“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró

lunes, 11 de agosto de 2025

48

Llegué hoy a los 48 años, me acerco peligrosamente a los cincuenta. La vida se me ha pasado como un suspiro. Veo para atrás y todo parece que fue ayer. Tengo una mezcla de eventos, suceso, vivencias, muy dificiles de determinar cuándo pasó qué, debo recurrir a recordar por etapas de vida, o sea, a hacer un especie de "collague epocal". 

Cuando intento de recordarme de unos siete años y trato de recordar cómo me imaginaba sería mi futuro, ahora que ese futuro ya lo pasé hace algún tiempo, nada de lo que me imaginé fue, nada de lo que pensé pasó, ni de cerca. El caso es que la vida me llevó por otros caminos, a veces también mi propia estupidez, y mis propios errores. En términos generales, esos errores y esa estupidez, me han dejado satisfecho. Pero solo en términos generales, no es que quisiera ser otro, es solo que me hubiera gustado hacer algunas cosas distintas, y que otras tantas cosas que no dependen de mí, que no pasaran. Pero pasaron. Así que no hay de otra. Así que en términos generales satisfecho, me ha gustado mi vida, no la paso mal, me gusta lo que hago, tengo gente a quien quiero y me quiere. 

Bueno, decía, que de niño es muy difícil imaginar cómo será uno en el futuro, es más, tampoco es fácil imaginarlo cuando se es adolescente, ni siquiera cuando uno es joven. Cuando decidí estudiar psicología (tanía catorce años y medio) pensaba más en mí que en lo que significaba el ejercicio profesional de la psicología. Me explico. Tenía muchas preguntas y una profunda crisis existencial, y pensé que podría responder esas preguntas y resolver mi crisis existencial estudiandi psicología, aunque no tenía idea de qué era la psicología. Fue una intuición. Y creo que busqué en el lugar equivocado, pero a medias, porque estudiando psicología me di cuenta de ella, y también porque cambiaron preguntas, entendí además que las respuestas estaban en otro lado. Sucedió también que mientras estaba en la Universidad me imaginé que ejercería la profesión de otra manera. O sea, que nada de lo que me imaginé terminó siendo lo que es. 

Hoy en uno de los chats de WhatsApp alguien me felicitó y me dijo: "...que todo lo que esperas se haga realidad", mi respuesta mitad en broma mitad en serio fue: "el fin del capitalismo... que pare el genocidio en Gaza...". Pero a estas alturas ya sé que nada de lo que espero o deseo se cumple cabalmente, que la realidad poco tiene que ver con mis expectativas y deseos. Eso es muy desalentador, pero creo que ya me acostumbré. A mis cuarenta y ocho años, me invade el pesimismo. Jamás imaginé que me tocaría vivir el ascenso de tendencias neofascistas, y menos en Costa Rica, no me imaginé que podría ocurrir algo tan atroz como un genocidio con la complacencia de medio mundo. Con mucha ingenuidad pensé que, como humanidad, esto ya lo habíamos superado. 

Hace un tiempo hablaba con una amiga, a la que le decía que cuando estaba en plena juventud pensaba que las cosas podrían cambiar de forma radical, pero esa esperanza, esa especie de incocencia, desde hace ya varios años se había empezado a extinguir, no porque esté conforme con este mundo, para nada, no porque no crea que sea necesario un cambio radical, si no porque no veo que haya organización y  fuerza para ello. Entonces, ¿lo que vivimos hoy no lo vi venir o no quise verlo venir? ¿fue que no quise imaginar este mundo que vivimos hoy? No sé, no tengo la respuesta, tal vez simplemente no soy bueno imaginando futuros, ni el mío ni el de la humanidad. Me pregunto si es que abandoné la búsqueda de las certezas, o si fue que abandoné el optimismo de la imaginación, pero ¿alguna vez fui optimista? ¿o siempre he sido un militante del pesimismo? 

Pucha, ya no lo recuerdo. Creo que me estoy haciendo viejo. 

martes, 1 de julio de 2025

Los Cadillacs tocando para vos...

Recuerdo perfectamente cuando, a principios de 1994, escuché por primera a Los Fabulosos Cadillacs. Estaba en el último del colegio, lo que no recuerdo es quién fue que me prestó el Vasos vacíos. Pero cuando lo escuché desde el inicio me pareció simplemente maravilloso.  Por que ¿qué era eso de Matador? ¿y por qué me daban ganas de moverme? "Mirá hermano en qué terminaste / por pelear por un mundo mejor. / ¿Qué suenan? ¡Son balas! / ¡Me alcanzan! ¡Me atrapan! ¡Resiste! / ¡Víctor Jara, no calla!". ¿Quién diablos es Víctor Jara que no calla? Claro, eso lo fui a entender un año después cuando entré a la Universidad. Los Cadillacs derribaban lo que nos enseñaron a cantar desde niños, aquello de : "Gloria eterna a Colón Soberano, de los mares estrella polar", al grito de "... cinco siglos no son para fiesta celebrando la matanza indígena... ¡no hay nada que festejar!",  y ahí el "descubrimiento de América" se tornó en conquista, y en colonialismo. 

