“O se opta consciente y reflejamente, o la opción de nuestra vida se realiza sin que ni siquiera caigamos en la cuenta de ello. Pero en cualquier caso, nuestra vida y nuestra acción se inscriben en uno de los sectores contendientes. No hay marginados frente al conflicto social; hay sencillamente, contendores abiertos y contendores solapados, luchadores convencidos y tontos útiles. Demasiadas veces, y más por ingenuidad que por mala voluntad, los universitarios formamos parte de este último grupo. Todos estamos comprometidos: resta saber por quién”.
Ignacio Martín-Baró

domingo, 25 de noviembre de 2018

"In Costa Rica, Why Not?"

Estaba resignado a no ver a Roger Waters, no había conseguido entrada, y de repente, casi producto de una casualidad (como muchas cosas en la vida), la semana pasada me regalaron una. Así que tuve la oportunidad de asistir al mejor concierto que he visto en mi vida, difícilmente algo supere esto. La noche simplemente perfecta, luna llena, cielo medio despejado y hasta se podían ver las estrellas. El sonido perfecto, y un despliegue visual de un nivel, me atrevo a decir, nunca antes visto en el país.

Más allá de esto lo que me gustaría comentar es un pequeño detalle. Roger Waters es un artista global, es también un activista global, posiblemente lleno de contradicciones, como todo el mundo. Resist, fue el mensaje que se repitió en muchas ocasiones anoche. Hay mucha gente que dice que es muy fácil ser un activista desde un lugar como el que ocupa Waters, pero lo cierto es que es más fácil aún no decir nada, como muchos otros. Porque decir algo implica, obvio, posicionarse y que inmediatamente haya alguien que va a señalar las incoherencias, los fallos, "lo fácil de la posición". No sé si Waters es una persona coherente o no, pero sí es claro que hace un llamado a resistir y enfrentarse al neofascismo, por la defensa de los Derechos Humanos, contra el genocidio que está siendo objeto el pueblo palestino.

Foto de Gerardo Madrigal

A mí me ha parecido muy evidente la disociación tan brutal de muchas de las personas que asistieron al concierto anoche y que a la vez defienden a un gobierno neoliberal como el que tenemos. Que Waters haya hablado de Costa Rica desde los lugares comunes no es de extrañar, no debe ser fácil entender lo que pasa en un país minúsculo, y sin importancia, como Costa Rica. Por eso es que Waters alabó que no tengamos ejército (que no es poca cosa, aunque también la policía recibe entrenamiento militarizado, incluso ha participado en las "olimpiadas militares"), que utilicemos energías limpias para la producción de electricidad (aunque la dependencia de los hidrocarburos es vergonzosa, y por otro lado hay intentos explotación petrolera y quienes siguen soñando con la explotación minera), y alabó el respeto de los Derechos Humanos de nuestro país (porque claro comparado con el resto de la región aquí se respetan los Derechos Humanos, aunque las personas sexualmente sigan siendo discriminadas y la violencia que se ejerce contra las mujeres sigue creciendo, aunque claro no hay situación como la de Honduras o Nicaragua). Insisto, todos lugares comunes.

Foto de Alejandro Madrigal. 
Este país, no lo olvidemos, estuvo a punto de ser gobernado por fanáticos religiosos, estuvimos muy cerca de esta mezcla explosiva de religión y neoliberalismo. El triunfo de Carlos Alvarado no nos libró del neoliberalismo. La reforma fiscal de este gobierno es neoliberal, no es progresiva, toda la élite ha cerrado filas en su defensa. Resist. Esta reforma o el caos, dijo Alvarado, no hay alternativa, tampoco diálogo. porque no les importaba el diálogo. Esta reforma fiscal era "lo políticamente viable", porque los sectores económicamente poderosos hicieron que eso fue lo políticamente viable. Resist. Y cuando resistimos, la furia antisindical salió, también el anticomunismo visceral (aún cuando no hay comunistas a los que atacar, es este un anticomunismo sin la "amenaza comunista"). Un amigo me espetó que saliera de la burbuja, que el mundo está globalizado... pero Resist, The Global Oligarchy, que si lo dice Waters todo bien, pero si lo decimos nosotros, ya es otra cosa: somos trasnochados, estamos en una burbuja, no hay nada que hacer. Waters es un artista global, y ha de ser que habla de cosas que no son con nosotros (como el genocidio en Palestina, el fascismo, la mezcla entre religión y Estado, etc.), y tal vez por eso es más fácil aplaudirle. Resis to neoliberalism politics, dijo Waters, y la masa aplaudió, incluidos quienes implementan esa política y nos dicen que no hay alternativa, es esto o el caos. Resist, pero eso no aplica para nosotros, porque somos libres, porque este es un paraíso, aquí se respetan los Derechos Humanos, tanto que Alvarado no ha firmado la norma técnica: "cuando yo diga" será el momento. Alvarado no es un fascista, pero sí es un neoliberal, arrogante, prepotente.

