discusiones en las Jornadas, alguien saca su termo, llena el mate de yerba y agua caliente y el mate empieza circular. Tuve la oportunidad de estar en una reunión y esa fue la dinámica, todos tomamos el mate, está para eso  para ser compartido. Y la misma lógica aplica para la cerveza cuando la gente sale, se compran una grande (no vi pequeñas), y se comparte, es un asunto cultural. Claramente hay contradicciones y también hay cultura individualista, como en toda sociedad capitalista, pero tuve la impresión de que la dinámica es otra muy distinta al yo, la forma de relacionarse entre la gente me pareció algo más cercana. Es una impresión habría que estar más tiempo para saberlo realmente.

Debí haber salido de Mendoza el domingo al mediodía, pero subido en el bus me dijeron que el paso por Los Andes estaba cerrado, y pues ni modo, me tuve que quedar un día más, lo que claramente no me molestó, aunque sí me preocupó por los compromisos académicos ya asumidos en Chile, pero ya no podía hacer la nada, la nieve es la nieve.

Como me quedé me ofrecieron ir a Godoy Cruz, uno de los departamentos de Mendoza, a la celebración del Día del Niño organizada desde una organización de base. Quedé muy impresionado de varias cosas. Primero la marcada segregación territorial, que claramente existe en Costa Rica pero en Mendoza es muy grosera. Por otro lado, el trabajo de base en estas comunidades. Finalmente el espectáculo de payasos, que parecía a lo que de niño veía en televisión, más gracioso por el acento. Todo un acierto haber ido. Esa noche de domingo me llevaron a un sitio Barloa (creo que así se llama y creo que así se escribe), ahí nos cenamos un lomo, delicioso. Un lugar popular cerca de Las Heras, bien rico y la noche estuvo hermosa, divertida la conversación, nos reímos mucho. Hoy que me despedí de Betty y Ceci, sentí el nudo en la garganta y esa agua en los ojos que llaman lágrimas, y sentí desde el primer minuto que me fui que ya las extrañaba, y así es. Son miles de kilómetros de distancia que espero pronto sean cero.

El viaje de regreso a Santiago fue casi una tortura, además de no quererme ir de Mendoza y dejar atrás a gente hermosa, duré casi doce horas en el viaje. Todo iba muy bien hasta que estábamos como a media hora del puesto fronterizo, y la nieve hizo su entrada en escena. Muy linda la postal, pero en ese momento empecé a preocuparme un poco. Nevaba un poquito y luego más, y luego más. De repente el bus ya no avanzó más y supe que estábamos en el puesto de aduana bilateral. Pero estuvimos cerca de dos o tres horas sin avanzar, la nieve se hacía cada vez más intensa. Cuando por fin avanzamos y llegamos al puesto aduanero, tardamos otras dos horas y media haciendo trámites, la nieve se hacía más intensa, y yo pensaba que entre más tardábamos más noche se haría, más frío, y más nieve, y me imaginaba bajando los caracoles. Pero lo peor de todo es que mientras esperamos pusieron una película gringa bien estúpida, sobre porristas y para mayor tragedia doblada al español, pero en mexicano.

Esta fue la segunda vez que veía nieve, pero la primera que estaba en una nevada. Muy curiosa la experiencia, y el sonido de la nieve al caer en el cuerpo muy particular, las sensación aún más curiosa, y el como se pega en la barba divertida, caminar sobre la nieve es bien raro. Pero más raro que cuando veía la nieve por la ventana la más cercana parecía caer a mayor velocidad que la que estaba más lejos. Un efecto óptico, si uno pone la vista más allá de lo inmediato la nieve queda como flotando, como apenas cayendo, muy lindo se ve, hipnótico, relajante, aunque soy tan cobarde y estaba preocupado, ver caer la nieve en un momento determinado me hizo sentirme bien, al rato algo melancólico... fue algo contradictorio. Pero linda la nieve.