Los Cadillacs fueron una puerta de entrada a otro mundo, es más fue en ese momento cuando yo sí descubrí América Latina, fue en ese momento cuando descubrí el ska, cuando también descubrí que la música se podía mezclar, y que esa mezcla era América Latina, era muchos colores, no la aburrida monotonía del pensamiento conservador que buscaba el pecado en los colores, y a Satanás en cada canción. Gracias a los Cadillacs aprendí a disfrutar la salsa y la cumbia, y supe que el jazz y el metal no eran antagónicos. Y luego vinieron otros muchos ritmos, otras muchísimas mezclas. Fue la explosión maravillosa y original del rock latinoamericano. Yo me fui politizando con la influencia de Los Fabulosos Cadillacs (y otros grupos, pero también con la literatura), con ese genial video de Mal Bicho, o con Las venas abiertas de América Latina, que por supuesto me llevó a Eduardo Galeano. 

Recuerdo que en julio 1997 publicaron el Fabulosos Calavera, ese disco se lo regaló a Prisci un compañero de la escuela (¡estaban en quinto grado!), creo que ella le gustaba. Cuando nos mostró semejante regalazo y lo escuchamos no podía creer lo poderoso de ese disco, el inicio con El Muerto es brutal, y de plano ya muestra que se trata de una evolución más del grupo, los Cadillacs para mí ya estaban en otro nivel. Era una de nuestra bandas favoritas, podíamos escucharlos por horas sin cansarnos. 

Cuando en 1999 se anunció que Los Cadillacs tocarían en Pedregal, obvio que había que ir, compré varias entradas, pero estimé que Prisci aún estaba muy pequeña como para llevarla a un concierto de este tipo, eran otros tiempos, ahora todo es muy ordenado y profiláctico, pero en aquellas épocas meterse al concierto al pleno baile era sinónimo de salir bien golpeado, así que decidí no llevarla, no sé además si mi mamá habría consentido que la llevase. El caso es que fue un conciertazo (porque tocaban Los Aterciopleados también), pero Prisci no me habló por un mes, y creo que no lo me lo perdonó del todo, y cada vez que lo hablábamos sentía su reclamo y un resentimiento incubado con el tiempo, a pesar de los años. 

El concierto del domingo 22 de junio pasado, sin ninguna duda un conciertazo, me dejó un sabor muy agridulce, una alegría de escucharlos, de revivir grandiosos momentos, de sentir en el cuerpo mi juventud, y de compartir eso con mi sobrino de 11 años, son otros tiempos sin duda... "Qué es lo que ha pasado con tu corazón / Ya no marca el paso que marcaba ayer / Nunca fuiste libre y esa es la razón / Siempre hay un idiota para convencer / Hablas toda la noche como un boy scout / Hablas sobre mi vida como tu papá / Los cadillacs tocando para vos...". Los Cadillacs tocando para vos... la nostálgica alegría se codeaba con la tristeza y la otra nostalgia, la del duelo que no se cierra nunca, la del dolor, la de la muerte que únicamente se va a acabar con la mía, estaba ahí también. Y es que los Cadillacs son ahora eso, y han ido mutando en mí durante treinta años. 

Y es inevitable, hoy tocaba el cumpleaños 39... y aunque han pasado ya ocho años y medio, hay muchas cosas que al día de hoy, particularmente hoy, siguen doliendo, y que seguramente seguirán doliendo. 

A.D.R.B. (en busca eterna), es la última canción del Fabulosos Calavera, es un viaje a través del vacío y la nostalgia, no solo es la letra, el ritmo nos lleva a ese viaje... la solíamos compartir, hablábamos sobre qué podían significar esas letras... creo que viene a cuento hoy... 

Raro es el vacío que has dejado en mí
viento, si te busco hay solo viento
y se ha quedado aquí
niebla vieja, trompo sin fin
puerta muerta canción de Abril.

Viento que se lleva los recuerdos
que me nubla hasta tu cara
y al final no queda nada
ni la nostalgia ya de poderte recordar.

El cielo perdonó pero fue sabio y cruel
me dejó tumbado y como muerto
en la vereda y fue tan severo me hizo crecer
el tiempo injusto se fue con él.

Cielo que se lleva los recuerdos
que me nubla hasta tu cara
y al final no queda nada
ni la nostalgia ésta de poderte recordar.

No existe nada, 
sólo el anhelo de soñar
verte a vos, y saber 
¿cómo hacer para quedarme siempre allí
y nunca más volver?

No existe nada, 
solo el anhelo de soñar
verte a vos, y saber 
¿cómo hacer para quedarme siempre allí
no despertarme más?

Rara es la esperanza que has dejado en mí
Rara y como eterna me condena
A esperar hasta el fin
Puerta muerta, canción de abril
Niebla vieja, trompo sin fin

Si mis ojos vieran lejos y pudiera yo encontrarte
Aunque fuera en un instante
Descansaría ya de tanto caminar

Raro es el vacío que has dejado en mí
Viento, si te busco, hay solo viento
Y se ha quedado aquí
Tan severo el invierno gris
El tiempo injusto te hizo morir

Viento que se lleva los recuerdos
Que me nubla hasta tu cara y al final no queda nada
Ni la nostalgia está
De poderte recordar

No existe nada
Solo el anhelo de soñar
Verte a vos y saber
¿Cómo hacer para quedarme siempre allí
Y nunca más volver?

No existe nada
Solo el anhelo de soñar
Verte a vos y saber
¿Cómo hacer para quedarme siempre allí
No despertarme más?