A mí de verdad me cuesta un poco entender los niveles de disociación cognitiva de miles de personas, que pueden aplaudir a Waters cuando grita Resist, pero le grita vagos a quienes resisten. Posiblemente se trate de una cuestión estética, o de la tranquilidad de sentirse coherente sentado en una butaca teniendo al frente a uno de los artistas más importantes de nuestro tiempo con un slogan progre.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas en el escenario, personas tocando instrumentos musicales, concierto y noche
Foto de la diputada Paola Vega. 
"Pigs rule the world", decía un rótulo que alzó Waters, el otro "Fuck the Pigs", no creemos en los gobiernos, pero luego otro que decía, ¿en Costa Rica porqué no? El pecho se le infló a Alvarado, que dice que no le importa la popularidad. Waters hizo la pregunta, aunque en tono afirmativo, y yo respondería que no, que no podemos confiar en un gobierno neoliberal, en un gobierno que está destruyendo lo público, y dando giro al carácter del Estado hacia el neoliberalismo. Así que Resist, aunque para muchos de los que asistieron sea tan solo un slogan.



El concierto: simplemente mágico, espectacular, no tengo palabras, lo mejor que he visto en mi vida.



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domingo, 19 de agosto de 2018

No a la xenofobia!!!

Creíamos que habiamos tocado fondo cuando los "restauradores" casi se hacen con el gobierno en las elecciones pasadas, pero no, parece que como sociedad estamos empeñados en demostrarnos que siempre podemos ir a peor. Lo de este sábado 18 de agosto es sin duda un nuevo paso a la decadencia social que hemos venido incubando desde hace años.
La indignante e intolerable manifestación xenófoba debe preocuparnos mucho. El Diario Extra la llamó "marcha pacífica", a pesar de los 43 detenidos, de las armas decomisadas, las bombas molotov, las agresiones, la utilización de simbología nazi o el abierto llamado al odio. Parece que para La Extra esto es muestra de pacifismo. Una manifestación convocada contra los migrantes es en sí misma violenta. Pero La Extra no fue la única, en el noticiero de las 7, Repretel (tampoco es de extrañar) dedicó varios minutos a "explicar" cómo la llegada de nicaragüenses "ha aumentado la inseguridad" en la zona norte, que hasta hace apenas tres meses era un remanso de paz, la migración rompió el idílico paraíso del abandonado norte.
¿Es extraño lo que ocurrió este sábado 18? No, para nada. Este año 2018 será recordado como el año en que se terminó de evidenciar que nuestra sociedad se hace pedazos. Es el año en que maduró el cultivo neoliberal. En el que toda la sintomatología de la podedrumbe del capitalismo salvaje nos revienta en la cara, para sorpresa de la burbujita hipster de Barrio Escalante y el periodismo de cafetín que se mira al ombligo y se pregunta qué nos pasó.
Algunos sectores políticos, los mismos que defienden la agenda neoliberal, han venido alimentando el odio desde años. Han instrumentalizado el miedo, han creado un enemigo falso, un fantasma al que echarle la culpa de la destrucción de las instituciones, de la creciente desigualdad producto de la politica económica y la corrupción. El fantasma del "otro que nos amenaza" es una pantalla que se ha convertido en un monstruo que se puede volver incontrolable. Un peligroso monstruo que se alimenta del miedo, de la ignorancia, pero también de la creciente desigualdad e injusticia.
Hoy algunos de esos políticos se rasgan las vestiduras y hacen decalaraciones hipócritas, otros ni siquiera eso. Otto Guevara o Juan Diego Castro no han condenado la violencia y el fascismo; los "cristianos" ni mú, claro muchos de ellos se han manifestado abiertamente contra la migración. Aunque no son lo mismo, conservadurismo religioso, neoliberalismo, machismo y fascismo van juntos de la manita.
El reto que tenemos por delante es enorme y no se va a resolver "con más educación", que es el cliché "progre", va a requerir un esfuerzo de transformación cultural con la grave desventaja de que tenemos un gobierno neoliberal, con un presidente de mentirillas que cree que a punta declaraciones (aunque claro, hay que condenar lo ocurrido) o tratando de quedar bien con todo el mundo se puede parar lo que se nos viene encima. La agenda de este gobierno neoliberal no hace otra cosa más que echar leña a la hoguera. Si algo deberíamos haber aprendido ya, es que este camino neoliberal nos lleva a más crisis, más desigualdad, más frustración y más ruptura social.
Advertidos estamos, la cosa pasó de la redes sociales a la calle. Al fascismo, a la xenofobia, al conservadurismo y al machismo hay que combatirlos de frente, pero no basta salir a la calle a repudiarlos, hay que el trabajo de verdad, en lo económico y lo cultural. Nada fácil la tenemos.



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