El chofer era un argentino muy paciente y su copiloto un chileno bigotón muy simpático. Mientras esperaba la revisión de las maletas, vi al bigotón caminar como hacia mí, iba ensimismado, y estaba soltando todo tipo de maldiciones en "lenguaje chileno", cuando me vio se sorprendió y me dijo que tenían que poner cadenas a las llantas, y entonces me preocupé un poco más. Una vez salidos de la aduana tardamos otro tanto mientras ponían las cadenas, el bigotón se había puesto el mono y manos a la cadenas. Pero lo peor fue cuando uno de los pasajeros no aparecía por ningún lado y no nos íbamos, el bigotón llamó al centro fronterizo y dijo que había 34 pasajeros esperando y que no podía ser que por uno esperaran, y cuando dijo "aquí afuera la situación es crítica" terminé de preocuparme y me imaginaba una noche bajo ese frío varados en media Cordillera de Los Andes, ya tenía algo de hambre, y luego imaginé lo peor, al estilo de "Alive", mucha tele pensé luego. Empezamos a avanzar muy lentamente, nevaba mucho. Al cabo de un rato, nueva parada, esta vez para quitar las cadenas y bajar los caracoles, la carretera estaba mojada pero no con hielo. Ya el resto fue bajada cuidadosa pero segura. Mi Ipod debe tener vida propia porque de mera casualidad en la última curva de los caracoles empezó a sonar Alive de Pearl Jam, un bello detalle.

Dejo hasta acá el apunte porque estoy destruido con este viaje, ya contaré mi regreso a Santiago y la belleza que hizo un taxista... que me hizo pensar que hubiese sido mejor otro día con el paso cerrado por Los Andes, con gusto me hubiese quedado en Mendoza con gente tan bella...

miércoles, 28 de agosto de 2013

Apunte desde el fin del mundo...

Santiago de Chile.

Debo confesar que a veces parezco un niño, todo me asombra. Realmente me parece impresionante la organización social, aún la capitalista, porque muestra la capacidad que tenemos para crear y para destruirnos.


Esto viene a cuenta porque veo por la ventanilla del avión y puedo mirar ese bello paisaje, mar y tierra, sobrevolando Panamá, luego veo la hermosa Cordillera de Los Andes, sencillamente espectacular. Llegando a Panamá City, atravesamos un nube y parecía que era algodón. También me pareció que a la nube no le gustó mucho que la atravesáramos, porque el avión se movió, como cuando uno maneja por las calles de San José, más o menos esa fue la sensación.

Pero mientras voy en el avión pienso que hace apenas cien años un ser humano no habría tenido la oportunidad de ver lo que he visto desde el aire, hoy y en otros viajes que he hecho. Y miro para abajo, y se ven los barcos, y parecen más los barquitos que flotaban en la pila de la casa de mi abuela hace treinta años. Y me asombro de nuevo. A lo lejos un barco, debe ser mediano, va muy rápido, detrás otro, debe ser policía, debe ser una persecución. Y pienso que todo me asombra.


Foto desde la ventanilla del avión, atardecer sobre la Cordillera de Los Andes, sencillamente espectacular.


Ya en el aeropuerto de Panamá, me vuelvo a asombrar, gente de todo el mundo, acentos de todo tipo, gente de todo tipo. Pero también me cabreo con la hipocresía de la seguridad. No se pueden llevar botellas y otros objetos que podrían se considerados armas durante el vuelo, y bueno se puede, si se compra en "dutty free". Lo de la seguridad es cuento. Aprovechando la población "cautiva" en el aeropuerto se induce a la gente a consumir. No estoy descubriendo el agua tibia, es sólo que me da algo de cólera, podría haber algunas otras cosas. Pero bueno, los aeropuertos son lugares complejos, miles de viajeros diarios de todos los lugares que uno se pueda imaginar. Todo tipo de cosas deben pasar.

Siempre hay imágenes de despedidas, algunas absolutamente tristes, separaciones, otras llenas de alegría e ilusión. Pero es un sitio lleno de emociones, extremas además.

Una vez a borde del avión hacia Santiago, y no sé cómo llamarlo, tal vez odio de clase... veo a la gente de clase preferencial... Ahí tan acomodada, con sus privilegios, producto de su dinero y lo más seguro producto del trabajo de otros, y me entra una cierta rabia, con sus caras de burguesitos insufribles, viendo pasar a la plebe con cara de asco, tanto asco como a mí meda verlos. En fin.

Cuento todo esto, porque en realidad estoy divagando para no decir que me da miedo volar en avión, no es pánico, simplemente me pone nervioso, y aunque es seguro, me da miedo. No se trata del típico miedo a al muerte, sino del no querer morir de esa forma tan sin gracia, en un accidente aéreo. Hay otras formas de morir más "estéticas". Pero la vara es que no me morí, y el viaje fue muy tranquilo, por fortuna. 


Ya una vez en Santiago noto algo, que es una mera percepción, la gente no saluda, todo es muy impersonal. La gente nos e despide, casi que me siento un bicho raro saludando a la gente. Suelo quejarme de lo impersonal que es la gente en Costa Rica, pero aquí es en serio. Las cosas son igual de caras que en Costa Rica, y hasta el tipo de cambio es el mismo. Lo poco que he podido ver de Santiago (y de noche) me ha gustado, una gran ciudad. 


Pero además de llegar sano y salvo (jejeje) y ser recibido por Paty en su casa (y de Cata que no está), fue que llamé a Paloma, luego de casi 20 años de no vernos, y no conversar, sólo a través de feisbuc. Y resultó estar a unas 7 cuadras de donde yo estaba buscando un sitio para comer. Y claro que nos vimos, y nos dimos un abrazo como aquel del 94 en el campamento del cole. Lindo encontrarse con gente después de tanto tiempo y poder conversar de lo que ha sido la vida en todos estos años, de enterarnos de cosas luego de todo este tiempo. Bonito encuentro. Buena forma de comenzar el viaje. Me sentí feliz de estar acá y poder conversar con Paloma, mucho cariño guardado durante tanto tiempo. Lindo, lindo.


Mañana salgo a Mendoza a las VI Jornadas de Economía Crítica, atravesaré los Andes por tierra, el viaje me han dicho es espectacular, prometo fotos y espero poder transmitir sensaciones. Lo dejo por acá, que estoy agotado, salí desde las 5 am de mi casa, y el viaje empieza mañana temprano. Salú... desde el Fin del Mundo...



Vista desde piso 11 del edificio en el que estoy en al Comuna Providencia en Santiago

jueves, 16 de mayo de 2013

Alucine: La primavera de Chile

Este lunes 20 de mayo, junto a Héctor Berroeta (Psicólogo Social, Universidad de Valparaíso, Chile) y Amanda Mesén (Presidenta de la Asociación de Estudiantes de Psicología de la Universidad de Costa Rica) estaré comentando el documental La Primavera de Chile. La actividad se realiza en el marco de Alucine de la Universidad de Costa Rica, y en coordinación con el II Encuentro Nacional de Psicología Comunitaria

Hora: 6:00 p.m.
Lugar: Plaza 24 de abril, Facultad de Ciencias Sociales
Por ser una proyección al aire libre se sugiere traer abrigo.
(En caso de lluvia la película se proyectará en el auditorio de Arquitectura)


Les dejo acá la sinopsis del documental.

Durante varios meses del año 2011 un grupo de Corresponsales del Diario Electrónico de Radio Universidad de Chile registró los diferentes y más importantes momentos de las movilizaciones estudiantiles que remecieron a la sociedad chilena poniendo en jaque al gobierno derechista de Sebastián Piñera y el modelo neoliberal de educación.
La consecuencia inevitable de este esfuerzo fue la realización de un documental que diera cuenta del singular proceso de lucha estudiantil y social que vive Chile. A través del testimonio de los principales voceros de este movimiento, los estudiantes, se va construyendo y narrando los acontecimientos desde la perspectiva de los actores sociales que no tienen cabida en los medios de prensa chilenos, principalmente la Televisión. Los comentarios de importantes analistas complementan el relato con un análisis crítico de la realidad de la educación de mercado en Chile y sus raíces en la dictadura de Pinochet.
Un movimiento que se hizo noticia mundial y pareciera estar cambiando el curso de la historia de Chile